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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-04-2015

Relacin "causa-efecto", entre amianto blanco y mesotelioma (I)

Francisco Bez Baquet
Rebelin


"Haba amianto en todas partes, como una nieve de color pizarra: si se dejaba por unas horas un libro sobre una mesa, y luego lo quitabas, quedaba su perfil en negativo; los techos estaban cubiertos de una gruesa capa de polvo, que en los das de lluvia se empapaba como una esponja, y de repente se derrumbaba violentamente al suelo." Primo Levi, en La Tabla Peridica.

 

 

Amianto blanco y crmenes corporativos

Aqu s parece quizs de lo ms oportuno traer a colacin mutatis mutandi, lo que ya estuvo expresado en su da por Federico Engels (1845), en la obra de dicho autor, titulada: La situacin de la clase obrera en Inglaterra (1845) pgs.155-6-:

Cuando un individuo hace a otro individuo un perjuicio tal, que le causa la muerte, decimos que es un homicidio; si el autor obra premeditadamente, consideramos su acto como un crimen. Pero cuando la sociedad pone a centenares de proletarios en una situacin tal, que son necesariamente expuestos a una muerte prematura y anormal, a una muerte tan violenta como la muerte por la espada o por la bala; cuando quita a millares de seres humanos los medios de existencia indispensables, imponindoles otras condiciones de vida, de modo que les resulta imposible subsistir; cuando ella los obliga por el brazo poderoso de la ley a permanecer en esa situacin hasta que sobrevenga la muerte, que es la consecuencia inevitable de ello; cuando ella sabe, cuando ella sabe demasiado bien, que esos millares de seres humanos sern vctimas de esas condiciones de existencia, y sin embargo permite que subsistan, entonces lo que se comete es un crimen, muy parecido al cometido por un individuo, salvo que en este caso es ms disimulado, ms prfido, un crimen contra el cual nadie puede defenderse, que no parece un crimen, porque no se ve al asesino, porque el asesino es todo el mundo y nadie a la vez, porque la muerte de la vctima parece natural, y que es pecar menos por comisin que por omisin. Pero no por ello es menos un crimen. ([1])

El desdn por los riesgos que no afloran de inmediato, no es algo privativo del amianto: durante el rodaje de la superproduccin norteamericana, Genghis Khan, El Conquistador, filmada en St. George, Utah, en un lugar, a favor del viento, respecto del poste, cerca del desierto de Nevada, donde se haban llevado a cabo pruebas nucleares, a razn de dos veces a la semana. Al final de dicha filmacin del productor Howard Hughes, ste hizo llevar 60 toneladas de arena radiactiva, para reproducir, dentro del estudio de Hollywood, los escenarios de Utah. Toda la plantilla de rodaje fue expuesta a la radiacin nuclear, cuyo riesgo ya era conocido entonces, y que probablemente ha sido la causa de los tumores que afectaron a algunas de las estrellas del reparto, incluyendo a John Wayne y a Susan Hayward, contratados para el rodaje.

Estudios epidemiolgicos y experimentales

En Nicholson & Raffn (1995), los autores presentaron los datos, correspondientes a los EE.UU. y a Dinamarca, que trataban sobre la carcinogenicidad del crisotilo. Esta revisin tuvo en cuenta los estudios epidemiolgicos sobre la incidencia de carcinoma broncgeno y el mesotelioma en poblaciones expuestas a crisotilo comercial y a las mezclas comerciales de anfboles y crisotilo, con los cuales el crisotilo est a menudo contaminado. Los anlisis demostraron que el riesgo de cncer de pulmn es similar para el crisotilo, para la amosita y para la crocidolita, en base a la misma exposicin a la fibra. El crisotilo y la amosita parecen producir igualdad de riesgos para el mesotelioma y, finalmente, el riesgo de mesotelioma se evidenciaba ser de cuatro a diez veces mayor para la crocidolita. Por consiguiente, la extensin, al crisotilo, del mbito de una prohibicin de uso, extraccin, comercio y transporte, est sobradamente justificada.

En Roggli et al. (1993), los autores realizaron un estudio, mediante microscopa electrnica, de 94 casos de mesotelioma maligno, correspondientes mayormente a trabajadores de los aislamientos y de los astilleros de los Estados Unidos, detectando fibras de distintas clases de amianto, en las siguientes proporciones: de amosita, en el 81% de los casos, de tremolita / antofilita / actinolita (todas, contaminantes naturales del crisotilo), en el 55%, de crisotilo, en el 21%, y de crocidolita, en el 16%, concluyendo que: Los resultados de este estudio estn en desacuerdo con la afirmacin de que el amianto crocidolita es responsable de la mayora de los casos de mesotelioma en los Estados Unidos.

El vnculo entre crisotilo y mesotelioma, incluso ha sido registrado varios aos antes de que quedara establecido, con reconocimiento generalizado, para la totalidad de las variedades de asbesto, y en particular para la crocidolita. En efecto, ya en el ao 1952, en una tabla confeccionada por Cartier, se incluyen dos casos de mesotelioma, uno de los cuales corresponda a un ejecutivo de una empresa del amianto, que haba operado exclusivamente con crisotilo.

El nexo entre amianto y mesotelioma queda evidenciado, all donde se efectan los estudios epidemiolgicos correspondientes. Tomemos un ejemplo: en Vudrag et al. (2010), los autores presentan los resultados correspondientes al entorno geogrfico de la fbrica de amianto-cemento Salonit-Anhovo, de Eslovenia, en la que la mayor parte del asbesto utilizado fue de la variedad crisotilo. Comparando su tasa a nivel nacional, con la correspondiente al distrito de Nova Gorica, que incluye a la villa de Anhovo, en la que se encontraba instalada la fbrica, encontraron que sta era 795 veces superior, mientras que en el vecino distrito de Tolmin, en su inmediata proximidad, la misma era 2,85 veces superior. Es de destacar el hecho, de que cuando se toma como elemento de comparacin a la susodicha tasa nacional, en ello va implcito el hecho de que en el resto de la citada nacin, tambin estuvo presente, desde el siglo XIX, el uso industrial del amianto, en diversas factoras, dispersas por todo el territorio. Vase tambin: Bizjak et al. (1996), Fikfak (2003).

En Schonfeld et al. (2014), los autores presentan la estadstica de defunciones por mesotelioma, en personas con 40 o ms aos de edad, en la actual Alemania, durante el intervalo comprendido entre los aos 2000-2010, analizando el reparto regional entre las respectivas tasas de mortalidad. Para un total de 12,854 decesos por dicha causa (es decir, con una media anual, en el citado intervalo temporal, de 1,2854 muertes anuales), se observ una neta diferencia, entre las respectivas tasas globales correspondientes al conjunto de regiones que en el pasado haban conformado, respectivamente, a la Alemania Occidental, y a la antigua Repblica Democrtica Alemana, siendo la primera, en varones, 26 veces superior a la tasa de la segunda, en concordancia con sus respectivos antecedentes histricos de consumo de asbesto, durante los aos 1960-1970, es decir, considerando un intervalo de latencia igual o superior a los 30 aos. Este resultado, viene a corroborar, con una nueva evidencia ms, la estrecha correlacin entre intensidad en el consumo de amianto mayoritariamente, crisotilo-, en el pasado, y el nmero de mesoteliomas aflorados, una vez transcurrido dicho perodo de latencia, y ratificando, por consiguiente, la etiologa entre la exposicin al asbesto, y dicha mortal neoplasia maligna.

En Sakai et al. (2013), los autores detectan tanto crisotilo como anfboles en los tejidos pulmonares de trabajadores laboralmente expuestos al amianto, y que desarrollaron un mesotelioma, poniendo as de manifiesto el vnculo etiolgico, cualesquiera que sean las variedades de asbesto consideradas.

Muchos otros argumentos pueden ser aducidos para evidenciar el potencial cancergeno del crisotilo, mas por nuestra parte bstenos decir, de entrada, que en Quebec, y tambin en la Columbia Britnica, donde se ubican las minas canadienses del crisotilo, se constatan unas de las tasas ms altas del mundo, de incidencia de mesotelioma.

Es as como, en A. D. McDonald et al. (1997), se constata, para trabajadores de la extraccin y laboreo del crisotilo, en Quebec, una tasa de incidencia de mesotelioma, que resulta ser entre 17 y 22 veces superior a la de la poblacin general. Ver tambin: Bgin et al. (1992), Thriault & Grand-Bois (1978), Liddell et al. (1997), Greenberg (2005), Dufresne et al. (1995), McDonald et al. (1980), Lebel et al. (2001), y Lebel & Gingras (2007). Algunas de las mencionadas referencias bibliogrficas, corresponden a trabajos de autores de los que, por decirlo muy suavemente, no est garantizada su imparcialidad respecto de la cuestin de la nocividad del crisotilo, en general, y se su nexo causal con el mesotelioma, en particular. No obstante, la inclusin de esas citas por nuestra parte, obedece al hecho de que, no obstante lo antedicho, su lectura permite extraer datos, evidencias y conclusiones, que en definitiva vienen a apoyar esa conclusin inculpatoria para el crisotilo.

En Case et al. (2002), en un estudio comparativo de casos de mesotelioma en mujeres residentes en las regiones mineras de Quebec, con exposiciones acumuladas muy elevadas (de hasta 525 fibras/ml-ao), y con hallazgo de crocidolita, tremolita y amosita, adems de crisotilo, se nos pone de manifiesto cmo la minera del crisotilo es el foco ocupacional y medio ambiental en torno al cual se exterioriza la prevalencia hallada para el mesotelioma, con todas las incertidumbres, hiptesis alternativas, etc., que queramos atribuirle a esa situacin. Es decir, que si detectaron anfboles, esas fibras fueron aportadas a los tejidos biolgicos de las vctimas de mesotelioma, de la mano de la industria extractiva del crisotilo. Anfboles contaminadores los ha habido, por ejemplo, en el crisotilo canadiense: Williams-Jones et al. (2001), Gunter et al. (2007).

En fechas recientes, la situacin sigue siendo bsicamente la misma. Segn las estadsticas recogidas por la junta de compensacin de trabajadores (CSST), de Quebec, la exposicin al amianto, que es la causa nmero uno de las muertes relacionadas con el lugar de trabajo, equivala a cerca del 60% de todas las muertes acaecidas en lo iba del ao, en informacin fechada en 6 de noviembre de 2009.

Los expertos y los sindicatos coinciden en que las cifras recientes (y, ms an, las ms antiguas), son slo la punta del iceberg, porque no todos los casos realmente habidos se registran en las juntas de compensacin.

La vinculacin del mesotelioma con una exposicin laboral, exclusivamente al crisotilo, es descrita, por ejemplo, en: Scansetti et al. (1984).

Un caso de mesotelioma, desencadenado por una exposicin al crisotilo, exclusivamente, ha sido el descrito en Nemo & Silvestri (2014), correspondiente a un enlogo, que lo haba utilizado durante aos, para el filtrado de vinos. El registro oficial italiano de mesoteliomas, llevaba censados un total de otros ocho casos, correspondientes todos ellos a enlogos, que tambin haban estado expuestos en iguales circunstancias laborales, aunque en esos otros casos tambin haban concurrido otras situaciones de su trabajo, que asimismo podran haber jugado un rol etiolgico.

En Wang et al. (2012), para 865 trabajadores textiles, expuestos exclusivamente al crisotilo, encuentran una tasa de mesotelioma 33 veces superior a la general de la poblacin china. Vase tambin: di Orio & Zazzara (2013).

Aqu hay que dejarse ya de paos calientes, y, llamando a las cosas por su nombre, decir que el ms rampante descaro reina en este asunto. Es notorio, por ejemplo, el hecho de que Rusia no reconozca ni una sola muerte por amianto crisotilo, mientras que la estimacin de la OMS cifra en unos diez mil fallecimientos anuales, las consecuencias del uso del crisotilo en dicha nacin.

Como nos dir Laurie Kazan-Allen en su trabajo titulado Ofensiva de primavera en Mosc: Es un fenmeno muy notable que el amianto ruso, que es tan seguro en su casa, se las arregle para causar muerte y destruccin, una vez que se transporta a otros pases, Polonia y Eslovenia, los grandes consumidores de amianto ruso, en los que se han reportado muchos casos de enfermedades relacionadas con el asbesto y con la muerte, debido a la exposicin al amianto ruso.

