Portada :: Europa :: Ucrania
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-04-2015

La izquierda y Maidn

Boris Rozhin
Rabkor


Un ao despus: la izquierda y Maidn

No es un secreto que al principio de los acontecimientos en Ucrania, las izquierdas rusa y ucraniana se dividieron rpidamente segn una lnea de apoyo o no apoyo al "Euromaidn". Determinados grupos declararon abiertamente que supona un papel progresista puesto que terminara con la corrupcin y el poder oligrquico y establecera la democracia. Entre ellos haba anarquistas, pacifistas, la intelectualidad de izquierdas y algunos trostkistas.

El "Euromaidn" izquierdista

Al apoyar al Maidn desde el inicio de los acontecimientos, parte de la izquierda no pudo o no se decidi a revisar su valoracin inicial bajo la presin de los hechos. Pasase lo que pasase en Kiev o en Donetsk, ellos repetan un conjunto de mantras similares: no hay fascismo en Ucrania, no hay marionetas de los oligarcas, no hay un imperialismo norteamericano que inicia todo esto. Solo hay gente honesta que se uni y construye como puede democracia y lucha contra el poder del gran capital. Esta minora repeta como una copia los argumentos del tiempo de las guerra en Siria y Libia. Suponan que derrocando el poder de la autocracia militar o del "falso socialismo verde", en estos pases se establecera un rgimen democrtico-burgus, bajo cuyas condiciones los partidos y movimientos de izquierda y comunistas lo tendran ms fcil para luchar por una democracia genuina, de acuerdo con los preceptos de los clsicos marxistas.

Cuando como resultado se produjo un bao de sangre y ningn crecimiento de la izquierda o ni siquiera un marco democrtico-burgus, se olvidaron rpidamente de esos infelices pases, destruidos por el imperialismo mundial, as como del resultado obtenido (decenas de miles de muertos y llevar al poder a los barbudos con el Corn en la mano): estaba claro que no era el resultado que pensaban.

Cuando empezaron los acontecimientos en Ucrania, la protesta organizada y controlada estrechamente por grupos derechistas, puesta en marcha con el dinero de la oligarqua ucraniana, se les present como una protesta popular espontnea: el Maidn en s mismo reuna rostros radiantes, todos por la libertad, la democracia y la justicia social.

La polica que contena a la multitud: fascistas. Y los fascistas que organizaban y controlaban esta multitud, el ncleo de los luchadores por la libertad. Los excesos no haba que tomarlos en cuenta. Eran sinceros en su ira justiciera, cuando alguno avisaba de que el "Euromaidn" no supona ningn bien para Ucrania, y as, se alegraron de verdad cuando se produjo el golpe de estado que ellos vean como una victoria de los ideales deseados.

Gan el Euromaidn e inmediatamente qued claro que el poder lo detentaba otro gupo de oligarcas con el apoyo de escuadrones fascistas, que se dedicaron decididamente a la destruccin de la ideologa comunista, la historia sovitica y las organizaciones comunistas. El resultado obtenido result ms esclarecedor que cualquier palabra. Al subirse al mismo barco que los fascistas, estos grupos izquierdistas cometieron un suicidio poltico.

La desgracia es que nunca llegaron a comprender la trampa en la que haban caido. Cuando el poder en Ucrania acab no simplemente en las manos de los protegidos del gran capital, sino en las manos de la reaccin misma, su fraccin ms corrompida y ms irresponsable, los luchadores por la democracia se levantaron en defensa del nuevo rgimen, que reproduce exactamente todas las peores caractersticas del anterior, sin observar, en cambio, ni siquiera la apariencia de una decencia democrctica a la que fue leal, a pesar de todo, la administracin de Viktor Yanukovich.

Ms tarde se produjeron sucesos en Slaviansk, Odessa y Mariupol en los que el fascismo sali a escena sin tapujos, matando abiertamente a gente, entre ellos a comunistas. La guerra civil predicha y las vctimas masivas se convirtieron en una realidad. A algunos de los "izquierdistas del Euromaidn" esto les horroriz. Esta gente pronto se apart del debate pblico, prefiriendo sufrir la vergenza de su error lejos de aquellos a los que no haca mucho pisoteaban por su desacuerdo con el Euromaidn.

