Portada :: Cultura :: Fallece Eduardo Galeano, cronista de los nadies
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-04-2015

Galeano, los escritores y los nadies

Camilo de los Milagros
Rebelin


Suean las pulgas con comprarse un perro y suean los escritores con aniquilar a Eduardo Galeano. Ellos, los buenos escritores, los de verdad, los grandes, imperecederos, inmortales, infinitos y otras cuatro cosas que empiezan por in pero que no voy a apuntar. Esos escritores que no se leen, sino que se venden (y aun as no se leen). Esos que no nos recomienda la vecina, sino la editorial. Esos que no ganan afectos, sino premios. Escritores de lentes redondos, de gestos decentes y gustos cobardes, se amamantan en vino extranjero degustando citas incoherentes. Cultos, impolutos, jactanciosos. Esos, los escritores de verdad, odian a Galeano, el escritor de verdades afiladas.

Lo desprecian por autor menor. Galeano, dicen, es un gacetillero de lo mamerto y lo obvio. Es un verbo fcil sobre temas fastidiosos como la pobreza, el imperialismo, el holocausto colonial, el machismo, la unidad latinoamericana, tonteras pasadas de moda, que a un escritor de verdad, de los grandes, de los imperecederos, no le vienen a cuento.

Yo creo que Galeano eligi a consciencia ser un autor menor de edad. Crecer no slo es aburrido, sino que nos acerca mucho a la muerte. A lo mejor la mayor parte de su obra no sea sino un largusimo compendio de fragmentos, con retazos de aforismo y breviario, entre la poesa y la ancdota, entre la opinin y el registro, de estilo nico, a veces meloso, pero entendible, prximo, entraable. A lo mejor Galeano es un fabuloso divulgador, un simplificador de discursos ridos y complejos que contra lo que pretenden, no llegan fcilmente a la mayora social. Es sencillo, es claro, y por lo mismo generoso. As, su prosa logra moverse, revolcarse, manosearse por muchas partes. As, su prosa logra vivir. Vive en los bolsillos vacos del estudiante que anota un prrafo. En el mural coloreado de la sede del sindicato. En el cuento que vuela de boca en boca, de plaza en plaza, de monte en monte, de esta frontera a la otra. En la pancarta de la ltima manifestacin. En el grafiti tembloroso. En la declaracin de amor, o de huelga. Galeano escriba para los nadies, los hijos de nadie, los dueos de nada. Los protagonistas de sus historias, los dueos de sus ancdotas, los lectores de sus libros.

Y los escritores de verdad, los imperecederos e intragables, que escriben para la posteridad, juran que Galeano considera a la gente estpida por esa sencillez, por ese tono cercano, sin arrogancias ni soberbia erudita. Mediocre, le dicen al maestro de la crnica que public Nosotros decimos no, y muy a pesar de ello, no suele figurar en antologas. Falto de rigor, le dicen al clsico de Las venas abiertas de Amrica latina, diagnstico severo, y adems, bien documentado. Irrelevante, resentido, le dicen al caminante que escribi Patas arriba, El libro de los abrazos, Memorias del fuego, uno que conoca su continente con pelos y seales y rostros y abismos. Cursi, le dicen al hombre que durmi en los socavones con los mineros de Potos, que probo ame y yuca en las chozas de los negros colombianos, que fatig los cuadernos clandestinos de Memorias del fuego en los escondites de los montoneros. Porque adems, Galeano es un personaje de s mismo, llega a ser un protagonista en primera persona de la Amrica convulsa que narra. Y ser lo que sea, menos un autor panfletario. Su pluma es fresca. Tampoco le perdonan eso: refrescar un ideario que muchos quieren ver marchito.

Los escritores de verdad, los serios, detestan a Galeano. Porque a l lo leen y a ellos no, porque a l lo conocen y a ellos no, porque a l lo admiran y a ellos no, pero sobre todo, porque ellos queriendo vender no venden, mientras los libros de Galeano se venden sin querer.

Esos escritores tan importantes, tan serios e inteligentes, seguirn impolutos e incomprensibles. Seguirn leyndose y premindose ellos solos. Galeano nunca estar a su medida, por fortuna. Galeano seguir siendo nada ms que Galeano. El de los fueguitos, el consentidor de utopas y tristezas, el que antes de dormir nos cuenta cosas al odo a nosotros, los hijos de nadie, los dueos de nada, los nadies, que valemos tan poquito como sus textos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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