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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-04-2015

Espaa
La necesidad de un nuevo tipo de debate econmico (y poltico)

Juan Torres Lpez
Pblico


Es evidente que hay diferencias entre las dos formaciones polticas que han comenzado a hacerse un sitio destacado en el mapa poltico espaol, Podemos y Ciudadanos.

En materia econmica es lgico que las haya tambin, y posiblemente de modo amplificado puesto que en ese terreno la ideologa y los intereses sociales que se quieran defender son determinantes de lo que se dice. No hace falta ser un experto para saber que entre los economistas ha habido siempre, por esas y por otras razones de tipo metodolgico, diferencias profundas a la hora de reconocer la realidad, de analizarla y de realizar respuestas para transformarla. No han dejado de darse desde que se comenzaron a elaborar los primeros anlisis cientficos en esta materia y no van a desaparecer ahora.

Tratar de ocultar esas diferencias o, lo peor, demonizar y anular a quien est al otro lado del pensamiento econmico dominante es una reaccin totalitaria, pero desgraciadamente muy habitual no solo en los medios o en la vida corriente sino en la propia Academia.

De hecho, creo que la principal responsabilidad de que ocurra eso recae sobre los economistas acadmicos de la corriente dominante. Ellos y ellas son los ciegos, desconocen y no hacen nada por conocer los enfoques crticos y no solo han acabado con la posibilidad de que las ideas y el anlisis econmico alternativo actual sean conocidos en las aulas, sino incluso la historia del pensamiento econmico. Tanto ha sido as que en muchos pases o en universidades tan seeras como Harvard, ha habido protestas de los estudiantes de Economa por el autismo de la disciplina a la hora de enfrentarse a la realidad y por la parcialidad del profesorado ortodoxo. A uno de sus popes, nada ms y nada menos que N. Gregory Mankiw, se le sublevaron los estudiantes por esa razn, denunciando el carcter sesgado de sus clases (la noticia y la carta de sus estudiantes pueden leerse aqu).

Lo cierto es que es lamentable que ocurra eso, porque as se empobrece la ciencia y de esa forma perdemos todos, pues se cierra el paso a la innovacin y se cercena la libertad, que es lo peor que le puede pasar al pensamiento para que con l se pueda conseguir un mundo mejor para todos. No deberamos olvidar nunca que el respeto a los dems y la libertad efectiva son los prerrequisitos esenciales para que florezca el conocimiento y la ciencia, que son tan fundamentales para el progreso y la vida humana.

Eso es algo que se olvida muy a menudo porque las ideas econmicas son de todo menos neutras. Siempre afectan de un modo desigual a las personas y a los grupos sociales, y es lgico por ello que cada uno tome posicin en su contra o a favor segn como crea que le benefician o perjudican. Es precisamente por ello por lo que decimos que los problemas econmicos no tienen soluciones tcnicas sino polticas y que stas deben adoptarse democrticamente. De otro modo, cuando la democracia no llega a la economa, como en nuestro caso, lo que se consigue es que unos grupos sociales puedan imponer su inters distributivo a los dems.

Es con este ltimo fin que con tanta frecuencia se niega el debate, se ocultan las diferencias, se trata de hacer creer que solo hay una alternativa posible, o se persigue y anula a quien hace propuestas diferentes a las que convienen a los grupos sociales que detentan el poder.

En esta ltima estrategia de ocultacin los medios de comunicacin resultan esenciales, como tambin la Academia, siempre sometida al poder dominante por muchos que sean los resquicios de libertad que pueda conceder.

Ahora que Ciudadanos est empezando a mostrar propuestas econmicas frente a la situacin de crisis en la que nos encontramos, puede comprobarse fcilmente hasta qu punto se dan esos males entre nosotros.