Sin embargo, hubo algunos que fueron incapaces de reconocer sus propios errores. Y esto significaba seguir plenamente del lado de la nueva dictadura, aceptando los fundamentos postulados por el fascismo ucraniano: lucha contra Rusia bajo cualquier forma, odio a la URSS, odio a la Gran Guerra Patria, odio a los "batniks y kolorados", como llamaba la derecha ucraniana a todos aquellos que no compartan sus ideas. Esta izquierda inevitablemente dej de ser izquierda, pasndose al otro bando. En ellos todava puede conservarse una cierta retrica izquierdista y algunas frases izquierdistas, pero en esencia hablan ya otra lengua. Esta metamorfosis no es nueva, por supuesto. Por ejemplo, Josef Goebbels en sus aos de juventud defenda las ideas socialistas, entrando en sociedad con los hermanos Strasser.

Esta similaridad es comprensible: como los nazis en Alemania en las primeras etapas de su actividad, los fascistas ucranianos utilizaron en su propaganda retrica anticapitalista. Pero en realidad el partido de Hitler, en cuyo nombre apareca la palabra "socialista", era completamente fiel a los intereses del gran capital.

La posicin de la izquierda que haba defendido anteriormente el poder postmaidn en Ucrania era como si miembros del partido comunista prohibido por los nazis dijeran que Hitler tena razn en sus tesis sobre la conspiracin juda mundial y sera mejor que los comunistas alemanes, opositores a la "revolucin nacional alemana", se dirigiesen a los campos de concentracin para alimentar los crematorios con "lana roja" hasta que no construyeran su Comintern mundial.

Lo ms triste es que hablamos aqu de gente que en su mayor parte son sinceros en sus errores. El problema con ellos es que no tienen ningn proyecto positivo. No tienen una imagen clara de un futuro que puedan proponer y construir, bsicamente no pueden constituirse en un partido dirigido a la toma del poder, sino solo en grupos capaces de alguna actividad sistemtica apropiada. Su definitivo egocentrismo y nihilismo, multiplicado por el principio "lo ms importante es implicarse en la lucha, y despus veremos", provoca una derrota ideolgica sistemtica en sus intentos de unirse en la, a su parecer, prxima revolucin. Para el imperialismo mundial y el gran capital son cmodos compaeros de viaje (ni siquiera aliados), a los que se implica en la organizacin de protestas civiles dirigidas al derrocamiento del autcrata correspondiente. Despus desaparece la necesidad de utilizarlos, tan pronto como el poder cambia en la forma deseada, y tales figuras vuelven a su estado marginal, sin que lleguen a plantearse ninguna conclusin.

Es absurdo esperar que el desarrollo natural del Maidn lleve a la conciencia de las masas las contradicciones de clase de la sociedad. Al contrario, cuanto ms profunda sea la crisis, ms dura la situacin, ms activamente se intentar echar la culpa a un enemigo externo, ms se sobrepasar la histeria nacionalista.

Es como si la gente no hubiese ledo a George Orwell, quien describi perfectamente la inconsciencia colectiva de una sociedad en su novela "1984". Justamente esta sociedad es lo que se construye en Ucrania, y si alguien piensa que sin un golpe externo (como sucedi con la Alemania fascista) o sin una revolucin interna este rgimen de alguna manera desaparecer, se equivoca gravemente. Un rgimen construido mediante el terror abierto raramente desaparece por su propia voluntad. Y para derribarlo se necesita una derrota militar o una insurreccin armada. Grupos que empezaron con frases altisonantes sobre la revolucin y utilizaban avatares con banderas rojas en las pginas de Facebook, hoy se encuentran entre los leales sbditos del multimillonario Poroshenko, y algunos de ellos incluso fueron a luchar contra los "separatistas prorusos" en las filas de los batallones de castigo fascistas.

