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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-04-2015

Nepal, ao 2025

Jess Gonzlez Pazos
Rebelin


El Himalaya se sigue contrayendo y ayer la tierra nuevamente tembl. Una vez ms extensas reas de ese pequeo pas asitico que es Nepal han quedado devastadas. Las principales poblaciones, con su capital Kathmandu a la cabeza, no son hoy sino un amasijo de hierros, madera y adobes; parece que muy pocas construcciones han quedado en pie. Ni aquellas ms antiguas, construidas sin prisa y a conciencia, que sobrevivieron al terremoto de hace diez aos, esta vez han resistido. En suma, el patrimonio cultural arquitectnico de este pas ha desaparecido, el patrimonio humano est tocado de muerte y la conciencia mundial de nuevo se resiente.

Y una vez ms la comunidad internacional, en primera instancia, centra ya su preocupacin en la situacin de sus respectivos nacionales. stos, masivamente paseaban por los valles, descansaban en los pintorescos pueblos, hacan trekking en la alturas o, directamente, trataban de alcanzar cualquiera de las impresionantes cimas de ese pas. Montaas y valles que ayer rugieron, que nuevamente expresaron su protesta y enfado contra el ser humano, contra su inoperancia ante la vida, y contra su hipocresa ante s mismos cuando en repetidas e iguales ocasiones cae en vacos llamamientos a la solidaridad y a solventar de una vez por todas las causas profundas de estas catstrofes. Desastres que no son tan naturales como repetitivamente nos cuentan analistas de todo pelaje, expertos varios y, sobre todo, gobiernos e instituciones internacionales.

Hoy, cumpliendo ya el primer cuarto de este siglo XXI, sigue siendo tan evidente como hace varias dcadas que la combinacin de fenmenos naturales extraordinarios (terremotos, sequas, huracanes...) con condiciones socioeconmicas nefastas e injustas multiplica por miles los muertos y heridos. Es decir, la continua violacin de los derechos sociales, econmicos, ambientales y tambin polticos de las personas y pueblos, inciden en el agravamiento de las consecuencias de estas catstrofes. En los llamados pases enriquecidos, aquellos que todava hoy siguen siendo el primer mundo, estas situaciones no causan sino desperfectos fsicos y, a lo sumo, algunos pocos muertos. Y no quiere esto decir que se respeten plenamente esos derechos, sino que las condiciones socioeconmicas son evidentemente mejores, aunque siempre mejorables despus de los duros ataques del neoliberalismo en los aos pasados.

Y a pesar de esta evidencia permanentemente ocultada, el cmulo de declaraciones y de buenas intenciones declaradas por esa comunidad internacional de gobiernos y mercados, una vez ms suenan como ya odas hace diez, veinte o cincuenta aos. De hecho todo lo que desde ayer escuchamos en la radio y en la televisin o leemos en la prensa ya sea digital o todava en papel, es un calco exacto de lo mismo que esa comunidad dijo tras el anterior terremoto en Nepal, all por abril del 2015. Se acuerdan?

Y todo se afronta igual que entonces, o que cuando unos pocos aos antes otro terremoto brutal se abati sobre Hait, en 2010, produciendo como cosecha ms de 200.000 vctimas mortales y el pas quedo totalmente devastado. Movilizacin inmediata de la solidaridad verdadera, la de los pueblos, la de mujeres y hombres atnitos ante la tragedia vista en sus televisores. Medios de comunicacin masivos desplazados inmediatamente a Nepal, al centro de la noticia, para trasladarnos esas crnicas de la fatalidad en directo durante los prximos cinco o seis das mximo; entrevistando especialmente a alpinistas y turistas occidentales y mostrndonos sobre manera sus odiseas personales para poder salir y regresar sanos y salvos al otro lado del televisor y a la seguridad del hogar.

Y por supuesto, primeros das de aviones especialmente fletados con cantidades grandes de ayuda humanitaria de primera e inmediata necesidad. Acompaados todos ellos por declaraciones de las autoridades competentes, incluso a pie de pista, con promesas de no olvidar al pas y sus gentes en los meses venideros y de hacer un esfuerzo por destinar nuevos fondos econmicos para la reconstruccin del pas. Incluso, si recordamos el terremoto de abril de 2015, recordaremos tambin la cumbre mundial que se celebr en el mes de julio del mismo ao en Londres para recaudar fondos para Nepal. Tambin es cierto que no se alcanz ni de lejos las cantidades que en las primeras estimaciones se haban hecho como necesarias para que la poblacin de ese pas recuperara tan siquiera sus anteriores escasas y esculidas condiciones de vida. En dicha conferencia internacional las promesas, como haba ocurrido anteriormente en Hait y en tan otros pases empobrecidos, se empezaron a desvanecer. Ya haba pasado el momento de las cmaras, los focos y los micrfonos, se haban enterrado a los muertos y, afortunadamente, los nacionales haban sido localizados y casi todos haban regresado sanos y salvos.

Por supuesto, hubo cambios despus del 2015. Mucho del poco dinero recaudado que lleg a Nepal se utiliz principalmente para reconstruir y mejorar las daadas infraestructuras tursticas. Incluso se aprovech para terminar de borrar del mapa algunos barrios marginales de Kathmandu y alguna otra ciudad para poder construir nuevos complejos hoteleros. Tambin se reacondicionaron los accesos al campamento base del Everest, y de otras cumbres, que hasta hoy contaban con ms y mejores comodidades. El sector turstico nuevamente reinaba en la dbil economa del pas, aunque los impuestos de las empresas del sector, ninguna nepal por cierto, fueran nfimos. Y esto, a pesar de que muchos siguen contndonos que los sherpas viven muy bien y que el pas avanzaba con las migajas del turismo que le han hecho adems totalmente dependiente de esta entrada de divisas que occidente deja all.

La infraestructura econmica, de vivienda, de tenencia de la tierra, el rgimen poltico y social, el sistema en suma, nunca cambi y, por ello, hoy una vez ms millones de personas empobrecidas vuelven a llenar las interminables listas de muertos, heridos y damnificados en general. Diez aos despus volvieron a combinarse un fenmeno natural extraordinario con condiciones socioeconmicas injustas. Y esas mayoras empobrecidas nuevamente perdieron lo poco que tenan; pero el sistema sigue bien de salud, gracias. Lo volveremos a salvar. Una vez ms, hoy, en mayo de 2025, la comunidad internacional (gobiernos y empresas, tambin gobernantes) volvern a enviar ayuda humanitaria urgente y ha realizar grandes declaraciones para limpiar siquiera superficialmente la escasa conciencia de este sistema que seguir lucrndose con el Himalaya y sus gentes.

Jess Gonzlez Pazos. Miembro de Mugarik Gabe

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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