Portada :: Cultura :: Fallece Eduardo Galeano, cronista de los nadies
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-04-2015

Eduardo Galeano
La pluma y la voz de Amrica Latina

Silvina Friera
Pgina/12

Sus libros acompaaron las pasiones polticas y literarias de varias generaciones. Periodista de Pgina/12 desde sus comienzos, el autor de Las venas abiertas de Amrica Latina, Memoria del fuego y Los hijos de los das fue un ejemplo de coherencia y militancia.


La tristeza gotea finito en el Ro de la Plata, como la lluvia sobre los corazones de sus lectores que lo lloran y ya lo extraan. Su voz inolvidable, modulada y cautivante, tan latinoamericana como universal, fue la compaera de las pasiones polticas y literarias de muchas generaciones. El escritor y periodista uruguayo Eduardo Galeano, el hombre que escriba y hablaba como si pintara las palabras, convencido de que cada sustantivo, adjetivo y verbo que utilizaba podan acariciar el alma del otro, muri ayer a los 74 aos en Montevideo, a causa de un cncer de pulmn. El duelo se extiende a lo largo y ancho del mundo, comenzando por el mtico Caf Brasilero, un boliche ubicado en la Ciudad Vieja que era como el segundo hogar del autor de Las venas abiertas de Amrica latina, donde cada tarde se tomaba un caf con Dios, el apellido de una radiante andaluza de nombre Alba Marina que suele atender las mesas del bar. Cuando sea incapaz de pensar, slo quiero que me ayuden a morir con dignidad expres hace dos aos en una entrevista. Qu es lo que yo le pedira al tiempo? Eso, que me permita morir con dignidad. El nico consuelo que asoma en el horizonte prximo son dos libros pstumos: Mujeres, una antologa de sus relatos, seleccionada por el propio Galeano, dedicados a personajes femeninos Sherezade, Teresa de Avila, Rigoberta Mench, Marilyn Monroe y protagonistas annimas como las guerreras de la revolucin mexicana o las luchadoras de la Comuna de Pars, que se publicar el 1 de mayo. El otro libro, an sin fecha de edicin, lo llam El cazador de historias, pero luego propuso otro ttulo, comenta Carlos Daz de la editorial Siglo XXI a Pgina/12.

El peor pecado es encasillar a un eximio narrador y cronista tan esquivo a los muros genricos como a las etiquetas. El mismo sola aclarar cmo se hizo escritor: Haba nacido gritando gol, como todos los bebs uruguayos, y quiso jugar al ftbol. Fue un mamarracho. / Despus, quiso ser santo. Peor. / Intent dibujar, y pintar, pero nunca consigui nada digno de ser mirado. / Cuando se convenci de que era un intil total, se hizo escritor. / Cada da camina por la costa de Montevideo, donde naci y creci, y ella, la costa, lo camina, caminante caminado, y en esos lentos ires y venires van y vienen las palabras que le caminan adentro. / Lo grave es que las deja salir. Su escritura periodstica y literaria, difciles de escindir, estn impregnadas de una profunda fe en la condicin humana. Eduardo Germn Hughes Galeano naci en Montevideo el 3 de septiembre de 1940 en el seno de una familia de clase alta y catlica de ascendencia italiana, espaola, galesa y alemana. De su madre Licia Ester Galeano Muoz tom prestado el apellido para firmar como periodista y escritor. Cuando era chico fue muy creyente, muy mstico. Eso es como la borra en el fondo del vaso del vino, te queda para siempre. No es una cosa que se va; se transfigura, cambia de nombre. En el fondo, uno busca a Dios en los dems. O en la naturaleza, entendida como una bella energa del mundo, que es a la vez terrible y hermosa. Dnde est aquel Dios que tuve de chico y un da se me cay por un agujerito del bolsillo y nunca ms lo encontr? Despus supe que lo estaba llamando por otros nombres. Superado el trance mstico de la infancia, irrumpi el adolescente que garabateaba dibujos y aspiraba a convertirse en una suerte de Picasso rioplatense. Public sus primeras caricaturas para El Sol, un semanario socialista de Uruguay, con el seudnimo de Gius. Su itinerario periodstico empez a principios de 1960 como editor del semanario Marcha y luego como director del diario poca. Estuvo en Puerta de Hierro y conoci a Juan Domingo Pern. Cuando el uruguayo le pregunt por qu no se mostraba en pblico ms seguido, Pern le contest con una definicin tpica de la picaresca peronista: El prestigio de Dios est en que se hace ver muy poco. Al final de su exilio se sum a la aventura de Pgina/12 desde el comienzo y la acompa hasta ayer, a lo largo de casi 28 aos.

