Portada :: Europa :: Grecia, laboratorio neoliberal
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-04-2015

Grecia
Preparando el segundo asalto con las instituciones

Jess Snchez Rodrguez
Rebelin


El enfrentamiento entre el gobierno griego de Syriza y la antigua troika - hoy denominada de manera eufemstica como las instituciones pero conformada por los mismos sujetos, el BCE, el FMI y la Comisin Europea - ha entrado tras la primera ronda negociadora de febrero en un perodo de impasse en el que se estn preparando las condiciones de la nueva ronda de junio para hacer frente de manera ms permanente a las necesidades financieras griegas, en lo que se conoce como un tercer rescate, que el gobierno de Syriza rechaza en principio.

Syriza gan las elecciones del 25 de enero pasado con un proyecto (el programa de Salnica) para poner fin a las polticas de austeridad que estn asfixiando al pueblo griego, y ese objetivo, y mandato de la ciudadana helena, supona un enfrentamiento abierto con los objetivos y polticas neoliberales que venan imponiendo la troika a los gobiernos anteriores absolutamente rendidos a los dictados exteriores. Las negociaciones de febrero escenificaron claramente ese enfrentamiento al mismo tiempo que el aislamiento del gobierno griego por parte del resto de los gobiernos europeos. Ningn ejecutivo mostr su apoyo a Syriza, hubo como mucho alguna tibieza con respecto al frente de la austeridad encabezado por Alemania - y en el que se han mostrado especialmente implacables gobiernos como el espaol, el portugus o el irlands - cuya dureza en las negociaciones evidenciaban su objetivo poltico ltimo de escenificar una situacin donde el gobierno griego apareciese plegado a las condiciones de las instituciones - es decir, que aceptase pblicamente las actuales condiciones del rescate - de manera que le debilitasen y le terminasen llevando a medio plazo a una derrota poltica dentro de Grecia como antesala de su desalojo del poder.

El resultado final de esa ronda de negociaciones fue lo que puede ser considerado como una retirada tctica de Syriza, hubo un acuerdo para prorrogar por cuatro meses ms el actual programa de asistencia financiera frente al acuerdo puente de seis meses que pedan los griegos -, que conclua el 28 de febrero, en base a tres tipos de compromisos arrancados al gobierno de Syriza: el de no adoptar medidas econmicas unilaterales, es decir, aceptar la continuidad de la tutela de las instituciones respecto a la poltica econmica griega, el cumplir con el pago a todos sus acreedores (solamente este ao Grecia tendra que pagar 17.000 millones), y presentar una lista de reformas estructurales que deberan ser aceptadas por las instituciones. La lista de reformas, que finalmente fue aceptada por el eurogrupo, se centraba en medidas destinadas a combatir el fraude fiscal y la corrupcin, pero tambin recoga algunas otras para reducir el gasto pblico como reducir las prejubilaciones o retrasar la inmediata subida del salario mnimo, garantizar las privatizaciones realizadas o en curso, y llevar a cabo una reforma laboral en colaboracin con la OIT.

Syriza acept estas condiciones a la vez que estableca unas lneas rojas que se negaba a traspasar: rechazo al recorte de pensiones, a la subida del IVA, a la continuacin de los desahucios, a los supervits fiscales irrealizables y al programa heredado de privatizaciones. La retirada de Syriza se haca hasta esas nuevas lneas de defensa que pretendan garantizar la supervivencia del ncleo fundamental de su programa.

Hubo tres elementos fundamentales que ayudaron a debilitar an ms la posicin negociadora de Syriza, el primero fue el mencionado aislamiento con que se encontr frente al resto de los socios europeos; el segundo fue el agravamiento de la fuga de capitales que se produjo en Grecia durante las negociaciones y segn se tensaban las posiciones, llegando a alcanzar los 1.500 millones diarios, poniendo al gobierno griego ante el riesgo de una debacle bancaria; el tercero fue la amenaza de ser obligada a abandonar el euro (Grexit), pues en tanto el frente de austeridad lanzaba el rdago de que la Unin Europea estaba preparada para una eventual salida de Grecia de la eurozona, el gobierno griego no era capaz de contrarrestarlo alegando que Grecia tambin lo estaba.

Cerrado el acuerdo el 20 de febrero se pas a la guerra de propaganda, las instituciones y todos los medios de comunicacin europeos afines, encabezados por ministro alemn de finanzas, se volcaron en difundir la versin de que el gobierno griego se haba plegado a todas las condiciones que le haban impuesto, con el objetivo de debilitarle polticamente. Syriza, por el contrario, difundi la versin de que haba hecho concesiones - inevitables dada la correlacin de fuerzas - pero que haba salvado lo principal de su programa. Si bien a nivel de poltica interna parece que el gobierno griego super bien esta fase manteniendo un fuerte apoyo popular, no puedo evitar la aparicin de divisiones y crticas en el interior del gobierno y del partido por lo que se consideraba, en opinin de sectores de los mismos, excesivas concesiones realizadas en el eurogrupo. As un tercio del grupo parlamentario de Syriza y el 40% de su Comit Central rechazaron el acuerdo alcanzado.