Una cosa es el poder cancergeno del crisotilo, en general, y otra es, especficamente, su nexo causal con el mesotelioma, que es de lo que aqu ahora concretamente nos estamos ocupando. No obstante, ello no debe hacernos olvidar que dicha cuestin se enmarca, evidentemente, en el contexto general antes aludido, y que sigue manifestndose en los resultados correspondientes a los trabajos que se ocupan de dicha cuestin, incluso en los ms recientes: Baur et al. (2012), Jiang et al. (2012), Lin et al. (2012), Yano et al. (2010), Cheng & Kong (1992), Pang et al. (1997), Zhu & Wang (1993), Zou et al. (1988), Gross et al. (1967), Ren et al. (2013). Adems, entre estos trabajos, hay algunos en los que tambin se recogen casos de afectacin por mesotelioma, vinculados a la exposicin al crisotilo.

En Yazicioglu et al. (1978), los autores concluyen: Una mayor incidencia de tumores en reas con un amplio manejo de asbesto, fueron atribuidos al polvo de amianto crisotilo, especialmente en los casos pleurales.

Canad ha sido tradicionalmente uno de los cinco pases mayores exportadores de asbesto crisotilo en el mundo. Ver: Paradis (2010).

En Morinaga et al. (1989), en una serie de 23 mesoteliomas, en 19 se identificaron fibras de asbesto en el tumor, de los cuales, en 6 de ellos (5 pleurales y 1 peritoneal), correspondan exclusivamente a crisotilo, identificado mediante microscopa electrnica con analizador de energa dispersiva de rayos X. sta es una verificacin experimental que ningn ardid argumentativo del lobby del crisotilo puede abatir. Ver tambin: Egilman (2011), Egilman & Menndez (2011), Yano et al. (2009), Gardner & Powell (1986), Morgan et al. (1977), Warren et al. (1981), Pylev (1980), Meisenkothen (2013).

En Churg et al. (1984), los autores nos exponen sus resultados, consistentes en que, en el tejido pulmonar de 6 mineros y molineros de crisotilo, con exposicin laboral de larga duracin, y fallecidos de mesotelioma, el contenido en fibras hallado, corresponda a crisotilo, y a sus contaminantes naturales ordinarios y habituales, tremolita, actinolita y antofilita. Es propio del proceder cientfico habitual, el cuestionar experimentalmente lo aparentemente obvio. Dicho esto, podemos preguntarnos qu propsito, cientficamente vlido, puede llevar a unos investigadores a analizar la identidad mineralgica del depsito de partculas fibrosas, en unos mineros del amianto crisotilo, muertos por mesotelioma. Chico consuelo para las vctimas, que sus empleadores les pudieran haber llegado a argumentar, que la verdadera causa de su mortal enfermedad, no era, en realidad, el crisotilo, sino sus naturales dopantes, los citados anfboles. Tales sutilezas argumentativas, voceadas sin pudor en la web del lobby del amianto crisotilo, slo tienen el propsito de diluir presuntamente la contundente imputacin de su siniestra mercanca, embrollando, camuflando, tergiversando, etc., etc.

En esta cuestin, adems, ha de ser tenida en cuenta otra observacin: que la incidencia de mesotelioma se ve notoriamente incrementada, en aquellas cohortes cuyos componentes han estado sometidos a una doble exposicin, por crisotilo y anfboles, que queda muy por encima de la correspondiente a la exposicin exclusiva a los anfboles, evidencindose as, un posible efecto sinrgico entre stos y el crisotilo: Acheson & Gardner (1979) & (1980).

En Mamo & Costa (2004), para una cohorte de trabajadores textiles del crisotilo, se alcanzan, para mesotelioma, una SMR=13248 ( [2] ) en mujeres, SMR=3322 en varones; para cncer de pulmn, SMR=523 en mujeres, SMR=302 en varones; exceso de mortalidad por asbestosis: SMR=12797 en varones, y SMR=3124 en mujeres; en enfermedades de corazn isqumico, SMR=164 en mujeres y SMR=164 en varones; para mortalidad en general, SMR=265 en mujeres, y SMR=212 en varones. Todas ellas, estadsticamente significativas, por supuesto, claro est. Un exceso de cnceres con otras localizaciones, tambin ha sido comprobado para los de laringe, estmago, pncreas y cerebro. La exposicin fue exclusivamente al crisotilo, en ausencia de cualquier otra variedad de asbesto.

En CW Lee et al. (2008), se resea la circunstancia de que, a partir de la dcada 1960, la incidencia de mesotelioma maligno se incrementa dramticamente, en concordancia con la evolucin de las exposiciones laborales al amianto, tendencia iniciada en las dcadas precedentes. Al propio tiempo, en dicho trabajo tambin se expresa que el mesotelioma, probablemente es una contribucin a las enfermedades relacionadas con el amianto, que en 2005 representaron el 61% de las muertes por enfermedad ocupacional, y el 31% de todas los decesos atribuibles al puesto de trabajo. Ver tambin: Marrett et al. (2008), Baas et al. (1998).

En Li et al. (2004), en un meta-anlisis de estudios de mortalidad, sobre cohortes de trabajadores expuestos exclusivamente al crisotilo, en las conclusiones del mismo, se constata un elevado riesgo de cncer pulmonar y por mesotelioma. Vase igualmente: Egilman & Menndez (2011), ya mencionado antes.

Cuntas vctimas han visto entorpecidas o denegadas sus demandas, sobre la base argumental de que fueron expuestas slo al crisotilo?: Cullen (1996).

En un sentido concordante se expresan Kisting & Jeebhay (2004), refirindose, en esta ocasin, a los mineros del crisotilo de Sudfrica.

En el artculo de Mancuso (1988), el autor nos refiere cmo, en un colectivo de trabajadores con exposicin al crisotilo, de un total de 156 fallecimientos, 14 correspondieron a mesotelioma, una tasa ms de 947 veces superior, a la correspondiente a la poblacin general. Vase tambin: Mancuso (1983).

En el trabajo de Suzuki & Yuen (2001), en, aproximadamente, la cuarta parte de los 151 casos de mesotelioma maligno, analizados por estos autores, el nico tipo de amianto detectado en esos mesoteliomas, es el crisotilo. Al propio tiempo, constatan que la emigracin de fibras, desde el pulmn a la pleura, preferentemente corresponde al crisotilo, cuando la exposicin ha sido mixta, entre el mismo y cualesquiera anfboles. Vase tambin: Kohyama & Suzuki (1991).

En Sebastien et al. (1980), los autores examinaron el contenido de fibras de asbesto en tejidos respiratorios, de 29 casos diversamente expuestos al polvo de amianto; se contaron, usando un microscopio electrnico de transmisin. En la medicin de las fibras en las muestras del parnquima pulmonar y en la pleura parietal, mostraron que, en cada caso, la proporcin de fibras de crisotilo (a diferencia de los anfboles) fue mayor en pleura parietal, que en el parnquima pulmonar. Las fibras encontradas en la pleura parietal, eran ms cortas que las del parnquima.

Este estudio ha demostrado que las caractersticas de retencin del amianto en la pleura parietal, no se pueden derivar, a partir de mediciones en el parnquima pulmonar. Sobre la base de los casos analizados, que fueron expuestos a tipos mixtos de polvo de asbesto, el crisotilo parece ser el tipo de amianto conservado casi exclusivamente en los tejidos de la pleura parietal. Estos hallazgos, segn los autores, podran ser tenidos en cuenta, al evaluar el riesgo de las enfermedades pleurales (especialmente, el mesotelioma) imputables a cada tipo de fibra de amianto.

En Yano et al. (2001), los autores, en un estudio longitudinal de 25 aos de amplitud, referido a una cohorte de 515 trabajadores varones, de una planta industrial en la que slo estuvieron expuestos a la variedad crisotilo, factora sita en Chongqin, China, y abarcando un total de 11,625 personas-ao, constatan que la tasa de mesotelioma resulta ser 170 veces superior a la de la poblacin no expuesta.

En un 12% de los casos de mesotelioma analizados, en Langer & Nolan (1998), el nico tipo de fibra de asbesto detectado, es tambin crisotilo. Vase tambin: Nolan et al. (1994).

Similarmente, en los trabajos de 1994 y 1995, de W Sturm et al., casi el 8% de los mesoteliomas con asociacin comprobada a la exposicin al amianto, lo son exclusivamente con el crisotilo.

En el trabajo de Dell & Teta (1995), en relacin con la exposicin laboral al crisotilo, se detecta una tasa de incidencia de mesotelioma, ms de tres veces superior a la de la poblacin general (SMR 3.73).

Todo esto, adems, se corrobora por el siguiente resultado: cuando Bgin et al. (1992), comparan las tasas de mesotelioma relacionado con el trabajo, entre las localidades quebequesas de Thetford y Asbestos, constatan que en ambas es proporcional al nmero de los laboralmente expuestos, pese a que en la primera la concentracin atmosfrica de tremolita, era 7,5 veces superior a la correspondiente a la segunda.

En un artculo de Lemen et al. (1980), se procedi a la revisin de ms de cien estudios epidemiolgicos sobre enfermedades relacionadas con la exposicin al amianto, concluyendo, como resultado de tal revisin:

- Todas las variedades comerciales de amianto, CRISOTILO incluido, han demostrado ser cancergenas en el ser humano, adems de los efectos nocivos no malignos, tanto de carcter fibrgeno, como de afectacin del sistema inmunitario. Respecto de esto ltimo, ver, por ejemplo: Rola-Pleszczynski et al. (1981).

- De un total de 4 millones de trabajadores fuertemente expuestos al amianto, al menos 1,6 millones (35-44%) se esperaba que fallecieran de cncer relacionado con el mismo, mientras que en ausencia de exposicin al asbesto, slo alrededor de 0,35 millones (8-9%), habra sido de esperar que hubieran de morir por cncer. Por tanto, mediando un incremento de 1,25 millones de muertos.

- Desglosando, ms concretamente, estos datos de muerte por cncer, de los trabajadores del amianto, stos incluyen un 20-25% de fallecimientos por cncer de pulmn, 7-10% de mesotelioma pleural o peritoneal, y 8-9% de cncer gastrointestinal.

- Se estimaba que, en los Estados Unidos, entre 58.000 y 75.000 muertes por enfermedades asociadas al amianto, ocurran cada ao, representando entre el 13 y el 18% del total de muertes por cncer de dicho pas. (Las estimaciones actuales, posteriores a dicho trabajo de revisin de estudios epidemiolgicos, son netamente superiores).

- Finalmente, se evidenciaba un riesgo confirmado, para los hogares de los trabajadores del amianto, tanto de efectos cancergenos como de no malignos (asbestosis, placas pleurales, engrosamientos pleurales, efusiones pleurales, etc.). Ver tambin: Joubert et al. (1991), Braaker et al. (1983), Grandjean & Bach (1986), Peretz et al. (2008), Roggli et al. (1997), Yano et al. (2009), Riboldi et al. (2004).

En los trabajos de revisin, se constata igualmente la vinculacin del crisotilo con el mesotelioma maligno. Ver, por ejemplo: Dement (1991, 2 ref), Harington (1991), Maltoni & Minardi (1987), Peto (1978). El estudio de revisin de Kanarek (2011), ms reciente, coincide igualmente en la misma conclusin: es abrumadora la evidencia del nexo causal entre crisotilo y mesotelioma, estando ms que justificada una prohibicin mundial de su uso. El reconocimiento implcito del nexo causal entre crisotilo y mesotelioma lo veremos, adems, disperso entre diversos trabajos; vase, por ejemplo: Loomis et al. (2010).

Los trabajos experimentales, abogan igualmente a favor del nexo causal entre crisotilo y mesotelioma; ver, por ejemplo: Liu et al. (1990), Luo et al. (1990), Wang et al. (1993).

Por lo que atae a las exportaciones canadienses de crisotilo, la situacin qued bien caracterizada en su momento, cuando el columnista del peridico Globe and Mail, Martin Mittlestaedt, puso en relacin, por un lado, las cifras de 90.000 personas que moran anualmente de enfermedades relacionadas con el asbesto (segn la estimacin de entonces, hecha por la Organizacin Mundial de la Salud), y la media, en Estados Unidos, de la cuanta de las indemnizaciones, cifrada en un milln de dlares estadounidenses por cada trabajador fallecido de mesotelioma, asbestosis, etc., y, por otro lado, los 93 millones de dlares que Canad estaba obteniendo entonces anualmente, por las exportaciones de crisotilo.