El precio de los errores del PCU

El Partido Comunista de Ucrania nunca fue a la confrontacin con el gran capital, que le permiti promover una serie de iniciativas sociales secundarias, pero convirtindose al mismo tiempo en un soporte del rgimen de Yanukovich en el parlamento. A diferencia del PCFR ruso, que no tiene una influencia poltica real, el PCU tena la posibilidad real de participar en la toma de decisiones, tomando ventaja de las diferencias entre los oligarcas ucranianos. Se podra decir que el PCU tena una especie de "accin de oro" sin la que la coalicin gobernante "por Yanukovich" en la Rada Suprema no se hubiera podido formar. A cambio de su participacin en la coalicin el partido comunista consigui puestos de gobierno y una cierta influencia. Su lder, Piotr Simonenko, en 2004 repeta continuamente que entre los "azules" y los "naranjas" no haba diferencia, pero a causa de su "encierro" el PCU no entr en los procedimientos parlamentarios en el discurso sobre el derrocamiento del poder "naranja-azul". En cambio, la alianza poltica con el Partido de las Regiones de Yanukovich hizo al PCU responsable de la dura situacin econmica en el pas. En el partido haba mucha gente mayor y bastantes jvenes, pero catastrficamente no haba gente de mediana edad.

Al principio todos esperaban que los comunistas, como "partido de los viejos", pronto pasase a la historia, pero en la segunda mitad de la dcada del 2000 empezaron a unrseles jvenes. A pesar del estancamiento del aparato central, en las regiones empezaron a aparecer comits locales autnticamente vivos, que sirvieron como promesa de esperanza en la renovacin del partido. Apareci un cambio que hasta no haca mucho no pareca posible. Pero una cosa es atraer nuevos activos y otra muy distinta convertirlos en instrumentos de lucha por el poder. El viejo liderazgo del partido actu con mucha cautela, mientras en las organizaciones de base la juventud estaba llena de ideas y sugerencias, que no se llevaron a cabo, lo que provoc la salida de estos activos del PCU hacia organizaciones ms radicales (por ejemplo, el partido Borotba [Lucha]).

No se puede decir que el PCU apoyase en todo a Yanukovich. Se pronunci activamente contra la asociacin con la OTAN y la entrada de Ucrania en la Organizacin Mundial del Comercio, contra la poltica rusofbica y antisovitica en Ucrania.

El PCU fue uno de los pocos partidos que continuamente (a diferencia de muchos izquierdistas ucranianos) se pronunci contra el surgimiento del fascismo, realiz acciones, mtines, protestas, pero a causa de su propia debilidad organizativa no pudo conseguir muchos xitos en la poltica callejera. Fue una de las fuerzas que intent detener la guerra civil, proponiendo llevar a cabo un referndum de federalizacin y transformacin del estado. Pero estas iniciativas se quedaron en nada por el rgimen de Yanukovich. Y la lealtad a este del PCU, de hecho hizo que la corriente lo llevase a una catstrofe inevitable.

Tras la toma del poder por la oposicin en Kiev los diputados del PCU fueron obligados a permanecer en la Rada Suprema, se les oblig a participar en el cambio de gobierno participando en las sesiones de la Rada. Pero esta situacin dur muy poco. Despus de esto al PCU se les hizo una crtica vlida: en lugar de abandonar este rgano de complicidad en el golpe (cuando haba esta posibilidad), siguieron aferrndose a la legitimidad parlamentaria con la ingenua esperanza de que los respetaran. Esto le cost muy caro al partido comunista ucraniano. Mientras participaban como si fuesen muebles en la Rada Suprema, los fascistas destruan comits locales y de distrito, derribaban estatuas de Lenin, mataban comunistas en Odessa, Mariupol y en el Donbs. Como final de proceso, disolvieron el grupo comunista en el parlamento, se prepararon toda una serie de leyes antisoviticas sobre la prohibicin de la ideologa, los partidos y la "ocupacin sovitica". Triste resultado para el partido que se consideraba la vanguardia de la clase obrera y las masas proletarias.

