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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-04-2015

Relacin "causa-efecto", entre amianto blanco y mesotelioma (II)

Francisco Bez Baquet
Rebelin


El mesotelioma y su distribucin geogrfica

La distribucin geogrfica del mesotelioma, dentro de un mismo pas, sigue con bastante fidelidad la distribucin espacial de las industrias que manejaron el amianto en cualquiera de sus variedades, pero no olvidemos que en su gran mayora (casi la totalidad), se trataba de crisotilo.

Es as que tendremos, por ejemplo, en el caso de Espaa, que el trabajo de Lpez-Abente et al. (2005) incluye una tabla con los 20 municipios en los que, en el lapso temporal considerado (desde 1989 hasta 1998), se registraron cinco o ms fallecimientos por mesotelioma, y que, ordenados por SMR de mayor a menor, son los siguientes: Cerdanyola del Valls (Barcelona), Ripollet (Barcelona), Montcada de Reixac (Barcelona), Miranda de Ebro (Burgos), Cdiz, Pozuelo de Alarcn (Madrid), Cartagena (Murcia), Pamplona (Navarra), Getafe (Madrid), Badalona (Barcelona), Sabadell (Barcelona), Manresa (Barcelona), Ferrol (A Corua), Terrassa (Barcelona), Hospitalet de Llobregat (Barcelona), Barakaldo (Vizcaya), Mstoles (Madrid), Barcelona, Santander y Zaragoza.

Al hilo de la sucesiva inclusin estos nombres de municipios, surgen espontneamente en nuestra mente, en paralelo, la relacin de los sectores industriales correspondientes (fibrocemento, astilleros, textiles, ferrocarril, ferodos, etc.), pero tambin, con nombre y apellidos, todo el ranking de las principales empresas del amianto, en nuestro pas.

Por lo que respecta a Espaa, y referido, en general, a la patologa del amianto, tambin podemos constatar, que los investigadores del Instituto Navarro de Salud Laboral, en el apartado de Conclusiones, de un trabajo que recogemos entre nuestras referencias bibliogrficas, se puede leer: La creacin de la cohorte y su seguimiento, han permitido reconocer el triple de casos de patologa por amianto, en relacin con los declarados espontneamente, en los once aos anteriores al programa, lo que refleja su importancia.

Por nuestra parte, diramos que tambin refleja otra cosa, claro est. Refleja la incuria con la que, desde aos anteriores, se arrastra en Espaa la gestin estatal de toda la problemtica de las enfermedades profesionales, y los concomitantes derechos conculcados, de los trabajadores y de sus familias. En general. Y, por consiguiente, tambin para la afectacin por amianto.

El hecho de que algunos autores Enguita et al. (2011)- encuentren una exposicin confirmada al asbesto, de slo el 31,42% de su cohorte de afectados por mesotelioma, es, ciertamente, un resultado anmalo, discordante con lo hallado en otros muchos estudios. Al tratarse de una estadstica de base reducida (61 casos), en esa limitacin podra estar la explicacin del desvo: se podra tratar de un sesgo fortuito.

Pero tambin podra obedecer, a todo un cmulo de previsibles circunstancias concurrentes, como son la ignorancia sobre la generalizacin del uso del amianto en determinadas actividades industriales o profesiones, la ausencia de registros, el dilatado tiempo transcurrido desde que la contaminacin laboral o para-laboral se pudo dar, con la consiguiente facilidad de su olvido, y, a veces, el propio nivel cultural (bajo) de los encuestados, etc., etc. Respecto de esto ltimo, es forzoso tener en cuenta tambin esa posibilidad, cuando, como es nuestro caso, se ha sido testigo presencial, en una situacin de urgencia hospitalaria, en la que el mero cambio de la expresin diabetes, por la de azcar, conduca a respuestas diametralmente opuestas, para un mismo paciente.

As, pues, mutatis mutandi, algo similar puede igualmente haber ocurrido, con amianto, asbesto, crisotilo, etc., por no hablar ya, de quienes ni siquiera saban cmo se llamaba aquello que manejaban profesionalmente, o que iba incorporado en la composicin de los productos con los que trabajaban (aglomerados, asfaltos, barnices, pinturas, masillas, selladores, juntas, etc.).

Por lo atae concretamente al reconocimiento del mesotelioma y del cncer pulmonar por asbesto, por parte del INSS espaol, en la literatura cientfica extranjera ya ha sido puesta de manifiesto, y reprobada, la situacin.

Por parte de algunos organismos autonmicos, en Espaa, la cuestin no pinta mejor. Es as, por ejemplo, cmo, segn una informacin de EUROPA PRESS, de 16 de Julio de 2.009, a la que tambin mencionamos aqu en otra oportunidad, se alude a la denuncia manifestada por Jess Uzkudun, responsable de Salud Laboral del sindicato Comisiones Obreras de Euskadi, sobre el escandaloso pasotismo de Osakidetza (Servicio Vasco de Salud), con respecto a las enfermedades profesionales, a propsito del caso de un trabajador expuesto al amianto, y diagnosticado de asbestosis pleuropulmonar, carcinoma epidermoide de pulmn, y placas pleurales, patologas claramente relacionadas con dicha exposicin, aadiendo que el creciente reconocimiento de enfermedades graves y de muertes de origen profesional, no puede quedar reducida a la accin sindical, dado que las instituciones sanitarias deben cumplir con sus obligaciones de comunicar la sospecha del origen laboral de la enfermedad.

Si esto es as para las patologas mencionadas, es de suponer que para el mesotelioma, con un tiempo de latencia netamente mayor, la situacin no tiene por qu ser mejor, sino ms bien todo lo contrario.

Personajes famosos, afectados por el mesotelioma

Se ha focalizado el anlisis epidemiolgico en el mesotelioma, simplemente por el hecho de que es mucho ms clara su vinculacin con la exposicin al amianto, en todas sus variedades, dado que la aparicin de mesoteliomas, sin relacin conocida con la exposicin a dicho contaminante, generalmente se presenta nicamente en un porcentaje menor de casos, y, adems, siempre subsistir la duda razonable de que tal exposicin, realmente s que la ha habido, aunque no haya podido ser evidenciada, habida cuenta del dilatado tiempo de latencia de la enfermedad, y el carcter, aparentemente anecdtico, fugaz, de algunas exposiciones ver: Chen & Mottet (1978), Goldberg & Luce (2005), Pan et al. (2005)-, como ocurri, por citar un ejemplo muy conocido, con el famoso actor Steven McQueen.

Desahuciado por la medicina, en su desesperacin, se desplaz a Ciudad Jurez, para someterse a tratamientos heterodoxos, de curanderismo: enemas de caf, inyecciones de clulas de vacas, etc.

Evidentemente, tales prcticas no aportaron beneficio alguno, y sirven para ponernos de manifiesto la angustia de quien, con medios econmicos holgados, ve con desolacin, que las terapias ordinarias no permiten albergar una mnima esperanza de supervivencia.

La prctica, curanderil, de los enemas de caf, tiene similitud con otra extraa terapia, las lavativas de yogurt, preconizada por el doctor John Harvey Kellogg, clebre por la introduccin de los cereales tostados, en el desayuno.

La galera de 67 famosos, incluyendo a los espaoles Fernando Soto y Jess Mostern, afectados por el mesotelioma, que hemos logrado reunir, queda accesible a travs del siguiente enlace a nuestro correspondiente fichero dropbox:

https://www.dropbox.com/s/r4h6g129icsh0fc/LISTADO%20DE%20FAMOSOS.doc?dl=0

La singularidad de todos estos casos, est en la ndole de la vctima o de sus familiares, que propician su empleo como elemento persuasivo para con las personas sencillas y poco informadas de los peligros del amianto.

Al propio tiempo, la galera de famosos afectados de mesotelioma, en nuestra opinin, lo que ponen de manifiesto, es que, a medida que pasan los aos, y el tiempo de latencia del mesotelioma, relacionado con el cenit del uso del amianto en el pasado, va venciendo, una contaminacin ms diseminada y general, viene a propiciar una afectacin tambin ms generalizada, sin menoscabo de que, en determinados casos particulares, la trayectoria vital del personaje famoso alcanzado por la mortal dolencia, haya podido ser determinante de dicha condicin, y de ello existan pruebas o indicios razonables.

Es a esta situacin de afectacin de la poblacin general, en lo que ha sido convenido en llamar la tercera ola un formidable desafo a la salud pblica-, a la que alude Paco Puche, cuando hace uso de la expresin telaraa global, en su artculo:

Paco Puche Amianto en el siglo XX: una telaraa global Rebelin. 27-01-2015 http://www.rebelion.org/docs/194701.pdf

Exposiciones dbiles, breves, espordicas o incluso puntuales y nicas

En Pira et al. (2007), en un estudio comparativo entre primera y subsecuentes exposiciones al amianto, en relacin con la mortalidad por mesotelioma y por cncer pulmonar, respectivamente, concluyen que la SMR del mesotelioma, en la cohorte estudiada, est estrechamente relacionada con el tiempo transcurrido desde la primera exposicin, mientras que, diferentemente, para el cncer de pulmn, cabe relacionarla con las exposiciones subsecuentes, todo lo cual, segn nuestro personal criterio, apunta claramente a la suficiencia de exposiciones nicas y breves, para desencadenar la aparicin del mesotelioma. Ver: Cazzadori et al. (1992).

As lo atestigua, por ejemplo, el caso del Padre Robert McNeill, el cual haba pasado slo cuatro horas media jornada- durante dos o tres das, en la instalacin de materiales de amianto-cemento, en la casa de su hermana, pero que ello bast para llevarle a contraer el mortal cncer, el mesotelioma, siendo indemnizado en septiembre de 2005, con un pago de ms de 200,000 dlares australianos, en virtud de la resolucin de su demanda contra la empresa Seltsam Pty Ltd, subsidiaria de la firma RSE, dedicada a la industria del amianto. Exposiciones del orden de minutos de duracin, han bastado para desencadenar, dcadas despus, un mesotelioma. Ver: Rom & Palmer (1974).

