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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-04-2015

Elecciones por la III Repblica

Lidia Falcn ONeill
Pblico.es


Las prximas elecciones municipales del 24 de mayo deberan ser un plebiscito sobre la Repblica como lo fueron las del 12 de abril de 1931. Nunca como en esta consulta est ms justificada la necesidad de plantearse la proclamacin de la III Repblica.

En la tormentosa y atormentada historia espaola no se haba producido una conjuncin tal de acontecimientos y comportamientos de los actores polticos que exigieran una renovacin total del reparto de poder, tanto en el Congreso como en la Jefatura del Estado, como en esta ocasin. La corrupcin generalizada en el PP, partido que gobierna Espaa desde hace casi cuatro aos, sin que a sus responsables se les haya movido una ceja, ni se les haya exigido la dimisin de todos sus cargos y la convocatoria de elecciones anticipadas. El gran fraude en palabras del propio Jos Antonio Grin, ex presidente de la Junta de Andaluca, que han protagonizado los gobiernos del PSOE en esa Comunidad, que desautoriza al primer partido de la oposicin. La corrupcin que abate Catalua desde hace 30 aos, cuyos humos pestilentes estn olindose ahora con la farsa de las comparecencias en el Parlamento del ex Presidente Pujol y todo su clan. La crisis econmica contra la que ni el PSOE ni el PP han tenido ms receta que hundir a los trabajadores en la miseria, rebajndoles sus derechos mientras se beneficia al gran capital. Y como rector supremo del pas un Monarca que se beneficia de las comisiones que cobra de todos los sectores de energa que se importa que es toda de pases hermanos cuyos tiranos, como los de Arabia Saud, emiratos rabes, Kuwait, Argelia, son abrazados y besados por nuestro rey. Un rey inmerso en todas las corrupciones: econmicas, morales, personales, ecolgicas.

Nunca en la historia de Espaa un rey haba tenido que pedir perdn pblicamente por su perversa conducta. Nunca en la historia de Espaa una hija de rey haba tenido que declarar ante el juez por beneficiarse de la conducta delincuente de su marido. Nunca en la historia de Espaa un yerno de rey haba estado procesado por cinco o seis delitos contra la Hacienda Pblica y las maquinaciones tramadas con un sin fin de dirigentes del PP para beneficiarse econmicamente.

Y sin embargo el movimiento republicano no ha sido capaz de aprovechar la mejor coyuntura que se presentaba en 75 aos para proclamar la III Repblica. Y ahora los partidos de izquierda que entran en liza para las elecciones municipales del prximo mes de mayo son incapaces de plantear seriamente el plebiscito que llev el ao 1931 a la proclamacin de la II.

El 12 de abril de 1931 se celebraban elecciones municipales en todos los pueblos y ciudades de Espaa. No eran unos comicios segn marcaba la tradicin, amaados por los caciques en las zonas rurales y por los partidos conservador de Cnovas del Castillo y liberal de Sagasta en las ciudades, como se haban organizado siempre desde las de 1876 en la Restauracin de la Monarqua con Alfonso XII. La monarqua dict su sentencia de muerte el da en que Alfonso XIII apoy el golpe de Estado que dirigi el general Primo de Rivera, el 13 de septiembre de 1923. Tras la cada del dictador, Alfonso XIII pretendi con los gobiernos del general Berenguer y del almirante Aznar un retorno a la situacin anterior al golpe. En este contexto hay que situar la convocatoria a elecciones municipales y no generales.

No fue casual que convocaran elecciones municipales y no generales. Lo hicieron porque supusieron que le dara ventaja a la Monarqua, ya que crean que las locales condicionaban menos que las generales, y, que, por otro lado, eran ms fcilmente manipulables. Lo que, como se demostr, fue un error estratgico que el rey pagara caro.

Lo que se elegan eran unos ochenta mil concejales en todos los ayuntamientos de Espaa, pero lo que estaba en juego era la continuidad de la propia Monarqua de la Restauracin. Las candidaturas republicanas consiguieron la mayora en cuarenta y una capitales de provincia. Solamente computando los resultados de las siete mayores ciudades, el 70% del voto fue a parar a opciones republicanas (conjuncin republicano-socialista ms ERC), mientras los monrquicos apenas pasaban del 14%.

Aquellos que defienden la ilegitimidad de la proclamacin de la Repblica aduciendo que las elecciones de abril de 1931 no eran un plebiscito sino meramente administrativas, olvidan que, tanto para republicanos que as lo hacan saber en sus mtines como para monrquicos, s fueron tomadas como un pulso entre los dos sistemas polticos: monarqua o repblica. Y as lo entendieron todos los espaoles, incluidos la mayora de los miembros del Gobierno y allegados a la Casa Real tras conocerse los resultados de la votacin. Elocuente, en este sentido, es el telegrama que envi el general Berenguer a la sazn ministro de Gobernacin a los capitanes generales de las distintas regiones militares:

Las elecciones municipales han tenido lugar en toda Espaa con el resultado que por lo ocurrido en la propia regin de V.E. puede suponer. El escrutinio seala hasta ahora la derrota de las candidaturas monrquicas en las principales circunscripciones [] se han perdido las elecciones []

Pero que nadie crea que esta victoria republicana advino repentinamente, como si el pueblo espaol se hubiese acostado monrquico el 11 de abril y se despertara republicano el da 12, como declar el almirante Aznar. Desde el golpe contra la I Repblica en 1874, los antimonrquicos se organizaron para difundir el ideal republicano por toda Espaa. Dieron conferencias en los ateneos, organizaron mtines y publicaron panfletos y peridicos, incansablemente, desde todas las tendencias polticas, defendiendo la causa que era la de los valores republicanos: la libertad, la igualdad, la honradez, la veracidad, la austeridad. Aquellos que representa la Institucin Libre de Enseanza y que tan necesarios nos son en este momento. Porque era evidente, y sigue sindolo, que con la Monarqua era imposible regenerar ni la poltica ni la sociedad espaola, inmerso Alfonso XIII en los ms graves escndalos de corrupcin y traicin a la patria, y siendo bastin y jefatura de las clases explotadoras del pueblo espaol: aristocracia latifundista, oligarqua financiera y burguesa industrial. Esa campaa dur cincuenta y siete aos. Organizada conjuntamente por los partidos y tendencias conservadoras, radicales, socialistas, sindicalistas, cvicas, institucionistas. Porque entonces los espaoles tenan la suficiente inteligencia para entender que sin la unin de los que defendan el ideal republicano era imposible la victoria. Sera bueno que los ciudadanos de hoy supieran que el primer presidente de la III Repblica, don Niceto Alcal Zamora, republicano convencido y siempre leal a su causa, era conservador y catlico.

Desde que se supo la fecha de las elecciones municipales la conjuncin republicano-socialista inici una actividad frentica, organizando mtines por toda la geografa espaola. Asimismo abogaban por un frente nico, como peda el mtico alcalde de Jaca, Po Daz Pradas: [] en estos momentos decisivos [], formar el FRENTE NICO, oponer toda la resistencia posible para conseguir la victoria una unin de espritus y de fuerzas de todos los sectores antimonrquicos, un solo punto de mira: CAMBIAR LA MONARQUA POR LA REPBLICA COMO NICA SOLUCIN PARA ESPAA. (Gmez: 544)

Hoy, inmersa la izquierda en sus habituales luchas cainitas, que est poseda por una irrefrenable tendencia suicida, es incapaz de unirse en ese Frente nico que reclamaba Daz Pradas para convertir estas prximas elecciones en otro plebiscito republicano como el de 1931. Porque como deca Marx en su libro El 18 de Brumario de Luis Bonaparte: Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijramos, dos veces. Pero se olvid de agregar: una vez como tragedia y otra vez como farsa. Testigo hemos sido de la tragedia del Golpe de Estado del 18 de julio de 1936 y de la farsa del organizado el 23 de febrero de 1981.

Y no hay ms que ver la farsa en que se ha convertido hoy la que fuera otrora campaa pica por la Repblica.

Fuente: http://www.caffereggio.net/2015/04/15/elecciones-por-la-iii-republica-de-lidia-falcon-oneill-en-publico/



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