Tena 31 aos cuando public su obra ms famosa, Las venas abiertas de Amrica Latina, en 1971, que sera prohibida por las dictaduras militares de Uruguay, Brasil, Chile y Argentina. Uno siempre siente orgullo de sus hijos pero a veces los quers agarrar del cuello reflexionaba el autor uruguayo. Para m es una satisfaccin enorme haber escrito un libro que sobrevivi a ms de una generacin y que sigue estando vigente, pero a la vez me genera una enorme tristeza porque el mundo no ha cambiado nada. Para m sera mejor que ese libro estuviera en un museo de antropologa junto a las momias egipcias, pero no es as. La gente, no toda pero mucha, me identifica con ese libro y eso es como si me invitaran a morir. Es como si no hubiese escrito nada ms desde la dcada de 1970. Y no es as, despus de eso escrib mucho y cambi mucho. Pero, bueno, es un libro que corri con distintas suertes: perdi el concurso de Casa de las Amricas, la primera edicin nadie la compraba y as anduvo ms de un ao. Todo hasta que la dictadura militar me hizo el inmenso favor de prohibirlo, y no hay mejor publicidad que la prohibicin.

Muchos no olvidarn cuando en la Cumbre de las Amricas, en 2009, el entonces presidente venezolano Hugo Chvez le regal al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, un ejemplar de Las venas... Hay gestos que se traducen en una estampida extraordinaria de ventas. En un solo da el libro salt de la posicin 60.280 de la lista de los ttulos ms vendidos en Amazon al dcimo lugar. Ni Obama ni Chvez entenderan el texto afirm Galeano en la Segunda Bienal del Libro en Brasilia, en abril del ao pasado. El (Chvez) se lo entreg a Obama con la mejor intencin del mundo, pero le regal a Obama un libro en un idioma que l no conoce. Entonces, fue un gesto generoso, pero un poco cruel. Para asombro de muchos de los periodistas que lo escuchaban, agreg que no sera capaz de leer de nuevo su libro ms emblemtico. Caera desmayado confes. Para m, esa prosa de la izquierda tradicional es aburridsima. Mi fsico no aguantara. Sera ingresado al hospital.

El autor de la monumental triloga Memoria del fuego abrazaba con su mirada cristalina. Tuve la sensacin, y adems sent, que las palabras pueden tener dedos, es decir, que tocan a quien las lee y que esa relacin casi fsica de la palabra con el lector vibra con mucha intensidad. Esto lo siento cada vez que cruzo el charco y me reencuentro con ese pas que tambin siento que es mo, dijo el escritor sobre su relacin con Argentina, un vnculo preludiado por la dictadura uruguaya, que encarcel primero a Galeano y despus lo oblig a exiliarse en Buenos Aires, donde dirigi Crisis, una emblemtica revista cultural y poltica que lleg a vender 35 mil ejemplares. Nosotros no slo escribamos para ser ledos, tambin tratbamos de recoger las voces de la calle y de la realidad. Mientras la revista dur sus 40 nmeros, que por cierto dejaron una huella dentro y fuera del pas, lo logramos. Fue una experiencia exitosa porque pudimos darles su espacio a las voces jams escuchadas o rara vez escuchadas. Por eso siempre digo que discrepo con mis buenos amigos de la Teologa de la Liberacin cuando dicen que quieren ser la voz de los que no tienen voz. Eso no es as. Todos tenemos voz y algo que decir, algo que merece ser escuchado, celebrado o perdonado por los dems, planteaba el escritor lo que signific la experiencia de dirigir esa revista, entre mayo de 1973 y agosto de 1976, con un equipo integrado por Juan Gelman y un listado de colaboradores de primersima lnea: Haroldo Conti mi hermano del alma, lo llamaba Galeano, Ral Gonzlez Tun, Jorge Luis Borges, Ernesto Sabato, Mario Benedetti, Ernesto Cardenal, Julio Cortzar, Roberto Fernndez Retamar y Miguel Briante, entre otros.