Con ello, poniendo as de relieve, que tales ingresos anuales, si se destinasen a cubrir la responsabilidad econmica, slo alcanzaran para unos 93, de los 90.000 trabajadores que estaban perdiendo su vida, cada ao, por causa del asbesto.

Esta reflexin debe de ser muy tenida en cuenta, a la hora de valorar nuestra propuesta, de que toda demanda judicial por asbesto, debe incluir, sistemticamente, entre las empresas demandadas, a todas las dedicadas a la minera y exportacin del amianto. Bastara con que slo prosperase una pequea fraccin de esas demandas, para que la supervivencia econmica de la minera del asbesto, fuera insostenible. No importara, por otra parte que ninguna de esas demandas llegase a prosperar, por mor de la falta de potestad para poder hacerlo; ya sera bastante fruto apetecible, el hecho, nada desdeable, de que quedara permanente y debida constancia de su elevadsimo nmero.

La cuestin de los pagos de indemnizacin por los casos de mesotelioma originados por la exposicin al amianto, fue objeto de una alusin, en el discurso anual, correspondiente al ao 2013, por parte de la soberana britnica, ante el Parlamento: Legislation will be introduced to ensure sufferers of a certain asbestos-related cancer receive payments where no liable employer or insurer can be traced.

Frente a las vagas generalidades a las que por aqu se nos tiene acostumbrados, sorprende ese grado de concrecin en la mera mencin de los problemas, con la inclusin, entre ellos, del derivado de las secuelas del uso industrial del asbesto. Se imaginan algo similar en nuestra piel de toro?

Mesotelioma y crisotilo en productos de friccin

El amianto utilizado en los productos de friccin, suele ser, en la generalidad de los casos, crisotilo ver: Blake et al. (2003), Jiang et al. (2008), Madl et al. (2008) & (2009), Paustenbach et al. (2006), Yeung et al. (1999), Finkelstein (2015), Finkelstein & Meisenkothen (2010)-.

Conforme al resultado del estudio descrito en Alste et al. (1976), el frenado no altera la estructura cristalina del amianto. La sugerencia de que cambios importantes en dicha estructura cristalina, se alcanzan mediante el calor generado durante el frenado, no es compatible con los resultados de este trabajo, lo cual sugiere que los ensayos basados en un calentamiento ad hoc, no son representativos. Como ejemplo de tal tipo de estudios experimentales, ver: Davis & Coniam (1973).

Suponer que el proceso de frenado produce una transformacin de las fibras de crisotilo en forsterita, segn algunos estudios, es una especulacin sin fundamento, toda vez que no se la identifica como producto de descomposicin, en el anlisis del polvo resultante de las acciones de frenado, mientras que, segn otro Yeung et al. (1999)-, la forsterita representa el 84% del polvo retirado de los frenos. En cualquier caso, ni el crisotilo sometido a calentamiento, ni la forsterita, son ningn compuesto inocuo: Hayashi (1974), Takata et al. (2009) & (2011), Woźniak et al. (1991).

Puede deducirse, en trminos generales, que asociar mesotelioma al trabajo con productos de friccin, equivale, bsicamente, a relacionarlo con el crisotilo. Ver: Rowson (1978), Freeman & Kohles (2012).

Tal asociacin a dicho tipo de productos, la encontraremos reconocida, con diversas matizaciones, en: Agudo et al. (2000) tres mesoteliomas en mecnicos de vehculos de motor-, Berry (1994) -15 mesoteliomas en total, en tres estudios, con 10 de ellos con exposicin a crocidolita-, Berry & Newhouse (1983) -11 muertes por mesotelioma-, Coggon et al. (1995) -12 mesoteliomas pleurales, 3 peritoneales, y 2 muertes por asbestosis, en mecnicos de auto-vehculos-, Dunningan (1988), Greenberg & Lloyd Davies (1974) mesotelioma en mecnico de motores-, Guillon et al. (1984) mesotelioma en un hombre que trabaj durante muchos aos en un taller de automviles-, Hansen (1989) mesotelioma en mecnico de garaje, Ruiz-Tirado et al. (2011) mesotelioma peritoneal en una ex trabajadora de la fabricacin de frenos, etc.

Hemos de advertir, adems, que el uso del amianto en los productos de friccin, no se limita, obviamente, al empleo de stos en los automviles, y as tendremos, por ejemplo, que lo encontraremos igualmente en el material de friccin, para frenos de disco, del ferrocarril (patente U.S. n 741.263).

Tendremos, igualmente:

SMR incrementada, para el mesotelioma pleural-, Henderson -58 mesoteliomas en expuestos al amianto, nicamente a travs de su trabajo con productos de friccin.

Riesgo diez veces mayor que el de la poblacin general-, Huncharek (1990) -, con 20.000 muertes estimadas, durante los prximos 40 aos, entre los trabajadores de mantenimiento del automvil, en los Estados Unidos, por cnceres relacionados con el amianto-; Huncharek (1987) tres casos de mesotelioma, entre trabajadores de productos de friccin.

En muestras de pleura de un mecnico de automviles, fallecido de mesotelioma, se hallaron de 51 266 millones de fibras de amianto, por gramo de tejido hmedo, el 99% de las cuales, eran de crisotilo -Huncharek (1989); mesotelioma en un hombre cuya nica exposicin al amianto, se gener a travs del trabajo con productos de embrague y freno -Huncharek et al. (1989d)-; mesotelioma en paciente cuya principal exposicin al amianto (crisotilo), se origin en la remocin de la almohadilla de freno, en la reparacin de ascensores -Imbernon et al. (2003), etc.

Vase tambin: en Huncharek et al. (1989e): estimacin del nmero de muertes por cncer de pulmn o de pleura, en la poblacin de mecnicos de automviles de Francia, por la exposicin habida hasta 2003: 602.

En Jarvholm & Brisman (1988): mesotelioma en un mecnico de automviles. SMR 170, en: Kagan & Jacobson (1983); mesotelioma en un mecnico de forros de frenos: Langer & McCaughey (1982); mesotelioma en un hombre cuya exclusiva exposicin conocida al amianto (crisotilo), se origin en su trabajo de reparacin y mantenimiento de frenos: McDonald et al. (1970).

Mesotelioma en dos trabajadores que instalaban forros de frenos: McDonald & McDonald (1980); 11 mesoteliomas en mecnicos de frenos: Newhouse & Sullivan (1989); dos casos de mesotelioma, entre los integrantes de la plantilla de una instalacin de fabricacin de materiales de friccin: Newhouse & Thompson (1965).

Mesotelioma en un trabajador de garaje, chofer o mecnico: Oels et al. (1971); mesotelioma en un operador de estacin de servicios: Paur et al. (1985); cuatro casos de mesotelioma, asociados: Robinson et al. (1979); quince casos de mesotelioma en una fbrica en la que se elaboraron productos de friccin: Rubino et al. (1972).

Mesotelioma en tres ensambladores de automviles y en un tcnico de mantenimiento de moldes, en una factora de material de friccin: Teschke et al. (1997); seis casos de mesotelioma, entre 51 mecnicos de vehculos: Vianna & Polan (1978); mesotelioma en dos esposas, cuyos maridos trabajaban con forros de frenos: Woitowitz & Rdelsperger (1994); diecisis casos de mesotelioma, en mecnicos de coches: Ziem (1984), y mesotelioma en un hijo, de diez aos de edad, de un mecnico de frenos.

La afectacin por mesotelioma, en la esposa de un mecnico de frenos, la veremos igualmente reflejada en: Ruiz-Tirado et al. (2011).

Cuatro casos de mesotelioma en mecnicos, y uno en esposas, y a presencia de amianto en los tejidos del cuerpo de un trabajador, fallecido de mesotelioma, y cuya dedicacin laboral estuvo relacionada tambin con el uso del amianto en varios de los componentes de los automviles, est reflejada en: Dodson et al. (2008).

Entre todas estas referencias, se advertir la ausencia de lo que son estudios epidemiolgicos mediante cohortes. La razn de este proceder nuestro, la explicamos con ocasin de tratar de las estratagemas de desinformacin, ligadas a la conspiracin de silencio: abundan extraordinariamente los estudios epidemiolgicos o experimentales, para los que ha quedado demostrado que estaban financiados y promovidos, bajo cuerda, por la propia industria automovilstica.

Excepcionalmente, no obstante, mostramos lo siguiente: segn el registro australiano de mesoteliomas, considerando los datos correspondientes a los aos 2002-2003, se informa de ocho casos, en tres de los cuales, su nica exposicin al amianto, correspondi al trabajo con juegos de forros de frenos. Ver: Leigh & Driscoll (2003).

El Dr. James Leigh, uno de los autores, informa que cuando se utilizan slo los datos de 1986 a 2001 (43 casos de mecnicos de vehculos, sin otros riesgos conocidos), y las estadsticas sobre el nmero de mecnicos de vehculos en el pas, la tasa hallada, por milln de aos-persona, representa a ms de 30 veces la comnmente aceptada como de fondo. Al equiparar a la antecedente de este riesgo, calculada por el autor, la cifra asciende a aproximadamente 55 veces el riesgo de fondo. Ver tambin: Lemen (2004).

Como complemento de este tipo de estudios, podemos citar a alguno en el que se constata la afectacin de la funcin pulmonar, en los mecnicos de vehculos, expuestos al amianto: Dahlqvist et al. (1992).

Otras citas, referidas tambin a los productos de friccin que incluyen amianto en su composicin, son las siguientes: ( [3] )

Crisotilo y contaminacin medioambiental antropognica

Concentraciones de fibras de asbesto, en el hogar de los trabajadores de las industrias que lo manejaban, superiores a las correspondientes a la generalidad del medio ambiente, han sido medidas. Ver: Nicholson et al. (1980).

Si atendemos a la contaminacin medioambiental, tendremos que, en Camus et al. (1998), en mujeres de la zona de dos minas de crisotilo, la tasa de incidencia del mesotelioma, es siete veces superior a la de la poblacin general (SMR = 7.63). Ver tambin: Reid et al. (2008). En Anastasiadou & Gidarakos (2007), los autores pudieron constatar la presencia de cantidades enormes de crisotilo, en el aire, el agua y el suelo del entorno de una mina griega.

Un dato importante a tener presente, es que, mientras que la exposicin laboral se circunscribe temporalmente a la duracin de la correspondiente jornada laboral en cuestin, por el contrario, la medioambiental est presente a tiempo completo, por lo cual, las respectivas concentraciones de fibras en suspensin area, directamente no cuantifican adecuadamente la intensidad de las exposiciones acumuladas respectivas. Adems, la exposicin medioambiental, lo que pierde en intensidad, lo gana en extensin de la poblacin expuesta. Ver tambin: Hammons & Huff (1974), Marier et al. (2007).

La contaminacin por fibras a amianto, en la generalidad de los pases, alcanza tal nivel de inmersin, que incluso se precisa una precaucin metodolgica, cuando se efectan las preparaciones histopatolgicas de tejidos biolgicos fijados en parafina, para hacer recuento de fibras de asbesto presentes en los mismos, y consistente en controlar previamente la contaminacin de la propia parafina, antes de su uso, para poder tenerla en cuenta, y descontar su contribucin al contaje conjunto, para no falsearlo por exceso. Ver: Lee et al. (1995).

Otro indicio de esa contaminacin difusa y generalizada, nos lo muestra el hecho de que la presencia de fibras de amianto se detecte en las cenizas de los incineradores municipales de basura: Patel-Mandlik et al. (1988).

En pases productores de crisotilo, como es el caso de Brasil, la constatacin de que tasa de mortalidad por mesotelioma, casi se les duplica en el intervalo temporal considerado ver: Pedra et al. (2008)- , y no es suficiente para que las autoridades (presidente Lula incluido), tomen en consideracin la posibilidad de alcanzar una situacin de prohibicin, si bien es cierto, que a nivel de algunos de estados que integran esa nacin federal, en su limitado mbito s lo han hecho, aunque ello haya sido con resistencias e intentos de impugnacin.

Al margen de la discusin cientfica en el mbito acadmico, cabe concluir razonablemente, que todo caso de mesotelioma en un trabajador que ha estado profesionalmente expuesto al crisotilo, refuerza la evidencia del nexo causal correspondiente a dicha relacin. Sin embargo, esta situacin, en manos del abogado de la empresa demandada, en un litigio como es el caso de Miller v. AW Chesterton Company, partiendo de la premisa de que el crisotilo no produce mesotelioma, concluye que, por consiguiente, el mesotelioma no puede obedecer a dicha causa, y por ello ha de ser de etiologa idioptica; es decir, que la presencia de crisotilo en el medio laboral, garantiza que el mesotelioma es idioptico. Qu gran lumbrera se ha perdido la Epidemiologa!