Aqu parece oportuno hacer una relativa digresin, y, siguiendo a lo indicado en Meisenkothen (2014b), hacer la puntualizacin de que generalmente, y desde una perspectiva epidemiolgica, lo que se toma en consideracin, es la dosis acumulada durante todo el tiempo de latencia, y en todas las circunstancias en las que la misma se haya podido desarrollar.

No hay forma de poder establecer qu tipo de amianto, si es que hubo exposicin a ms de uno de ellos, fue el que determin la aparicin de un mesotelioma.

Esta incuestionable realidad, choca frontalmente con las pretensiones de precisin y de cuantificacin del riesgo, derivadas de determinadas actuaciones judiciales: Mastrangelo et al. (2014).

Si un trabajador del amianto llev la ropa de trabajo a su domicilio, no hay forma de determinar si fue la exposicin laboral, o la domstica derivada de ella, la que fue la causa del mesotelioma, si el afectado es el propio trabajador, y no un familiar suyo, y en el supuesto tambin, de que esa distincin, en ese preciso contexto, tenga algn sentido: la exposicin laboral suele ser ms intensa, pero la no ocupacional ha podido estar presente durante ms horas que las de la jornada laboral. Tampoco es automtico deducir, que a un mayor riesgo le haya correspondido realmente esa precisa etiologa.

Tal y como se indica en el mencionado trabajo, se tratara de algo similar a determinar qu bocanada en el humo del cigarrillo o qu paquete de cigarrillos son los que causan cncer de pulmn de una persona; qu cantidad beba de la botella, o qu caja de cerveza, es la que caus la cirrosis; qu exposicin a la luz solar, o qu quemaduras de sol hicieron que se originara el melanoma, o qu dosis de arsnico, en ltima instancia, fue la que caus la muerte de una persona sometida a un envenenamiento progresivo.

Por consiguiente, cuando se habla de exposiciones breves, espordicas, puntuales o dbiles, salvo que especficamente se conozcan las precisas circunstancias particulares del caso en cuestin, ha de entenderse todo ello, como referido a la exposicin total acumulada durante todo el tiempo de latencia, y para todas las circunstancias que parcial o globalmente hayan podido estar contribuyendo a esa exposicin acumulada.

La futilidad de los reiterados intentos para tratar de establecer para el mesotelioma una proporcionalidad dosis-efecto, que permitiera postular un lmite admisible en la exposicin, es objeto de revisin en el trabajo de Silverstein et al. (2009), llevando a esos autores a la conclusin lgica derivable de esa constatacin, en el sentido de que la nica alternativa realista y efectiva, es la de optar por la prohibicin total en el uso de todos los tipos de amianto, crisotilo inclusive.

Por otra parte, hay indicios suficientemente slidos, como para que podamos concluir, que no se trata de una mera conjetura plausible: en Leigh et al. (2002) y en Leigh & Driscoll (2003), en el 80% de los casos autopsiados, sin historial de exposicin conocida laboral o no- la microscopa electrnica de transmisin, arroj contajes de ms de 200.000 fibras de amianto por gramo de tejido pulmonar seco, fibras de ms de 2 micras de longitud, y sugiriendo fuertemente, la existencia de una exposicin no reconocida, y cualquiera que hubiera sido la naturaleza de la misma: laboral, paralaboral, o medioambiental, de proximidad de un foco de generacin laboral, etc.

En Merler et al. (2014), los autores hacen un estudio comparativo de los contenidos de fibras de asbesto, por gramo de tejido pulmonar, entre: a) pacientes de mesotelioma maligno, por contaminacin ocupacional, b) idem, por exposicin medioambiental, y c) controles, y tanto mediante microscopa ptica, como a travs de microscopa electrnica.

Sus resultados ponen en evidencia la gran diferencia cuantitativa que arrojan los recuentos efectuados mediante uno u otro procedimiento. En el grupo de control, 269.000 fibras por gramo de tejido pulmonar seco, en microscopa electrnica, frente a slo 28 observadas al microscopio ptico. En la exposicin medioambiental, las cifras son, respectivamente, de 608.000, frente a 3.300, mientras que en la ocupacional, son de 1.950.000 y de 39.300, segn el tipo de microscopio utilizado. Dicho de otra forma: en el grupo de control, se observaron 343 fibras electrnicas, por cada una ptica, mientras que para la exposicin medioambiental, la cifra es de 184, y para la ocupacional, de 49.

En la experimentacin animal, con altas concentraciones en la exposicin, a veces ha bastado un solo da, para determinar el desarrollo de un mesotelioma, e incluso ha sido mencionado que, a veces, han bastado exposiciones con duracin de minutos, para desencadenar dicha dolencia maligna. Ver: Rom & Palmer (1974).

Por otra parte, tal focalizacin del inters, preferentemente en el mesotelioma, tambin obedece al hecho, siempre constatado, de que su incidencia no guarda relacin alguna con el hbito tabquico, a diferencia de lo que ocurre con el carcinoma pulmonar, y, obviamente, tal circunstancia facilita la claridad y contundencia de tales estudios epidemiolgicos.

Retornando nuestra atencin, hacia la muestra simultnea de las curvas representativas, respectivamente, del tonelaje de importacin y de las muertes asociadas, a lo largo de los aos, es pertinente hacer la observacin, de que, cuando este tipo de grfico queda referido, como, de hecho, as ha sido realizado, a pases como, por ejemplo, el Reino Unido, queda, adems, al descubierto, la segunda parte de la falacia de los promotores del crisotilo: la del mal llamado uso controlado o uso seguro, toda vez que el efecto carcingeno que se evidencia en dicho tipo de grfico, no est referido a ningn pas tercermundista, en el que cabra atribuir la situacin reflejada, a los bajos estndares legales o a su deficiente implementacin.

Dicho de otro modo: los altos estndares en la filtracin, aspiracin, enclaustramiento en depresin baromtrica, humectacin, aadido de tensioactivos al agua de humectacin, etc., pese a reducir drsticamente las concentraciones de fibras de asbesto en la atmsfera del puesto de trabajo y/o del centro de trabajo, en su conjunto, no garantizan, en modo alguno, que el riesgo referido al mesotelioma pueda considerarse razonablemente asumible, o, menos an, nulo. Todo esto resulta especialmente pertinente e importante, en el caso de las actividades de desamiantado.

Para poner de manifiesto las falacias en las que incurren descaradamente las empresas del amianto, a propsito del crisotilo y de su pretendido uso seguro, en Lpez Garca et al. (2009), los autores expresan lo siguiente: Sirva como ejemplo alguna de estas compaas, en este caso con sede en Bolivia, que actualmente en su pgina web expresan lo siguiente: ...cumple con las recomendaciones de la OIT en la compra, transporte, manipulacin y consumo del crisotilo por lo que garantizamos un producto amigo del medio ambiente. El crisotilo (3MgOsiO2H2O) contiene silicatos de magnesio que permiten ser eliminados por el sistema inmunolgico del cuerpo..

El supuesto uso controlado del crisotilo, no se cumple, ni siquiera en el propio Canad. Como resalt el diario The Globe and Mail, en 1 de Abril del ao 2004, la junta de compensacin de los trabajadores, de Quebec, emiti 118 citaciones por violaciones de las normas sobre amianto, en 300 obras de construccin de Quebec, correspondientes a las inspecciones realizadas en los nueve primeros meses de 1999.

A mayor abundamiento, adems, tal pretendido uso seguro, es inexistente en los pases en vas de desarrollo, y es hacia ellos, precisamente, a donde se destinan, a da de hoy, la mayor parte de las exportaciones, y de los esfuerzos por mantenerlas, consolidarlas y ampliarlas, en neta transgresin del espritu del Principio 14 de la Declaracin de Rio sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, de Naciones Unidas, que alude a que los Estados deberan cooperar efectivamente para desalentar o evitar la transferencia a otros Estados, de cualesquiera actividades y sustancias que causen degradacin ambiental grave, o se consideren nocivas para la salud humana. Ver: Aguilar-Madrid et al. (2003) & (2010); Joshi & Gupta (2004), Choi et al. (2012).

Es pertinente advertir, que este tipo de grficos, como el mostrado en la parte (I) del presente trabajo, estn ideados con una finalidad predictiva, para evidenciar que el cenit de la epidemia del amianto, est an por llegar, y que cuando se los utiliza en contexto deductivo, como es el nuestro, las grficas slo deben ser consideradas en sus tramos ascendentes, hasta su cruce con la ordenada correspondiente al ao de confeccin del grfico en cuestin, toda vez que si, por el contrario, se tomara en consideracin al tramo representativo de la extrapolacin a futuro de la tasa de incidencia real, emprica, estaramos, evidentemente, ante una peticin de principio, toda vez que estaramos pretendiendo asignar valor probatorio, a lo que no es ms, en ese tramo concreto de la grfica, que una aplicacin predictiva de la propia hiptesis de partida.

En realidad, esa extrapolacin a futuro, de las curvas representativas de la incidencia de mesotelioma, ms all de la fecha de cese de uso industrial del amianto, por desgracia, peca de optimista, segn se ha podido comprobar, y por los plausibles motivos que seguidamente researemos.

En efecto, -ver: Langard (2005)-, en los pases nrdicos, en los que el uso de todos los tipos de asbesto ces a principios de la dcada de los aos 80 del pasado siglo (proceso iniciado en finales de la dcada precedente), las tasas reales constatadas, varias dcadas despus, cuantitativamente no se corresponden con las previsiones del declinar esperado, derivado de la mera extrapolacin de los datos de la curva, una vez tenido en cuenta el tiempo de latencia.

