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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-04-2015

Estados Unidos e Israel: el descaro, la megalomana

Gideon Levy
Haaretz

Traducido del ingls para Rebelin por J. M.


El cerebro se niega a creer lo que leen los ojos: Israel impulsar una ley en el Congreso de Estados Unidos para que apruebe un proyecto de ley, Israel va a presionar al Congreso. Imaginen el escndalo que encendera en los titulares una situacin a la inversa.

El titular del peridico Haaretz en hebreo del martes debera haber repercutido en Washington y conmocionado a la poblacin de ese pas. Tambin debera haber preocupado a muchos israeles. Incluso es algo que merece ensearse en clase de historia en nuestras escuelas, que marca el momento en que Israel cruz todas las lneas rojas. Un ttulo es slo eso, un titulo, pero en este caso nada podra reflejar mejor el nivel de distorsin que se ha alcanzado en las relaciones entre las dos potencias mundiales, una que se revel en su genuina esencia, Israel, y la otra que parece ser cada vez ms falsa y ridcula, Estados Unidos.

Si los representantes de Estados Unidos tuvieran algn respeto y sensibilidad por la democracia de su pas, habran tomado medidas inmediatas para poner fin a esta farsa. Es malo para Estados Unidos y su democracia y es malo para Israel. La farsa ha alcanzado su punto lgido. Terminar en una ruptura explosiva de las relaciones entre los pases e Israel pagar el precio de su arrogancia.

"Israel presiona al Congreso para frustrar acuerdo nuclear iran", deca el titular de la edicin impresa en ingls. El corresponsal de Haaretz, Barak Ravid, cit a un alto funcionario israel no identificado cuando dijo que Israel "presionara al Congreso de Estados Unidos de tal forma que se le hara ms difcil, o incluso imposible, aprobar un acuerdo global con Irn".

El cerebro se niega a creer lo que leen los ojos: Israel presionar al Congreso estadounidense que debe aprobar un proyecto de ley, Israel va a presionar al Congreso. Es suficiente imaginar el titular inversa, EE.UU. presionar a la Knesset para que apruebe un proyecto de ley, y el escndalo sera explosivo. Pero los dioses pueden hacer lo que no pueden los mortales e Israel puede, ciertamente, hacer lo que Estados Unidos no puede.

Lo ms sorprendente de toda la historia es que el ttulo pasa como si nada, la presin se ha convertido en una norma aceptada, el descaro, la desproporcin, la megalomana. Incluso los judos ricos, el primero entre ellos Sheldon Adelson, por supuesto, se lanz.Estn dispuestos a engrasar las palmas de los representantes en el Congreso con cientos de millones de dlares, segn lo revelado por The New York Times, por lo que van a votar en contra del acuerdo. Al diablola democracia y los intereses nacionales.

Los cancilleres de todas las potencias mundiales alcanzaron entendimientos con Irn antes de un acuerdo final. Ningn pas se opuso salvo Israel. Por supuesto tiene derecho a disentir, a oponerse, a luchar para tratar de persuadir o cambiar. Pero no tiene derecho a socavar las decisiones soberanas. Estados Unidos, que sabe una cosa o dos acerca de desestabilizar gobiernos, debera haber sido el primero en reconocer que un estado extranjero est tratando de subvertir sus instituciones elegidas.

La injerencia israel en Washington no es algo nuevo pero el primer ministro Benjamin Netanyahu la ha llevado a dimensiones inimaginables. Netanyahu? No. Toda responsabilidad recae sobre los representantes elegidos. El presidente Barack Obama, al parecer el hombre ms poderoso e influyente del mundo, ahora se ve como alguien cuyo mundo se ha resquebrajado a su alrededor: Israel se opone al acuerdo. Enlas entrevistas desempea unvergonzoso papel. Promete a Israel el cielo, todo sea para satisfacerle. Anda con el rostro sombro, injuriado por la sola insinuacin de atreverse a criticar a Israel. En una conferencia de prensa, despus de que se alcanz el acuerdo, Obama nombr despreocupadamente a los estados que lo acompaaban -China, Rusia, Alemania, Gran Bretaa y Francia- antes de abordar lo realmente importante, la posicin de Netanyahu. Obama no ha aprendido una cosa: despus de seis aos de dorarle la pldora slo logr la persistencia del desprecio flagrante de Israelhacia todas sus opiniones y peticiones. Obama va por el mismo camino mientrasIsrael utiliza la nica tctica conocida, la de oponerse.

Israel ruge, quin no le teme? Para los odos israeles podra sonar como una prueba de su fuerza. Pero estos matones falsos o ebrios de poder siempre llegan a un mal final, algn da alguien les obligar a quitarse las mscaras y tomar venganza.

Fuente: http://www.haaretz.com/opinion/.premium-1.651069

 



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