Crisotilo contaminado por anfboles del mismo origen geolgico (I)

A veces, una gran patraa puede tener su origen en una mera verdad a medias. Los defensores del uso controlado y responsable del crisotilo, suelen argumentar que la denominacin amianto o asbesto es una mera descripcin empleada, sin propsitos cientficos, con fines puramente comerciales, y que, de hecho, engloba a dos tipos de minerales fibrosos, completamente diferentes por sus propiedades fsico-qumicas y por sus respectivas caractersticas de respuesta biolgica: los anfboles, y la serpentina fibrosa, que exclusivamente corresponde al crisotilo. Esta argumentacin est pasando por alto un hecho geolgico, con evidentes consecuencias epidemiolgicas: el proceso de serpentinizacin determina, con una frecuencia rayana en la totalidad, que, de una forma enteramente natural y espontnea, al crisotilo le acompaen, como impurezas, trazas ms o menos abundantes de diversos anfboles, como son la tremolita, la antofilita, etc.

No ha habido ningn diligente comerciante que haya venido a confundirnos con esa relacin entre los distintos tipos de amianto: es la madre Naturaleza la que ha querido relacionarlos desde la cuna, desde el propio afloramiento geolgico, poniendo con ello en evidencia, que el concepto de asbesto no es una invencin caprichosa ideada por los detractores del uso industrial de todos los tipos de amianto, sino que es una denominacin, que deriva de la propia evidencia que nos brinda la Geologa.

Evidencias desde Italia

Es significativo el hecho de que, cronolgicamente, el cuestionamiento del rigor cientfico del concepto asbesto, no surja ms que a partir del momento en que se plantea la necesidad de instrumentalizar la tradicional distincin entre serpentina y anfboles, ponindola al diligente servicio del esfuerzo por minimizar, presuntamente, el riesgo atribuible al crisotilo (pese a que el mesotelioma est igualmente asociado al crisotilo, cuando ste estuvo exento de contaminacin natural por anfboles, como, excepcionalmente, fue el caso de la mina italiana de Balangero: Mirabelli et al. (2008)). Tambin es contraria la evidencia Bgin et al. (1992)- aportada por el hecho de que siendo la contaminacin por tremolita, 7.5 veces mayor en Thetford, que en Asbestos (Quebec), sin embargo, la tasa de mesotelioma es similarmente proporcional a sus respectivas cifras de trabajadores expuestos.

La zona del Bajo Lago Iseo, en Italia, es una de esas zonas industriales en las que su fuerza laboral arroja un elevado nmero de casos de mesotelioma. En ella, a partir de 1950 comenz su actividad la empresa Colombo & C., propiedad de Rinaldo Colombo, que a su vez tambin era director de la cantera de crisotilo de Balangero. Un crisotilo que, como ya hemos indicado, estaba exento de contaminacin por anfboles. Dicha compaa, junto con otras cuatro ms, concentraron en la zona la fabricacin de textiles, cordones, etc., elaborados con crisotilo de Balangero. Con l se revistieron las tuberas, y de crisotilo de la misma procedencia eran las casi 50 mantas empleadas en los ensayos semanales de simulacro de incendios, en los que se las situaba sobre las paredes de los distintos departamentos de fabricacin, sin ninguna suerte de proteccin individual o colectiva. El resultado de morbilidad maligna, es el antedicho. La etiologa del mal, en este caso flagrante e indubitable: mesotelioma = crisotilo. Aqu no haba anfboles a los que inculpar.

Con posterioridad, en una indagacin judicial conducida por el fiscal procurador Raffaele Guariniello, en un dossier relativo a las muertes por mesotelioma acaecidas en la zona entre los aos 2005 y 2011, localiz un total de 52 casos, ninguno de los cuales haba sido objeto de indemnizacin, ni de demanda de la misma.

La Amiantifera di Balangero era una mina de asbesto, ubicada en la provincia de Turn , que estuvo activa a partir de la segunda dcada del siglo XX, y hasta la dcada de los aos 1990. Fue la mayor cantera de amianto en Europa, y una de las primeras en el mundo, cubriendo una gran parte de los municipios de Balangero y de Corio.

En ella, la roca era primero fragmentada mediante explosivos, y despus con una potente excavadora, llamada ripper (destripador), era hecha precipitarse en una oquedad, con forma de anfiteatro. Aqu, una enorme trituradora efectuaba la fragmentacin pequea y enviaba toda la roca molida, mediante una larga cinta transportadora, al establecimiento de extraccin de la fibra.

Los residuos, en los que el contenido de amianto segua siendo importante, eran derivados a dos vertederos gigantes, situados, uno en Stura di Lanzo, y el otro un poco ms al norte, en la cuenca del ro Fandaglia.

El campo de amianto en Balangero, Monte San Vittore, fue descubierto en 1904 por Callisto Cornut y, posteriormente, se iniciaron los primeros estudios para evaluar y valorar la presencia de amianto en el depsito. En 1913, la empresa G. Lavelli, de Miln, procedi al estudio del campo, y fue fundada en 1918 la Societ Anonima Cave di San Vittore (con el apoyo de un grupo de accionistas del Piamonte y de los inversores romanos dirigidos por el barn Alexander Celesia Di Vegliasco. Esta empresa fue apoyada no slo por los accionistas individuales, incluyendo entre sus inversores, al Banco di Santo Spirito (fundado en 1605 por el Papa Pablo V), el Credito Italiano (adquirente de la Banca del Monferrato, y absorbido en 1998 por el Grupo UniCredit) y por el I.R.I. - Istituto per la Ricostruzione Industriale (fundado por Benito Mussolini en 1933, para evitar la quiebra de los que eran los principales bancos italianos: la Banca Commerciale Italiana, Il Credito Italiano y el Banco di Roma). En 1935, la explotacin minera fue vendida a la empresa siderrgica italiana Dalmine. En los aos 40, pas al grupo Finsider S.p.A..

Las actividades mineras se iniciaron en la primavera de 1918 (aunque el primer sistema de molienda y separacin de amianto no comenz a funcionar sino hasta 1921).

En 1951 las acciones del I.R.I. en la Amiantifera se vendieron a las empresas Manifatture Colombo y Eternit y, en consecuencia, se fund (con una duracin de unos 30 aos, hasta 1982), por Rinaldo Colombo, la nueva empresa Amiantifera Balangero SpA; la empresa Societ Cave di San Vittore, pas a jugar slo una funcin puramente comercial y se mantuvo el mandato confiado exclusivamente a la venta de productos de la Amiantifera Balangero. Cuando en 1954 se puso en liquidacin definitiva la Societ Cave di San Vittore, el contrato de representacin fue firmado con la empresa Mineraria Italiana S.c.r.l., de Miln, que ya era sub-agente de la empresa en quiebra, Societ Cave di San Vittore.

Con la produccin en auge, en 1983, la Amiantifera di Balangero S.p.A estuvo a cargo de Eternit y de la Manifatture Colombo, pero en el plazo de 7 aos, la compaa sufri un serio declive; en 1990, se cerr en quiebra y despidi a los empleados (sin sueldo, por varios meses). En 1992, el cierre se hizo finalmente con la ley 257, por la que est prohibido en Italia el uso del asbesto, en cualquiera de sus formas, y en el artculo 11 de la misma, indicando especficamente cmo realizar la "Rehabilitacin de la mina Balangero".

La Amiantifera di Balangero se menciona en las obras de dos de los escritores italianos ms famosos del siglo XX: Primo Levi e Italo Calvino. Primo Levi, en el relato titulado Nckel, una historia con trasfondo autobiogrfico, que figura en la coleccin: La Tabla Peridica, en la cual el citado escritor turins relata su experiencia personal, ya que en la realidad haba trabajado all desde noviembre de 1941, justo despus de terminar su licenciatura en qumica.

El joven doctor en qumica, recin salido de la escuela politcnica, consigui un trabajo, a veinte kilmetros de Turn, cerca de Lanzo, en la mayor mina europea de amianto crisotilo, cuya empresa lo contrat, con un sueldo ilegalmente condicionado a su capacidad de encontrar un mtodo rentable para la extraccin de nquel, del material de desecho de la cantera de amianto.

El recuerdo de diez meses de trabajo en la Amiantifera Balangero, qued bien fijado en su mente, y se materializ en el relato titulado "Nickel", como ya hemos dicho.

Varios aos ms tarde, tambin su amigo Italo Calvino tuvo que ver con la Amiantifera: en 1954 fue enviado a Balangero, como editor del peridico Unit, para describir un caso de conflicto de los trabajadores mineros, en contra de la propiedad. Sobre esta disputa, y sobre las condiciones de trabajo de los mineros, luego Calvino escribi un informe, titulado La fbrica de la montaa.

El balance social de la trayectoria histrica de esta empresa minera, se sintetiza en dos partidas: en una, los beneficios econmicos obtenidos por los inversores que la crearon y sostuvieron, con perfiles tan remarcados, como los que hemos podido apreciar, y en la otra, los trabajadores muertos por el mesotelioma, con una etiologa vinculante al crisotilo, que otros, interesadamente, osaron cuestionar. Vase: Calisti et al. (1992), Mirabelli et al. (2008), Piolatto et al. (1990), Pira et al. (2009), Rubino et al. (1979).

Crisotilo contaminado por anfboles del mismo origen geolgico (II)

Adems de un origen geolgico relacionable entre s, crisotilo y anfboles como los incluidos en la denominacin de asbesto, comparten tambin otras cuatro caractersticas ms: ser fibrosos, propensos a la disgregacin espontnea, disgregables en microfibrillas de un rango similar de tamao ([4]), y generadores de una granulometra que incluye una fraccin respirable, y finalmente, ser todos cancergenos.

As que est ms que justificado, y no slo desde el punto de vista del uso comercial, que se utilice una denominacin genrica para el conjunto de todos esos tipos de amianto, y seis especficas, una para cada uno de ellos.

Adems, la O.I.T., en su documentacin oficial, hace uso del trmino asbesto, refirindose a todas las variedades comercializadas en algn momento, sin cuestionar para nada dicha generalizacin del concepto.

La contaminacin natural del crisotilo por parte de los anfboles, es la regla, no la excepcin, de tal forma que podemos afirmar, que all donde stos estn prohibidos, y el amianto blanco permitido, en rigor, se ha configurado una legislacin de imposible cumplimiento. (Es el caso, por ejemplo, de la ley peruana N 29662, publicada en El Peruano (pgs. 435835-6), el 9 de febrero de 2011).

La nica forma que tienen los trabajadores, y, en general, los ciudadanos de esos pases, de librarse de los anfboles, es accediendo a una situacin de prohibicin total de todos los tipos de amianto, tanto de esos anfboles, como del crisotilo que los aporta como impurezas, y que podran ser, segn la hiptesis que responsabiliza a los anfboles, total o parcialmente, la verdadera etiologa de las neoplasias del amianto.

Su presencia vestigial puede ser suficiente para poder desempear ese supuesto rol, puesto que se ha evidenciado que no hay dosis suficientemente baja de cualquier tipo de asbesto, como para que no se manifiesten sus efectos cancergenos, sobre todo refirindonos al mesotelioma. Adems, un eventual efecto sinrgico en la accin malignizante, entre ambos grupos de amianto, ha sido postulado: Acheson & Gardner (1979) & (1980).

La tremolita anfbol-, tambin es un acompaante natural y no deseado de los otros anfboles que tambin han tenido un uso comercial: Marsh et al. (2011).

En la exposicin no ocupacional, medioambiental, la tremolita evidencia un poder cancergeno extraordinariamente intenso, referido concretamente al mesotelioma Metintas et al. (2002)-, por lo que su presencia, aun en los casos en que resulta ms o menos vestigial, como es el caso de la contaminacin natural del crisotilo, puede ser un factor importante, aunque slo de incremento, en la cancerogenicidad del amianto blanco que contenga dicha contaminacin de origen.