El citado autor, achaca ese efecto encontrado, de ausencia de un rpido descenso de la incidencia, atribuyndolo a un fenmeno de seleccin de la poblacin de base, por la supervivencia de los expuestos a una contaminacin mnima.

Abundando en tal razonamiento, por nuestra parte nos parece oportuno considerar igualmente explicativo el hecho de que la indestructibilidad y consiguiente persistencia medioambiental de los amiantos, combinada con el intenso y diversificado uso que en el pasado, ms o menos prximo a la prohibicin, se hizo de ese nefasto mineral, bastan, posiblemente, para configurar un escenario de racional justificacin.

Todo ello, adems, tambin en coincidencia con la contaminacin residual correspondiente a los centros de produccin finalmente abandonada, y cuyo saneamiento no siempre ha sido correctamente realizado, ni ello ha sido plenamente factible en todos los casos. La prohibicin es slo el primer paso, no el final del problema.

Para los no amparados por tal prohibicin, y abandonados al falaz uso controlado, el mismo representar, en palabras de Odette Hardy-Hmery (2009), una opcin: que legitima una racin durable de intoxicacin.

En concordancia con los hallazgos de los varios trabajos antes citados, tendremos igualmente que, en Engholm & Englund (2005), se constata que, para los trabajadores de la construccin, dedicados a tareas de reparacin y de renovacin, despus de varias dcadas transcurridas desde la fecha de la prohibicin de uso industrial de todos los tipos de amianto, la tasa de incidencia de las patologas asociadas, no slo se ha mantenido, sino que puede haberse incrementado. Ello sera consecuencia, supuestamente, de la persistencia de las situaciones de exposicin, por un lado, y de las deficientes condiciones de control y prevencin, frecuentes en ese tipo de actividades, por otro.

Reanudando nuestra argumentacin sobre el efecto cancergeno del llamado amianto blanco, no se puede desdear, por otra parte, que los estudios epidemiolgicos no son elementos de conviccin que acten in vacuo, al margen de otros tipos de evidencia cientfica, y aqu hemos de advertir, que las pruebas soportadas en la experimentacin animal, no exoneran, en modo alguno, al crisotilo, de su papel determinante en la aparicin del mesotelioma, si bien, obviamente, el dilatado tiempo de latencia, que, a concentraciones similares a las habidas en la exposicin real humana, hara inviable, en la prctica, la investigacin experimental, es por lo que en la misma, es obligado recurrir a poluciones muy superiores, al objeto de poder hacer aceptable el plazo de duracin de los experimentos.

An restara por explicar, por qu, presuntamente, en aquellos estudios epidemiolgicos en los que la exposicin se ha limitado al crisotilo, aparentemente no se constata incremento, estadsticamente significativo, de la tasa de mesotelioma.

Hay, sin embargo, estudios de ndole epidemiolgica, que evidencian justamente todo lo contrario: as tendramos, por ejemplo, el realizado a los trabajadores chinos de una planta industrial de Chongquin, con exposicin exclusiva al crisotilo, toda vez que la contaminacin por anfboles resulta desdeable, conteniendo menos de un 0001 por ciento de tremolita, condicin temporalmente estable que slo puede garantizarse, cuando el suministro del asbesto con un mismo origen geolgico, ha estado garantizado, durante todo el tiempo de exposicin considerado.

Esto es posible hacerlo en China, donde existe el criterio generalizado, de situar las industrias que utilizan el crisotilo, en proximidad relativa de una mina que lo produce, y de la que suelen abastecerse exclusivamente, mientras eso es posible.

En el trabajo de Hill (1965), dicho epidemilogo propuso nueve factores a considerar, para determinar la existencia de una relacin de causa a efecto: la fuerza de la asociacin, la coherencia, la especificidad, la temporalidad, el gradiente biolgico dosis-respuesta, la verosimilitud, la coherencia, la experimentacin, y la analoga. No es necesario que todos esos criterios deban cumplirse, antes de extraer inferencias sobre la causalidad en cuestin.

Ninguno de esos nueve factores, por s slo, aisladamente, puede aportar pruebas a favor o en contra de la hiptesis causal, y ninguno puede ser requerido como una condicin inexcusable de ello.

Analizando los datos publicados sobre crisotilo y mesotelioma, y de acuerdo con las antedichas consideraciones de Hill, no queda ninguna duda de que la evidencia cientfica apoya la cancerogenicidad del crisotilo, puro o contaminado, en la induccin del mesotelioma, en cualquiera de esas dos situaciones.

Para no alargarnos en una argumentacin que ya ha sido abundantemente puesta de manifiesto por diversos autores, nos limitaremos a recomendar la lectura del trabajo de sntesis, titulado: La corrupcin de la Ciencia - Kazan-Allen (2005)-.

Vase, igualmente, en las referencias bibliogrficas, la correspondiente a Tim Montague (2005).

En cualquier caso, y por no quedarnos aqu sin citar expresamente alguna objecin concreta, bstenos tener presente, que es prctica habitual, en los estudios epidemiolgicos promovidos o financiados por las empresas, el excluir de los mismos, a aquellos trabajadores que formalmente no forman parte de sus respectivas plantillas, esto es, a los pertenecientes a las subcontratas presentes en el medio laboral de la instalacin fabril en cuestin, y que, frecuentemente, son, precisamente, los que estn sometidos a las ms altas concentraciones del contaminante.

Son, en muchos casos, los encargados de los trabajos ms sucios, de la retirada de residuos o la limpieza de mquinas.

A menudo, se trata de contrataciones de corta duracin, a fin de que los registros administrativos, en relacin con la contratacin y el despido de los trabajadores, sean difciles de rastrear, y sin que ello sea obstculo, para que, en diversas ocasiones, se vuelva a recurrir a las mismas subcontratas, y, por consiguiente, en gran medida, a los mismos trabajadores, que as vuelven a estar sometidos a la misma contaminacin, por ms seas, con una ausencia completa de mediciones individuales de las concentraciones, de amianto en nuestro caso, en el puesto de trabajo.

Esta prctica, no por ser habitual, se convierte en una buena prctica, segn ya ha sido denunciado oportunamente por diversos autores.

La previsible afectacin de los trabajadores de las subcontratas, viene corroborada, aos despus, cuando emergen los sntomas, y se confirma el diagnstico. Se trata de hechos ya constatados: por ejemplo, en una informacin de EUROPA PRESS, de 16 de Julio de 2.009, se denuncia, por parte de Jess Uzkudun, responsable de Salud Laboral del sindicato CC.OO., la muerte de Manuel Silvestre, trabajador de una subcontrata de la empresa CAF, con diagnstico de asbestosis pleuropulmonar, carcinoma epidermoide de pulmn, y placas pleurales, significndose que las medidas de vigilancia sanitaria y preventivas, fueron ignoradas especialmente para los trabajadores de subcontrata.

Mencin aparte, merecen las situaciones, en las que de lo que se trata, es de la subcontratacin del lavado de la ropa de los trabajadores de plantilla de la empresa contratante, con una lavandera industrial, a la que vienen a convergir, toda suerte de ropa contaminada por los ms diversos agentes, procedente de hospitales, de labores con pesticidas, etc.

Esta estrategia patronal, quizs no est diseada especficamente para degradar la calidad de posibles estudios epidemiolgicos, pero ello no obsta para que, en definitiva, esa sea una de las importantes consecuencias que se derivan de la misma.

Lo que s cabe conjeturar razonablemente que se persigue con ella, es que esos trabajadores, cuya eventualidad tiene particular relevancia cuando se trata, como es el caso del amianto, de un contaminante industrial con tan dilatado tiempo de latencia, y que tambin esa precariedad es origen, adems, de su debilidad sindical, pues, por todas esas circunstancias, sea obvio que, al propio tiempo, todo ello le permita al patrono, eludir la responsabilidad directa respecto de dichos asalariados, en todo lo que atae a la relacin laboral habida, y, muy singularmente, por lo que se refiere a las consecuencias derivadas de su exposicin al contaminante laboral.

Lo habitual es que tales trabajadores de las subcontratas, en la generalidad de los casos, queden excluidos de toda consideracin estadstica, pero, aun si finalmente no es as, y se pretende disear algn estudio epidemiolgico especfico para dicho grupo, la reduccin del tamao de la cohorte, que tal actuacin vendra a suponer, perjudica, necesariamente, a la fiabilidad estadstica de los resultados epidemiolgicos correspondientes.

Estrecha relacin con el papel que juegan las subcontratas en el proceso productivo, mantiene el fenmeno del llamado trabajador espectador, y que hace referencia a aquellas situaciones en las que un trabajador al que, en principio, no cabra relacionarle con la exposicin al contaminante industrial, y al que, eventualmente, por su actividad directa, profesin o pertenencia a un determinado sector productivo, no cabra relacionarle con el mismo, no obstante, a causa de su presencia, en simultaneidad con el manejo de dicho contaminante, resulta igualmente expuesto.

Una parte significativa de las demandas judiciales que se tramitan, por exigencia de responsabilidad, corresponden a situaciones de tal ndole.

En determinada proporcin, tales demandas sern debidamente atendidas, no sin gran dificultad, por supuesto, pero eso no significa que tales casos queden reflejados en estudio epidemiolgico alguno, e, incluso, tampoco en las estadsticas oficiales de mortalidad o morbilidad, por enfermedad profesional, que se cierran como definitivas, antes de que la resolucin judicial haya concluido, tras un dilatado proceso.

