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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-04-2015

La carta que nos queda: republicanizar el populismo

Carlos Fernndez Liria
eldiario.es


De la noche a la maana, y tras las elecciones andaluzas, la situacin de Podemos se ha complicado. bamos a ganar en una guerra relmpago, y, de pronto, nos vamos a ver envueltos en una interminable guerra de trincheras, en una especie de doble bipartidismo. Es de temer, adems, que en este tipo de contienda, el tiempo nos va a desgastar ms que a nuestros adversarios, puesto que tenemos ms enemigos y menos recursos. El motivo de que nos encontremos de pronto en esta situacin no se debe (fundamentalmente) a que Podemos haya hecho nada mal, sino a que los dems han hecho algo bien. Era de esperar que no permaneceran eternamente de brazos cruzados, viendo cmo Podemos creca y creca en las encuestas. Han movido ficha. Y han hecho una jugada muy buena, un jaque en toda regla. El Ibex 35 ha logrado colocar a Ciudadanos en la "centralidad del tablero". Qu injusto y qu paradjico es todo. Ciudadanos se ha colado precisamente en un lugar que a Podemos le haba costado un esfuerzo sobrehumano construir. Y les ha salido gratis. Ms que gratis, han hecho un negocio brbaro. Podemos ha construido una casa contra viento y marea y ellos la han ocupado tunendola con los medios de comunicacin a su favor y el dinero de los empresarios.

En un reciente artculo y en un debate que tuvimos en la UCM, Alberto Garzn vena a decir con inteligencia y amistad, como siempre que nos estaba bien empleado. Podemos se habra concentrado en ser una mera "maquinaria electoral" que "reflejara" el "deseo de cambio" de la poblacin. Ese mismo papel lo puede hacer igual Ciudadanos y de manera ms presentable en sociedad. Podemos se habra esforzado en un discurso "controladamente ambiguo" para no perder la transversalidad. Al final, sus portavoces se han visto tan atados de pies y manos por esta indefinicin, que cada vez ms se limitan a repetir como loros argumentarios predefinidos, sin atreverse a dar un paso en falso. Estn paralizados. Antes, la presencia de un tertuliano de Podemos en la televisin disparaba las audiencias; ahora, cada vez hay ms gente que cambia de canal: se les nota demasiado que no se atreven a decir nada definido, salvo el sempiterno monotema de la lucha contra la corrupcin. Lo malo es que este tema tambin se vuelve contra Podemos, desde que un puado de periodistas muy bien pagados logr convertir el no caso Monedero en un estrambtico escndalo moral. En cambio, Ciudadanos, financiado con el dinero de la mafia empresarial, aparece impoluto. Las frases vacas y la ambigedad se les van a dar a ellos mucho mejor que a los de Podemos. Lo del "deseo de cambio", tambin, porque pueden proponer un "cambio sensato". Lo de la lucha contra la corrupcin, no digamos, puesto que no van a tener periodistas en contra.

O sea, han movido ficha y lo han hecho muy bien. Hay que resaltar que esto no es precisamente un sntoma de que Podemos haya hecho algo mal, sino todo lo contrario. A diferencia de lo que sugera Alberto Garzn empeado en que la ambigedad se volva ahora contra Podemos, hay que decir que, para la izquierda, el hecho de haber obligado a "la casta" a tomarse la molestia de tener que mover ficha es ya un xito que no tiene precedentes desde 1936, o para ser ms justos desde que tuvieron que aplicarse en destruir mediticamente a Anguita en los aos noventa. Esto no es un consuelo, desde luego, pero s indica que el remedio no habra sido la "pedagoga poltica" de IU, sino todo lo contrario. Desde luego, el discurso de IU y no digamos del PCE es ms difcil de reconvertir en cosas tales como Ciudadanos, pero es que nadie va a tomarse la molestia de intentarlo, porque all no se juega ninguna amenaza poltica. Eso demuestra que la supuesta "ambigedad controlada" que denuncia Garzn, no ha sido, por ahora, un desacierto.