Aun cuando slo en un nmero reducido de casos, el hallazgo de crisotilo, exclusivamente, en el propio mesotelioma, cuando se analizan sus tejidos, y aunque ello sea meramente una ocasional situacin Suzuki & Yuen (2002)-, no es menos cierto que tales casos, ms o menos inslitos, bastan para desbaratar por completo el argumento del pretendido uso seguro y controlado del crisotilo, y, desde luego, cuando se toma en consideracin el empleo preponderante que siempre se ha hecho de dicha variedad de los asbestos, la conclusin insoslayable es que la etiologa del amianto blanco respecto del mesotelioma, no es, ciertamente, ninguna cuestin marginal.

Nadie discute que los anfboles evidencien un nexo ms fuerte con el mesotelioma, ni que su potencia cancergena sea superior, en general, pero ese balance no exonera al crisotilo de la cuota que le corresponde, que es inmensa, en razn del indicado predominio en su uso industrial, y que, actualmente, es total, dado que se pudo conseguir, en su momento, que para las dems variedades de asbesto se cesara en su extraccin, comercio y transporte, como resultado de una extensin generalizada del uso de tales variedades, todas anfboles.

Sobre la contaminacin natural por anfboles, presentes en el crisotilo, ver: ([5])

Tratamiento pormenorizado merece la cuestin de la contaminacin originada por la existencia de minas abandonadas, sobre todo cuando se trata de minera de superficie, que, en el caso de los amiantos, es la norma general. Es un problema que no es exclusivo del amianto ver: Galeano (2003)-, pero que para dicho contaminante resulta ser especialmente insidioso, por tres caractersticas: su persistencia, su hbito natural de disgregacin, y, finalmente, por el dilatado tiempo de latencia de las patologas asociadas, favorecedor de la laxitud en su control y supresin. Ver: Dutta et al. (2003).

Varios ejemplos concretos, nos permitirn, en su momento, apreciar la ndole de las situaciones creadas, y su evidente gravedad. Es uno de los problemas derivados del uso industrial del amianto, y que atae por igual, tanto al crisotilo como a los restantes tipos de asbesto.

En lo referente a la experimentacin animal, podemos citar un ejemplo, en el trabajo de Liu et al. (1990), con la comparacin entre crocidolita y crisotilo, ambos producidos en China, y en la que tanto una como otra variedad de amianto se muestran igualmente cancergenas en la generacin de mesotelioma, con parecida agresividad, mayor en el caso de la crocidolita, pero en modo alguno como para justificar que el crisotilo merezca ser salvado, de una generalizada prohibicin.

En diferentes estudios de experimentacin animal, la exposicin a fibras de crisotilo puro, determina el desarrollo de mesotelioma: [6]

En el ltimo estudio antes citado en la nota 5, adems, se pone de manifiesto cmo la longitud corta en las fibras, no salvaguarda a los animales de la experimentacin, del riesgo de mesotelioma, con una tasa nada desdeable.

Evidencias desde Alemania

En Sturm et al. (1994), en un artculo titulado Uso de asbesto, riesgos para la salud y enfermedades profesionales inducidas en la antigua Alemania del Este, los autores resumen el contenido de su trabajo, en los siguientes trminos: En el perodo 1960-1990 se importaron alrededor de 1,4 millones de toneladas de amianto y procesan principalmente en productos de fibrocemento para la construccin.

La produccin se concentraba en los antiguos condados de Magdeburgo y Dresde. En el pasado, el asbesto fue utilizado principalmente como aislante y material de prevencin de incendios, en la industria qumica, etc., a gran escala. El asbesto fue importado de la antigua Unin Sovitica, mientras que cantidades ms pequeas llegaron de Canad. En el estado federado alemn de Sajonia-Anhalt, unas 600 asbestosis, casi 2.700 cambios pleurales causados ​​por el amianto, 843 mesoteliomas inducidos por amianto y 787 carcinomas bronquiales y larngeos, se registraron en el perodo de 1960 a 1990. Un porcentaje considerable de los mesoteliomas, se debieron exclusivamente a la exposicin al amianto crisotilo.

Los mismos autores Sturn et al. (1995)-, en otro artculo, titulado Enfermedades relacionadas con el amianto y tipos de amianto utilizadas en la antigua RDA, refinando sus anteriores datos, igualmente resumen as sus conclusiones: En el perodo de 1960 a 1990, alrededor de 1,4 millones de toneladas de amianto fueron importados por la antigua Repblica Democrtica Alemana (RDA) y se procesaron principalmente en productos de fibrocemento para la construccin. La produccin se concentraba en los antiguos condados de Magdeburgo y Dresde. En el pasado, el asbesto fue utilizado principalmente como aislante y material de prevencin de incendios, etc., y en la industria qumica a gran escala.

El crisotilo fue predominantemente importado desde la antigua Unin Sovitica, y en parte de Canad. Cantidades muy pequeas de anfboles vinieron de Mozambique, pero no fueron tratados en los condados de Magdeburgo y Halle. En el estado federado alemn de Sajonia-Anhalt, aproximadamente 600 asbestosis, casi 2.700 cambios pleurales causados ​​por el amianto, 843 mesoteliomas inducidos por amianto y 787 carcinomas bronquiales y larngeos causados ​​por el amianto, se registraron en el perodo de 1960 a 1990. Un porcentaje considerable de los mesoteliomas se debieron exclusivamente a la exposicin al amianto crisotilo.

Al propio tiempo, su compatriota Pott, afamado experto en la experimentacin animal sobre las patologas del amianto, en un trabajo Pott (1994)- titulado: Uso de asbesto y carcinogenicidad en Alemania, y una comparacin con los estudios en animales, resuma as sus datos y conclusiones: La estructura centralizada de los asuntos econmicos de la antigua Repblica Democrtica Alemana (Alemania Oriental) y su aislamiento del mercado libre, condujeron a la situacin en la que el amianto que se import era casi exclusivamente crisotilo. Ms del 90% provena de la zona minera de Kiembay, en los Montes Urales, y alrededor del 7% correspondi a fibras largas de crisotilo, importadas de Canad. Sturm y sus colaboradores detectaron 1.082 casos de mesotelioma entre 1960 y 1990, en los condados de Magdeburgo y Halle. En 843 de estos casos la exposicin al amianto era evidente. Setenta y dos casos fueron expuestos a crisotilo solamente.

Una sospecha de que la exposicin a los anfboles, importados antes de la Segunda Guerra Mundial, o de fibra contenida en el talco, no poda justificarse. Hasta ahora, no ha habido un anlisis de cargas de fibra en pulmn, de tales casos. Revisando los estudios de carcinogenicidad en ratas, realizados por inhalacin o inyeccin intracavitaria de fibras de crisotilo, amosita y crocidolita, los resultados no dan ninguna indicacin clara de una menor potencia cancergena por fibra de crisotilo, que por fibra de anfbol, si se aplican nmeros iguales de fibra y de tamaos de fibra, aunque el crisotilo contenido de los pulmones es relativamente bajo.

Tambin las tasas de mesotelioma, despus de la exposicin por inhalacin a concentraciones extremadamente altas de los diferentes tipos de fibras de amianto, son similares para el crisotilo y los anfboles, y en la regin del 5% (de margen de error estadstico). En comparacin con las tasas de cncer relacionado con el amianto crisotilo en trabajadores textiles, las ratas tienen que estar expuestas a una concentracin de fibra de ms de 100 veces ms alta que la de los seres humanos, para inducir la misma incidencia de tumor pulmonar. Estos tres trabajos, considerados tanto por s mismos, individualmente, como tambin en su conjunto, sealan claramente que tambin existe una clara etiologa por amianto, para el mesotelioma.

Al margen de lo que constituye la experimentacin animal, la contaminacin accidental por crisotilo, en un animal no domstico una leona-, como probable desencadenante de un mesotelioma, tambin ha sido descrita: Bollo et al. (2011).

Tremolita

Por otra parte, y como hemos indicado anteriormente, la exposicin nunca es meramente al amianto blanco, toda vez que, de una forma natural, el mineral se extrae ya contaminado, principalmente con tremolita fibrosa, otra variedad de asbesto, del grupo de los anfboles, que, segn la sesgada interpretacin de los patronos del crisotilo, es la modalidad de los amiantos que detenta la verdadera e incontrolable toxicidad. Ver: Gibbs et al. (1994), McDonald & McDonald (1997), Magee et al. (1986).

A su vez, histricamente, podemos comprobar que, en la medida en que fueron puestas en explotacin minas de tremolita, en el mbito acadmico se empez a barajar la hiptesis de que la evidencia epidemiolgica y de toda ndole sobre su nocividad, corresponda a una contaminacin natural de la fibra, por crisotilo! ver: Case (1991)-. Como puede apreciarse, la cuestin es echarse el muerto unos a otros.

Con la tremolita nos toparemos en tres escenarios diferentes: primero, como contaminante natural de otros minerales objeto de explotacin (crisotilo, talco, vermiculita), afectando a trabajadores, a usuarios por ejemplo, del talco usado en cosmtica-, o al entorno de las explotaciones; en segundo lugar, como contaminante ambiental (por ejemplo: en Nueva Caledonia, en Crcega, en Chipre, en el Piamonte, en Anatolia), y, finalmente, en tercer lugar, en la minera y en el uso industrial de la tremolita, como materia prima, directamente por s misma. Ver: ([7])

No obstante, tngase presente que, en cualquier caso, la experimentacin con animales se realiza con las muestras UICC del crisotilo, las cuales no evidencian la ms mnima traza de anfboles, invalidando la hiptesis del presunto rol de carcinogenicidad incrementada, por lo que respecta a tales estudios experimentales. Ver: Frank et al. (1998).

Contaminantes orgnicos del asbesto

Al mismo tiempo, el crisotilo, en el medio laboral, puede contaminarse, por adsorcin, de hidrocarburos aromticos policclicos, presentes en dicho medio, hbito tabquico incluido, y actuando, por consiguiente, como eficaz vehculo para la inhalacin, retencin y biopersistencia de dicha ndole de potenciadores sinrgicos del efecto cancergeno. Ver: Fournier et al. (1989), Harington (1962b), Boiteau et al. (1972).

Incluso ya en la fibra molida de origen, se los puede rastrear, aunque sea en concentraciones poco significativas, pero no nulas. Ver: Gibbs & Hui (1971).

En general, la contaminacin de los diversos tipos de asbesto por material orgnico de diversa ndole, ha sido objeto de varios trabajos: Commins & Gibbs (1969), Roe et al. (1966), Harington & Roe (1965), Harington (1962a).

El amianto, como factor causal necesario, ha sido postulado por diversos autores. Ver, por ejemplo: Arrinda & Sanz (2006).

Mesotelioma y virus SV-40

A pesar de ese firme consenso, a da de hoy generalizado, hay todo un largo historial de pretendidas exoneraciones sobre el rol cancergeno de los amiantos, en general, y del crisotilo, en particular, que se ha venido vinculando, por ejemplo, a la presunta relevancia del virus SV-40 en la gnesis del mesotelioma. Se ha podido constatar experimentalmente, que el SV-40 es un extraordinario potenciador del efecto carcingeno. Efecto multiplicador que juega, respecto del mesotelioma, una virtualidad potenciadora, similar a la que, respecto al carcinoma de pulmn, asume el efecto sinrgico del hbito de fumar, en coincidencia igualmente con la exposicin al asbesto.

Hasta dcadas despus del despegue del uso industrial del amianto, el mesotelioma era una enfermedad prcticamente inexistente, y cabe suponer razonablemente, que, con prolongada anterioridad, el SV-40 estaba ya presente en el medio ambiente del entorno humano. Semen y sangre, son vectores de propagacin del SV-40 en nuestra especie: Barbanti-Brodano et al. (1998).

En cualquier caso, cuando se detectan hasta 370 millones de fibras de amianto por gramo de tejido pulmonar seco, en la autopsia de un paciente fallecido por mesotelioma, parece que caben pocas dudas sobre la etiologa, al menos en este caso, de dicha neoplasia. Ver: Tuomi et al. (1991).

La deteccin de secuencias ADN del SV-40 en biopsias de pacientes de mesotelioma, evidencian que se trata de un cofactor que representa una prognosis ms negativa para su supervivencia, segn se ha podido comprobar. Ver: Procopio et al. (2000).

Los poliomavirus se expresan, tanto en los tumores humanos, como en los pacientes inmunodeprimidos: Strizzi et al. (2000). Por ello, queda abierta la posibilidad de que, al menos en una indeterminada proporcin de los casos, los roles de causalidad respectivos, entre SV-40 y mesotelioma, queden invertidos respecto a la hiptesis usual. La presencia de SV-40, en tales casos, representara una mera infeccin oportunista, repetimos, al menos en una cierta proporcin de los hallazgos.