Cuando se present el documento que Vicen Navarro y yo elaboramos para Podemos se produjo enseguida una reaccin furibunda, no exenta de ataques personales contra nosotros dos. Se empez diciendo que no ramos nadie (a pesar de que Navarro es el quinto cientfico social espaol ms citado en la literatura cientfica mundial). Un colega de la Universidad Autnoma de Madrid al que prefiero no citar (es una ancdota pero significativa) no ha parado de decir de m desde entonces que solo digo tonteras e incluso pone en duda que sea efectivamente catedrtico de universidad. El intento de poner sobre la mesa propuestas diferentes de poltica econmica llev consigo insultos y descalificaciones que todava no han desaparecido. Es verdad que al mismo tiempo ha habido tambin muchas personas expertas que, a pesar de estar en desacuerdo con todo o parte de lo que proponemos, han sido extraordinariamente respetuosas, que han hecho crticas constructivas y contribuido con elegancia y rigor al debate sobre cuestiones econmicas que tanto necesita Espaa. Pero las reacciones en los medios y de los creadores de opinin ante el documento que presentamos a Podemos fueron rotundas: el ataque visceral, manipular alguna que otra propuesta concreta para descalificarla a cualquier precio y, sobre todo, obviar sus ejes centrales, es decir, la necesidad de democratizar la toma de decisiones econmicas y lograr un pacto amplio y efectivo que frene el crecimiento vertiginoso de la desigualdad en Espaa.

Y el cainismo y la mala fe que vienen acompaando al debate econmico en Espaa (si es que se puede denominar as) se percibe claramente en lo que est ocurriendo con propuestas prcticamente idnticas realizadas en su da por Navarro y yo y ms tarde por Ciudadanos.

Cuando nosotros proponamos centrar el debate econmico en el incremento de la desigualdad se nos calificaba (si es que alguien se haca eco de ello) de trasnochados y peligrosos comunistas. Si lo hacen (y yo me alegro) Rivera y Garicano (aunque desarrollen el asunto de modo diferente) son sensatos y centrados.

En su da, nosotros propusimos la moratoria de grandes infraestructuras en AVE, puertos o autopistas, entre otras, porque haban generado mucha corrupcin y escassima utilidad social. Cuando eso se mencionaba, era simplemente para tacharnos de irrealistas y de querer hundir la inversin y la economa. Ahora Ciudadanos propone (y yo me alegro) disminuir la inversin en AVE y la propuesta se saluda como rigurosa y positiva.

Nosotros proponamos que los autnomos coticen segn su ingreso real y se proclamaba a los cuatro vientos que queramos arruinarlos subiendo sus impuestos. Ahora lo propone Ciudadanos (y yo me alegro) y se saluda la medida como conveniente y favorable para la economa y los autnomos.

Hay diferencias. Claro que las hay y las seguir habiendo! Pero tambin hay coincidencias y, sobre todo, creo que nadie se puede arrogar para s mismo la exclusiva capacidad de resolver los problemas de Espaa. Hay que acabar para siempre con las prcticas totalitarias que solo buscan destruir a quien piensa de modo diferente y por eso es fundamental que desterremos el frentismo.

Es imprescindible aprender a debatir con respeto y con rigor. Espaa necesita poner sobre la mesa anlisis plurales de sus problemas econmicos y no imposiciones. No vamos a salir de la situacin en la que estamos con prepotencia, creyendo cada grupo que solo l tiene en su mano la salvacin de los dems.

Hace falta un debate sincero y plural. No trifulcas ni circos mediticos. Hay que aprender a pensar juntos y a escudriar los entresijos de las distintas propuestas para encontrar los puntos de encuentro y no solo diferencias. Si queremos vivir y convivir en paz tenemos que aprender a limar, y no a exagerar, lo que nos separa y a poner en marcha lo que nos une, por poco que sea, aunque seguro que es ms de lo que a primera vista parece. Y hay que aceptar que nadie puede imponer su inters a los dems, sino que hay que dar la voz a la gente, tambin y sobre todo, en materia de reparto del ingreso y la riqueza.

Tenemos que hablar mucho ms de economa pero sabiendo que no solo hablamos de cuestiones tcnicas de las cuales solo puede opinar la gente preparada para ello. Cuando lo hacemos hablamos en realidad, y al mismo tiempo, de poltica, de intereses legtimos en disputa y en conflicto, pero de un conflicto que no podemos resolver como venimos haciendo, permitiendo que unos amasen siempre la harina mientras que son siempre otros los que se comen el pan.

La conformacin mucho ms plural que con toda seguridad se va a imponer en el mapa poltico espaol es un buen momento para poner en marcha otro tipo de debates, otro tipo de tratamiento de las diferencias y de las propuestas plurales. En Espaa no nos podemos permitir el lujo de prescindir los unos de los otros y mucho menos en materia econmica.


Fuente original: http://juantorreslopez.com/impertinencias/7056/



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