Portada :: EE.UU. :: Katrina, con el neoliberalismo al cuello
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-09-2005

Superpotencia rota

Augusto Zamora R.
El Mundo


Despus de muchas dudas, nacidas del orgullo imperial herido, el gobierno Bush decidi pedir ayuda humanitaria, aunque slo a la Unin Europea (y la OTAN), quizs por considerarla su nica igual en el mundo. Aceptarla de Mxico habra sido amargo y de Cuba, una humillacin, aunque por su vecindad y experiencia eran los pases que podan facilitarla con mayor celeridad. Decenas de Estados la haban ofrecido, pero EEUU la rechaz. Finalmente, desbordado por la hecatombe humanitaria, trag el rdago y la pidi.

 

La peticin de ayuda marca un punto de inflexin en la historia estadounidense, pues es el reconocimiento de la incapacidad gubernamental para resolver con sus propios recursos los desastres provocados por el huracn Katrina. Que el pas ms poderoso del mundo, proveedor habitual de ayuda humanitaria y capaz de llevar la destruccin y la muerte a cualquier rincn del planeta, se muestre impotente para enfrentar un huracn es un golpe contundente a la idea de poder que quiere transmitir. No es nicamente la ineficiencia del gobierno y la inoperancia de sus instituciones. Es que el Katrina, aun siendo virulento, no deja de ser un huracn ms de los que asolan cada ao la regin del Caribe y golfo de Mxico, respecto de los cuales los pases estn preparados. En agosto pasado, el huracn Charley golpe brutalmente Cuba, pero gracias a las medidas preventivas hubo slo cuatro muertos, si bien las prdidas materiales fueron cuantiosas. En EEUU se habla de decenas de miles, hay decenas de miles de desplazados y los daos son astronmicos, algo inexplicable en un pas poseedor del servicio ms efectivo de seguimiento de huracanes del mundo.

 

El Katrina no slo ha puesto en entredicho la percepcin del poder estadounidense. Tambin ha evidenciado la profundidad de la fractura social del pas y el nivel de desamparo en que se encuentran las minoras, sobre todo la negra. Las imgenes de los refugiados de Nueva Orlens parecen sacadas de frica o del Caribe ms msero. Segn denunci recientemente la Liga Urbana Nacional (LUR) en su informe Situacin de la Amrica Negra 2005: Una Receta Para Cambios, la desigualdad estructural y el racismo estn creando un foso profundo entre negros y blancos. La tasa de desempleo de los negros es el doble que la de los blancos. En Nueva York, el desempleo en hombres de raza negra supera el 50%. Desde que gobierna Bush, los negros han perdido 3 millones de empleos.

Sin embargo, son las crceles las que mejor reflejan la realidad de la minora negra.
Como afirma la LUR, la probabilidad de que un afro-estadounidense sea encarcelado es tres veces superior a la de un blanco y las sentencias para un negro son seis veces mayores que para un blanco por el mismo delito. Aunque los negros representan apenas el 12.9% de la poblacin de EEUU suman el 46% de la poblacin reclusa. Uno de cada cinco negros ha estado en la crcel en algn momento de su vida. En el ao 2000 haba 800.000 negros encarcelados y 600.000 negros matriculados en la enseanza superior. La probabilidad de un negro de morir en forma prematura duplica a la de un blanco, ya se trate de homicidios, enfermedades o accidentes de cualquier tipo. Un afro-estadounidense de cada cuatro sufre pobreza y, de ellos, casi la mitad padece miseria. Eso es lo que ha sacado a luz el Katrina.

 

No terminan ah las consecuencias. Las calamidades que han azotado a las vctimas del huracn se han debido en gran medida al desvi de recursos a las guerras de agresin en Afganistn e Iraq. La Guardia Nacional, cuerpo creado para actuar en crisis nacionales, se mostr agnicamente insuficiente, pues el grueso de sus efectivos est comprometido en la guerra de Iraq. La construccin y mantenimiento del sistema de diques para proteger la ciudad estaban paralizados por falta de fondos, debido al inmenso costo de esas guerras. En el clsico dilema de Samuelson, de caones o mantequilla, EEUU gasta 500.000 millones en caones y el huracn Katrina ha evidenciado los efectos de no invertir en mantequilla.

 

El pas goza de armamento archi-sofisticado, pero carece de medios para enfrentar catstrofes naturales. El gasto militar crece y las escuelas se caen, las infraestructuras se herrumbran y la pobreza aumenta sin cesar. Los pobres han pasado de 32,9 millones en 2001 a 37 millones en 2004 y las personas sin cobertura mdica suman 46 millones, pero el 20 por ciento ms rico de la poblacin recibe el 50,1% de la riqueza total. La Oficina de Presupuestos del Congreso indic en un estudio que, entre 1979 y 1997, los ingresos netos del 1% de los ricos haban crecido un 157% por slo un 10% de las rentas medias.

 

El Katrina no es la primera seal de alarma sobre el grave deterioro del sistema en EEUU. En 2001 apagones generales paralizaron California varias semanas. En 2003 el noroeste de EEUU sufri un apagn general. EEUU recuerda a la Rusia zarista de hace un siglo. Posee un ejrcito descomunal, pero es el pas ms endeudado del mundo y est dirigido por una plutocracia ineficaz. El huracn se ha llevado muchas cosas. Una de ellas es el mito del superpoder estadounidense. EEUU es una superpotencia rota. Y mendicante.

 

 

 

Augusto Zamora R. es profesor de Derecho Internacional y Relaciones Internacionales en la Universidad Autnoma de Madrid [email protected]



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