Por ahora, porque, sin duda, una vez que Ciudadanos ya est ah, hay que replantear las cosas. Qu hacer? Muchos dicen que hay que regresar a un discurso franco y abierto de propuestas bien definidas. Ahora bien, esto es algo muy difcil sin desplazarse demasiado a la izquierda en el imaginario poltico de los votantes. Es un dilema muy viejo para la izquierda. A nosotros siempre se nos ha pedido el ms difcil todava. Puesto que somos de izquierdas, por lo visto, tenemos que ser pobres como ratas y, por tanto, ganar las elecciones sin dinero. Por lo mismo, tenemos que ser honestos y sinceros, as es que nada de ganar las elecciones mintiendo. Mientras tanto, las derechas tienen derecho a mentir, a robar, corromperse o financiarse ilegalmente, que para eso son de derechas. Las derechas tienen derecho incluso al populismo. Ah est Esperanza Aguirre con su sof hinchable, sentndose a charlar con los transentes que pasan por ah. O Rajoy entrando en las casas de los vecinos a dar las gracias por el esfuerzo que han hecho con la crisis. O Pedro Snchez saltando en paracadas, escalando el Pen de Ifach o participando en programas telebasura. Dan mucha vergenza ajena. Maduro en Venezuela no ha llegado a tales extremos. Los nicos que no tienen derecho al populismo, mira t por dnde, son precisamente esos a los que se llama populistas. La verdad es que Podemos, en este momento, es el partido menos populista de todos, aunque es al nico al que los peridicos se lo reprochan.

Llevamos desde la Transicin sufriendo una tras otra polticas de extrema derecha y siempre se nos ha dicho que eran de centro, a veces de centro derecha, a veces de centro izquierda. Acaso han salido alguna vez a decir que iban a asfixiar la enseanza pblica o la sanidad estatal o a acabar con los derechos laborales? No, han dicho siempre que iban a acabar con el paro y mejorar la eficiencia de la sanidad y la educacin. Esperanza Aguirre ha dicho con toda la jeta que no se ha recortado ni un solo euro en profesores y se ha quedado tan ancha. En cambio, nosotros, si quisiramos hacer una poltica de izquierdas (no ya de extrema izquierda), tenemos que decir la verdad. No podemos colar una poltica de izquierdas diciendo que es de centro, porque eso no es propio de gente de izquierdas. Y bueno, en parte es cierto, aunque se nos exije entonces un numerito de circo: ganar sin dinero y diciendo la verdad.

Podemos al contrario de IU y otras fuerzas de izquierda, por ahora, lo haba conseguido. El problema ha venido al irrumpir Ciudadanos. Ahora ya no vale con repetir el discurso anticorrupcin. Hace falta montar un discurso con contenidos, comprensible, contundente y, al mismo tiempo, de sentido comn. Y hace falta algo que sea clara y firmemente distinto de lo que pueda estar diciendo Ciudadanos.

Pues bien, yo creo que tenemos an una carta que jugar. Es ms, gracias a Ciudadanos, tenemos una oportunidad de oro, un as en la manga. Yo lo resumira en "republicanizar el populismo", o en algo as como, "ms Kant y menos Laclau". Nos queda an un discurso muy preciso, que ocupa de forma natural la "centralidad del tablero" y que, al mismo tiempo, es inasimilable por Ciudadanos. Un discurso, adems, para el que la crisis econmica ha sido suficientemente pedaggica para una gran mayora de la poblacin. Se trata, sencillamente, de reinvindicar los derechos y las instituciones clsicas del pensamiento republicano, al mismo tiempo que se demuestra que son entaremente incompatibles con la dictadura de los mercados financieros en la que estamos sumidos. La izquierda siempre intent inventar la plvora, ese fue su mximo error. Se empe en construir un "hombre nuevo", a veces estajanovista, a veces maosta, a veces guevarista, a veces deleuziano, foucaultiano o negrista, denunciando las instituciones republicanas de toda la vida como una superestructura ideolgica ligada al capitalismo. As, el derecho, la ciudadana, las libertades individuales, la separacin de poderes, el parlamentarismo, la democracia respresentativa en general, se identificaban como cosas burguesas, frente a las cuales haba que "inventar algo mejor" (como dice Foucault en un famoso texto: "Primero destruyamos lo que hay, luego ya se nos ocurrir algo"). El negocio era brbaro desde luego: de este modo, el enemigo se apropiaba de Kant, Locke, Rousseau o Montesquieu y nosotros, nos quedbamos con Stalin y Mao o con algunas ldicas ocurrencias herederas del 68.

Hay que decir que en la izquierda, de la transicin para ac, el nico que no cay en esa trampa fue Julio Anguita. Y por eso le machacaron. Y ahora estn machacando a Podemos, porque amenaza con seguir el mismo camino (aunque puede tambin seguir otros que creo que no llevan a ningn sitio). El camino, en fin, de reivindicar nuestro derecho a la ciudadana y las instituciones del Estado de Derecho, precisamente, contra la dictadura de los mercados y los poderes financieros, para los que no hay ni ley, ni patria. No se trata de despreciar el parlamentarismo como algo burgus, sino todo lo contrario, gritar muy fuerte que tenemos derecho a un Parlamento que lo sea de verdad. Porque lo malo de nuestros sistemas parlamentarios no es que sean parlamentarios, sino que no es verdad que lo sean: son dictaduras econmicas con una fachada parlamentaria. No hay que inventar una democracia ms participativa, creativa o ingeniosa. Bastara con crear las condiciones polticas en las que los poderes econmicos tuvieran que someterse al imperio del poder legislativo, es decir, bastara con que el poder legislativo fuera de verdad, lo que dice ser y no es.

Nuestro programa puede ser muy preciso, muy de centro y muy antisistema a la vez. Podemos, por ejemplo, revindicar el derecho de la gente a una verdadera separacin de poderes. Es muy bonito eso de dividir el poder poltico muy orgullosamente, en unas condiciones en las que el poder no es poltico, sino econmico. En una dictadura econmica de los mercados, alardear de divisin de poderes es un sarcasmo. Y hay que denunciarlo. Podemos revindicar la libertad de prensa, denunciando con contundencia que no se puede llamar libertad de prensa a la dictadura meditica de tres o cuatro oligopolios. Es absurdo ir por ah diciendo que en Espaa no hay censura. Aqu no hacen falta tijeras, la mayor parte de los periodistas a los que habra que censurar estn en el paro y no encontrarn trabajo en su vida. En esta dictadura meditica, si algn periodista sale rana, no se le censura, sencillamente se le despide. Eso s que es censura, lo dems son tonteras de principiante.

Y as, sucesivamente, podemos ir defendiendo todas las instituciones de la ciudadana como propias, denunciando que el capitalismo las convierte en una estafa. Es un discurso, si se piensa bien, muy naturalmente anclado en la "centralidad del tablero". Sabis qu defendemos los de Podemos? No somos nada ambiguos: defendemos que esto sea lo que t dices que es. Defendemos que esto sea de verdad un orden constitucional, defendemos la soberana del poder legislativo, defendemos la patria constitucional, defendemos el parlamentarismo, el poder de la palabra pblica contra las negociacin secreta de corporaciones econmicas privadas, la libertad de prensa frente a la dictadura meditica en la que estamos sumidos... No es tan difcil. Defendemos que esta democracia, este Parlamento, este supuesto imperio de la ley, deje de ser una farsa. Quin puede oponerse a semejante programa? Y quin puede decir que es ambiguo? Por mi parte no veo ninguna ambigedad en comprometerte a legislar de modo que los poderes econmicos no tengan ms remedio que cumplir la ley. Los medios son muy concretos y fciles de explicar. Por poner un ejemplo: habilitar por oposicin un ejrcito de inspectores fiscales encargados de establecer un autntico tribunal de cuentas en este pas. Convocar unos cuantos millares de plazas de peritos contables para la investigacin judicial de los delitos econmicos y la auditora de los hospitales y colegios pblicos que han sido privatizados, etc. Ante todo, y antes que nada, proponer una nueva ley electoral que acabe con la financiacin que los bancos estn aportando a los partidos polticos de su conveniencia. El problema en este pas no solo es la corrupcin. El problema es que hay demasiada corrupcin que es perfectamente legal. Lo mismo respecto a la sanidad o la educacin. No es cosa de ensayar una lista ahora, el programa est claro: cambiar leyes, legislar y legislar. Algo de lo ms normal, pero que puede cambiar este pas.

Nuestro mensaje es bien comprensible. En Podemos queremos salvar todo lo que Ciudadanos dice defender, pero salvarlo del modelo econmico que Ciudadanos consiste en apoyar. Bueno, bonito y barato... concreto, firme y de centro. El ms difcil todava.

Fuente: http://www.eldiario.es/zonacritica/carta-queda-republicanizar-populismo_6_378022216.html



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