Portada :: Venezuela
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-05-2015

Percepciones y realidades

Nstor Francia
Rebelin


En Venezuela, se aproximan las elecciones primarias tanto de la MUD (entente derechista) como del PSUV (principal partido revolucionario) Nosotros nos saltaremos esas instancias, donde todo en realidad parece bsicamente resuelto (aunque con un poco ms de ruido del lado opositor). Nos inquietan ms las parlamentarias generales, que aun no tienen fecha, aunque difcilmente sean antes de noviembre de este ao.

En este momento, comienzan a pesar cada vez ms las percepciones, que es el verdadero caldero de la poltica, en una poca en la que la impronta meditica lo marca todo. Hoy haremos un ejercicio que nos parece interesante y necesario: Cmo se estn moviendo las principales matrices mediticas (incluir aqu el rumor, el corrillo y Radio Bemba, por supuesto)? Ojo: sealaremos por un lado las principales percepciones que parecen instalarse, trataremos de compararlas con la realidad real (en contraposicin a la realidad virtual) y nos complicaremos la vida, como nos gusta. Claro, aqu no estamos para cumplir deseos, satisfacer necesidades emotivas ni repetir cantaletas de ningn tipo. Es un riesgo, pero tenemos que correrlo.

Finalmente, lo que llamamos percepciones parten desde las matrices que trata de imponer la oposicin: las percepciones negativas, las que deberamos tratar de revertir (y no en todos los casos podremos, al menos no del todo)

Percepcin 1: En Venezuela gobierna un cogollo, una lite, la boliburguesa. La realidad real: nunca antes en nuestro pas haban surgido tantas y tan variadas formas de participacin popular, aunque no siempre est participacin es protagnica, en el sentido del poder poltico. El pueblo tiene poco poder real, en cuanto a las grandes decisiones, salvo en el caso de las electorales. Las relaciones de trabajo en las instituciones pblicas en general reproducen los esquemas verticalistas propios del modo de produccin capitalista: los patronos por un lado y los trabajadores por otro, en una relacin de sometimiento que a veces no excluye distintas formas de despotismo y acoso laboral. Sin embargo, insistimos, aun as los niveles de organizacin y participacin popular son inditos.

A la percepcin sealada abona la matriz de que el Gobierno no tiene caras nuevas, son los mismos que gobiernan desde el principio. Tampoco es verdad: muchos jvenes y caras nuevas se han incorporado a altos niveles del poder del Estado. Por supuesto, el Gobierno tiene que ser una combinacin de experiencia y juventud. Tal vez esta matriz de cogollo podra ser combatida si se logra mayor variedad en las voceras, en el sentido del tiempo de exposicin. Entendemos la carga que pesa sobre sus hombros, pero creemos que hay algunos voceros sobreexpuestos: el propio Presidente, Diosdado Cabello y Jorge Rodrguez son ejemplo de ello. Tampoco ayudan los constantes enroques de ministros y jefes de instituciones.

En todo caso, hay que tener cuidado, pues la percepcin de que est gobernando una lite la ha ido instaurando la derecha con algn nivel de xito.


Percepcin 2: Venezuela es el pas ms corrupto del mundo. Una de las matrices ms injustas que trata de sembrar la derecha. Hay corrupcin, s, y el Gobierno la est combatiendo. Pero estamos muy lejos de lo que fue la desenfrenada corrupcin en la Cuarta Repblica. En todo caso, para el pueblo, segn todos los estudios, esta nunca ha sido una de sus principales preocupaciones, sobre todo porque desde hace tiempo se ha instalado una mxima que se basa en el hecho, no fcil de discutir, de que el poder siempre acarrea algn grado de corrupcin administrativa: que roben, pero que hagan. Si hay soluciones, no seran tan importantes los ladrones. Esto es lo que piensa el comn de la gente, al margen de las valoraciones ticas y culturales que ello implica.