Es opinin generalizada entre los expertos, y desde luego hay sobrados motivos para ello, que hay una infravaloracin en la tasa real de todas las enfermedades relacionadas con el amianto, y ello supone una verdadera conspiracin de silencio, en parte intencionada, y en parte como consecuencia desatendida, de prcticas no idneas en la gestin de la supervisin sanitaria de los trabajadores.

Bstenos saber que, por lo que respecta a nuestro pas, los cuadros estadsticos de mortalidad por enfermedad profesional, que elabora el I.N.S.S., ni siquiera incluyen apartado alguno para reflejar al mesotelioma por exposicin al amianto, ni tampoco cabe incluirlo bajo otros epgrafes que, por su contenido expreso, pudieran cobijarlo. Es una situacin que nunca ha sido diferente: se arrastra as, invariante, desde dcadas pasadas, hasta el presente.

Siendo el amianto, a da de hoy, con diferencia, el mayor txico industrial existente, y siendo el mesotelioma la patologa ms grave, y, al propio tiempo, la ms ntidamente asociada con la exposicin al mismo, tal omisin no puede ser inintencionada, ni atribuible a mera ignorancia, que a da de hoy resultara inimaginable.

No es, desde luego, una situacin que tenga paralelo entre aquellos pases con los que pretendemos equipararnos: es, por el contrario, una muestra evidente, del alcance de los poderes fcticos en nuestro pas, en la conformacin de nuestra pasada y actual situacin social y poltica, y al margen de los vaivenes electorales, y de izquierdismos ms o menos cosmticos.

Evidentemente, no todo consiste en la convergencia en renta per capita, Santo Grial, Fuente de El Dorado, licor de Fierabrs, Arca de la Alianza, Piedra Filosofal, Nirvana y triaca mxima, de muchos gobernantes espaoles, y que, a da de hoy, crisis econmico-financiera mundial de por medio, pero con especial agudeza en Espaa, relega ad calendas graecas a dicho propsito, encubridor de tantas carencias reales, evidenciables mediante otros ndices menos omnicomprensivos, y menos economicistas; ms relacionados con una autntica calidad de vida. Ver: Ignacio Sotelo (2009).

Tal situacin de negacin, en la prctica, del rol del mesotelioma como dao de etiologa predominantemente laboral, ocurre, adems, paradjicamente, aun a pesar de que la legislacin espaola recoge, desde 1978, en la oficial Lista de Enfermedades Ocupacionales, al mesotelioma pleural debido al amianto. Curiosamente, slo el pleural.

Si confrontamos, por un lado, los dilatados tiempos de latencia, de las diversas patologas del amianto, y, sobre todo, por lo que respecta al mesotelioma, que propicia que muchas veces sea muy difcil rastrear la trayectoria laboral del paciente, con registros ilocalizables y empresas ya desaparecidas, y, por otro lado, el tiempo de prescripcin de la responsabilidad legal del empleador, a partir de la fecha de confirmacin del diagnstico, que, siendo de un ao en nuestro pas (el ms corto de entre todos los estados europeos), y harto corto como para que la familia del finado haya tenido nimo, disposicin y tiempo de reaccionar, despus del deceso, y por todo ello podemos entender cmo innumerables demandas estn siendo desestimadas, sin ms esfuerzo argumentativo por parte de la empresa demandada, que aducir que tal responsabilidad ya ha prescrito, y que, por consiguiente, no puede serle exigida.

Este clarsimo divorcio entre la realidad de la situacin y el amparo efectivo de la ley, es un elemento ms de la virtual conspiracin de silencio que, aqu, ahora y antes, envuelve a todo lo relativo a la mortal nocividad del amianto, y a sus concomitantes efectos sociales. O es que se cree que es casual esa cortedad en el plazo disponible para demandar, y que, como hemos dicho, no tiene parangn en toda Europa, y cuyos plazos respectivos duplican o triplican al nuestro?

Tanto la omisin en los cuadros estadsticos de muerte por enfermedad profesional (que, lgicamente, slo viene a corroborar estadsticamente la situacin de no reconocimiento del mesotelioma como tal), como la cortedad en el plazo disponible por la familia del fallecido, para formalizar la demanda, todo converge a una misma finalidad, tan evidente que no hay ni que llegar a apuntarla.

El 5 de Noviembre de 2008, el Sindicato Comisiones Obreras de Bizkaia/Vizcaya, emiti un comunicado, denunciando pblicamente la prctica continuada del Instituto Nacional de Seguridad Social de dicha provincia, de rechazar el reconocimiento de graves enfermedades profesionales, como las producidas por el amianto u otras sustancias cancergenas, en mayores de 65 aos, y a diferencia de otros territorios.

Se argument, que esto responde a una accin planificada para ocultar las enfermedades producidas por el amianto y otras substancias cancergenas, siendo conocido que la mayora de los cnceres o graves enfermedades de origen laboral, aparecen dcadas ms tarde de la exposicin laboral a las substancias peligrosas, siendo sta la razn, por la cual las enfermedades profesionales no prescriben, y as lo reconocen otros INSS territoriales.

Bien venido sea el susodicho comunicado, que por supuesto no es el primero ni ser el ltimo que el sindicato dedica a estas cuestiones, y a pesar de que el mismo incurre en ligeras inexactitudes, que estimamos interesante comentar.

En primer lugar, la postura del INSS, desgraciadamente, no es privativa de ningn territorio concreto, dentro del mbito nacional, sino que es aplicada en la totalidad de Espaa, pues si bien es cierto, que algunas delegaciones provinciales del INSS, de forma excepcional, en algunos casos s han admitido la consideracin de enfermedad profesional, todo ello no es ms que una sangrante burla, toda vez que, en todos esos casos, sistemticamente, tal reconocimiento es impugnado por el propio INSS a nivel nacional, recurriendo contra sus propias resoluciones.

Tales argucias no son exclusivas, tampoco, respecto de las patologas asociadas al amianto, sino que configuran un modus operandi general, para toda suerte de patologas de origen laboral. Ver: Gins Donaire (2008).

En segundo lugar, en tal rechazo no hay ninguna suerte de criterio que venga condicionado por la edad del demandante: se rechazan todas.

El reconocimiento se consigue, en la totalidad, o al menos en la inmensa mayora de los casos, slo por la va judicial, y evidentemente, nunca para la totalidad de las demandas judiciales presentadas.

La aparente exclusividad hacia los mayores de 65 aos, no es ms que el reflejo de la situacin de partida, y, en cualquier caso, ms bien habra que relacionarla con el hecho de que, a partir de dicha edad, el trabajador ya queda amparado por la jubilacin ordinaria, lo cual propicia que el mismo desista de seguir pleiteando.

Penetracin de instituciones acadmicas, y publicacin de ciencia basura

No quisiramos abandonar nuestro periplo por las distintas facetas que ofrece la cuestin del nexo causal entre crisotilo y mesotelioma, sin denunciar la estrategia de desinformacin, de todo el lobby del amianto, en general, y del canadiense Instituto del Crisotilo (a da de hoy, felizmente clausurado), en particular.

Ha consistido la misma en, por una parte, no paralizar la maquinaria de elaboracin continua de desinformacin, mediante trabajos subvencionados (abiertamente, o ms o menos en la sombra), de ciencia-basura, y, por otra, al propio tiempo, tildar de anticuados a todos los estudios precedentes, que les son desfavorables, es decir, todos, puesto que dicha elaboracin continua les garantiza que siempre podrn contar con un estudio favorable, con fecha posterior a los impugnados.

El peligro de tan burda maniobra, est, una vez ms, en el calado que tales falacias puedan tener en los legos odos de, por ejemplo, un juez que tenga que dirimir un pleito, en base a su percepcin de la situacin presentada por las partes litigantes. O en los de un poltico honesto en un pas en vas de desarrollo, que tenga que tomar una decisin poltica, que afecte al futuro del crisotilo en su nacin.

Obviamente, los estudios desfavorables para el crisotilo, no se detienen en el tiempo, poniendo as de manifiesto la futilidad del contenido real de los argumentos antedichos del lobby del amianto crisotilo. El estudio de mortalidad, de Loomis et al. (2.009), por ejemplo, pone de manifiesto, para trabajadores laboralmente expuestos al amianto crisotilo, un riesgo incrementado para el cncer pulmonar, la asbestosis y el mesotelioma, cuantificado en unas SMR de 1.47 para todas las causas, 1.41 para todos los cnceres, 1.96 para el cncer pulmonar, y SMR tambin elevadas, para el mesotelioma y para la asbestosis.

El nexo entre crisotilo y mesotelioma, en ausencia de cualquier otro supuesto agente etiolgico, queda evidenciado en las sentencias espaolas STSJ CAT 4991/2007 (Recurso n 1190/2006), y STSJ PV 2889/2007 (Recurso n 757/2007).

En la actualidad, cual Hidra de Lerna, de mltiples cabezas, la penetracin de las instituciones acadmicas por la persistente accin de lobby de los intereses creados de la minera y de la industria del amianto crisotilo, en la persona de sus nuevos protagonistas, sigue exhibiendo la misma insensibilidad frente a la enfermedad y a la muerte de las vctimas, adormecidos por los cantos de sirena del autoengao de sus sempiternas falacias; lamentablemente, incluso pudiendo registrarse en su haber importantes avances en su labor de zapa para minar, adems de a la roca de donde extraen el amianto blanco, tambin a los cimientos ticos, deontolgicos y metodolgicos de los entes cientficos que hasta ahora haban aspirado a ser baluartes de incorruptibilidad, y que haban resistido a sus embates, cual ha sido el caso de la IARC vase: Soskolne (2013)-.

