Portada :: Cultura
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-04-2015

La Mostra del llibre anarquista de Valencia presenta Contra el arte y el artista (Colectivo Desface)
Un arte (democrtico) arraigado en la vida

Enric Llopis
Rebelin


En 1964 Umberto Eco esboz una famosa distincin de enfoques con que aproximarse a la cultura de masas. Por un lado la visin de los apocalpticos, quienes denunciaban una creciente banalizacin de la produccin artstica y la creacin cultural. Se enfrentaban a esta tendencia aristocratizante los llamados integrados, quienes amparndose en la democratizacin y en la necesidad de divulgar contenidos, planteaban una visin optimista de la cultura de masas. El debate se ha sostenido en el tiempo y concretado en mltiples formas. Pero estas etiquetas propuestas por el filsofo y semilogo italiano no cierran, ni mucho menos, las posibilidades tericas. El libro Contra el arte y el artista, publicado en 2012 en Santiago de Chile por el Colectivo Desface, explora otras vas. El ensayo de 136 pginas editado en el estado espaol por el colectivo editorial La Neurosis o Las Barricadas ha sido presentado en la XV Mostra del Llibre Anarquista de Valencia.

Contra el arte y el artista plantea un problema de fondo: la separacin entre el arte y la vida. En la sociedad capitalista, el arte deja de ser libre obrar cotidiano de hombres y mujeres para convertirse en mercanca. No slo deja de ser praxis vital al alcance de cualquiera, sino que adems pierde todo su potencial crtico. La belleza de una obra, su mensaje profundo, pertenece a una dimensin sublime, a la que slo el alma refinada puede acceder. Descifrar el mensaje del arte se convierte en tarea de especialistas, y el quehacer mismo del arte se vuelve elitista, explica el colectivo de autores.

Especialistas, tcnicos, comentaristas, crticos, instituciones y museos monopolizan la alta cultura y el campo del arte. Pocas figuras evidencian tanto este sentido elitista de la creacin artstica como el genio, aparecido en el Renacimiento (un tipo de sujeto, nico e irrepetible, con talentos y habilidades extraordinarios, que lo sitan sobre el comn de los mortales y cuya obra merece ser admirada por los dems). Tambin la divisin del trabajo en la sociedad capitalista separa al artista y al autor (con su firma integrada en el star system) del hombre comn, e impide de nuevo- que el arte se convierta en una prctica cotidiana, colectiva, habitual y liberadora. Frente a las genialidades (y su ego), los autores sealan que las obras son producto de un sinnmero de condicionantes sociales, familiares, personales, histricos, polticos adems de haber podido contar (el supuesto genio) con la formacin, conocimientos y herramientas adecuadas.

El arte como mercanca y como actividad profesionalizada (vivir del arte), su institucionalizacin en una poltica cultural, as como la funcionarizacin del verdadero artista, alejan al arte de lo que debera ser su esencia: actividad vital, libre y creadora, que por otro lado la acercara a lo que Marx consideraba trabajo no alienado. El ensayo se desva en ocasiones por vericuetos filosficos de mayor hondura (doce pginas dedicadas a la sociedad del espectculo, de Guy Debord; la idea de aura de la obra, pergeada por Walter Benjamin en 1936; o El nacimiento de la tragedia, de Nietzsche, como texto clave para comprender el origen del espectculo burgus). Pero la idea capital aparece de manera continuada: Postular la muerte del arte es abolir su carcter elitista y especializado.

Cuando los autores proclaman la necesidad de recuperar el arte para la vida, hablan de politizarlo, lo que requiere alguna explicacin aadida. Politizar el arte no slo significa armar un discurso subversivo y emancipador, o transgredir el orden establecido. Es mucho ms que mero mensaje. La politizacin tiene que ver tambin con el modo en que la obra de arte ha sido producida, la manera en que circula y los lugares por donde transita. Dicho con mayor claridad por los autores: Muchos artistas piensan que politizar el arte es decir unas cuantas verdades sociales a travs de su obra (), y creen que hacen un gran favor al movimiento libertario o revolucionario dando su trabajo a los circuitos oficiales (); Pero reafirman, una vez ms, que el mercado es capaz de absorber toda crtica que se limite al contenido discursivo de la obra, a lo meramente lrico.