Hay, al propio tiempo, evidencia experimental o epidemiolgica, que respalda la conclusin contraria a un papel determinante del SV-40 en la gnesis del mesotelioma maligno. Ver: ([8])

La argumentacin contenida en la rplica de los autores Rudd y Mulatero, a la carta al editor del Dr. Jasani: Simian virus 40 and human pleural mesothelioma (Thorax. 1999; 54: 750-1), resume, a nuestro entender, lo esencial de toda la cuestin, desde la ptica de nuestro especfico inters: Sin embargo, la evidencia epidemiolgica indica que la incidencia de mesotelioma en los EE.UU. ha alcanzado su pico, mientras que un continuo aumento en la incidencia en los prximos 20 aos se espera en Europa. Estas observaciones, junto con las pruebas que hasta ahora no hay un aumento en la incidencia de mesotelioma en los individuos que recibieron SV40, contaminados por la vacuna contra la polio, no sugieren que el SV40 sea importante en la etiologa del mesotelioma en humanos.

Las discrepancias entre los resultados de los estudios experimentales o epidemiolgicos efectuados por los diversos equipos de investigadores por ejemplo: De Rienzo et al. (2002)-, ha sido atribuida a diferencias en la metodologa de deteccin de secuencias de ADN del virus SV-40 Elmishad et al. (2006)-, una conclusin que, a su vez, tambin ha sido cuestionada.

La concatenacin causal asume un sendero inesperado, cuando se comprueba experimentalmente que es la concurrencia de las fibras de asbesto, la que propicia la transfeccin de los plsmidos del ADN del virus SV-40 al seno de las clulas mesoteliales humanas, siendo las ms eficaces las de la variedad Calidria: Gan et al. (1993). Dicho de otro modo: sin la presencia del amianto, el acceso del SV-40 a las clulas mesoteliales humanas, no se vera facilitada.

La atribucin hipottica del papel de co-factor del SV-40 respecto del mesotelioma, ha sido apuntada por algn autor ver, por ejemplo: Hubbard (1997), Cristaudo et al. (2002) & (2005), Mayall et al. (1999). En Henzi et al. (2009), se muestran resultados experimentales que vendran a avalar un efecto protector de la infeccin por SV-40, frente a la citotoxicidad de los amiantos, con lo cual, su rol como co-factor de la carcinognesis, vendra (es la hiptesis) determinado por su accin de impedimento del proceso de apoptosis (auto-lisis espontnea y natural de las clulas daadas, que impedira su transformacin maligna). Ver: Villanova et al. (2008).

Aun suponiendo que el posible co-factor SV-40 haya jugado algn papel en la gnesis de algunos mesoteliomas, tal circunstancia, segn las evidencias disponibles, no correspondera ms que a una fraccin minoritaria del total de los casos, toda vez que la exposicin al asbesto es la exclusiva evidencia que concurre en una amplia mayora de los mismos.

En Pancaldi et al. (2009), la prevalencia (16%), de la presencia de SV-40, detectada indirectamente en muestras de sangre de pacientes de mesotelioma, pertenecientes todos ellos a la zona de Casale Monferrato, altamente polucionada por amianto, resulta no ser superior a la hallada en pacientes de otras zonas no altamente contaminadas. Los autores concluyen que esa prevalencia del SV-40, es una caracterstica de la poblacin general, desvinculada del grado de polucin por amianto, y que, por lo tanto, la correlacin estadstica observada, entre la exposicin al amianto y la prevalencia del mesotelioma, obedece a una relacin causal, entre ambas variables. Resultados muy similares, encontraremos en: Comar et al. (2007).

La incidencia, netamente mayor, del mesotelioma, en los varones, se correlaciona con la circunstancia de la exposicin laboral al amianto, que, dado el desfase temporal que supone el dilatado lapso de latencia de dicha patologa, se correlaciona con los hbitos sociales de empleo, en funcin del sexo, vigentes en esos pretritos aos, que reservaban al varn la generalidad del trabajo industrial, y no con alguna posible infeccin por el Simian Virus 40, que no puede hacer distincin entre uno u otro sexo, lo cual slo podra hacerlo a travs de una distincin entre heterocromosomas o de los compuestos-diana generados especficamente a partir de su expresin gentica respectiva, y que no tendra ningn otro equivalente patolgico conocido, ni consta de que as sea, tampoco en este caso del SV-40. Ver: Price et al. (2007).

En apoyo de esta interpretacin, tendremos Madkour et al. (2009), Gogou et al. (2008), Pasetto et al. (2005)- que cuando la exposicin ha sido fundamental o exclusivamente medioambiental, la afectacin entre hombres y mujeres queda igualada.

En aquellos pases, como es el caso de Turqua, en los se constata una importante contaminacin medioambiental originada por la naturaleza geolgica de los terrenos, dicha circunstancia se suele reflejar en la ndole de la contaminacin atribuible a los componentes de las cohortes estudiadas, que slo es laboral, en menor proporcin que la usual en la generalidad de otros entornos y pases; cuando eso ocurre, la proporcin entre ambos sexos, en la composicin de la cohorte de afectados por el mesotelioma, suele estar bastante equilibrada.

As, por ejemplo, en Elkiran et al. (2012), dicha proporcin se concreta en un 57.1% de varones, y, obviamente, un 42.9% de mujeres. Con ello vendra a evidenciarse, que el mesotelioma no tiene ninguna preferencia intrnseca por ninguno de los dos sexos, y que, por lo tanto, la mayor tasa observada, globalmente, para los hombres, obedece meramente a circunstancias derivadas de los hbitos sociales de empleo. Al menos esta caracterstica individual el gnero-, no parece asumir ningn rol etiolgico, que fundamentalmente hemos de atribuir al agente contaminante, sin tratar de buscarle tres pies al gato, como interesadamente pretenden algunos.

Similarmente, en Metintas et al. (2008), y para una cohorte de expuestos por contaminacin ambiental, se constata que tanto hombres como mujeres presentan una tasa incrementada de incidencia de mesotelioma, y, al propio tiempo, la ausencia de agrupamientos familiares sugieren un nulo papel para la predisposicin gentica de acogida.

Adems, cuando ambos sexos han estado igualados en la exposicin laboral al amianto, puede llegarse incluso a una situacin inversa, en la que, en la cohorte estudiada, la ocurrencia de casos de mesotelioma en mujeres, puede incluso llegar a ser superior a la encontrada para hombres. Ver: Barbieri et al. (1999).

Ninguno de los trabajos habidos de experimentacin animal, reserva, exclusiva o preferentemente, la infeccin por SV40, ni tampoco la aparicin de mesoteliomas, a los animales macho, e igualmente tampoco en los ensayos in vitro, se manifiesta tal discriminacin en funcin de la adscripcin sexual, a nivel celular. Por lo tanto, la adscripcin preferente al sexo masculino, en humanos, derivada de las condiciones de la contaminacin (esto es, laboral), corroboran la etiologa de esa afectacin, y no por infeccin viral alguna. Esta reflexin es personalmente nuestra. Por su evidente relacin con las cuestiones aqu planteadas, recomendamos consultar: Leithner et al. (2006), ya citado anteriormente.

Todo ello no obsta, para que puedan merecer todo nuestro reconocimiento, la honestidad e idoneidad de todas aquellas investigaciones, que traten de desentraar la etiologa de dicho sinergismo, protagonizado por el SV40, a nivel biomolecular, lo cual, al parecer, ya ha sido hecho satisfactoriamente. Ver: Kannio et al. (1996).

En Kroczynska et al. (2006), la experimentacin in vitro pone de manifiesto, al igual que la experimentacin animal con hmsteres, tanto el carcter de co-carcingenos, que se evidencia en la concurrencia, como el potente efecto sinrgico de ambos factores: el SV40, por s solo, no caus mesotelioma maligno, el amianto, por s solo, lo determina en el 20% de los hmsteres, y, con SV40 + amianto, el porcentaje sube al 90%, o sea, multiplicando el efecto, por un coeficiente 45. Vase tambin: Bocchetta et al. (2000).

Hbner & Van Marck (2002), por otra parte, no logran encontrar evidencia experimental de la asociacin entre SV40 y mesotelioma, y, como hiptesis alternativa para explicar los resultados obtenidos por otros, abogan por la alta probabilidad de la existencia de un artefacto experimental, generado por las tcnicas de hibridacin empleadas, susceptibles de producir contaminacin inadvertida.

En el trabajo de Lpez-Rios et al. (2004), se maneja igualmente la hiptesis de un artefacto experimental, resaltndose, para el conjunto de los estudios que versan sobre este asunto, sus datos contradictorios, su escasa reproducibilidad, y el hecho de que suelen estar basados en anlisis moleculares, propensos a falsos resultados positivos, y consideran que los mdicos deben seguir considerando a la exposicin al amianto, como el factor etiolgico ms probable, y el establecido ms a fondo como tal, toda vez que el SV40 parece poco probable que tenga un papel importante.

La idoneidad de las pruebas serolgicas de la presencia del SV-40, es cuestionada, por ejemplo, en Carter et al. (2003), Gee et al. (2010), Strickler et al. (1996). En Brigth et al. (2002), la inmunidad humoral slo pudo ser evidenciada en 1/3 de los pacientes de mesotelioma pleural maligno, haciendo cuestionable, segn nuestro criterio, la potencial utilidad de este tipo de pruebas, como predictor de riesgo, en las revisiones peridicas, el screening, de los expuestos al asbesto.

La evidencia experimental de la potencialidad del SV-40 para generar mesotelioma, fue un hallazgo accidental, determinado por haber inyectado el virus en la cavidad visceral de varios hmsteres.

Recordemos, que fue la contaminacin por SV-40 de las vacunas contra la poliomielitis, la que estuvo en el origen de la atribucin de la etiologa de algunos mesoteliomas. A este respecto, se resalta por nuestra parte, que en el trabajo de revisin: Dang-Tan et al. (2004), adems de destacarse el carcter inconclusivo de los estudios epidemiolgicos realizados (por su extremada dificultad), cabe colegir, segn nuestra propia interpretacin, que entre tales estudios, ninguno de ellos ha sido orientado a comprobar la incidencia de cnceres, entre los sujetos vacunados contra la poliomielitis, pero con vacunas no contaminadas por el SV-40, suponiendo que ello pudiera ser garantizado.

La separacin, basada en la fecha de vacunacin, distinguiendo entre pre-1963 y post-1963, como se ha hecho en algn estudio, adolece de un insalvable defecto, por indefinicin en las cohortes respectivas: hay evidencias de contaminacin de vacunas, antes de llegar a ser bastante ms generalizada en la citada fecha tope, desde el inicio de la contaminacin, en 1955, y, al propio tiempo, la contaminacin no lleg a afectar ms que al 30% de las vacunas. Se tratara, por lo tanto, y una vez ms, de un defectuoso aislamiento de la variable estudiada. Algn estudio ha distinguido entre vacunados y no vacunados, pero, entre los primeros, no se lleg a distinguir entre los concernidos por la contaminacin por SV-40 y los que no lo fueron.

Si anteriormente nos referamos a la evidencia experimental, ahora, al citar al trabajo de Lundstig et al. (2007), lo hacemos respecto a la comprobacin, con resultado igualmente negativo, de la presencia de ADN de SV40, en 26 casos consecutivos de mesotelioma maligno en humanos.

Similares son las conclusiones de los trabajos de Manfredi et al. (2005), Hmeljak et al. (2010), Eom et al. (2013) y Mohammad-Taheri et al. (2013).

En el estudio de Rollison et al. (2004), estos autores estudiaron la prevalencia de diversos tumores malignos (cerebral, linfoma No-Hodgkin y mesotelioma), entre dos cohortes de veteranos del Ejrcito de los Estados Unidos, con o sin haber sido vacunados con viales contaminados por el SV-40, concluyendo que no existe evidencia de que dicha circunstancia discriminante haya tenido influencia alguna sobre las respectivas tasas. Con estas observaciones, damos por concluida nuestra alusin al SV40, y pasamos a considerar otros amagos de exoneracin del crisotilo, respecto de su nexo causal con el mesotelioma.