El terror de la dictadura cvico-militar le pis los talones en la Argentina. Su nombre figuraba en las listas negras y decidi exiliarse en Catalua, donde escribi Das y noches de amor y de guerra, una crnica sobrecogedora del horror poltico de mayo de 1975 a julio de 1977, Premio Casa de las Amricas 1978. A veces, se me da por sentir que la alegra es un delito de alta traicin, y que soy culpable del privilegio de seguir vivo y libre se lee en una parte de este libro. Entonces me hace bien recordar lo que dijo el cacique Huillca, en el Per, hablando ante las ruinas: Aqu llegaron. Rompieron hasta las piedras. Queran hacernos desaparecer. Pero no lo han conseguido, porque estamos vivos. Y pienso que Huillca tena razn. Estar vivos: una pequea victoria. Estar vivos, o sea: capaces de alegra, a pesar de los adioses y los crmenes.

Diez aos de trabajo y un total de mil pginas que abarcan toda la historia de Amrica latina vista desde el ojo de la cerradura. Esta podra ser una sntesis de la triloga Memoria del fuego, un audaz hbrido que mixtura elementos de la poesa, la historia y el cuento, conformado por Los nacimientos (1982), Las caras y las mscaras (1984) y El siglo del viento (1986), que recibira el American Book Award de la Universidad de Washington, adems del premio otorgado por el Ministerio de Cultura de Uruguay. Una obra indispensable que vale por el oro que Coln no encontr en Amrica. Esta triloga funda lo que se podra denominar un estilo galeanesco que se aceitara en sus siguientes libros: Patas arriba, Bocas del tiempo y Espejos. A Galeano se lo lee con pasin. No hay otro modo de respirar esa prosa pulida, esa bellsima desnudez de sus textos que cabalgan a rienda corta. Cada palabra tiene su peso, su sabor, su aroma y su msica. Volvi a Montevideo en 1985 y en octubre de ese ao fund la revista Brecha.

El ftbol fue otra de sus grandes pasiones. Se declar messinico, es decir, ferviente admirador y fantico de Lionel Messi. Cuando era un botija, quera ser jugador de ftbol, pero pronto descubri que jugaba muy bien mientras dorma. En la mochila o la biblioteca de un futbolero de estirpe no puede faltar El ftbol a sol y sombra, publicado en 1995 y reeditado y actualizado hasta 2010, en una edicin que incluye el Mundial de Sudfrica visto por el narrador uruguayo. En ese libro hay un texto de Osvaldo Soriano que Galeano consideraba la mejor pgina del libro, una carta que Soriano le escribi contndole un gol imaginario de Jos Sanfilippo. Ver jugar a (Lionel) Messi da placer, subray Galeano. As como (Diego) Maradona lleva la pelota atada al pie, Messi lleva la pelota dentro del pie. Lo cual es un fenmeno fsico inverosmil. Parece que esta hiptesis lleg hasta el jugador del Barcelona, que le mand una camiseta de regalo.