En efecto, y tal y como relata el mencionado autor en su citada comunicacin, la Academia Rusa de Ciencias Mdicas, que en noviembre de 2012 haba patrocinado la conferencia pseudocientfica de Kiev, en la que se haba promovido la retirada del amianto crisotilo, en su clasificacin como peligroso, bajo propuesta de resolucin en la sesin del Convenio de Rotterdam, correspondiente al ao 2013, ahora se la poda resituar como colaboradora de las investigaciones promovidas por la IARC, a pesar de los psimos antecedentes de la citada institucin, algunos de cuyos hitos en este asunto, siguiendo el hilo conductor que nos marcan los datos y argumentos del susodicho Soskolne, exponemos seguidamente.

El Dr. Kovalevskiy, de la mencionada Academia Rusa, comenz a presentar, en 2012, documentos en la corte Suprema de Brasil, ante la que haba actuado en calidad de testigo para el Instituto Brasileo del Crisotilo (grupo de presin de la industria, como es sabido), para promover el uso continuado del amianto crisotilo en Brasil.

El estudio sobre Uralasbest, acogido al acuerdo de colaboracin con la IARC, estaba financiado por el Ministerio de Sanidad de Rusia, pero, junto con la Academia Rusa y con los investigadores Kovalevskiy y Kashanskiy, que la IARC haba designado como colaboradores, el Ministerio de Salud de Rusia es tambin un defensor decidido del uso continuado del amianto crisotilo.

Algunas pifias judiciales espaolas, relacionadas con el amianto blanco y con el mesotelioma

La industria del amianto y sus grupos de presin se han gastado millones de dlares en los ltimos aos, para subvertir y corromper las pruebas. Rusia ha asumido el papel que Canad jug durante muchos aos en la promocin de la investigacin en la industria controlada, una vez desaparecido el canadiense Instituto del Crisotilo, financiado por esa industria, y definitivamente desacreditado. La OMS, en cambio, ha reconocido especficamente la subversin de la investigacin cientfica por parte de la industria tabacalera, exigiendo a todos los involucrados en temas de salud, protegerse de esa accin, y no permitir ninguna participacin de la industria del tabaco, o de cualquiera de sus aliados, en la investigacin y en la poltica de salud pblica. Se echa en falta una accin similar, referida esta vez al amianto, tanto ms, cuanto que la IARC es una de sus instituciones cientficas, supuestamente independiente en lo cientfico, y que por lo tanto debiera quedar a resguardo de presiones o influencias interesadas.

Es en este preciso contexto temporal en el que se enmarca la publicacin de otro trabajo Jargin (2013)-, en el que se nos viene proponer una conclusin que quizs no tendramos reparo en suscribir, con matices, y que consiste en opinar que posiblemente se han exagerado las diferencias entre el crisotilo y los anfboles, en lo relativo a sus respectivos poderes cancergenos, pero, claro est, eso igual sirve para apoyar una generalizacin de la prohibicin del amianto blanco, manteniendo, al propio tiempo, la de los anfboles, que para, por el contrario, postular un levantamiento, tambin general, de la prohibicin del uso de los anfboles, y a mayor abundamiento, con la anulacin, all donde exista, de la prohibicin de uso del crisotilo, y son precisamente estas ltimas posibles inferencias, que caben dentro de ese marco argumentativo, las que debieran de hacer saltar todas las alarmas, porque la sensacin que se puede obtener, a la vista del referido artculo, es la de que quizs se est preparando el terreno dialctico y poltico, para, al final, conducirnos a esa velada meta.

Dada la confusin e incertidumbre deliberadamente introducida en la propia arena cientfica del conocimiento experto, a causa de la accin de lobby de la industria del amianto, respecto a una presunta vinculacin exclusiva de los anfboles con el mesotelioma, exonerando al crisotilo, por todo ello es algo ms disculpable, por parte de un magistrado, la asuncin de esa hiptesis, con la que rotundamente no podemos estar de acuerdo, por las evidencias existentes del nexo causal entre crisotilo y mesotelioma.

Pero, obviamente, lo importante no es nuestra propia opinin, sino el consenso mayoritario que desde hace ya bastante tiempo existe en la bibliografa y en los actos pblicos, incluidos los acadmicos, de la inmensa mayora de la comunidad cientfica mundial, a contracorriente de la cual, en la resolucin judicial STS 3998/2010 (Recurso n 4315/2008), podemos leer: El mesiotelioma (sic) maligno se da en personas que han trabajado en lugares donde se ha respirado asbesto o amianto azul.

Nuestra discrepancia ha de ser forzosamente doble, toda vez que el ponente, ignorando a todos los casos de mesotelioma originados por antofilita ver, por ejemplo: Tuomi (1992)-, por amosita, por tremolita, por crisotilo, etc., adems, est condenando al limbo de la inexistencia, a toda la contaminacin domstica y de proximidad vecinal, que tantas muertes va originando por todo el mbito mundial, incluyendo a las vctimas que estaban amparadas en Espaa con el reconocimiento judicial, al menos de momento, en primera instancia, hasta que en superior instancia se le dio la vuelta a la situacin: caso de los vecinos de Sardanyola.

Pese a que la legislacin espaola, si no en el articulado, s al menos en prembulo, establece que en la asuncin del calificativo de enfermedad del trabajo, ha de bastar con un mero diagnstico de presuncin, dando las razones pertinentes para que eso sea as, no obstante, en la prctica judicial, lo que observamos no siempre respeta ese criterio, forzando de esa forma, en contra de los derechos e intereses de la vctima, el espritu y la letra de lo dispuesto por el legislador.

Esto lo podemos ver con cierta frecuencia en los recursos de la parte demandada (por ejemplo, podemos apreciarlo en los del INSS, institucin que por mandato fundacional ha de velar, supuestamente, por los intereses del trabajador), pero, evidentemente, por su poder decisorio, lo ms significativo, nefasto e injusto, es lo que sucede cuando es el propio magistrado el que articula sus razonamientos, en base a la negacin, explcita o implcita, de este principio legal.

En Temas de Derecho Ambiental, Acpite 6: Dificultad en acreditar la relacin causal, pg. 196, de la obra colectiva: Responsabilidad ambiental, de la Editorial de Belgrano, Universidad de Belgrano, mayo de 1999, se afirma que el juez puede formar su criterio con base en probabilidades; por ejemplo, si un grupo de vecinos de una fbrica que procesa amianto contrae asbestosis, el juez puede presumir que ese mineral de algn modo lleg a sus organismos. Tambin el clculo de probabilidades lo puede hacer el legislador y establecer presunciones legales, como ha hecho con enfermedades profesionales.

Si hemos de dar por vlidos tales razonamientos, con mayor motivo habremos de hacerlo, cuando la patologa en cuestin es el mesotelioma, del que las evidencias epidemiolgicas determinan que para desencadenarlo bastan exposiciones netamente menores que las que se requeriran en el caso de la asbestosis, y adems cuando ya no se trata de ningn vecino de la fbrica, sino de un trabajador de la misma.

Sin embargo, no es eso lo que hemos podido ver reflejado en algunas sentencias espaolas, en las que el reconocimiento indemnizatorio ha sido denegado, alegndose en ellas, que no ha quedado demostrada, fuera de toda duda, la relacin causal.

Es as como podemos ver, por ejemplo, cmo en la resolucin judicial ATS 10684/2007 (Recurso n 4758/2006), primero tendremos ocasin de leer: En 1980 se le diagnostic imagen pleural normal. Se califica como apto para su profesin habitual.

En 1981 y 1985 los resultados fueron similares. En 1992 la radiografa de trax revel la existencia de un ndulo en ambas bases, informndose que probablemente correspondan a ambos pezones, realizndose nueva radiografa el mismo mes, con el mismo resultado.

El trabajador ces en junio de 1993 en la empresa por despido improcedente. En 1994 fue examinado de nuevo, concluyndose que no existan alteraciones significativas achacables al asbesto.

El trabajador se jubil el 1 de junio de 1995. En el mes de octubre de 1997 present molestias en la garganta, con afonas frecuentes, sindole diagnosticado por el neumlogo del INSALUD de asbestosis incipiente pulmonar, sin placas pleurales, con pequeos ndulos leves en varias localizaciones.

En 1998 fue finalmente diagnosticado de asbestosis pulmonar y posible mesotelioma, cuya evolucin radiolgica mostr un empeoramiento progresivo. El 3 de diciembre de 1999 se le reconoci incapacidad permanente absoluta.

El trabajador falleci el 30 de enero de 2000. Consta que hasta 1977 la empresa demandada no realiz mediciones de polvo de amianto en la fbrica de Getafe, sin que se utilizaran mascarillas individuales, lavando la ropa de trabajo en su domicilio, sin que la empresa facilitara informacin sobre los riesgos derivados del contacto con el amianto.

Pues, no obstante estos antecedentes, se concluye: La sentencia de suplicacin ha llegado a la conclusin de que atribuir la enfermedad padecida a una mayor exposicin al amianto no deja de ser una mera conjetura. En este sentido, la alta probabilidad de que haya sucedido as no equivale a certeza probatoria, por lo que no puede surgir responsabilidad por culpa por parte de la empresa demandada.

Cabe conjeturar, que al autor de ese razonamiento, slo el engorro en el manejo de la toga, es lo que le ha desanimado o impedido situarse a defecar sobre la tumba del trabajador fallecido. ( [1] )

Al profano se le ocurre conjeturar, que si los pezones fueron confundidos con la imagen radiolgica de unos ndulos pulmonares, por lo visto simtricamente posicionados, presumiblemente, una mera repeticin de la radiografa antero-posterior, esta segunda vez con acompaamiento de un estiramiento manual de la piel del entorno, posiblemente habra bastado para poder discriminar entre ambas posibilidades, descartando la que no resultase conforme con la imagen radiogrfica as obtenida.

Resulta incalificable el hecho de que, por una parte, un historial de exposicin laboral al amianto sea un factor decisivo a la hora de diagnosticar una enfermedad relacionada con dicha exposicin vase, por ejemplo: Burdorf & Swuste (1999)-, mientras que, al propio tiempo, haya sentencias, como la que estamos comentando, en las que, tras haber dado como hecho probado esa exposicin al amianto en el puesto de trabajo, a continuacin se proceda a denegar la indemnizacin, alegando que la relacin causal no est probada, fuera de toda duda.

En la exposicin de fundamentos de la resolucin judicial del recurso N 4662/01, presentado por el bufete SAGARDOY ABOGADOS, en nombre de su representada, URALITA, S.A., el magistrado aduce lo siguiente: En su sentencia, muy estimable en muchos aspectos, el Magistrado de instancia constata defectos u omisiones en materia de seguridad, y, en el fundamento de derecho octavo, aprecia la existencia de relacin de causalidad eficiente, por considerar que es altamente probable que la aparicin del mesotelioma estuviese determinada por la mayor exposicin al polvo de asbesto en los trece primeros aos de la prestacin de servicios.

Es doctrina reiterada que en sede de nexo causal no caben meras deducciones, conjeturas o probabilidades, sino que se precisa la certeza probatoria, correspondiendo la carga de la prueba del nexo causal a quien afirma su existencia. Resulta notorio que se ha dado un alto ndice de enfermedades profesionales en trabajos relacionados con el amianto, incluso sin evidencia de infracciones en materia de prevencin. En el supuesto de autos, atribuir la enfermedad a una mayor exposicin al amianto no pasa de ser una mera conjetura desde el punto de vista cientfico y jurdico. La alta probabilidad a que alude el juzgador de instancia es una cualidad o condicin no equivalente a la certeza probatoria que exige la doctrina y la jurisprudencia para que surja la responsabilidad por culpa entendida en su sentido tradicional.

Parece evidente que si todas las resoluciones judiciales mantuviesen el mismo grado de exigencia en el reconocimiento de la certeza en el establecimiento del nexo entre deficiencias en la prevencin y el afloramiento del mesotelioma, que el requerido en esta sentencia (bizarra tambin por ms motivos, segn veremos), los trabajadores no habran alcanzado una reparacin econmica, jams. Desvalidos y desvalijados.

En el susodicho Recurso N 4662/01, el abogado de la empresa acude a expertos que califica de mxima autoridad mundial, como el Instituto del Amianto (organismo del lobby industrial del asbesto, con sede en Canad), citando un informe en el que se expresa la posibilidad de padecer mesoteliomas, sin exposicin al amianto. Sin negar, por nuestra parte, que, efectivamente, existe una minora de casos en los que la referida etiologa no ha podido llegar a ser establecida, es evidente que traer a colacin esa circunstancia, cuando la exposicin es indubitada, es sacarla de contexto, para tratar de argumentar que es un error asociar amianto con mesotelioma.

Con esa apelacin de Uralita a esa supuesta autoridad cientfica, dicha empresa ah qued peor que Cagancho en Almagro, torero a quien el pblico le incendi la plaza de toros, en airada protesta por su psima actuacin.

Cuando la demandada, incluso en ms de un litigio, acude al recurso de dar por bueno hacer referencia a semejante autoridad cientfica, cabe razonablemente suponer que lo hace porque considera que ello ha de favorecerle; porque considera que ante quienes la va a invocar, habrn de darla por vlida.

Como puede apreciarse, con tal de zafarse de las responsabilidades econmicas, no hay lmites, no hay barreras, todo vale. Argumentos capciosos, basados en afirmaciones reinterpretadas a conveniencia, sin el ms mnimo respaldo cientfico solvente, ms all del mbito delimitado por las paredes de la sala del tribunal, en el que cualquier falacia puede ser vlida, con tal de que sirva para dar apariencia de resolucin bien razonada, a la conculcacin del derecho de las vctimas demandantes.

Quien, habiendo ejercido en su da la representacin sindical de los trabajadores de una empresa, pueda comprobar cmo, despus de que en el seno de la misma y ante los representantes sindicales de esos sus trabajadores, su direccin haya admitido reiteradamente, y sin ninguna duda o matiz, esa relacin causal, que despus haya de ver negada o puesta en duda, hacindolo en sede judicial, por boca de esa misma compaa, para oponerse a la demanda de indemnizacin formulada por algunos de los que en su da formaron parte de su plantilla de trabajadores, y afectados por las patologas derivadas de la exposicin al asbesto, forzosamente ha de sentir vergenza ajena por ese vil comportamiento hacia los que en su da fueron imprescindibles para el logro de los beneficios econmicos de esa misma firma, que ahora les niega el pan y la sal, incluso cuando se ha tratado de directores de fbrica, o del jefe de su laboratorio central, sito en Getafe (Madrid).

Vaticinamos que quizs algn da, alguna de las sentencias como la que acabamos de comentar, terminarn dirimindose en Estrasburgo. Muchas sentencias resueltas en contra de las pretensiones de los demandantes, en lo relativo a contaminacin por amianto, no llegan a ser apeladas ante instancias judiciales superiores, fundamentalmente por dos motivos: en unos casos, porque el nico resquicio legal que queda para ello, es apelar a la necesidad de unificacin de doctrina, tan fcil de desestimar, como evidencia la estadstica (peyorativamente, podramos decir que puede haber desestimacin, hasta por el diferente color de los calcetines de los demandantes), y en otros casos, ese abandono de la pugna por los derechos presuntamente conculcados, se har por agotamiento de los recursos econmicos, por comprensible cansancio e impotencia de los demandantes, e incluso por consejo pragmtico del propio letrado defensor.

La condicin de lego en cuestiones jurdicas, que limitan el alcance y la eficacia terica de las elucubraciones del autor del presente texto, deja al arbitrio de su mero sentido comn (en el ms optimista de los supuestos), la naturaleza de sus reflexiones. Hecha esta obvia salvedad, no obstante, y desde ese mero sentido comn, permtasenos expresar nuestra opinin sobre esta situacin, en el contexto de nuestro propio pas.

Entre esas sentencias denegatorias, que no han llegado a agotar el recorrido del que tericamente disponan, en busca de una rectificacin, hay una determinada proporcin, en la que las respectivas resoluciones se fundamentan en una apreciacin de los hechos probados, que no se corresponde con el estado general del conocimiento cientfico en el momento de producirse la sentencia, o, alternativamente, incluso con posterioridad al mismo, o bien, simplemente, se han vertido afirmaciones que palmariamente no se corresponden con la realidad, y de lo cual llevamos expuestos diversos y elocuentes ejemplos, adems de otros diversos, que despus seguiremos presentando.

Pues bien, en esos casos, en los que, siempre segn nuestra personal opinin, ha habido un autntico desamparo judicial, estimamos que, tanto por su nmero, que no es pequeo, como por su propia entidad, debiera asumirse, por parte de las ms altas instancias del poder judicial, que, por higiene tica, esttica y democrtica, y sin menoscabo de la seguridad jurdica, que ha de respetar la condicin de cosa juzgada, no obstante, excepcionalmente, y por tratarse de una autntica cuestin de Estado, que afecta al respeto de los derechos humanos, que atae a nuestro propio prestigio y a nuestra imagen como pas, y tambin por estricta justicia, por todo ello, de oficio, y no por instancia de parte, debiera de disponerse lo necesario para que una repeticin de juicio o revisin en superior instancia, se debiera de producir. No hay otra forma de llegar a arreglarlo, suponindose la voluntad de hacerlo.

La mentira acadmica

En Mudur (2003), este autor denuncia que, en la India, el emponzoamiento por amianto ha estado siendo tapado por los mdicos, afirmando que estn bajo presin para cambiar el diagnstico a los pacientes que sufren envenenamiento por amianto, hacindolo figurar como una tuberculosis o una bronquitis, y para restar importancia al impacto del amianto en la salud.

Aun haciendo ya ocho aos desde que la Corte Suprema haba ordenado a la industria del amianto mantener los registros de salud de los trabajadores, y para compensar a los afectados por la exposicin al asbesto, no obstante, los exmenes mdicos a los trabajadores, seguan siendo inadecuados, segn manifestacin del doctor Tushar Kant Joshi, jefe de medicina del trabajo, en el Lok Nayak Jai Prakash Hospital, de Nueva Delhi.

Los mdicos denuncian que sus diagnsticos de enfermedad por asbesto son sistemticamente desafiados por la industria. La comunidad mdica est bajo ataque, manifest el doctor Sudhakar Kamat, ex jefe de medicina respiratoria en el King Edward Memorial Hospital, de Mumbai.

Vemos, por consiguiente, que los datos epidemiolgicos no deben ser considerados en abstraccin de la circunstancia del pas correspondiente, en lo relativo a la permisividad con la persistencia en el uso industrial del crisotilo, determinante, como hemos podido apreciar, de que la conspiracin de silencio brille en todo su esplendor.

En general, esa precaucin ha de hacerse extensiva a todo tipo de trabajo incorporado a la literatura mdica profesional, all donde se d la aludida circunstancia respecto del origen del texto en cuestin en cada caso, y todo esto lo vamos a ilustrar mediante un ejemplo concreto.

Se trata de un artculo de revisin, del autor A. N. Zubritsky, del Departamento de Patologa del Hospital Regional Central de Taldom, en la Federacin Rusa, pas que, como es sabido, es el mayor productor mundial de crisotilo. A dicho autor lo encontraremos como uno de los ponentes del 22 Congreso Europeo de Patologa, celebrado en Florencia, Italia, entre el 4 y el 9 de Septiembre de 2009. Ninguna de sus cuatro intervenciones versaba sobre patologa alguna, en algn grado especfica de exposicin al asbesto, como el mesotelioma, la asbestosis o el cncer de pulmn.