Si las cesiones realizadas por Syriza en el eurogrupo suponen una retirada tctica o anuncian una derrota estratgica del gobierno griego es una incgnita que se va a resolver en los cuatro meses que median entre este acuerdo y otro ms definitivo sobre lo que pretende ser un tercer rescate de Grecia. En el enfrentamiento de febrero se midieron las fuerzas de los dos polos enfrentados, Syriza intent encontrar fisuras entre los socios europeos para crear divisiones en su seno que la beneficiaran, tambin puls cual seran los lmites hasta donde podran llegar en las negociaciones. El resultado fue frustrante para el gobierno griego, no consigui abrir fisuras en el eurogrupo; se encontr con medidas agresivas por parte del BCE al excluir a Grecia de su poltica de expansin monetaria (quantitative easing QE) con la que est comprando deuda europea pblica y privada por valor de 60.000 millones mensuales para contrarrestar las tendencias deflacionistas, y el BCE tambin se neg a aceptar deuda griega para que la banca pudiese acceder a la liquidez que necesita; y, adems se encontr con una poltica de palo y zanahoria respecto a su continuacin en el euro, mientras Schuble y otros hablaban abiertamente de la posibilidad de la salida de Grecia, Merkel y Hollande reafirmaban que no deseaban que se produjera esa salida.

El frente de austeridad, por su parte, ha buscado y busca la derrota poltica de Syriza por dos razones fundamentales, en primer lugar, para reconducir la situacin griega a los parmetros anteriores a la victoria de Syriza, para continuar tratando a ese pas como una especie de protectorado tutelado por las instituciones, interviniendo y dirigiendo sus polticas. En segundo lugar para evitar que el xito de Syriza se convierta en un modelo a seguir en otros Estados europeos, con el crecimiento de la oposicin social y poltica a las polticas de austeridad. Es desde esta perspectiva que se comprende la posicin intransigente del gobierno espaol en las negociaciones con la vista puesta en el proceso electoral que tiene lugar este ao en Espaa. El resultado es que el frente de austeridad ha salido victorioso de este primer asalto con los retrocesos aceptados por el gobierno griego, pero sabe que an no le ha debilitado suficientemente para su derrota poltica. Necesitan para ello dos condiciones, una profundizacin de las divisiones en el interior de Syriza y el gobierno, separando a moderados de radicales, y desprestigiar intensamente al partido izquierdista ante las clases populares griegas.

Ambas partes se estn preparando para el siguiente asalto, que puede ser definitivo, y en este sentido deben de leerse las distintas posiciones que se estn adoptando. La iniciativa parece llevarla de momento Syriza con una serie de gestos orientados sobre todo a reforzar la unidad del frente interior en Grecia. En principio, con la adopcin de medidas de su programa para hacer frente a la crisis humanitaria dentro de los escasos mrgenes que la han dejado los acuerdos en el eurogrupo, salvo que el gobierno griego optase por desconocer esas limitaciones y se expusiese al bloqueo de la ayuda econmica y el peligro de una crisis financiera grave. Despus, con otra serie de medidas como la de crear una comisin internacional para auditar la legitimidad de la deuda griega, el reclamar a Alemania 278.000 millones por los daos ocasionados durante la ocupacin nazi de Grecia y el prstamo forzoso que impusieron los nazis, la posibilidad de someter a un referndum las exigencias que quieren imponer las instituciones, la creacin de una comisin en el parlamento griego para investigar el rescate, o el acercamiento a Rusia y la amenaza de vetar la poltica de sanciones de la UE contra aquella con motivo de la guerra civil en Ucrania. Por ltimo, diversos sectores y personalidades han empezado a sugerir la posibilidad de una salida negociada de Grecia del euro como nica posibilidad de que Syriza mantenga el cumplimiento de su programa.

Salvo la amenaza del veto en el caso de las sanciones a Rusia, el resto de las medidas tienen un claro carcter de reforzamiento del frente interno pues no inciden directamente sobre el comportamiento de las instituciones, de hecho, a la vez que se adoptaban esta decisiones, el gobierno griego escenificaba su voluntad de cumplir con los compromisos y el jueves 9 de abril devolva al FMI 460 millones de euros del tramo que le venca este mes. Por su parte, las instituciones tienen que evaluar a finales de abril el grado de cumplimiento de los compromisos adoptados en el eurogrupo como condicin para continuar aplicando las ayudas financieras de la extensin del rescate, y es justamente en ese momento cuando se notarn las presiones de las instituciones y la orientacin que termine dominando dentro del gobierno griego, aunque como un adelanto de la intransigencia que se espera de las instituciones el BCE acaba de rechazar la ley aprobada por el gobierno griego para impedir los desahucios de la primera vivienda.

Las medidas a las que nos referimos pueden ser la antesala preparatoria para una ruptura de Grecia con las instituciones si finalmente el gobierno se decide por aplicar medidas contundentes para resolver la crisis humanitaria y contra los acuerdos del eurogrupo, si convoca el referndum, o si repudia la deuda o gran parte de ella como resultado de las conclusiones de la comisin sobre la deuda. Pero tambin pueden quedar en medidas propagandsticas que, tras ser agitadas como amenazas, se encuentren sin la voluntad poltica para su aplicacin real. En el primer caso nos encontraramos ante una salida casi segura de Grecia del euro y ante la necesidad por parte de Syriza de radicalizar sus medidas (control del movimiento de capitales, nacionalizacin de la banca, movilizacin popular en apoyo de las medidas del gobierno, etc.) para hacer frente a una situacin indita con grandes posibilidades y peligros. En el segundo caso se iniciara una pendiente que llevara casi con toda seguridad a la derrota de Syriza, a la desmoralizacin de la izquierda y el fracaso del programa anti-neoliberal en Grecia. Lo que resulta realmente difcil es concebir una va intermedia que deje satisfechas a la vez a ambas partes, al gobierno griego y a las instituciones.

En esta coyuntura, el resultado depender de la correlacin de fuerzas en el interior de Syriza y el gobierno, y de las reacciones del campo popular. Como se ha dicho en otras ocasiones histricas, el gobierno, y la lnea que se imponga, estn en disputa. Las prximas semanas sern decisivas.


Notas

[i]
Se pueden consultar otros artculos y libros del autor en el blog : http://miradacrtica.blogspot.com/


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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