Su obra, traducida a ms de veinte idiomas y publicada por Siglo XXI, est enhebrada a partir de un puado de obsesiones o manchas temticas: el militarismo, el racismo, el machismo y otros ismos. Ignoramos la plenitud de la belleza que nos rodea alert en una entrevista en 2012 cuando se public Los hijos de los das y se present en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Tenemos que recuperar el arcoris terrestre, que para m es lo ms importante de todo, porque tiene muchos ms fulgores y colores que el arcoris celeste. El arcoris terrestre somos todos nosotros, los humanitos, un arcoris mutilado por el machismo, el elitismo o el militarismo, que hoy por hoy se refleja en un hecho muy concreto: el mundo est destinando tres millones de dlares por minuto a la industria militar, que es el nombre artstico de la industria de la muerte, mientras que al mismo tiempo, por minuto, mueren de hambre o de alguna enfermedad curable quince nios.

En 2013 recibi tres distinciones: el premio A. E. Havens Center Lifetime Contribution to Critical Scholarship, de la Universidad de Wisconsin, Estados Unidos; fue condecorado con la medalla Juana Azurduy de Padilla, la mxima distincin que otorga la Universidad Andina Simn Bolvar, de Bolivia; y el Premio Alba de las Letras, un reconocimiento que al escritor le confirm que lo que uno escribe puede ser algo ms que un desahogo solitario: palabras que se unen a otras escritas o dichas por otras manos y otras bocas, en lugares muy diversos. Adems, le otorgaron el premio Jos Mara Arguedas (Casa de las Amricas de Cuba), la medalla mexicana del Bicentenario de la Independencia; los premios italianos Mare Nostrum, Pellegrino Artusi y Grinzane Cavour; el premio Stig Dagerman, de Suecia; la medalla de oro del Crculo de Bellas Artes de Madrid. Fue elegido primer Ciudadano Ilustre de los pases del Mercosur y fue tambin el primer galardonado con el premio Aloa, de los editores de Dinamarca, y el primero en recibir el Cultural Freedom Prize, otorgado por la Fundacin Lannan, en Estados Unidos, entre otros. Todos tenemos algn vidrio roto en el alma, que lastima y hace sangrar, aunque sea un poquito. Entonces, al escribir, siento que puedo sacar un poco de esos vidrios fuera de m. Al ponerlos en un papel, ya no me daan. Ya no me hacen la vida imposible, sino que la multiplican, porque me permiten entenderme mejor con los dems, explicaba Galeano. Creo que la literatura es comunicacin o no es nada. No escribo para m, escribo para comunicarme con otros, para llegar a otros que van a ser mis amigos, aunque no los conozca todava.

El escritor uruguayo se nutri con los libros de aventuras de Emilio Salgari, se form con la literatura de Juan Carlos Onetti y en los cafs de Montevideo, donde haba narradores orales que eran verdaderos maestros en el arte de contar una historia, de tal manera que lo que se contaba volviera a ocurrir cuando era narrado. Esta era una victoria sobre la muerte: el arte de la resurreccin. Aunque Onetti tena fama de erizo, de ser un tipo insoportable, fue carioso con Galeano. Quiz porque yo le aguantaba el vino: beba unos vinos de cirrosis instantnea, y yo era de los pocos que se lo aguantaba, aunque mi hgado protestara a viva voz, coment en una de las entrevistas incluida en Los das de Galeano, el programa que se emiti por canal Encuentro basado en su libro Los hijos de los das y que Pgina/12 ofreci en dos DVD. La Revolucin Cubana naci para ser diferente. Sometida a un acoso imperial incesante, sobrevivi como pudo y no como quiso. Mucho se sacrific ese pueblo, valiente y generoso, para seguir estando de pie en un mundo lleno de agachados. Pero en el duro camino que recorri en tantos aos, la revolucin ha ido perdiendo el viento de espontaneidad y de frescura que desde el principio la empuj. Lo digo con dolor. Cuba duele, escribi en la contratapa de este diario el 20 de abril de 2003, un texto crtico que produjo un vendaval de opiniones cruzadas sobre el fusilamiento de tres cubanos que intentaron secuestrar una lancha de pasajeros que brindaba servicios en la baha de La Habana. No me arrepiento ni de una coma de ese artculo asegur el uruguayo en una entrevista a la revista Sudestada. Yo creo en la solidaridad con la Revolucin Cubana desde la libertad de conciencia, no desde el deber de obediencia. O sea, yo no creo que la solidaridad con un pas, con una revolucin, con una persona, se practique desde la obligacin de decir que s. Desde el papagayismo, como dira don Simn Rodrguez. Creo en la libertad de conciencia, creo que uno tiene no solamente el derecho, tambin el deber de contradecir, de criticar, de dudar, de coincidir con lo que se coincida pero tambin de decir no (...). La profundizacin de la democracia en Cuba es un asunto de los cubanos y slo de los cubanos. Desde siempre creo que la autodeterminacin de los pueblos es sagrada. Buenas lluvias de piedras recib, hace aos, por defender la autodeterminacin en Hungra, Checoslovaquia, Polonia y Afganistn, cuando ese sagrado derecho era avasallado en nombre del socialismo. Soy un hereje de larga data. Siempre tuve los. Son precios que se pagan. Es normal no? Gracias a eso, no me avergenza la cara que cada maana afeito ante el espejo.