El artculo, titulado MESOTHELIOMA REVISITED, y publicado en el ao 2008 por la revista Acta Medica Bulgarica, incluye la afirmacin de que el incremento observado en el nmero de casos de mesotelioma, se explica por la continua industrializacin de la sociedad. No se dice que ese crecimiento de la incidencia est relacionado, lisa y llanamente, con el uso industrial del amianto, sostenido en el tiempo, cuando no incluso incrementado, y con el vencimiento natural de los tiempos de latencia, correspondientes a los expuestos.

Aunque referido primordialmente a la casustica acumulada en el hospital al que pertenece el autor, a un artculo de revisin, lo menos que se le puede pedir, es que en sus aseveraciones refleje el consenso cientfico generalizado en el momento de su redaccin, o bien, si es que el autor desea dejar constancia de su propia opinin discrepante, debe hacerlo, en todo caso, dejando muy claro ese matiz.

Sin embargo, en el artculo que comentamos, se asevera lo siguiente, sin ms pormenores: La incidencia y la mortalidad por mesotelioma son especialmente altas en los fumadores. Sera inabarcable la cita de toda la literatura mdica que seala todo lo contrario; bstenos, por ello, citar slo algunos ejemplos: McDonald & McDonald (1980), Berry et al. (1985), Muscat & Wynder (1991), Savastano et al. (2004), etc., etc. En cualquier caso, el autor no da ninguna justificacin; pudiera conjeturarse que se trata de una observacin emanada de la revisin de la casustica de su propio hospital, pero no lo aclara: no dice nada al respecto.

El autor cita, entre los factores cancergenos que principalmente contribuyen a la aparicin de un mesotelioma, a un total de trece de tales factores, y es que, por lo tanto, y segn lo dicho por l, pues no se vayan todava, que aun hay ms. Entre los citados, figuran la tuberculosis, el hierro, el silicio, etc.

Al no cuantificarse sus respectivas prevalencias, se los presenta a todos en un mismo plano de igualdad, incluyendo en ello al asbesto, como uno ms, en compaa de las sales de nquel, el poliuretano, etc.

Respecto del asbesto, resulta esclarecedor, y al propio tiempo sorprendente, que al crisotilo se lo mencione como si fuese otro factor distinto, abundando as en la lnea argumentativa, tan apreciada por los defensores del uso seguro de este ltimo, consistente en exagerar las diferencias y minimizar las coincidencias, respecto de los anfboles.

Algunos de los supuestos factores cancergenos que contribuyen a la aparicin del mesotelioma, merecen algn comentario especfico. Nos fijaremos, por ejemplo, en uno de los mencionados, el xido de manganeso. Cualquiera puede imaginarse ya, a una supuesta cantera en la que se extrajese un mineral que contuviera al mencionado compuesto, y cuya cohorte de trabajadores laboralmente expuestos al mismo arrojara un agrupamiento de casos de mesotelioma, que apoyase la evidencia epidemiolgica; o bien, alternativamente, unas investigaciones de experimentacin animal, de las que se pudiera desprender tal rol etiolgico. Sin embargo, de la revisin de la literatura mdica, lo nico que logramos encontrar, es lo que detallamos seguidamente.

Los iones de manganeso funcionan como cofactores de una serie de enzimas en los organismos superiores, donde son esenciales en la desintoxicacin de los radicales libres de superxido. El elemento es un mineral traza, esencial para todos los seres vivos conocidos. En cantidades mayores, y al parecer con una actividad mucho mayor por la inhalacin, el manganeso puede causar un sndrome de intoxicacin en los mamferos, con daos neurolgicos que a veces son irreversibles.

El manganeso es un oligoelemento, es decir, un elemento qumico esencial para todas las formas de vida, aunque slo sea precisa su presencia en cantidades proporcionalmente reducidas, por comparacin con los dems elementos que forman parte de los seres vivos.

Se ha comprobado que el manganeso tiene un papel tanto estructural como enzimtico. Est presente en distintas enzimas, destacando la superxido dismutasa de manganeso (Mn-SOD), que cataliza la dismutacin de superxidos, O2-; la Mn-catalasa, que cataliza la dismutacin del perxido de hidrgeno, H2O2; as como en la concavanila A (de la familia de las lectinas), en donde el manganeso tiene un papel estructural. De la superxido dismutasa de manganeso nos volveremos a ocupar bien pronto, pero antes queremos dejar constancia de otra cuestin.

El manganeso se encuentra en cientos de minerales, aunque slo una docena tiene inters industrial. Destacan: pirolusita (MnO2), psilomelana (MnO2H2O), manganita (MnO(OH)), braunita (3Mn2O3MnSiO3), rodonita (MnSiO3), rodocrosita (MnCO3), hbnerita (MnWO4), etc. Los pases con mayores yacimientos de minerales de manganeso son Sudfrica, Ucrania, Bolivia y China.

El manganeso, en exceso, es txico. Exposiciones prolongadas a compuestos de manganeso, de forma inhalada u oral, pueden provocar efectos adversos en el sistema nervioso, en el respiratorio, y en otros (manganismo), pero ninguno de los mencionados minerales ha sido jams relacionado con el mesotelioma. La literatura mdica, al menos, no lo refleja.

Dado que el estrs oxidativo provocado por la accin del amianto, en todas sus variedades, es uno de los determinantes del poder cancergeno del mismo, incluyendo, por supuesto, a la etiologa del mesotelioma, parece lgico que la enzima superxido dismutasa de manganeso, que juega un papel central en la desintoxicacin de los radicales libres que estn en el origen del poder cancergeno, por todo ello est ampliamente presente en la literatura mdica del mesotelioma, y a eso se limitar el protagonismo del manganeso: un componente natural de los organismos vivos, que cumple con una funcin protectora, y que ni como xido (incluso en forma de nanopartculas), ni de ninguna otra forma, puede ser emparejado, como un factor cancergeno ms, en compaa del asbesto, de las radiaciones ionizantes, etc., para el mesotelioma.

Adems, y por lo que respecta a las nanopartculas, dado el dilatado tiempo de latencia del mesotelioma, y lo reciente que es el inicio de la fabricacin industrial de tal estado de agregacin de la materia, xido de manganeso inclusive, no ha podido haber oportunidad de estudios epidemiolgicos concluyentes, y, por lo tanto, incluir al xido de manganeso, como uno de los factores cancergenos desencadenantes del mesotelioma, en pie de igualdad con el asbesto, no deja de ser un indisimulado intento de embrollar, respecto de la autntica etiologa verdaderamente relevante. Vase: Wang et al. (2012 -3 refs.-).

Iguales o similares razonamientos cabe aplicar, respecto de la mayora de los otros supuestos factores cancergenos, enumerados en su artculo por el mencionado autor, y es que, siguiendo la tnica general asumida por l, no habra debido de extraarnos que nos sealase tambin, como algunos de tales supuestos factores etiolgicos del mesotelioma, a, por ejemplo, el pelo de conejo, las dentaduras postizas, las escaleras de caracol, la diarrea, las artes marciales, o la luz lunar, etc., etc.

El recurso a lo caricaturesco est legitimado, cuando se trata de resaltar el hecho de que la relajacin en el rigor en la identificacin de los factores causales Bradford-Hill (1965)-, abre la puerta a toda suerte de las ms peregrinas hiptesis, sin verosimilitud ni fundamento cientfico alguno.

El progreso cientfico, ha venido trabajosamente construyendo, a base de desbrozar el camino, apartando ideas errneas y datos equivocados, constituyendo esa tarea imprescindible, una obligada antesala de la directa averiguacin de la verdad cientficamente establecida y fijada. Aristteles, pese a estar considerado como el padre de la Etologa, por sus minuciosas observaciones sobre el comportamiento animal, no obstante, al no tener reparo en dar por buenos a relatos mticos que circulaban como moneda corriente en su poca, no dudar en afirmar que los pelcanos se alimentaban de clavos, tal y como Bertrand Russell se encarg ya de recordrnoslo.

Desde esos antecedentes imperfectos, la Ciencia, en su incesante poda, tendr que afrontar la dura tarea de apartar de su trayectoria las mil y una fantasiosas historias populares, sobre los ms diversos aspectos de la vida cotidiana y de la Naturaleza, incluyendo a los propios seres humanos. Es as como podremos ver, ya en el siglo XVII, a sesudos acadmicos seriamente aplicados al escrutinio de la posible veracidad del famoso affaire de las vaginas parlantes, supuesta habilidad de determinadas fminas, que vendran a tener la extraordinaria facultad de poder expresarse en la lengua de Rabelais, mediante el uso de tan inslito segundo rgano de vocalizacin.

Porque el camino del progreso cientfico ha sido as, por eso resultan tan a contracorriente y tan fuera de lugar, engendros tan deleznables como el artculo de Zubritsky, aqu comentado, y al evidente servicio de los bastardos intereses econmicos de la minera e industria del crisotilo o amianto blanco.

Basten los argumentos precedentes, para permitirle al lector formarse su opinin sobre el crdito cientfico que cabe atribuirle al trabajo comentado, y en general, considrese si hay elementos objetivos que justifiquen cierta prevencin inicial, en el abordaje de ciertos trabajos que tienen su origen en pases en los que impera la falta de prohibicin del crisotilo, y lo que es ms relevante respecto de lo aqu tratado, en los que la accin de lobby de la minera y comercio del amianto blanco, deja sentir el peso de su influencia.

Sntesis final

- Cuando se conocen los efectos mortales de un producto, y a pesar de ello se persiste en su comercio, tal actitud cabe calificarla de crimen, en la acepcin literal de tal trmino.

- Los estudios epidemiolgicos y experimentales, evidencian categricamente el nexo causal entre amianto blanco y mesotelioma, al igual que ocurre con las variedades anfiblicas. De tal nefasta circunstancia, se tuvo un relativamente temprano conocimiento cientfico y social. Vase, al respecto, nuestro trabajo titulado El amianto y la falacia del presentismo, accesible a travs del siguiente enlace: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=197105

- Si se consiguiera que el conjunto de la minera del asbesto resultase responsable civil subsidiario de las indemnizaciones alcanzadas en la generalidad, a nivel mundial, de las sentencias favorables a la parte demandante, en sus respectivos litigios por amianto, rpidamente ese efecto reiterado tendra como consecuencia el inmediato cese de la actividad extractiva, por la contundente razn de que el monto de las indemnizaciones a satisfacer, rebasara ampliamente al de los generosos dividendos que actualmente dicha actividad criminal reporta a sus respectivos perceptores de esas rentas de tan sucio origen, en lo que ha venido a ser bastante ms que una mera negligencia punible, con resultado de muerte para centenares de miles de seres humanos, en todo el planeta. Con esa consecuencia derivada de la accin judicial, se alcanzara, de facto, un efecto equivalente al buscado por una prohibicin universal del uso industrial del asbesto.

Un efecto similar se obtendra igualmente, si se consiguiera que, tambin a nivel mundial, o casi, todos o los principales sindicatos de estibadores portuarios, de los principales continentes se negaran a seguir siendo partcipes involuntarios en un comercio criminal. Vase, al respecto, el contenido de nuestra propuesta de Manifiesto de Roma, accesible a travs del siguiente enlace: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=192104

- Hay evidencias firmes, de que el crisotilo utilizado en los productos de friccin, es determinante de la aparicin de mesoteliomas. Los ingentes esfuerzos de la industria del amianto blanco, para tratar de desvirtuar, negar o minimizar el alcance de tales evidencias, mediante la publicacin de trabajos de ciencia-basura, han dificultado, pero no impedido, que al final la verdad resplandezca.

- La minera del amianto incluyendo a la del crisotilo-, ha sido determinante de un grave y mltiple deterioro medioambiental, con efectos mortales sobre la poblacin general, y convirtindose en un formidable problema de salud pblica.

- La contaminacin natural del crisotilo, por parte de los anfboles, hace que no tenga sentido, estrictamente, una prohibicin limitada a tales anfboles, dejando fuera de ella al amianto blanco. La tremolita (presente en dicha contaminacin natural, de origen geolgico), es un cancergeno muy potente, el mayor de los de todas las variedades de amianto.

- Las evidencias generadas en Italia y en Alemania, por ejemplo, refuerzan las conclusiones ya alcanzadas, con carcter general, sobre el nexo causal entre amianto blanco y mesotelioma.

- Los contaminantes orgnicos del asbesto, incluido el crisotilo, tienen un efecto sinrgico sobre el poder cancergeno de todas las variedades de asbesto, incluyendo al amianto blanco. No obstante, no existe evidencia epidemiolgica de refuerzo sinrgico, entre tabaquismo y mesotelioma, a diferencia de lo que ocurre respecto del cncer pulmonar.

- No existen evidencias firmes que incriminen al virus SV-40 en la etiologa del mesotelioma, si bien s juega un papel potenciador, aunque se desconoce el mecanismo concreto de esa sinergia.

- En la prctica, no existe crisotilo puro, exento de contaminacin natural por anfboles. Por lo tanto, cualquiera que sea el rol etiolgico respectivo, entre crisotilo y anfboles, a efectos prcticos y procesales, es igual que los anfboles concurrentes tengan algn protagonismo real en la etiologa de las neoplasias malignas originadas, o no. Toda legislacin que, prohibiendo, con carcter general, el uso de todas las variedades de asbesto, pero que, al propio tiempo, pretenda hacer excepcin de esa prohibicin, por lo que respecta al amianto blanco o crisotilo, resulta ser, en un sentido estricto, de imposible cumplimiento, porque dicho uso as privilegiado, presupone la inevitable concurrencia de los anfboles que de forma natural contaminan al crisotilo, desde su origen geolgico comn.

- La legislacin alemana reconoce el efecto sinrgico de los hidrocarburos policclicos aromticos, sobre el poder cancergeno de todas las variedades de asbesto, incluido el amianto blanco. Dicho efecto, no reza para lo que atae al mesotelioma.

- En virtud del Principio de Precaucin, debe bastar la mera correlacin estadstica (aun con desconocimiento del concreto mecanismo causal subyacente), para que la observacin emprica de dicha correlacin estadstica, sea suficiente para justificar la adopcin de una legislacin protectora, que en el caso del mesotelioma no puede consistir, ms que en una prohibicin de todas las variedades de asbesto (incluido el amianto blanco), dado que para el mesotelioma no ha sido posible identificar una dosis umbral, por debajo de la cual no exista riesgo, o ste resulte tan sumamente bajo, que por ello resulte socialmente asumible.

- La distribucin geogrfica de los casos de mesotelioma, corrobora su correlacin espacial, respecto del emplazamiento de los focos industriales de polucin por asbesto, en todas sus variedades, incluido el amianto blanco (en el entorno amplio de astilleros, muelles de carga y descarga, fbricas, talleres, canteras, minas, etc.).

- La afectacin, por mesotelioma, de no pocos personajes famosos, de las ms diversas profesiones, pone de manifiesto la extensin del riesgo, a todo el conjunto de la poblacin general, en virtud de las mltiples situaciones y oportunidades en las que tal afectacin se ha podido generar, habida cuenta del uso intensivo que en un pasado ms o menos reciente se ha hecho del amianto, en general, y sobre todo-, del crisotilo, en particular.

- Exposiciones dbiles, breves, espordicas o incluso puntuales y nicas, generadas por cualquiera de las variedades de amianto (incluyendo al crisotilo), son suficientes, segn la evidencia emprica ya acumulada, para desencadenar el mesotelioma, dcadas despus de producida dicha exposicin a dosis dbiles.

- La penetracin, por la industria del amianto, de las instituciones acadmicas, y su promocin de artculos sesgados y falaces, en favor del crisotilo, han producido una gran contaminacin de la literatura mdica (que prosigue en nuestros das), con estudios amaados e inveraces.

- La crtica de algunas sentencias judiciales espaolas, pone de manifiesto la palmaria injusticia que se ha cometido con determinadas vctimas del amianto, a propsito de las interpretaciones incorrectas que se han realizado, sobre los factores determinantes de la etiologa por amianto tambin el blanco-, del mesotelioma.

- La revisin del contenido de algunos artculos de la bibliografa sobre el crisotilo, pone de manifiesto las conclusiones errneas que se derivan de aquellos trabajos que, financiados por la industria del asbesto, presentan razonamientos sesgados, y datos incorrectos, por el evidente conflicto de intereses, que, en su publicacin, no fue explicitado, sino que se lo ocult cuidadosamente.

Conclusiones

- Existe un nexo causal, entre crisotilo y mesotelioma.

- Slo la prohibicin del uso del amianto tambin el blanco-, puede garantizar la eliminacin radical y efectiva, a largo plazo (por el dilatado tiempo de latencia), de los casos de mesotelioma.

Sinfona de evidencias (Bibliografa)

Se facilita seguidamente direccin de enlace de acceso a fichero dropbox, con el contenido de la misma:

https://www.dropbox.com/s/512sba24g5xttrc/Bibl.%20causa-efecto.doc?dl=0

El autor considera especialmente importantes, los siguientes trabajos: ( [2] )

Con la inclusin de este listado bibliogrfico abreviado, quisiramos expresar nuestro deseo de que el contenido de los trabajos incluidos (que en su inmensa mayora corresponden a artculos cuya resea incluye una direccin de acceso directo on line al texto completo, convirtindose as en hipertexto ya directamente visitable), fuera, como mnimo, consultado por el paciente lector, y en cualquier caso, sin que tal estmulo lo fuera, para propiciar una supuesta pereza de alguno de tales lectores.


Notas

(1) Toga: Traje principal exterior y de ceremonia, que usan los magistrados, letrados, catedrticos, etc., encima del ordinario. Galileo, en un poema satrico titulado: Contra el uso de la toga, enumera los supuestos inconvenientes del uso cotidiano de la toga, entre los que incluye la dificultad de que sus portadores visitaran el burdel sin ser reconocidos.

(2) Aguiar-Madrid et al. (2003) & (2010), Arrinda Yeregui & Sanz Anquela (2006), Butnor et al. (2003), Calisti et al (1992), Castleman (2006), Egilman (2011), Egilman & Menndez (2011), Engels (1845), Finkelstein & Meisenkothen (2010), Gee & Greenberg (2011), Goldberg & Luce (2005), Huncharek (1989), Huncharek et al. (1989), Jargin (2013), Jrvholm & Brisman (1988), Jiang et al. (2012), Kanarek (2011), Kazan-Allen (2005 -2 refs.-), Landrigan et al. (1989), Lenmen (2004 -2 refs.-) & (2010), Li et al. (2004), Lpez-Abente et al. (2005), Lundstiget al. (2007), Mami & Costa (2004), Mancuso (1988), Manfredi et al. (2005), Marret et al. (2008), McCulloch (2007), McDonald et al. (1997), Meisenkothen (2014 -2 refs.-), Montague (2005), Mudur (2003), Newhouse & Sullivan (1989), Nurminen et al. (2003), Paradis (2010 -2 refs.), Pedra et al. (2008), Peto et al. (1999), Piolatto et al. (1990), Puche (2015), Riboldi et al. (2004), Rohl et al. (1977), Rubino et al. (1979), Schneider & Smith (2000), Stayner et al. (1996), Suzuki & Yuen (2001) & (2002), Tuomi et al. (1991), Yano et al. (2001) & (2010).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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