 

Percepcin 3: En Venezuela hay una profunda crisis econmica y el pueblo est sufriendo hambre, escasez e imparable inflacin. Bien, aqu hemos llegado a profundidades, al meollo de la cuestin en lo que atae al tema electoral: el descontento popular por la situacin econmica nos puede fregar. Esto es una preocupacin seria de muchos. As lo sealaba el periodista de izquierda Eleazar Daz Rangel en su columna dominical: Muchos me preguntan por qu hago tantas referencias a las colas. He explicado que vivo cerca de un Bicentenario y todos los das del mundo paso al frente y veo las colas, algunas interminables, incluidas las de la tercera edad Uno se pregunta en cul porcentaje de quienes hacen colas todos los das, con las incomodidades que supone y el tiempo que se pierde, no sern afectados en sus conductas poltico-electorales, que generen abstencin y hasta votos en contra del chavismo.

Por supuesto, es falso que en Venezuela haya hambre. Muy por el contrario, nunca antes este pueblo se haba alimentado mejor, de esto dan fe todos los estudios serios, incluidos los de organismos autorizados como la FAO. Pero colas e inflacin desbordada hay, a qu negarlo.

Ahora bien, el problema ms difcil en ese sentido es que est creciendo la sensacin de que el Gobierno no est haciendo lo suficiente para superar estas dificultades y algunos piensan que est como paralizado, as no sea cierto. Recordemos: estamos hablando de percepciones.

El pasado domingo hicimos nuestra caminata teraputica maanera. Este paseo nos lleva invariablemente al mercado de Quinta Crespo, donde solemos compartir con la gente para palpar el ambiente Guerra econmica? Ayer un chavista que nos abord nos haca sealamientos que no son del todo descabellados: Si hay una guerra econmica, la estamos perdiendo. Y si es cierto que hay tal guerra por qu no actuamos en consecuencia? Guerra es guerra! Y en estado de guerra hace rato que deberamos haber decretado una emergencia nacional y lanzado al ejrcito masivamente a la calle, a acabar por la fuerza con el bachaqueo, la especulacin, el acaparamiento, la usura y el contrabando. Es lo que hubiera hecho Chvez.

Bien, no vamos a discutir aqu la justeza de este planteamiento, pero es claro el espritu que transmite, la frustracin, los atisbos de cansancio y desesperanza que refleja.

Guerra econmica? S, pero no solo eso. Nosotros no somos duchos en economa, pero nos gusta leer a quienes han estudiado con ms profundidad ese complejsimo tema. El otro da leamos un artculo del camarada Vctor Alvarez (Romper la inercia). No vamos a suscribir todas sus opiniones, con algunas estamos en desacuerdo, pero en algo tendr razn, vale la pena escucharlo: La coyuntura econmica por la que atraviesa Venezuela es compleja y de alto riesgo, pero no puede explicarse por la sola cada de los precios del petrleo La baja del ingreso petrolero vendra a ser un catalizador de la contraccin econmica, mas no su causa. La verdadera razn est en los desequilibrios macroeconmicos, la falta de polticas agrcolas, industriales y tecnolgicas y la conformacin de un clima cada vez ms adverso a la inversin productiva. Las verdaderas causas de la cada de la produccin hay que buscarlas en el agotamiento de las polticas econmicas que el Gobierno se empea en mantener. En lugar de corregir las distorsiones fiscales, monetarias, cambiarias y de precios, la poltica econmica en lo que va de 2015 ha sido de contingencia, enfocada en combatir los problemas de escasez, acaparamiento y especulacin a travs de operativos de controles, multas y penas de crcel, sin mayores actuaciones en materia de polticas macroeconmicas y sectoriales En su afn de derrotar la llamada guerra econmica, el Gobierno lanz una ofensiva plagada de regulaciones y controles que propician la corrupcin, sin comprender que la escasez, el acaparamiento, la especulacin y el contrabando son la consecuencia inevitable de los incentivos perversos que ofrece el rgimen de cambios mltiples, los ineficientes subsidios y los rgidos controles de precios mientras siga atacando los sntomas en lugar de erradicar las causas de la enfermedad, los problemas econmicos persistirn y el malestar seguir creciendo en el seno de la poblacin. Si el Gobierno no ayuda y mantiene su inaccin, el inevitable costo poltico puede llegar a comprometer el logro de la mayora socialista en la nueva Asamblea Nacional Inercia? Quiz s, quiz no. Pero esa es una peligrossima percepcin que tiende a imponerse.

 

Percepcin 4: El Gobierno es un cementerio creativo, repetitivo y sin ideas. Como dijimos, Vctor Alvarez habla de inercia en el plano econmico. Eso quiz sea solo una percepcin, probablemente lo sea, no estamos seguros. Pero la matriz opositora de que el Gobierno no tiene ideas y que no hace sino repetirse (y por lo tanto repetir los errores del modelo) es ayudada en algn modo por nosotros. Parecieran ser necesarios una renovacin del discurso, una apertura en lo ideolgico, un refrescamiento conceptual. Es justo e ineludible, por ejemplo, mantener vivos el pensamiento y el espritu de Chvez. Pero no podemos vivir solo de eso. Todos los seres vivos sufrimos el aserto de la conocida cancin de Pablo Milans: el tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos. Tambin la sociedad y sus distintos sectores, que son seres vivos, sin duda (ya que estn conformados por nosotros, los humanos). Solo la mente abierta es capaz de sobrevivir dignamente a los estragos inevitables del tiempo. Una mente cerrada, aferrada a cualquier tipo de dogma, envejece ms rpido. Pero hay dos tipos de rejuvenecimiento. Uno es superficial: te maquillas, te inyectas botox, te haces la ciruga, te enmascaras. El otro es profundo, espiritual. Esa renovacin espiritual es la que estamos necesitando. No hay que tenerle miedo. Se trata de uno de los debates ms importantes que debera dar la Revolucin en este momento, ya que estamos hablando de percepciones. Basta, por ejemplo, de la imitacin gestual, lingstica y estilstica de Chvez. Inspirmonos en el pensamiento de Chvez, pero desarrollmoslo, con un estilo propio, una oratoria nueva, un conjunto de ideas que aborde con coraje las nuevas realidades. La sociedad no se detiene. Si no actuamos segn ese inevitable carcter, simplemente nos dejar atrs. La Revolucin pide a gritos renovacin.


Percepcin 5: Este es un Gobierno mentiroso. Una de las grandes fortalezas de Hugo Chvez era su credibilidad. El pueblo saba que poda equivocarse, pero jams mentir. El era la verdad encarnada. De muchas maneras el imperialismo y la derecha trataron de derribar ese muro de credibilidad, pero no pudieron. Adems, Chvez era nico, autntico, como l mismo dijera tantas veces de s mismo: genio y figura hasta la sepultura. Claro, no estamos hablando de quienes lo odiaban. Pero eso el mismo Chvez lo explicaba con su estilo inconfundible: No soy monedita de oro pa caerle bien a todos Hered este halo Maduro? En principio s, l es un hombre que refleja honestidad y bonhoma Es esto transferible al Gobierno? No necesariamente. Ni siquiera cuando Chvez viva en el plano fsico lo era. En el caso del Gobierno la credibilidad debe ser construida, ganada. Pero a veces se acta en direccin contraria. Un buen ejemplo de ello son las reiteradas denuncias y ofrecimientos de pruebas que despus no aparecen, al estilo de Ramos Allup Quines son los autores intelectuales del asesinato de Robert Serra, dnde estn? No nos digan que son el jefe de sus escoltas o El Colombia, unos simples malandros. Nos han ofrecido ir hasta el fondo en la investigacin, pero hasta ahora no nos han satisfecho Lo harn algn da? Ojal. Porque la verdad es que se han quedado sobre todo en la superficie. Algo parecido ocurri con el asesinato de Otaiza Y el tema del complot con los tucanos? Nos hablaron de varias horas de videos y hasta el momento solo hemos visto un par de minutos y escuchado unos audios. Peor, todava: metieron preso a Ledezma por su supuesta vinculacin con este caso, ofrecieron igualmente pruebas, y nada. Hasta el partido espaol Podemos pidi evidencias y se ha quedado esperando No nos vengan a decir que un grfico con una flechas, unas fotos, unos nombres y unos nmeros de telfonos son prueba de nada! Estamos diciendo que el Gobierno ha mentido en estos casos? Para nada, pero recordemos una vez ms que estamos hablando de percepciones. Si siguen apareciendo casos como los mencionados, podra explotarnos en la cara el dicho de que tanto va el cntaro al agua hasta que se rompe. Tal vez necesitamos ser ms discretos, menos escandalosos, y no dar razones a la derecha para poner en duda la veracidad de nuestro Gobierno. El pueblo es sabio y paciente, pero tambin zamarro Mucho cuidado!


Percepcin 6: El pas est en estado de anarqua y caos. Esta es una de las matrices preferidas del imperialismo y de la derecha. Claro, el caos y la anarqua son buenos argumentos para la intervencin. La verdad es que las instituciones funcionan en general de manera normal, la gente ha respondido con paciencia y bastante orden a la contingencia econmica, las intenciones de generar violencia han fracasado estrepitosamente. No hay ningn caos ni ninguna anarqua. Pero (qu baile que siempre hay un bendito pero, como dice mi dilecto amigo Perucho Conde!) cosas pasan que son aprovechadas por los enemigos para tratar de ahondar en esa percepcin inducida, y que son responsabilidad nuestra. El tema del trfico en la ciudad capital, con motorizados y buseteros violando todas las leyes, individuos escandalizando en las calles y bebiendo a las puertas mismas de escuelas (caso de la Unidad Educativa Luis Razzetti, en Santa Rosala), desrdenes y atropellamientos en algunas colas (no hablamos de protestas, sino de indisciplina social), los bachaqueros pululando y especulando en las calles ante la vista gorda (y se sospecha tambin de la complicidad) de funcionarios y autoridades policiales. Son casos puntuales, pero que aprovecha la derecha para referir la falta de gobierno. No podemos resolver todo de una sola vez, pero hay que ir remando, quiz con ms fuerza y decisin.

 

Percepcin 7: Este es un Gobierno improvisado. Si algn movimiento poltico-social de la Venezuela posterior a la independencia puede preciarse de tener un proyecto a largo plazo, es la Revolucin Bolivariana: est plasmado, de manera general, en la Constitucin de la Repblica Bolivariana de Venezuela. En cuanto al momento actual, se cuenta con otro instrumento de ejecucin prolongada: el Plan de la Patria. Sin embargo, esta planificacin estratgica no siempre ha estado acompaada de una correcta planificacin que solo por razones hermenuticas llamaremos circunstancial o tctica. Culturalmente, el venezolano es reacio a la planificacin. Es lo que plasm de manera brillante Ibsen Martnez en aquel personaje Eudomar Santos, con su filosofa de como vaya viniendo, vamos viendo. Pero hay que trabajar (que incluye escuchar las voces que claman ms all de los tabiques de las oficinas) y luchar para superar esa rmora. Hay ejemplos que son clara muestra de improvisacin: la permanente cambiadera y los enroques de ministros, y otros altos funcionarios, que comnmente llegan a los cargos y cambian a su vez a los subalternos por otros cercanos a ellos, y a menudo implantan nuevos planes y proyectos, afectando severamente la necesaria continuidad administrativa. Ahora bien, la planificacin no se basa en plasmar planes, sino en insertarlos dentro de una planificacin estratgica, con herramientas especficas al servicio de objetivos al corto, mediano y largo plazo, medibles, evaluables

No ha sido acaso improvisado el proceso de estatizacin de la actividad productiva, que ha generado reconocidos fracasos en muchas empresas del Estado producto de expropiaciones hechas sin una adecuada planificacin? Ha habido xitos tambin, es verdad, pero muy parciales Y si no, a qu se debe el hecho de que en 15 aos no hemos podido alejarnos del modelo rentista, que ms bien se ha profundizado? En parte al sabotaje econmico, es verdad. Pero tambin a crasos errores de planificacin que se ha cometido.

En el centro de Caracas hay un caso emblemtico de la improvisacin: el Nuevo Circo, un monumento histrico de la ciudad, un hito arquitectnico y cultural caraqueo (que hoy se ha convertido, precisamente, en un monumento a la improvisacin). Fue reinaugurado por un alcalde de la Revolucin despus de una falsa restauracin que estaba lejos de estar terminada. Si usted pasa frente al Nuevo Circo hoy, admirar la belleza de su cuidada fachada. Y es eso, pura fachada. Adentro abunda en escombros y ruinas, y en su parte trasera externa es un matorral impresentable, un basurero Qu vamos a hacer los analistas revolucionarios? Hacernos la vista gorda, ser complacientes, mentir? Eso s sera una traicin al pueblo y a la Revolucin. Nuestro Gobierno ha hecho cosas bien hechas, no hay duda. Un buen ejemplo de ello es la restauracin del casco histrico central de Caracas. Pero no nos solacemos en nuestra glorias, ms bien demos relevancia a nuestros errores, no para reconocerlos, sino para corregirlos, que es el verdadero reconocimiento.