El ltimo libro que public en vida, Los hijos de los das, es una suerte de almanaque literario con 366 historias breves, una para cada da del ao, de un extremo a otro de los siglos y del planeta. Todos los das tienen alguna historia que contar, que vale la pena escuchar. Yo creo, como los mayas, que somos hijos de los das, y por lo tanto estamos hechos de tomos pero tambin de historias, seal en una entrevista a Radar. En la entrada correspondiente al 27 de febrero, llamada Tambin los bancos son mortales, se lee: En 1995 el Banco Barings, el ms antiguo de Inglaterra, cay en bancarrota, este banco haba sido el brazo financiero del imperio britnico. La independencia y la deuda externa nacieron juntas en Amrica latina. Todos nacimos debiendo. En el relato correspondiente al 9 de abril escribi: En el ao 2011, por segunda vez la poblacin de Islandia dijo no a las rdenes del Fondo Monetario Internacional. El Fondo y la Unin Europea haban resuelto que los trescientos veinte mil habitantes de Islandia deban hacerse cargo de la bancarrota de los banqueros, y pagar sus deudas internacionales a doce mil euros por cabeza. Esta socializacin al revs fue rechazada en dos plebiscitos. Esa deuda no es nuestra deuda. Por qu vamos a pagarla nosotros? En un mundo enloquecido por la crisis financiera, la pequea isla perdida en las aguas del norte nos dio, a todos, una saludable leccin de sentido comn. Una de las historias que ms lo impresion, segn revel, fue una que le cont Marta Plata en Crdoba sobre un muchacho asesinado por la dictadura militar que muri sin haber hecho nunca el amor. La escrib en siete lneas, pero fue fuerte la tentacin de palabrearla, reconoci el escritor uruguayo emparentado con Gelman en su flirteo con los neologismos.

El compromiso social no tiene nada que ver con las buenas intenciones. Toda obra de arte, toda literatura que nos ayude a ver y a vernos tiene proyeccin social y est comprometida aunque no lo sepa declar Galeano. Se puede hablar en prosa sin saberlo, como el personaje de Molire, y muchas veces ocurre que la literatura nacida del compromiso poltico, que quiere dirigirse a los oprimidos del mundo, no hace ms que conversar con el espejo. Franz Kafka fue el escritor que ms profundamente retrat la tragedia del siglo XX, y l se hubiera redo si alguien le hubiera hablado del compromiso poltico. En el fondo, yo creo que ese compromiso, cuando es verdadero, no es ms que un homenaje al mundito que quiere nacer desde la barriga del mundo que padecemos. Sus palabras tocaron el cuerpo de miles de lectores. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores rubric en uno de los textos de El libro de los abrazos. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tanta pasin que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende. Las palabras de Galeano permanecern en las playas de nuestra memoria como la espuma blanca que queda en la orilla cuando el agua se retira.

Produccin: Oscar Ranzani, Mara Daniela Yaccar y Emanuel Respighi.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-270482-2015-04-14.html


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