Algunas buenas intervenciones de Simonenko en la tribuna parlamentaria no es lo que se esperara de los comunistas, quienes por su propia naturaleza son los peores enemigos del fascismo. Finalmente, el partido se ha visto envuelto en el proceso de su propio desmantelamiento, en el mejor de los casos contemplando pasivamente la destruccin de sus estructuras.

Por lo menos, esto no fue as en todas partes. Los comunistas de las regiones de Sevastopol y Lugansk fueron ms activos. El lder de los primeros, Vasikli Parkhomenko, estuvo entre aquellos que intervinieron en el mtin del 23 de febrero, con el que empez la insurreccin de Sevastopol, y los diputados del consejo local del PCU garantizaron una cifra de votos necesarios, sin los cuales no se hubiera podido tomar la resolucin de la salida de Sevastopol del estado ucraniano.

En Lugansk la insurreccin local empez sobre la base de las acciones conjuntas del Partido Comunista y el Partido Progresista-Socialista de Ucrania, quienes legitimaron polticamente la resistencia a Kiev, y cuyo primer gobernador popular en la regin de Lugansk fue el socialista progresista Aleksandr Kharitonov, quien solo recientemente fue rescatado de las cmaras de tortura fascistas. El resto de organizaciones comunistas en el Donbs se unieron a la resistencia civil al nuevo rgimen, pero no tenan la fuerza suficiente como para encabezar la lucha. Los comunistas de Crimea y Sevastopol se unieron a las filas del partido comunista ruso, como tambin hicieron otros partidos.

El mismo PCU, evidentemente, ser completamente prohibido (si se mantiene el rgimen fascista), y sus militantes, quienes realmente quieran luchar contra el fascismo en el territorio ocupado, tendrn que hacerlo en condiciones de clandestinidad.

As el problema en Ucrania es que junto a la crisis del PCU la izquierda restante no pudo crear un nuevo partido comunista (no de nombre sino de hecho), que pudiese recibir a los desilusionados del PCU y atraer a las masas populares a su lado. Esta laxitud ideolgica y organizativa de la izquierda ucraniana muy logicamente llev a que, con el trasfondo del empeoramiento de las condiciones socioeconmicas de la sociedad ucraniana, la popularidad del PCU empezase a crecer de nuevo, y en las elecciones del otoo de 2012 no le fue nada mal (en 2007 el PCU obtuvo aproximadamente el 5,5% y en las de 2012 algo ms del 13%), aunque est claro que a menudo se vot por el PCU conociendo perfectamente todos sus problemas y debilidades. Pero la eleccin se hizo sobre la base de que "Mejor ellos que los dems vampiros". S, frente a un trasfondo de vampiros, el PCU pareca bastante bueno, y gracias a su posicin sobre la OTAN, el fascismo, Bandera, la OMC, la amistad de los pueblos, vala la pena votarlos, porque no era tan vergonzoso como lo era para aquellos que dieron sus votos a Yushenko y Yanukovich.

Pero esto es poco para el partido que lleva en su nombre la orgullosa palabra "comunista". Los bolcheviques ensearon que de los verdaderos comunistas siempre se espera ms que simplemente parecer mejores que la burguesa en el marco de "la sociedad del espectculo". Por razones objetivas el PCU no pudo cumplir el rol de vanguardia de la clase obrera ante el golpe fascista y no actu como uno de los principales organizadores de la resistencia al fascismo.

En resumen, la crisis actual evidentemente servir al propsito de limpieza del partido de los compaeros de viaje ocasionales y llevar a serias discusiones en los medios comunistas y de izquierda sobre la necesidad o de crear un nuevo partido comunista en Ucrania o de refundar el PCU bajo una forma renovada y sobre otros principios. He aqu la frase ms adecuada de Vladimir Ilich Lenin sobre los errores absolutos:

"A cada uno lo suyo. En cuanto a nosotros, no dejaremos que hagan presa en nuestro pecho ni las ilusiones ni el desaliento. No temamos reconocer nuestros errores ni temarnos el trabajo de corregirlos reiteradamente, muchas veces, y llegaremos a la cumbre".