Percepcin 8: El Estado est sobredimensionado. Esta es una de las matrices preferidas de los neoliberales, que suean con el mundo del Estado mnimo y el reino del libre mercado. Lo que realmente est sobredimensionado en Venezuela es el imperio del capital. Grandes ganancias para la banca privada, monopolizacin privada de la produccin y distribucin de importantes bienes de consumo masivo, acaparamiento, sabotaje, especulacin comercial y cambiaria. En el aspecto productivo, lo errado no han sido las expropiaciones y estatizaciones, sino la forma improvisada en que se ha hecho buena parte de ellas y la ineficiencia en muchos aspectos de su administracin. El Estado en Venezuela ha jugado un gran papel, en estos aos de chavismo, en la elevacin de la calidad de vida del pueblo y lo sigue jugando. Las misiones sociales, la superacin significativa de la pobreza y la miseria, el buen poder adquisitivo de la mayora de la poblacin, los notables avances en educacin y salud, son obras del Estado en revolucin (con el apoyo y el acompaamiento del pueblo)

Nosotros, nuestros lectores lo saben, no somos fanticos del Estado. Este de hoy sigue siendo el Estado burgus, lleno de vicios y lacras heredadas, y no fciles de superar. Pero lo vamos a necesitar aun por mucho tiempo, con todo y sus carencias. Preferimos mil veces el poder de este Estado en revolucin, con todos sus defectos y taras, que el salto al vaco (o ms bien a la violencia) que representara el regreso al camino del neoliberalismo que destruy a nuestro pas, entreg nuestras riquezas a las lites econmicas criollas e imperiales, excluy, empobreci y reprimi a nuestro pueblo. Nuestras crticas jams dejarn de enarbolarse con la marca de la lealtad al proceso revolucionario y a su dirigencia. Para atrs ni para coger impulso. Con la Revolucin siempre hay esperanzas, con el capitalismo solo engao, desilusin, disolucin y muerte.


Percepcin 9: Venezuela es el pas ms inseguro del mundo. Primero que nada vamos a agradecer a nuestro dilecto amigo Luis Britto Garca el envi de su artculo La verdad sobre la inseguridad, pues nos ahorrar palabras (el lector puede hallar el trabajo completo en buscadores de Internet, es altamente recomendable).

Despus de abundar en relevadoras cifras comparativas extradas de distintos informes, Britto afirma: A travs de la masiva divulgacin de una tasa de homicidios irreal y exagerada, parece que nuestro pas hubiera sido vctima durante un quinquenio de una operacin de Guerra Psicolgica, cuyos lemas por cierto fueron esgrimidos por terroristas que se dedicaron a asesinar compatriotas y destruir bienes supuestamente reclamando Seguridad Por falta de las medidas oportunas de divulgacin de las cifras correctas, esta operacin de Guerra Psicolgica ha dado sus frutos. El 12 de febrero los opositores convocaron con el pretexto de la Inseguridad una manifestacin contra la Fiscala General de la Repblica, que deriv paradjicamente en hechos violentos con saldo de dos muertos y unos sesenta heridos.

Britto seala observaciones de Eleazar Daz Rangel publicadas en Ultimas Noticias del 16/11/2011 segn las cuales en Venezuela, 27% de los encuestados en 2010 dijo haber sido vctima de delitos, pero el 64% afirm que la inseguridad es el primer problema:   la percepcin de la inseguridad superaba al nmero de delitos reales en 37%,   y casi lo duplicaba, registrando la diferencia regional ms alta entre percepcin y victimizacin .

Y para terminar con las citas de Britto: La investigacin para Latinobarmetro   La seguridad ciudadana: el problema principal de Amrica Latina , de Marta Lagos y Luca Dammert  en 2008 inquiri de una muestra de ciudadanos de 20 pases que calificaran, en una escala de 10, el nivel de violencia de su propio pas. El promedio fue de 5,6; los pases percibidos como ms violentos fueron respectivamente Guatemala con 7, El Salvador con 6,4, Brasil con 6,3 y Mxico con 6,2. Los percibidos como menos violentos resultaron Venezuela, Nicaragua y Chile, empatados en un puntaje de 4,8; Paraguay con 4,7; Ecuador con 4,6; y Uruguay con 4. El nuestro estara en el cuarto rango de menos violento de la regin.

Britto plantea en su trabajo que hay un dficit de divulgacin de las cifras reales de inseguridad, lo cual apunta una vez ms a las consabidas fallas de las polticas comunicacionales oficiales.

Nosotros hemos afirmado ms de una vez que la inseguridad es un problema mundial, creado por las lacras sistmicas del capitalismo, una de las ms nefastas consecuencias de las grandes desigualdades sociales, de la ignorancia a la cual se somete a grandes masas humanas, de la cultura de violencia y muerte que difunden los transmisores mediticos y culturales de la sociedad decadente dominada por la burguesa y su expresin ms acendrada, el imperialismo. Es, pues, un problema estructural que solo podr superarse con el desarrollo de la sociedad igualitaria que promueven las tendencias socialistas y que no tiene solucin definitiva en el mundo actual dominado por el capitalismo.

En cuanto a nuestro pas, es falso que sea el ms inseguro del mundo, ni siquiera est cerca de serlo el de Amrica Latina. Pero adems, es claro que buena parte de los delitos violentos que se cometen en Venezuela forman parte de las labores de sabotaje atribuibles a la guerra de baja intensidad y del golpe continuado a los cuales est sometida desde hace aos la Revolucin Bolivariana, a travs de la infiltracin paramilitar y de grupos entrenados para la violencia selectiva, que desarrollan acciones que son sobredimensionadas por la canalla meditica de la derecha.

Finalmente, hace rato que el sealamiento de la inseguridad como la preocupacin principal de los venezolanos ha sido desplazado por los problemas econmicos.


Percepcin 10: Maduro est aislado internacionalmente porque pelea con todo el mundo. Esta matriz tiene aos siendo manejada por la derecha, pero sin duda ha sufrido un golpe casi mortal despus de la orden ejecutiva de Barack Obama y la extraordinaria reaccin del Gobierno y del pueblo revolucionarios de Venezuela, y la extraordinaria ola de rechazo a la accin imperialista que recorri el mundo. Los apoyos cayeron en cascada desde importantsimos organismos internacionales: la ALBA, Unasur, la CELAC, el Movimiento de Pases No Alineados, el Grupo de los 77 + China. En cambio, el aislamiento del imperialismo fue patente y ni siquiera sus aliados ms cercanos se plegaron a su despropsito, como en el caso de la Unin Europea.

Venezuela, a pesar de su gran riqueza petrolera, es un pequeo pas suramericano que exhibe una poltica orientada hacia la paz (recordemos el importante papel que ha jugado en el proceso de paz en Colombia) y que, por supuesto, no es una amenaza ni militar ni econmica para nadie. Sin embargo, es absolutamente justo, inevitable, necesario que nuestro pas reaccione de inmediato de manera radical, inconfundible, ante cualquier intento de injerencia externa, sobre todo cuando hablamos de los poderes fcticos del mundo. Un ejemplo de ello es el reciente incidente con el Gobierno espaol. Hay que actuar como dice la cancin: Si lo ven que viene, palo al tiburn. O la otra, de Carlos Puebla: Al que asome la cabeza, duro con l, Fidel

Por ltimo y en ese sentido, es imposible no agradecer una vez ms a Hugo Chvez por su impulso histrico imborrable a la integracin y a la unidad latinoamericana y caribea, y por su contribucin estratgica, extraordinaria, a la conformacin de un mundo multipolar, donde cedan finalmente los poderes hegemnicos y den paso a una sociedad humana donde el poder sea compartido desde distintos polos que trabajen coaligadamente para la superacin de los graves problemas de la Humanidad.

 


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter