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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-04-2015

Tengo un amigo prista

Ramn I. Centeno
Rebelin


Descubr su enfermedad en la secundaria, o sea, entre 1995 y 1998. Una vez fui a su casa y me puse a ojear su librero mientras l haca no recuerdo qu. Tom un cuaderno, y al abrirlo me encontr una vieja tarea de la primaria. La maestra nos haba pedido que respondiramos la pregunta: Qu quieres ser cuando seas grande? Su respuesta fue algo as: Quiero entrar al PRI y ser Presidente. Una revelacin tan sorpresiva como si hubiera ledo que mi amigo era puto. Pero no, no era joto: era prista, y eso s era un problema.

Le mostr el cuaderno delator y hablamos de su enfermedad. Tenamos slo catorce o quince aos, pero sospech que nuestras vidas tomaran rumbos distintos. En mi casa el repudio al PRI era absoluto. Yo era un hijo de sindicalistas democrticos que haban vivido duras peleas contra los lderes charros de la CTM y tambin, en general, contra el rgimen prista. Tanto mi padre como mi madre haban sufrido despidos y represin por su disidencia.

Siempre fuimos a la escuela pblica. Nos conocimos a los 7 aos, segundo de primaria. l era el nio nuevo, o sea, un intruso. Era bajito, orejn, e intent hacerse mi amigo el primer da. Me cay mal. No s por qu. En el recreo, quin sabe con qu pretexto, le dobl un dedo hasta hacerlo llorar. Slo entonces estuve conforme, pero me sent muy culpable el resto del da. Al da siguiente, para reparar mi dao, le ofrec la amistad que rechac darle un da antes. Los nios resuelven las cosas con facilidad. A partir de entonces fuimos los mejores amigos, hasta la fecha. S que perdonar que escriba esto sobre l, pero por mnima cortesa le cambiar el nombre en esta columna. Lo llamar Nemorio. Como dije, mi amigo tiene una enfermedad: es fan del PRI.

Los aos pasaron y Nemorio sigui siendo mi amigo, pero tambin mi caso de estudio. Hace unos aos, una conexin familiar le consigui trabajo como abogado de alguna divisin jurdica de la UNAM, la misma universidad donde estudi derecho. Un burcrata mexicano. Ya se cas, tiene hijos

Poco despus de que gan el PRI las elecciones presidenciales de 2012, l y su esposa me visitaron en Inglaterra. Era mi primer ao del doctorado. En cuanto llegaron los llev al pub (a dnde ms?). Platicamos un buen rato, nos pusimos al corriente, remos. En algn punto hablamos de las elecciones.

Su esposa (que aqu llamar Panchita) y yo estbamos indignados por el regreso del PRI. Nemorio slo nos escuchaba como quien escucha hablar a un par de borrachos (y eso que estbamos sobrios). Panchita denunci: Aqu tu amigo est bien contento de que ganara el PRI. Nemorio nos explic por qu l y sus colegas burcratas de otras instituciones estaban tan contentos:

Todos los partidos son iguales, PRI, PAN, PRD Los tres roban. Todos roban. Pero el PRI roba pero salpica. Los otros se quedan con todo.

El PRI roba pero salpica. Las dos ltimas palabras las pronunci ms lento y acercndose a nosotros, mientras gesticulaba con la mano derecha como si salpicara con sal la mesa. Su mirada era la de quien revelaba algn conocimiento arcano, algn misterio de la vida. La clave del PRI. Yo, simple mortal, qued deslumbrado por el fuego de la verdad. Nemorio tuvo que traducir en lenguaje pagano, con peras y manzanas, su alegora:

Mira, Ramn, yo tengo que ver por mis intereses porque nadie ms va a ver por ellos. Mientras yo est bien, todo est bien. (Denle un premio.)

As. Y ya. Cul lucha por la democratizacin del pas. Cul 2 de octubre de 1968. O ms recientemente, cul Ayotzinapa. Mientras el PRI me salpique un poco de lo que roba, pues todo est chingn! Ahora imaginen esta mentalidad reproducida en todo el aparato estatal y en millones de familias mexicanas. Porque el PRI no slo es un partido, es una cultura poltica a la que se adaptaron muy bien el PAN y el PRD. Cuando Pea afirm que la corrupcin en Mxico era una debilidad cultural, en realidad se justificaba: soy dbil pero no soy el nico. Cuando la burocracia mexicana celebra al PRI, brinda por el tipo de jefe que ms aman: salud por el compadre! l s es bien chido!

Desde la guerra contra el narco todo este cuadro degener. El canibalismo implcito en la cultura prista dio un paso ms: ya no slo roba del ingreso estatal; ya rompi el tab de aliarse con el crimen para captar rentas ilegales. El narcoestado ya lleg, ya est entre nosotros. La alternativa es simple: entristecernos o encabronarnos. Por supuesto, slo lo segundo sirve de algo.

Aunque vale la pena preguntar: Qu hacer? Cmo enfrentar esta cultura?

Nemorio mismo me dio la respuesta. Una vez, en la primaria, nos cont (para risa de todos) que un da antes le haba dicho a su mam: mamita preciosa con cara de Broza. En seguida la seora le volte el nico cachetadn que le dio y advirti: no me vuelvas a decir as. Fcil. Asunto arreglado. Nemorio jams le volvi a decir a su madre que tena cara de payaso cachondo.

Hay cosas que slo se resuelven a madrazos.

Ramn I. Centeno es miembro del Partido Obrero Socialista. Twitter: @ricenteno

* Columna publicada el 10-abr-2015 en elbarrioantiguo.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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