Presos de las analogas histricas

Frente al colapso ideolgico de aquellos izquierdistas que apoyaron el euromaidn, y la derrota organizativa del PCU, tiene gran importancia la posicin de aquellas fuerzas izquierdistas y comunistas que no entraron en el partido ms importante, pero se posicionaron contra el golpe por unos u otros motivos.

Un elemento caracterstico de estos partidos, movimientos, organizaciones y grupos similares es la valoracin comunista de los acontecimientos sucedidos en Ucrania, que vean bastante inequivocamente como un golpe fascista en defensa de los intereses del capital financiero y el imperialismo norteamericano. Pero a causa de sus conocidas debilidades organizativas e ideolgicas, en las primeras etapas de la guerra en Ucrania los izquierdistas y los comunistas bsicamente se arrastraron detrs del desarrollo de los acontecimientos. Esto se expresaba en la participacin de voluntarios individuales en la guerra contra los fascistas, recogiendo y enviando ayuda humanitaria, y la participacin de miembros individuales del movimiento comunista clandestino en los territorios ocupados.

En la segunda mitad del verano la situacin empez a cambiar. En las repblicas populares empezaron a formarse partidos comunistas locales, grupos separados de izquierdistas y comunistas empezaron a fusionarse en grupos de tendencia izquierdista-comunista. Entre los pioneros se debe reconocer a los nacional-bolcheviques ("limonistas"), que de hecho intentaron copiar la experiencia de las brigadas internacionales espaolas, y hay que reconocer que lo consiguieron bastante bien. Despus ya apareci el batalln "URSS", el "primer destacamento comunista", y los destacamentos obreros en Donetsk. Actualmente la mayor parte de los destacamentos izquierdistas-comunistas estn vinculados de una u otra forma con la brigada "Fantasma" [Prizrak] de Aleksei Mozgoboi, que no es comunista, pero muchos de los principios que defiende (lucha contra el gran capital, democracia, justicia social, etc.) estn de acuerdo plenamente con aquellas ideas con las que los izquierdistas y comunistas van al Donbs.

Junto con el fortalecimiento de la fuerza organizativa de la izquierda estaba la cuestin de para qu la guerra. Si el sustrato comn antifascista contra la junta de Kiev y sus amos americanos era plenamente compartido y no planteaba problemas especiales, la cuestin de qu debera conseguirse como resultado, con el tiempo empez a ganar cada vez ms importancia, especialmente tras los acuerdos de Minsk y la "voluntaria-forzada" renuncia de conocidos comandantes de campo, cuando Mosc empez a dirigir directamente los procesos en el Donbs.

La consolidacin en torno al tema del antifascismo gradualmente empez a provocar disputas radicales sobre en qu situacin se encuentran el Donbs y Rusia, y quin es culpable de ello. Hay dos puntos de vista bastante extendidos y dominantes.

1. La situacin en Ucrania desde el punto de vista de la analoga histrica y la metodologa recuerda a la Espaa de 1936-1938, y por eso el antifascismo debera seguir siendo la fuerza dominante tras el desarrollo del movimiento izquierdista en el contexto de la guerra en Ucrania, incluso a pesar de que los compaeros de viaje son burgueses, y tambin elementos claramente reaccionarios, hasta incluso en las centurias negras.

2. La situacin en Ucrania no es diferente de la situacin en tiempos de la Primera Guerra Mundial, cuando la competencia entre las potencias imperialistas, que haba desencadenado la guerra mundial, haba llevado a una destruccin y muerte sin sentido, lo que signficaba que los comunistas no deban apoyar en esta guerra a ningn bando, puesto que uno y otro en ltima instancia eran imperialistas, lo que implica que no se deben repetir los errores de los social-chovinistas durante la Primera Guerra Mundial, quienes en 1914 apoyaron la guerra y los crditos militares.