Sin forma revolucionaria no hay arte revolucionario, afirmaba Maiakovski. Qu ocurre hoy con las formas?, en una sociedad capitalista que escinde a los individuos en roles, los fragmenta en clases sociales y discrimina en funcin de supuestos talentos. El pargrafo es impagable: El encierro del arte y la literatura en su esfera sacra trae aparejado, lgica e inevitable, la deriva hacia el extremo formalismo. Hacia la revisin constante y perpetua de su lenguaje, hacia su sofisticacin y purismo, alejndose cada vez ms del mundo de la vida. Eso es lo que ha pasado en el campo del arte contemporneo, cuyo lenguaje se ha convertido en un sinfn de citas, de metaplanos y de recurrencias que se quedan en puro y simple ejercicio esttico o retrico.

Contra el arte y el artista fue la primera publicacin de La neurosis o las barricadas. El colectivo define su proyecto editorial como militante, autogestionario y no profesional, que reinvierte el dinero obtenido en nuevas ediciones. El objetivo es reforzar la cultura anarquista para fortalecer sus luchas, fomentar la autocapacitacin y el pensamiento crtico. La editorial cuenta con tres colecciones: La neurosis o las barricadas (con ttulos como La anarqua funciona, de Peter Gelderloos; Revolucin no es dictadura, de Luigi Fabri; o El problema de la enseanza y otros escritos, de Ricardo Mella); Lmentales y Microanarquismos. Entre las novedades destacan Economa anarquista, de Deric Shannon, Anthony J. Nocella II y John Asimakopoulous; Anarquismo y ecologismo; y Anarquismo y sexualidad, de Helena Andrs Granel.

Dado que el contenido de una obra artstica es tan importante como el modo en que ha sido producida, lo fundamental es lo que los autores llaman libre obrar. Esta acuacin no apunta nicamente al albedro del sujeto creador (cualquier hombre o mujer), sino que disuelve cualquier norma, coercin y jerarqua cultural. El libre obrar es un arte autogestionado que no requiere autorizacin, surge de manera autnoma y espontnea al margen de las academias y las autoridades, e ignora el comentario de los crticos. No tiene como fin el consumo ni los medios de comunicacin masivos.

Expresado en trminos positivos, se construye por la necesidad de expresin y por la gratificacin de verse reflejado en la obra, de ver la experiencia creativa individual o colectiva plasmada en un objeto que no le pertenece a nadie ms que a la comunidad. No hay genios, ni jefes, ni criterios de competitividad y eficacia. Tampoco importan el xito y las ventas. Es la actividad ldica de quien est comprometiendo su propia existencia en la obra. Se reivindica la idea de proceso, frente a la tirana del tiempo y los resultados (no hay un lugar donde llegar, sino un campo de batalla en el que, en lucha y resistencia, podemos autoproducirnos).

El ensayo presentado en la Mostra del Llibre anarquista sita en el frontispicio la nocin de libre obrar, pero tambin la economa del don (idea que proviene del campo de la Antropologa, de Marcel Mauss). Esta idea implica gratuidad y regalo, y se opone radicalmente a la acumulacin de poder. Sera el acto puro, annimo y gratuito de un ser humano hacia el gnero que lo contiene. La actividad artstica, creadora, al alcance de cualquiera y no de una minora exclusiva, subraya sus contornos a medida que el ensayo se acerca al final.

El remate es una distincin entre lo local y lo universal. El arte burgus, triunfal y hegemnico, aparece por eso mismo como universal. Sin embargo, afirman los autores, detrs de esta victoria tambin hay sangre. Y ms que de universalidad, se trata de la imposicin poltica de una ideologa. La obra que defiende el Colectivo Desface se produce y transita en el mbito de lo local, y ste es tambin su destino. La politizacin reside precisamente en el arraigo a la comunidad. Adems, los rasgos universales que puedan hallarse en la creacin artstica proceden de su particularidad. El libro acaba con 14 hiptesis de lucha contra el campo del arte y el artista.


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter