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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-04-2015

Podemos o no podemos?

Miguel Riera
Editorial El Viejo Topo


Hace solo unos meses pareca clara la posibilidad de que que la situacin poltica espaola evolucionara hacia una ruptura con el rgimen de la Transicin y que se produjera la entrada en un proceso constituyente que permitiera afrontar los grandes retos que tiene este pas ante s. Retos que la aristocracia poltica que ha gobernado hasta ahora ha eludido abordar.

La debacle del PP y el PSOE, una firme posicin, aunque minoritaria, de IU y la irrupcin de Podemos auguraban, si no el asalto a los cielos que Pablo Iglesias prometa, al menos una mayora favorable a dejar atrs las dcadas perdidas del neoliberalismo rampante que nos ha conducido a donde estamos.

Sin embargo, ahora las cosas parecen haber cambiado. IU ha sido arrasada al haber visto ocupado buena parte de su espacio natural por Podemos, a lo que hay que agregar un cmulo de errores imperdonables que no ha sido todava capaz de enmendar. Dicho de otra forma: Podemos desnud a IU, que mostr sus lacras, sus incoherencias, a pesar de que alguno de sus miembros, como Alberto Garzn, ha escapado pero a ttulo personal de la hoguera en la que algunos dirigentes han decidido inmolar a la organizacin, tarea funesta en la que IU-Madrid se ha llevado la palma.

Pero tambin a Podemos las cosas han dejado de irle tan bien como pareca que iban a irle; en parte debido a la inteligente y perversa campaa meditica de desacreditacin que el poder real puso en marcha; en parte debido a errores propios derivados de la inexperiencia y de la propia naturaleza de un proyecto de aluvin que pretendi llegar al poder sin antes haber procedido a una decantacin de elementos oportunistas y a una clarificacin de sus procedimientos internos, que a veces han entrado en franca contradiccin con los postulados con los que Podemos consigui atraer a tantsima gente. Hoy puede palparse un cierto desencanto todava no cristalizado en rechazo en muchos de los que acudieron, entusiastas, a integrarse en una formacin que se deca radicalmente democrtica y cuya imagen era fresca, desenfadada, radical en el mejor sentido de la palabra.

Sea como sea, la sensacin de que los de arriba van a salirse finalmente con la suya empieza a hacerse un hueco en muchas conciencias, y aunque el bipartidismo est realmente amenazado, el poder econmico-meditico-poltico est sabiendo encontrar los recambios adecuados para perpetuarse en el manejo de los resortes clave del pas.

Entonces, podemos o no podemos? Podremos?

Una respuesta adecuada a esa pregunta estriba en negarla de entrada. No hay que preguntarse si podemos o no: es necesario que podamos.

La situacin del pas es tan mala, el futuro tan sombro para los de abajo (que por si alguien no lo sabe somos la inmensa mayora, incluidos muchos que se autocalifican de clase media por aquello de sentirse un peln superiores a los otros), la corrupcin ha invadido de tal modo todos los estamentos, lo que queda de democracia est tan amenazado, que la ruptura es necesaria. Imprescindible.

De modo que hay que poder. Hay que poder. Aunque ello represente aceptar de mala gana que no hay formacin poltica perfecta, que todos cometemos errores, que todos hemos de aprender, que en todas partes hay villanos y aprovechados, que las cosas nunca suceden como nos gustara que sucedieran.

Y tenemos herramientas para el cambio. Algunas incipientes, como las plataformas de unidad popular al estilo de Barcelona en com, por poner un ejemplo. Otras con mayor o menor peso poltico, como Podemos e IU, que tienen an mucho que decir. Y, sobre todo, tenemos la percepcin rotunda, difana de que el cambio es necesario, y sabemos que ese cambio no puede alcanzarse limitndonos a ver debates televisivos en el sof de casa.

Hace poco vislumbramos una oportunidad. No dejemos que se escape.

Podemos, si queremos. El Viejo Topo / 328 / mayo 2015


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