Epidemiologa y anfboles: el mito del crisotilo puro

Tambin se ha pretendido poner en evidencia, que los estudios epidemiolgicos que vendran a probar la responsabilidad del crisotilo en la accin cancergena, adolecen de un defecto metodolgico, consistente en no aislar adecuadamente la variable estudiada, habida cuenta de que no se ha tomado en consideracin, en tales estudios, que los trabajadores tambin han estado expuestos a otros tipos de amianto, del grupo de los anfboles, singularmente, a la crocidolita, y, en menor grado, a la amosita.

Por el contrario, en aquellas escasas situaciones en las que la exposicin ha sido exclusivamente al crisotilo, supuestamente, no habra evidencia epidemiolgica de tal actividad carcingena. Aparentemente, esta argumentacin, desde el punto de vista de la metodologa cientfica, parece irreprochable. No obstante, la realidad es muy otra, segn veremos seguidamente.

En primer lugar, constatamos que la asuncin de tal criterio significara, de entrada, quitarse de en medio, de un plumazo, la inmensa mayora de los mltiples estudios epidemiolgicos que la comunidad cientfica ha venido realizando, toda vez que, por un lado, una gran parte de las cohortes han estado sometidas, simultneamente, a la exposicin a ms de un tipo de amianto, y, en segundo lugar, el crisotilo puro es casi una mera entelequia, ya que, de una forma natural, en la generalidad de los casos, la fibra viene dopada accidentalmente con anfboles, singularmente con tremolita, -ver, por ejemplo: Yano et al. (2009)- a excepcin, quizs, del crisotilo de Zimbabwe, que, en rigor, si tal presunta inocuidad fuera cierta, debera ser el nico en beneficiarse de tal exoneracin.

No deja de resultar grotesco, el constatar cmo las autoridades de dicho pas africano, se esfuerzan hoy en resaltar que su crisotilo es el verdaderamente inocuo, pagndoles a canadienses, rusos, etc., con la misma moneda con la que ellos, previamente, haban desviado hacia sudafricanos y australianos, el sambenito del efecto cancergeno, limitndolo a los anfboles.

En cualquier caso, la vinculacin entre mesotelioma y crisotilo de Zimbabwe, ya viene reflejada en Cullen & Baloyi (1991), Cullen et al. (1991), Lippmann (1994) & (1995), Stayner et al. (1996), Kanarek (2011), Huncharek (1993), Mutetwa (2006) & (2007) y Wagner et al. (1973).

Adems, el recurso al concepto de crisotilo puro, en el contexto real de las condiciones de trabajo, cuando la adsorcin de aceites industriales, con eventual contenido de hidrocarburos policclicos aromticos, que potencian sinrgicamente su efecto cancergeno, es una realidad insoslayable, que no puede ser obviada, no permiten considerar seriamente la argumentacin basada en dicho concepto, tan poco realista.

La contaminacin por hidrocarburos policclicos aromticos, la tendremos en tres supuestos distintos: a) por contaminacin natural del mineral, desde antes de su extraccin, o por contaminacin artificial, generada durante su extraccin, molienda, cardado, etc.; b) por tabaquismo del trabajador expuesto; c) por contaminante concurrente en el lugar de trabajo (por ejemplo, por emanaciones de motores diesel). Obviamente, tales situaciones no tienen necesariamente que ser mutuamente excluyentes entre s: se pueden dar en simultaneidad. Se trata, en cualquiera de estos supuestos, de una cuestin que cuenta con amplio reflejo en la bibliografa cientfica: ( [9] )

El reconocimiento legal, como enfermedad ocupacional, del cncer pulmonar causado por la interaccin del polvo de amianto y los hidrocarburos policclicos aromticos, mediante la inclusin, con el cdigo 4114, en la tabla de enfermedades profesionales, de Alemania, ha sido recientemente efectuado, en el ao 2010. Se trata, que sepamos, hasta el momento, del nico y tardo reconocimiento de esta realidad laboral.

En efecto, tal y como puede apreciarse por la bibliografa aqu aportada, el reconocimiento del problema, comenz en la dcada de los aos 60 del pasado siglo, despeg en la dcada siguiente, alcanz su cenit en nmero de trabajos publicados-, en la dcada de los 80, y se ha prolongado, ya a un ritmo ms sosegado, hasta nuestros das. Por consiguiente, el desfase entre el inicio de un reconocimiento legal (de momento, nada generalizado), y el proceso de acumulacin de evidencias, ha sido tan prominente como en otros muchos casos, en la historia legal de las patologas del asbesto.

Un procedimiento preconizado para la degradacin de los hidrocarburos policclicos aromticos, contaminantes del crisotilo, es el objeto de la patente n CA 1235880.

Aun sin aducir la contaminacin no natural, la propia composicin primigenia del crisotilo ya nos evidencia alguna caracterstica que resulta ser potencialmente significativa desde la ptica prevencionista, y que curiosamente no origina debate alguno, centrado en su reglamentacin o eventual prohibicin.

En efecto, el crisotilo canadiense contiene 15 ppm de plomo, mientras que el de Zimbabwe (antigua Rodesia), alcanza las 38 ppm Bowes & Farrow (1997)-. Como elemento de comparacin, podemos exponer que actualmente hay demandas en curso, por contaminaciones en el rango comprendido entre >0,01 y 0,09 ppm de plomo, en lpices labiales, que se aplican, como mucho, slo unas pocas veces al da.

Si se nos pregunta si esta situacin de mayor contenido de plomo en el crisotilo de Zimbbabwe, ha podido tener alguna repercusin real en el estado de salud de algn trabajador del amianto, la respuesta es: s!...

Correlacin estadstica y Principio de Precaucin

Retomando nuestro anlisis de valoracin de los efectos cancergenos del asbesto crisotilo, hemos de manifestar que, en segundo lugar, y principalmente, tenemos lo siguiente: es cierto, que una mera correlacin estadstica, no es demostrativa de una relacin causa-efecto. No obstante, el Principio de Precaucin debe inspirar toda actuacin en el mbito prevencionista, de suerte, que la constatacin de tal correlacin, debe bastar para decidir la accin normativa del Estado.

Es por ello que la existencia, en su caso, de tal correlacin, cobra extraordinaria importancia prctica. Sentado esto, hemos de advertir, que no se trata, meramente, de optar, en una dicotoma, entre ausencia o presencia de tal o cual tipo de asbesto, y, en funcin de ella, constatar si se produce, o no, la correlacin indagada.

Por el contrario, una correlacin, para que tenga verdadera relevancia probatoria, debe ser cuantificada, y es aqu donde surge, con toda su fuerza, la evidencia del innegable rol cancergeno del crisotilo, segn vamos a ver.

Se trata, en efecto, de un caso paradigmtico de aplicacin del criterio nmero cinco, gradiente biolgico, de los establecidos por el eminente epidemilogo britnico Austin Bradford Hill, que hace referencia a la relacin dosis-respuesta, que ya fue precursoramente invocada por el filsofo David Hume, en su Tratado de la Naturaleza Humana, como se pone de manifiesto en el trabajo de Morabia y Porta, incluido entre nuestras referencias.

Y es que, en efecto, cuando se establece un grfico comparativo entre el tonelaje anual de amianto importado y sometido a elaboracin, con la tasa de incidencia del mesotelioma en el pas concernido, se constata, en primer lugar, un palmario paralelismo entre ambas curvas, eso s, con un desfase temporal que se corresponde, con notoria coincidencia, con el habitual tiempo de latencia entre el inicio de la exposicin, y la aparicin del mesotelioma.

La hiptesis de que el mencionado desfase entre ambas curvas corresponda al tiempo de latencia en la aparicin del mesotelioma, tiene una interesante confirmacin en el trabajo de Nurminen et al. (2003), en el que, a partir de los datos del desfase, se efecta el clculo del mejor ajuste posible en la cuantificacin del citado tiempo de latencia, obtenindose el valor aproximado de unos 25 aos, en excelente concordancia con las estimaciones alcanzadas por la observacin individualizada para los casos en los que el inicio de la exposicin pudo ser fijado en fecha concreta. As pues, ambas estrategias de anlisis de los datos, se refuerzan mutuamente, al coincidir en la cuantificacin. Tanto regodeo estadstico no debe hacernos olvidar de qu es lo que estamos examinando: de muertes, y de muertos.

Lo antedicho no obsta para que, excepcionalmente, y con arreglo a lo que cabe esperar de una distribucin gausiana, se puedan dar tiempos de latencia tan cortos como el de los 7.5 aos: Scansetti et al. (1984), o bien, de 13 aos, Whitwell & Rawcliffe (1971), etc. Por eso no es admisible que en los litigios se pueda esgrimir, para desacreditar el diagnstico o la etiologa, el hecho de que, en algn caso, ese tiempo de latencia sea inferior al considerado como normal. As tendremos, tambin, que, en Chovil & Stewart (1979), el rango de presentacin del periodo de latencia, abarca desde los seis aos, hasta los 44. En Bianchi et al. (2001), en un trabajo de revisin sobre 557 casos de mesotelioma, identifican un intervalo de distribucin en los tiempos de latencia, de entre 14 y 75 aos, etc., etc.

Pero casi nada de todo esto que llevamos dicho inculpa directamente al crisotilo. Lo que s le inculpa, de forma irrefutable, es que el masivo incremento en el uso del amianto, que hubo en pasadas dcadas, lo fue, exclusivamente, del crisotilo, mientras que el uso e importacin de los otros tipos de amianto, se mantuvo baja, estable, y harto minoritariamente respecto del monto total: el paralelismo constatado para las dos curvas, slo tiene sentido si lo referimos al crisotilo; los otros tipos de asbesto, son irrelevantes, por lo que respecta a singularizar la correlacin, sin que ello signifique, ni mucho menos, que su nocividad sea menor. Simplemente, es su uso el que ha sido comparativamente minoritario.

La joroba de la curva de la tasa de incidencia del mesotelioma, slo tiene su correlato en la joroba del tonelaje del crisotilo importado y sometido a manipulacin fabril, no a las de los otros tipos de amianto, porque no las hay: su grfica representativa, es casi plana, y estable en el tiempo. Ver, por ejemplo: Tan et al. (2009), Gee & Greenberg (2001):

 

 

 

Fuente: World Health Organization Regional Office for Europe (2011)

Si de la grfica correspondiente al tonelaje de amianto importado/consumido, cuando esta corresponde a la suma del conjunto de todas las variedades de asbesto, restamos la contribucin de la amosita y/o de la crocidolita, no se derrumba el paralelismo con la grfica de la tasa de incidencia de mesotelioma, mientras que s se derrumba, por el contrario, si la contribucin sustrada, es la del crisotilo, poniendo as de manifiesto, que es dicha variedad de amianto la que es determinante, por la preponderancia de su uso industrial, en la cuantificacin de la relacin causal. No es que la amosita o la crocidolita no causen mesotelioma: lo causan an ms, pero, por este procedimiento de averiguacin, es el crisotilo, por su uso masivo, el que queda ntidamente inculpado.

El mismo paralelismo observaremos, entre produccin nacional de asbesto (que, en el caso de Italia, ha sido exclusivamente de crisotilo), y la posterior incidencia de mesotelioma, con el consabido desfase temporal, originado por el tiempo de latencia de dicha neoplasia asociada a la exposicin al amianto: Marinaccio & Gorini (2006).

Se resalta el hecho, de que si, en los aos comprendidos en los diversos grficos comparativos que al respecto han sido confeccionados, no hubiera habido tan acusado incremento en la importacin y consiguiente uso industrial masivo del crisotilo, tal paralelismo, discurriendo, en ese supuesto, entre sendas curvas aplanadas, casi rectas horizontales, no aportara, obviamente, una evidencia tan concluyente: su xito comercial pretrito, es la rbrica de su responsabilidad causal manifiesta, a travs de su correlacin con el incremento de la tasa de incidencia del mesotelioma. Ver, por ejemplo: Morinaga et al. (2001), Peto et al. (1999), Gee & Greenberg (2001).

Es as que puede cuantificarse dicha correlacin, a razn de un mnimo de una muerte por mesotelioma, por cada 170 toneladas anuales de amianto importado y trabajado (bsicamente, 170 toneladas anuales de crisotilo) y, adems, con ms fallecimientos imputables, por carcinoma de pulmn, por asbestosis, e incluyendo, en los casos ms avanzados, corazn isqumico, que eventualmente devendr en cor pulmonale, a veces fatal; cncer de laringe, y, en general, mayor tasa global de incidencia de todo tipo de cnceres, sin especificar tipo o ubicacin, etc.

Si consideramos, redondeando a la baja, una produccin mundial, al ao, de dos millones de toneladas de crisotilo, tal supuesto nos lleva a la previsin, en treinta, cuarenta, cincuenta o sesenta aos, de 11.800 muertes anuales, por mesotelioma, a aadir a las precedentes, y, as, ao tras ao, mientras se mantenga la misma situacin.

En realidad, esa siniestra previsin ha de ser corregida al alza, toda vez que la evolucin temporal de la tasa de mesotelioma en los distintos pases, as lo demandan. En Holanda, por ejemplo Meijers et al. (1991)-, tendremos, que la tasa correspondiente al intervalo temporal 1979-87, prcticamente duplicaba a la que correspondi al lapso 1970-78.

Tngase presente, adems, que, con una alta probabilidad de realidad, es posible que una determinada proporcin de los cnceres pulmonares, en principio no vinculados a la exposicin al amianto, no obstante, en verdad s tendran que adjudicarse a dicha causa. Ver: Mollo et al (2002).

En realidad, las cifras para el mesotelioma, probablemente, sern bastante superiores, no slo porque las cantidades reales de produccin son ms elevadas que las que por nuestra parte hemos considerado, redondeando a la baja, sino porque la proporcin antedicha, aun cuando est basada en la consideracin de un amplio elenco de pases (Australia, Finlandia, Francia, Alemania, Gran Bretaa, Italia, Holanda, Nueva Zelanda, Noruega, Suecia y Estados Unidos), no obstante, la situacin general, es la que se refleja en la cita literal que hacemos seguidamente, desde otra de las fuentes que manejamos:

La principal caracterstica de la geografa del mesotelioma, es la falta de datos. Cifras fiables sobre la incidencia y mortalidad del mesotelioma, slo estn disponibles para, aproximadamente, el 15% de la poblacin mundial. En particular, de epidemiologa del mesotelioma, apenas saben la mayora de los pases que son gran productor y/o consumidor de amianto. Ver: Phillips & Murray (2009).

Al informar de un caso de mesotelioma pleural maligno, en un obrero de la reparacin naval senegalesa, en Ndiaye et al. (2010), los autores afirmarn lo siguiente: El riesgo de exposicin al amianto est vinculada a los siguientes factores: (1) la importancia del sector "no estructurado" conocido como el sector informal; (2) la mala gestin de la salud y seguridad en el trabajo; (3) la falta de seguimiento de los materiales y productos que contengan amianto; (4) la falta de conocimiento de los empleados sobre la exposicin al amianto; (5) el carcter mnimo de los equipos de proteccin individual; (6) la ausencia de un marco legislativo y normativo en relacin con el amianto; (7) la ausencia de un mecanismo nacional para supervisar y declarar las patologas relacionadas con el amianto.

En un pas tan concernido por una intensa industrializacin, y, por consiguiente, con un pasado de uso igualmente intenso del amianto, como es el caso de Corea del Sur, hay que aguardar hasta el ao 1992, para que el primer caso de mesotelioma oficialmente relacionado con la exposicin laboral al asbesto, llegue a ser registrado: Lee & Kim (2010).

La falta de datos epidemiolgicos sobre las patologas asociadas a la exposicin al amianto, para los pases en proceso de desarrollo, es el mayor obstculo para que en los mismos se llegue a afrontar la necesidad de prohibicin de todos los tipos de amianto, crisotilo incluido. Ver: Harris & Kahwa (2003).

Pases, en los que, en sectores no organizados, se han llegado a medir, en la atmsfera de trabajo, concentraciones de hasta ms de 15 fibras por centmetro cbico: Ansari et al. (2007).

No podemos ignorar, por otra parte, el efecto enmascarador que juega en este contexto, la corta esperanza de vida que prevalece en muchos de los pases del llamado Tercer Mundo, teniendo presente, una vez ms, al dilatado tiempo de latencia del mesotelioma: Nattey & Kielkowski (2014).

Es decir, que en aquellos pases en los que se muere comparativamente ms pronto, a causa de la desnutricin, el sida, la insalubridad, la deficiente asistencia mdica, la inseguridad ciudadana, las guerras, la vulnerabilidad ante catstrofes naturales, etc., tales causas de muerte se adelantan en su accin, respecto a lo que, de no mediar tales factores, seran, estadsticamente, candidatos probables al padecimiento del mesotelioma, dada la condicin previa, de exposicin al crisotilo o a los anfboles. Ver: McCulloch (2007), pgina 121, y Shah (2009).

En particular, el impacto de la epidemia del sida en las estadsticas de muertes por mesotelioma, sustrayendo casos que de otra forma habran llegado a aflorar, refirindose en concreto a la poblacin sudafricana, ha sido objeto, como hiptesis, del trabajo de Kielkowski et al. (2011).

No obstante, este argumento requiere de algunas matizaciones. En primer lugar, porque tambin es cierto que en esos pases hay una incorporacin a la vida laboral, comparativamente ms temprana. Y en segundo lugar, porque, ciertamente, morir de enfermedad comn, y, al propio tiempo, haberlo hecho estando afectado simultneamente de, por ejemplo, asbestosis, no es precisamente un plus de felicidad para el paciente, y slo servir para sumergir su caso en la ambigedad estadstica, en los casos excepcionales en los que tales estadsticas existan. Vase: Thbaud-Mony (2007 pg. 239-40).

En una traduccin, literal en lo esencial, de un pargrafo cuya fuente est en una de las publicaciones del International Ban Asbestos Secretariat, y en referencia a la totalidad de las patologas del amianto (y, por lo tanto, aludiendo implcitamente tambin al mesotelioma), presentamos seguidamente su contenido: Nuestro colega lituano describi la situacin heredada del rgimen sovitico, en las que haba:

Es evidente que esta situacin de heterogeneidad en las condiciones de salud pblica, invalidan todo intento serio de generalizar a nivel mundial las evaluaciones de la relacin entre tonelaje de uso e incidencia. Presumiblemente, por consiguiente, los datos mundiales, reales, sern netamente ms escandalosos, ms horrendos.

Cuando la correlacin entre consumo y mortalidad es referida al conjunto de todos los tipos de amianto, sin hacer distincin entre los mismos, los resultados obtenidos igualmente corroboran esa asociacin. En dos Santos et al. (2009), los autores concluyen, para los Estados Unidos, que su estudio demuestra una clara asociacin entre consumo de amianto y muertes por asbestosis, indicando que no hay expectativa de un desplome significativo en el nmero de muertes por asbestosis, para los 10-15 aos prximos. Vase tambin: Landrigan et al. (1999).

(Continuar en su 2 parte)


Notas

[1] Cuando hablo de la sociedad, aqu y en otras partes, como colectividad responsable que tiene sus obligaciones y derechos, huelga decir que me refiero al poder de la sociedad, es decir, de la clase que posee actualmente el poder poltico y social, y por tanto es responsable tambin de la situacin de aquellos que no participan en el poder. Esa clase dominante es, tanto en Inglaterra como en los dems pases civilizados, la burguesa. Friedrich Engels.

[2] SMR: Standard Mean Ratio (proporcin media estndar).

[3] American Industrial Hygiene Association (1978), Bentley (1970), Blake et al. (2008), Boillat & Lob (1973), Butnor et al. (2003), Castleman (2006) & (1998), Castleman et al. (1975), Cheng & OKelly (1986), Cohen & Van Orden (2008), Dement et al. (1994), Dumortier et al. (1990), Environmental Protection Agency (1986), Erdin et al. (2003), Finkelstein (2008), Hatch (1970), Hickish & Knight (1970), Jiang et al. (2008), Kakooei & Marioryad (2010), Kakooei et al. (2007), & (2011), Kauppinen & Korhonen (1987), Knight & Hickish (1970), Lee (1970), Lemen (2004), Levin et al. (1999), Lorimer et al. (1976), Lynch (1968), McDonald et al. (1984), Menk & Henderson (1976), Moore (1988), Paur et al. (1985), Woitowitz & Rdelsperger (1992) & (1994), Paustenbach et al. (2004) & (2006), Rdelsperger et al. (1986), Rohl et al. (1976), (1977) & (1978), Sakai et al. (2006), Sanches Wnsch (2004), Schneider & Smith (2000), Skidmore & Dufficy (1983), Williams & Muhlbaier (1982), Yeung et al. (1999).

[4] En una longitud de un centmetro, alineados por su espesor, caben 250 cabellos, o 335.000 fibrillas de amianto friable.

[5] Tossavainen et al. (2000) & (2001), McDonald & McDonald (1995) & (1997), McDonald et al. (1989), (1997) & (1999), Churg (1986) & (1988), Churg & DePaoli (1988), Churg & Wiggs (1986), Churg et al. (1984), (1989) & (1993), Dufresne et al. (1995) & (1996 -2 ref.-), Nayebzadeh et al. (2001) & (2006), Rees et al. (1992) & (2001), Finkelstein & Dufresne (1999), Liddell et al. (1998), Case & Dufresne (1997), Case & Sebastien (1987), Case et al. (1997), Green et al. (1997), Mukherjee et al. (1992), Addison & Davies (1990), Sebastien et al. (1989), McConnochie et al. (1987) & (1989 ), Scansetti & Piolato (1987), Rowlands et al. (1982), Kovalevskiĭ EB et al. (2000), Pooley (1976), Howie (1999), Butnor et al. (2003).

[6] Bolton et al. (1982), Carthew et al. (1992), Gibel et al. (1976), Minardi & Maltoni (1988), Pott et al. (1974), Reeves (1976), Reeves et al. (1974), Sanders (1972), Stevens et al. (1983), Davis et al. (1986) & (1991), Davis & Jones (1988), Van der Meeren et al. (1992), Wagner et al. (1973), Fleury-Feith et al. (1989), Pylev (1974), Monchaux et al. (1981), Hunter & Thomson (1973), Lafuma et al. (1980),

[7] Athanasiou et al. (1992), Bazas (1987), Constantopoulos et al. (1987), Cpl et al. (1996), Davis et al. (1985) & (1991), Lockey et al. (1984), Luce et al. (1994) & (2004), Dumortier et al. (2002), Case (1991), Churg (1988), Goldberg et al. (1995), Magee et al. (1986), McConnochie et al. (1987), Weill et al. (1990), McDonald (1988), McDonald et al. (1986, 2 ref.) , (1988) & (1999), Amandus & Wheeler (1987), Amandus et al. (1987 -2 ref.-), Baris et al. (1988), Yazicioglu et al. (1980), Langer et al. (1987), Senyigit et al. (2004), Wagner et al. (1982), Davis et al. (1985), Roggli et al. (2002), Seldn et al. (2001), Schneider et al. (1998), Srebro & Roggli (1994), Mirabelli & Cadum (2002), Aierken et al. (2014). 

[8] Manfredi et al. (2005), Lpez-Ros et al. (2004), Mulatero et al. (1999), Pilatte et al. (2000), Hirvonen et al. (1999), Ziegler et al. (2007), Kjaerheim et al. (2007), Jin et al. (2006), Shah et al. (2004), A Leithner et al. (2002), K Leithner et al. (2006), Aoe et al. (2006), Mayall et al. (2003), Engels et al. (2003), Priftakis et al. (2002). Olin & Giesecke (1998), Emri et al. (2000), Strickler et al. (2003).

[9] Anttila et al. (2009), Belitskaya-Levy et al. (2007), Bevan & Manger (1985), Bevan et al. (1981), Bogovski et al. (1982), Brown et al. (1983) & (1984), Burstyn et al. (2003), Chang et al. (1983), DiPaolo et al. (1983), Eastman et al. (1983), Forsell et al. (2007), Fournier & Pezerat (1986), Gerde & Scholander (1988) & (1989), Graceffa & Weitzman (1987), Harington & Smith (1964), Jaurand et al. (1981) & (1983), Kandaswami & OBrien (1980), (1981) & (1983), Kelsey et al. (1986), Kimizuka et al. (1987), Lakowicz & Bevan (1979) & (1980), Lakowicz & Hylden (1978), Lakowicz et al. (1980), Loli et al. (2004), McLemore et al. (1979), Miller et al. (1965), Mossman et al. (1983) & (1984), Olsson et al. (2010 2 ref.), Paterour et al. (1985), Poole et al. (1983), Pott et al. (1972), Pylev (1972), Pylev et al. (1970 2 ref.) & (1983), Roth (1999), Stephens et al. (1983), Stewart et al. (2010), Szyba & Lange (1983), Thomson et al. (1978), Varga et al. (1998) & (1999).


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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