Ambos conceptos en ltima instancia se apoyan sobre los defectos estructurales de tales analogas. En el primer caso en lugar de la URSS estalinista (la cual, adems, ni los trostquistas ni los anarquistas, ni entonces ni ahora no amaban), tenemos a la Rusia burguesa, que entra en el estadio imperialista. En el segundo caso, adems de un conflicto entre potencias imperialistas, hay un rgimen puramente fascista que se corresponde exactamente a la definicin de Georgi Dimitrov:

"El fascismo es la dictadura terrorista abierta de los elementos ms reaccionarios, ms chovinistas, ms imperialistas del capital fianciero... El fascismo no es un poder por encima de las clases, ni es un poder de la pequea burguesa o del lumpen-proletariado sobre el capital financiero. El fascismo es el poder del capital financiero mismo. Es la organizacin de las represalias terroristas sobre la clase obrera y la parte revolucionaria del campesinado y la intelectualidad. El fascismo en poltica exterior es el chovinismo en su forma ms grosera, cultivador del odio zoolgico contra otros pueblos".

En resumen, a pesar del atractivo de estas estructuras histricas, una plena analoga y una metodologa antigua son inapropiadas. La situacin hoy es bsicamente distinta, aunque tiene ciertas similitudes con las anteriores. Por qu en los medios de izquierda la atraccin tan fuerte por copiar la metodologa anterior? El problema es que la teora comunista en trminos de autodesarrollo est bsicamente congelada en los 60. Tras la muerte de Stalin, solo Mao Ze Dong y un poco Fidel Castro pudieron introducir en ella algo nuevo. El estancamiento y el hundimiento del bloque sovitico se produjo en buena parte por este subdesarrollo terico y dogmatismo. La idea se convirti en dogma y a los nuevos retos no se les dieron respuestas a tiempo y apropiadas. Sin las plataformas tericas e ideolgicas adecuadas, el movimiento comunista actual en el espacio de la antigua URSS se vi forzado bsicamente a apoyarse en bases ideolgicas viejas, simplemente porque no haba otras. De ah la atraccin por las analogas histricas, intentando encontrar en la historia recetas ya preparadas del tipo "hgamoslo como los bolcheviques", "hagmoslo como Lenin", "apliquemos la metodologa de Stalin", "propongo volver a Marx y actuar conforme los clsicos".

Esto se produce porque las condiciones objetivas de descontento popular, que fueron utilizadas por los imperialistas norteamericanos durante la organizacin del Euromaidn, y el sentimiento antioligrquico que exista realmente y existe en el Donbs, no se hicieron en absoluto con ello ni los izquierdistas ni los comunistas, aunque por lgica ellos precisamente deberan estar en la vanguardia de la lucha por la justicia social y el poder popular. En Ucrania estos temas los dominan hoy firmemente los demagogos fascistas, y en el Donbs estas aspiraciones se enfrentan a la lnea oportunista del Kremlin, que explota estos sentimientos para sus intereses inmediatos, y al mismo tiempo coopera abiertamente con una parte de la oligarqua ucraniana, lo que suscita preguntas del tipo "Para qu luchamos?". Es bastante obvio que con las actuales tendencias la salida ser una variante de repblica burguesa, y por algo as no todos estn dispuestos a luchar y morir.

Se perdi un tiempo considerable al principio de la guerra, cuando grupos de 50-100 personas podan ir a cualquier ciudad del Donbs y construir all el orden que quisiesen (ya sea una repblica cosaca, ya sea una sovitica). Hoy estas condiciones favorables para el crecimiento del movimiento comunista ya no existen: formadas la RPD y la RPL los partidos comunistas fueron apartados administrativamente del poder real por gente nombrada por Mosc. En este plano, los izquierdistas, respecto a los cuales los nacionalistas resultaron estar en posicin dominante porque resultaron estar ms preparados para la formacin de grupos armados, tuvieron que superar la inercia de las teorizaciones de saln y decenas de aos de pacifismo desarmante. Argumentando que en el Donbs hace falta una verdadera revolucin social, se olvidaron la principal leccin sobre un hombre con un arma, el cual, como dijo Mao, pare poder [Supongo que se trata de la frase El poder nace del fusil]. Separado de la vida por la teorizacin y los perennes intentos de jugar al parlamentarismo burgus, se revel la falta de preparacin del movimiento comunista para defender sus puntos de vista con las armas en la mano. El hecho que durante la guerra apareciesen destacamentos comunistas nos dice que este problema ha sido reconocido y se han llevado a cabo intentos de adaptarse a las exigencias del momento.

A este respecto, los miembros del PCU, PPSU, PCFR, "Borotba" [Lucha], "Rot-Front" [Puo alzado], los "limonistas" y miembros de toda una serie de otros partidos y movimientos intentaron en la prctica adaptarse al propsito establecido de lucha contra el fascismo, al tiempo que sus puntos de vista respecto a la relacin con la poltica rusa en el Donbs, como respecto al resto de la sociedad, difiere significativamente.

En primavera, tras la reunificacin de Crimea con Rusia y hasta el rechazo de Mosc a la entrada de tropas en el Donbs, la inercia del apoyo pblico para el curso en marcha de la Federacin Rusa en Ucrania llev a la creacin de una mayora consolidada pro-Putin, ocupando virtualmente todo el espectro poltico, incluyendo a la izquierda, que vi esto tanto como una reaccin decidida contra el golpe fascista como una una salida de la poltica "compradora" [as en espaol, se refiere a los oligarcas parasitarios] de los noventa. Pero despus de que la poltica del Kremlin cambiara y empezaran las conversaciones secretas de las autoridades del Kremlin con el gobierno y la oligarqua ucraniana, y en el Donbs empezara a correr la sangre, esta mayora se desmoron. El curso seguido provoc descontento tanto a la izquierda como a la derecha, aunque los motivos fuesen diferentes.

La reunificacin de Crimea dej de ser percibida como el inicio de una "revolucin desde arriba" y punto de bifurcacin.

Ahora este episodio fue reconocido como una fluctuacin episdica ante un trasfondo en el que el poder de nuevo se tom a la antigua. Aqu vemos como el curso que sigue el Kremlin mucho ms que la famosa "quinta columna" destruy y destruye la base real del poder, expulsando a la oposicin a gente que todava en primavera los apoyaba plenamente. Al mismo tiempo, hablar de Maidanes "patriticos" y "liberales" olvida que cualquier "revolucin de colores" se produce mediante la consolidacin del descontento de todos los espectros polticos de color, mientras el descontento siga existiendo.

El movimiento comunista y de izquierda est fragmentado. Tiene que apoyar a las repblicas insurrectas y al mismo tiempo criticar a sus lderes porque estos, bajo la presin de Mosc, no llevan a cabo en el Donbs aquella poltica que esperaba la gente que sali a luchar o a ayudar a construir un nuevo estado.

Al mismo tiempo, el movimiento comunista sigue apoyando activamente el discurso antifascista, ayuda activamente a las fuerzas en lucha del ejrcito de Novorosa y recoge ayuda humanitaria para el Donbs. A pesar de las controversias ideolgicas y la insatisfaccin con la situacin actual, se mantiene el sentir general de que el rgimen de Kiev en esta etapa sigue siendo el peligro principal, lo que sigue siendo el principal factor unificador que une a los divididos partidos y movimientos de izquierda.

Y lo que es ms importante, tras muchos aos de chchara vaca, la izquierda y los comunistas consiguieron la posibilidad real de hacer aquello para lo que estn predestinados: luchar por la democracia y luchar contra el fascismo. Y porque para muchos de ellos lo sucedido es una especie de universidad, donde se pueden comparar los clculos tericos con la prctica de los casos reales. Y esta experiencia prctica, sin duda, no se perder.


. Redactor principal del portal "La voz de Sevastopol" Голос Севастополя y autor del blog Colonel Cassad.


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter