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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-09-2005

La pasin de Glauber Rocha

Jos Steinsleger
La Jornada

Glauber Rocha, uno de los renovadores del cine brasileo, muri por exceso de creatividad hace 24 aos


Nacido en Vitria da Conquista (Baha, 1939) y muerto en Ro de Janeiro por exceso de creatividad, el funeral del cineasta Glauber Rocha fue propio de un guin suyo: aquel acto espontneo y catrtico de masas, que el 22 de agosto de 1981 puso a cantar y a bailar, en el cntrico parque Lage, a millares de brasileos posedos de tristeza y alegra.

Nada distinto (aunque ms espectacular), que la filmacin del velorio del pintor Emiliano Di Cavalcanti (1897-1976) en el Museo de Arte Moderno de Ro de Janeiro, que Glauber narr como si se tratase de un partido de futbol y con msica de carnaval: "Soy protestante y no lloro ante la muerte!", grit a los medios mientras la polica se lo llevaba detenido.

Como Brasil es un pas donde algunos muertos viven, el famoso pintor de mulatas goz con el escndalo. En el legendario Diario Carioca, Di Cavalcanti haba escrito: "Vivimos en una poca de combate, en una poca de lucha, y todo hombre actual debe enfrentar los antagonismos" Y con el bolchevique Bogdanov, remataba: "Donde no hay imgenes vivas no hay arte ni poesa (15 de octubre de 1933)".

Glauber Rocha fue hijo de Di Cavalcanti. Aunque con precisin su espritu sintonizaba mejor con el Manifiesto antropfago (1926), del poeta Oswald de Andrade, uno de cuyos puntos deca: "Le pregunt a un hombre lo que era el derecho. Me respondi que era la garanta del ejercicio de la posibilidad. Ese hombre se llamaba Jos de Galimatas. Me lo com".

Nio an (13 aos), Glauber particip como crtico de cine en un programa infantil de radio. A los 15 frecuentaba un cine-club, a los 17 realiz el cortometraje El Patio y fund una productora de cine, y en los peridicos de Baha escribi crnicas policiales y de cultura.

En Sao Paulo, Glauber conoci a los fundadores del Cinema Novo, asistiendo a la proyeccin y debate de obras emblemticas del neorrealismo italiano: Ladrn de bicicletas, Rocco y sus hermanos, La Strada, Mamma Roma. Realizados con recursos precarios, actores no necesariamente profesionales, y descarnados testimonios de la clase obrera italiana de la posguerra, aquellos filmes marcaron el norte de su creacin: no una escuela esttica, no un partido poltico. S un cine nacional que deje para siempre el neocolonialismo cinematogrfico que condena repetir las frmulas y hallazgos de otros.

Del neorrealismo de Barravento (1962), con actores no profesionales y pescadores de Baha, hasta la poesa barroca de Tierra en trance (1967), el cine de Glauber Rocha emple un lenguaje preciso, despojado de adjetivos intiles e insustanciales.

Escriba o declaraba Glauber: "el cine no ser una mscara porque el cine no hace la revolucin; el cine es uno de los instrumentos revolucionarios. La colonizacin amenaza continuar incluso despus de la revolucin. La Fox, la Paramount, la Metro son nuestros enemigos, necesitamos de los santos y orixs, hay que negar la razn colonizadora y superar el moralismo dogmtico que mezquina los hroes."

La historia de Dios y el Diablo en la tierra del sol, una de sus pelculas ms impactantes, transcurre en la escenografa descrita por Euclides da Cunha en Os Sertoes (1902). La crnica, magistral, narra la gran guerra campesina de Canudos (1895-97), donde el gobierno de la poca sufri la derrota de cuatro expediciones y el ejrcito brasileo tom cuatro prisioneros: un viejo, un nio y dos hombres agotados. Nadie se rindi.

En Canudos, precisamente, las cmaras de Glauber sorprenden al extrao Antonio Das Mortes, matador de cangaceiros (bandidos), platicando en el viejo mercado con el ciego Julio, quien recuerda los motivos centrales de la rebelin. Das Mortes trabaja para los terratenientes y anda en busca del bandido Corisco para matarlo. Pero al ciego confiesa que si bien su oficio es matar, no quiere hacerlo ms; y que si lo hace es porque "no puede vivir descansando en esta miseria".

El ciego Julio replica que el pueblo es inocente. Entonces, el matador clava la mirada en el espectador: "Un da va a haber una guerra en este sertao (desierto del nordeste de Brasil), una guerra sin la ceguera de Dios y el Diablo. Yo, para que esa guerra venga algn da, yo, que mat a Sebastiao (santn de la regin) voy a matar al Corisco para despus morir a mi vez, pues nosotros somos todos la misma cosa".

Corisco, el bandido, dice que los poderes del pueblo son invencibles. Pero la realidad, segn Glauber, "es la fuerza del inconsciente en dos planos: uno, hecho por la conciencia hacia los cultos y la civilizacin, y el otro determinado en la imagen del inconsciente, a la cual se le llama poesa o magia".

En el ensayo Esttica del hambre (1965), Glauber Rocha afirma que el factor elemental de la liberacin radica en la condicin objetiva de los pueblos. El ensayo ataca a los partidos polticos nacionalistas y de la izquierda, a los que califica de "representantes de la concepcin festiva de la revolucin y de ser producto de una concepcin intelectual aristocrtica y burguesa, heredada del academicismo, privilegios, vedettes, concursos, premios y festivales"

En Italia, la pelcula Antes de la revolucin (Bertolucci, 1964), sostiene iguales crticas a personajes de la izquierda que "parecen estar ms comprometidos con sus propias lujurias que con el marxismo, y esta actitud es la que impide el triunfo de su proyecto poltico".

Rocha sostena que la credibilidad de un presupuesto revolucionario depende de su permanencia en el tiempo, de la firmeza y decisin para impulsar la accin que en trminos de arte y cultura debe girar en torno a una premisa central: no mentir al pueblo.

En 1968, un grupo de estudiantes de La Sorbona afirm que Antes de la Revolucin, Week End (Godard, 1967) y Tierra en trance (Rocha, 1967) fueron las pelculas que ms influyeron en el mayo parisino.

Todas las copias de Dios y el Diablo... fueron destruidas por la dictadura militar brasilea (1964-85), menos la que lleg clandestinamente al Festival de Cannes. La censura prohibi la exhibicin de Barravento (premiada en Karlovy Vary, 1962), Tierra en trance (1967), El dragn de la maldad contra el santo guerrero (premio al mejor director en Cannes 1969), El len de siete cabezas y Cabezas cortadas (1970).

Sin embargo, en el ltimo tramo de su corta vida, ciertas declaraciones de Glauber parecan acercarlo a las alucinaciones de los santos y los justicieros de vanguardia con crisis de conciencia, sumergido en angustias de intelectuales como el Paulo Martins de Tierra en trance, o las del guerrillero que viaja al Congo y all queda estremecido porque una cosa es hablar de relativismo cultural, y otra observar in-situ prcticas culturales que se liberan devorando el hgado o el corazn, y cortando cabezas del enemigo con gritos, msica y danzas guerreras.

Los desconcertantes comentarios de quien ya era expresin viva de la cultura brasilea, descolocaron a muchos de sus amigos, y a ms de un crtico de arte. En 1974, el cineasta declar a la revista Visin que el general Golbery do Couto e Silva era un "militar nacionalista, uno de los genios de la raza". La dictadura de Brasil, pensaba, dara un giro tras objetivos como los del general peruano Juan Velasco Alvarado y el libio Kadafi que vendran a realizar, como Antonio Das Mortes, "los cambios que la izquierda no supo o no pudo hacer."

No obstante, en una poca donde todo parece centrifugarse en el relativismo cultural, la confusin ideolgica y el adocenamiento poltico, las palabras de Darcy Ribeiro cobran fuerza y razn: "Glauber Rocha nos ha dejado como herencia su indignacin".

Con 12 pelculas realizadas, el director de Dios y el Diablo... perteneci a una generacin de creadores que antes de cumplir los 30 aos todo lo haban dado de s y despus de los 30 se preguntaban por dnde segua la exgesis de la revolucin, no dejaban de firmar sus cartas y comunicados tal como lo haca Glauber:

A esquerda, tudo. A direita, nada.

A la izquierda, todo. A la derecha, nada.



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