Portada :: Cultura :: Fallece Eduardo Galeano, cronista de los nadies
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-04-2015

Sobrevivir, aunque nos cueste la vida

Mempo Giardinelli
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Y Eduardo Galeano finalmente parti. El viernes me lo anticip Eric Nepomuceno, escritor y periodista tambin de este diario, saliendo de Ro: Voy a despedir a Eduardo, Mempo, no creo que llegue a tiempo, pero all voy. Le ped que fundiera mi abrazo con el suyo.

Ahora, conocida la noticia de su partida, pienso que al menos nuestro amigo va a descansar, porque llevaba mucho tiempo sufriendo.

Su salud estaba quebrantada ya cuando nos visit en el Chaco en agosto de 2012, pero igual quiso venir al 17 Foro Internacional por el Fomento del Libro y la Lectura, que es un evento multitudinario que hacemos todos los aos. En un mail me pidi: Hac todo lo posible por evitarme esfuerzos, por ejemplo, las colas para firmar libros, las entrevistas de prensa, las fotos exigidas por los celulares convertidos en cmaras y tutti quanti. Y en otro: Ir a Resistencia, cueste lo que cueste, al grito de: Sobreviviremos, aunque nos cueste la vida!.

Y lleg noms, con ese humor formidable que tena y esa entereza prodigiosa. Lo cuidamos muchsimo, lo preservamos de aglomeraciones y por eso casi no particip del foro, aunque s quiso hacer una lectura pblica y la rompi. Aquella noche memorable ley y charl durante casi dos horas ante ms de 2000 personas que lo aplaudieron a rabiar en un auditorio lleno. Si hasta tuvimos que poner pantallas afuera, sobre el Parque 2 de Febrero.

Cuando parti, luego de das de pollito (ya no poda comer carnes rojas) y poco vino tinto, me escribi: Gracias, viejo, estas andanzas compartidas me ayudan a enfrentar con buena cara los das que vienen.

Por entonces su figura estaba en lo ms alto, sobre todo despus de que Hugo Chvez obsequiara (creo que en 2009) Las venas abiertas de Amrica Latina a Barack Obama (quien por lo que se vio esta semana en Panam, parece que todava no lo ley). Pero fue un gesto magnfico, del que Eduardo no hablaba, por pura modestia.

Las venas abiertas (que es de 1971) fue un libro absolutamente original y para l consagratorio. Pero lo grande es que todava sorprende. Est vivo como el primer da y sigue siendo una clase magistral de historia en tanto revisin de los dolores del continente hecha en base a investigacin, informacin precisa, un sentido de justicia inclaudicable y una belleza en la escritura impresionante.

Maestro de la paradoja, con enorme capacidad de asociacin, con humor y un manejo impecable del castellano, despus escribi Memoria del fuego, triloga publicada circa 1983-86 con tres ttulos: Los nacimientos, Las caras y las mscaras y El siglo del viento. Ah cuenta la historia de nuestra Amrica desde la creacin del mundo hasta nuestros das, en breves prosas poticas. Una belleza de libro.

Y aqu quiero destacar su espritu didctico, que en l era muy poderoso. Verdadero maestro en el mejor sentido del vocablo, siempre tena en mente al lector joven, a la generacin que estaba por venir e iba a necesitar una orientacin para la vida. Fue un predicador, en este sentido.

Yo lo conoc algunos aos antes, primero por e-mail, que intercambiamos durante un tiempo. Mis vnculos con l nacieron de lazos en cierto modo familiares, porque soy ntimo amigo de dos de sus parientes: su cuado, el escritor cubano Eduardo el Chino Heras Len, que est casado con Ivonne Galeano, hermana de Eduardo. Y nuestro Eric Nepomuceno. Quiz por eso nos pasamos aos mandndonos saludos, pero sin vernos.

Pero eso es lo de menos. Lo que importa ahora es la prdida, en un sentido, porque duele. Pero sobre todo importa su vigencia. Acerca de la cual quiero decir slo tres cosas: una es que era conmovedor su disgusto permanente con el hecho de que la Historia siempre era contada, mal contada, por los vencedores. Eduardo escribi contra eso toda su vida.

Otra es que su talento fue nico para mezclar la economa y la poltica con el amor, el humor, el ftbol y las costumbres populares.

Y la otra es subrayar su legado mayor y mejor: Eduardo nos deja sus propias venas abiertas, su propia memoria del fuego, sus propios hijos de los das y ese puado de oro que fue su dignidad latinoamericana ejemplar.

Aunque sea por eso, esperemos noms que el gobierno uruguayo le rinda el homenaje que merece. No vaya a ser que hagan como con Cuba y Venezuela en las ltimas semanas, lo que lo habra avergonzado.

Un abrazo siempre, Eduardo, maestro, compaero!

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-270473-2015-04-14.html


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