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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-05-2015

Izquierda Unida, crisis permanente o crisis final?
El reto de Alberto Garzn

Alberto Arregui
Rebelin


Todo cambio social profundo implica el choque entre clases que contraponen intereses materiales y, por tanto, concepciones polticas y ticas enfrentadas. Las pocas de crisis de las estructuras de dominacin se saldan con la pugna por cambiar el statu quo, por una parte de la sociedad, y el mantenerlo, por parte de la clase dominante de turno. Pero, aunque es trascendente, se presta menos atencin a un factor constante: las condiciones y resultados de esa lucha de clases se deciden, al tiempo, en cada campo en conflicto. La historia de las revoluciones, la francesa, mexicana, rusa o la espaola del 31 al 37, es la historia de las luchas internas en cada campo.

La llamada Transicin de la dictadura franquista al rgimen monrquico del 78 es, en gran parte, la historia de la pugna por el control poltico de cada campo en liza. La de la burguesa, por unificar su campo a travs de un nuevo partido (la UCD) y tener un liderazgo poltico que apostaba por el pacto social y poltico con los dirigentes de la izquierda. La de los dirigentes del PCE y del PSOE, por controlar el movimiento de sus propias bases y de la clase obrera, y apaciguar su campo para pactar en secreto con la dictadura reformada y poder, despus, pactar la constitucin monrquica y burguesa. El mrito de los reformadores del franquismo fue comprender que no podan derrotar al movimiento obrero, pero que si podan entenderse con sus dirigentes.

Podramos afirmar que existe una relacin entre la crisis profunda de la izquierda, los cambios, la inestabilidad y la crisis de la sociedad. Mientras la nueva conciencia y las reivindicaciones, forjadas al calor de la crisis de sobreproduccin capitalista y las luchas en las calles, pugnan por tomar forma poltica, las viejas organizaciones crujen o languidecen al no ser capaces de o bien encauzar o bien anular dichas ansias de cambio. La lucha de clases se expresa pues, en el seno de las organizaciones de la clase obrera. Por un lado, aquellos dirigentes polticos y sindicales que se han acostumbrado a vivir del Estado, de las empresas, de los cargos institucionales, de los pagos de Bankia en definitiva que se han hecho parte del sistema y del rgimen del 78. Enfrentados a ellos, aquella militancia y una parte de los dirigentes que se sienten identificados con las aspiraciones de la clase trabajadora, que siguen creyendo en que la nica alternativa conduce al camino de una sociedad socialista. Y llega un momento en que ambas tendencias no son compatibles en el seno de la misma organizacin. Esa es la situacin de Izquierda Unida.

La direccin a veces juega un papel que podramos llamar bonapartista, inclinndose entre los grupos en conflicto. Algo que hasta cierto punto han hecho Cayo Lara, o Jos Luis Centella, pero ahora parece que el coordinador general de IU ha dejado ese papel de juez imparcial del que le gustaba alardear, para implicarse con todas las consecuencias con el ala de derechas, la de Llamazares, la del partido Bankia [2], la del club de la ceja, la de PRISA, la de los despachos de los aparatos de CCOO y UGT. Cayo Lara fue elegido coordinador general de IU despus de un perodo tormentoso de crisis en la organizacin. Con ese dato no daramos una referencia temporal, pues la vida de IU ha sido la de la crisis permanente, parafraseando a Marx.

Izquierda Unida surgi en 1986 como un proyecto de unidad popular alternativo a la poltica del PSOE que, tras un triunfo aplastante en octubre de 1982, haba traicionado todas las esperanzas de su electorado. Desde su origen, simplificando un poco, se ha mantenido siempre una pugna entre dos tendencias; por una parte los partidarios de convertir a IU en la rueda de repuesto del PSOE, con una relacin de vasos comunicantes en cuanto a respaldo electoral, la otra es la de ser una alternativa al sistema y, por tanto, tambin una alternativa al PSOE, no un repuesto ni una muleta. Gaspar Llamazares y su ahora partido, Izquierda Abierta, son la expresin ms clara de esa opcin intercambiable con el PSOE.

Cayo Lara sustituye a Gaspar Llamazares

Era el ao 2008, noviembre, cuando se celebr la IX Asamblea federal de IU. Gaspar Llamazares haba conseguido hurtar el resultado de la VIII Asamblea federal y, a pesar de haber quedado en minora, se mantuvo un mandato ms, trucando los resultados y forzando al candidato alternativo, Enrique Santiago, y a quienes lo habamos respaldado, a aceptar la situacin creada o enfrentarse a la escisin.

Pero el llamazarismo, a pesar de todos los trucos, lleg agotado a esta IX asamblea de IU tratando de agruparse en torno a una de sus estrellas, Ins Sabans. La oposicin a ese alter PSOE de IU buscaba una candidatura en torno a quien agruparse, pero el PCE consideraba a Enrique Santiago demasiado de izquierdas y demasiado independiente respecto a las consignas emanadas de los rganos del PCE, y la persona elegida fue Cayo Lara, un dirigente de perfil discreto y sin especial carisma poltico, pero que era precedido por una fama de persona honesta que peleara por la unidad de la organizacin y, sobre todo, de una cercana que lo diferenciaba de los anteriores coordinadores. Se convirti en el candidato oficial del PCE para desbancar a los dems sectores y recuperar el control del aparato de IU.

En la misma asamblea federal, a pesar de haber sido el candidato ms votado, no pudo ser elegido coordinador, esperando a que se posicionase la federacin de Madrid, dirigida por ngel Prez (emblemtico amigo de Florentino, segn relata Escudier [3], y cumplidor de las polticas de Caja Madrid-Bankia), lo que era un mal presagio. A pesar de que algunas personas, entre las que se encontraban Enrique Santiago y yo mismo, insistimos en la necesidad de someter la eleccin de Cayo a votacin, el afectado, de la mano de Willy Meyer (otro mal presagio), no quiso someter su candidatura a la decisin del Consejo Poltico Federal, aunque tena suficientes votos garantizados, y su eleccin se aplaz para dar tiempo a negociar. Es decir, ya se empezaba usurpando las decisiones de la asamblea y del consejo federal para ser sustituido por el juego de camarillas, negociaciones secretas y bambalinas, otro mal presagio, y peor comienzo. IU estuvo sin coordinador un mes, obteniendo un porcentaje de respaldo del 55% en el CPF, algo inferior al que podra haber obtenido de haberse presentado a la votacin de los miembros del CPF elegidos en la Asamblea Federal, alcanzando un acuerdo con las otras candidaturas de izquierdas como sola ser habitual.

Las maniobras entre bastidores sirvieron para reforzar al sector ms burocratizado y derechista. Willy Meyer tena un papel importante en la nueva direccin federal, as como ngel Prez, que entr a formar parte de la direccin permanente, junto a Ins Sabans y Rosa Aguilar, personificacin de la intercambiabilidad con el PSOE que caracteriza al llamazarismo.

La mayor parte de la militancia ha atribuido a Cayo Lara el mrito de haber impedido una escisin en IU, de haber recuperado una imagen de credibilidad y cercana. Sin duda, la organizacin estaba al borde de la desaparicin, siendo cierto que el coordinador supo negociar y atemperar los enfrentamientos de los diversos barones y taifas, el mayor mrito correspondi a la militancia con su labor y su presencia en las movilizaciones, como todo el mundo ha reconocido.

La crisis y la movilizacin social lo cambi todo

El contexto econmico y poltico hizo aflorar las contradicciones sociales con gran tensin y la X Asamblea federal de IU en diciembre de 2012, ya expres una corriente muy clara de choque entre dos tendencias enfrentadas en la organizacin. Los seguidores de Llamazares haban quedado muy mermados, pero la diferenciacin se estaba produciendo en el bloque mayoritario de IU y del PCE. La agitacin en la calle, el 15 M, las huelgas generales, la lucha contra los desahucios haban trastocado las conciencias. La militancia buscaba una respuesta acorde a los tiempos de crisis y lucha, y la direccin estaba anclada en el pasado.

El ambiente en la asamblea era de radicalizacin, las delegaciones respaldaron las propuestas ms audaces tanto en la poltica econmica (la poca del pacto social ha muerto), como en derechos democrticos (disolucin de los antidisturbios), como en la estructura interna (limitacin y control de los salarios de los cargos pblicos a dos veces y media el SMI, Soberana de las asambleas de base en su mbito y eleccin democrtica de las listas electorales). La direccin sufri esta derrota con la calma de quien sabe que el papel se mete en un cajn. Las resoluciones de esa Asamblea jams han visto la luz y, por supuesto, fueron ignoradas y violadas diariamente por la prctica de la nueva direccin a cuya cabeza se volvi a situar Cayo. Pero no hay mayor droga que el xito, y aparentemente el futuro de la organizacin estaba preado de xitos, ya que los acontecimientos favorecieron el crecimiento del apoyo a Izquierda Unida que se reflejaba en todas las encuestas, aunque con ms dificultad en la militancia. Para muchos dirigentes el aumento de apoyo electoral, que era su principal preocupacin, pareca garantizado.

Pero se estaban acumulando errores de direccin, incapacidad para democratizar la organizacin o polticas errticas, como la entrada en el gobierno andaluz con el PSOE o el apoyo al PP en Extremadura, que tambin pasaron factura.

Ahora queda claro que fueron vientos favorables y que, cuando el viento cambi de rumbo, no haba pilotos en una nave que empez a derivar al pairo de los acontecimientos, hasta que ha sido desarbolada. Pero entonces se atribua al buen papel de una direccin que ni entendi su ascenso ni mucho menos ha comprendido su declive. Se ha limitado a subir y bajar sin entender. El ser humano, que es capaz de transformar la historia, es en muchas ocasiones un instrumento inerte de las fuerzas que se mueven en ella.

Ascenso y declive de IU: el resultado de las europeas

Aunque algunos no se han dado cuenta hasta las elecciones andaluzas, el cambio de signo se produjo con las elecciones europeas. Donde en realidad se desencadena la primera escisin de IU: Podemos. Dejemos para otra ocasin el anlisis de esta nueva formacin poltica, que en mi opinin encaja a la perfeccin en la descripcin que Gramsci hizo de partido carismtico, para centrarnos en la evolucin de la descomposicin de IU [4].

Los pronsticos electorales eran tan positivos para IU en las vsperas de las elecciones de mayo de 2014 al Parlamento europeo, que el ncleo duro de su direccin despreci el cambio profundo que se haba producido en el ambiente social. Las marchas de la dignidad de marzo haban demostrado que la capa ms activa e implicada en el movimiento era muy consciente de la situacin, y exiga una participacin directa en la elaboracin de las polticas y las listas electorales de las formaciones polticas.

El aparato de IU, parapetado tras las encuestas electorales, rechaz la posibilidad de una candidatura conjunta con la nueva formacin, Podemos, que parta fundamentalmente de personas que haban pertenecido a IU o a su entorno. Desde luego, los promotores de esta nueva alternativa estaban ms preocupados por las listas que por el programa a defender, pues defendan en esencia lo mismo que, sobre el papel, constaba en nuestro programa.

Al margen de la opinin que se tenga de Podemos, lo cierto es que el aparato de IU-PCE se atrincher tras algo irrenunciable: el primer puesto era para Willy Meyer, hombre fuerte del aparato de ambas organizaciones, que llegaba a su tercer mandato como eurodiputado; el segundo, para Paloma Lpez que expresaba el acuerdo de hierro con la burocracia de CCOO; y, por supuesto, nada de primarias, sino negociacin pura y dura y algn puesto en la lista. El aparato, y el primero Cayo Lara, entendan muy bien que semejante tndem de salida no tena nada que hacer en unas primarias, y prefirieron sacrificar todo en aras de una concepcin burocrtica de la poltica. Todo lo que conseguimos desde la izquierda de IU fue que Marina Albiol y Javier Couso fuesen en la lista en posicin de posible salida. La postura de competir en una lista en primarias abiertas fue considerada anatema.

Cada da de campaa electoral reflejaba lo inevitable, IU se haba aislado del movimiento que entonces estaba en auge, lejos de la depresin del cretinismo electoralista promocionado a da de hoy. Las encuestas y, sobre todo, el ambiente en la calle y en los mtines, iban pronosticando un progresivo descenso de IU y un ascenso de Podemos. Una semana ms de campaa y an perdemos algn otro escao. La expresin en los rostros de la direccin de IU Federal, en el despacho de la calle Olimpo, en la noche electoral sobrepasa toda la capacidad descriptiva de la que soy capaz, pero digamos que era de estupefaccin depresiva. La cara de no entender nada, y algunos an no lo han comprendido un ao y muchos militantes menos despus.

Podemos ocup el vaco que dej la direccin de IU

Por si fuera poco, la cazada de Willy Meyer con un fondo de pensiones privado pagado con dinero pblico y administrado por una SICAV. Por si no estaba claro que IU deba haber apostado por las primarias con candidatas como Marina Albiol, Javier Couso, Lara Hernndez o incluso Alberto Garzn, y haber forjado la unidad de la izquierda. Hoy otro gallo cantara, porque no hay estupidez ms grande que no entender que las cosas podran haber sido de otra manera. Como dijo el propio A. Garzn: Si IU hubiera hecho sus deberes histricos, Podemos hoy no existira.

IU haba desaprovechado la mayor ocasin de su historia para convertirse en el cauce de expresin de las aspiraciones de millones de personas que estaban rechazando la poltica del PP, y tambin la del PSOE, y buscaban donde expresarse. No es que Podemos hubiese interceptado el potencial crecimiento de IU, sino que la formacin dirigida por Cayo Lara dej un vaco enorme al negarse a refundarse, a poner la organizacin en manos de los militantes y de la clase trabajadora, y ese vaco fue ocupado por un grupo indefinido pero que se vea vinculado a los estallidos sociales del perodo previo.

La clave fundamental de Podemos es algo sencillo, la gente que participaba tena la ilusin de que estaba construyendo su propia herramienta, no votando, sin poder opinar, a una herramienta esclerotizada, con una gran tradicin pero, en casos como el de Madrid, infectada por dirigentes insertados en la poltica institucional de coche oficial, sueldos elevados y opacidad en las cuentas.

Posteriormente estalla el escndalo de Bankia. La implicacin de la direccin de IUCM en la poltica del PP en la Comunidad de Madrid, y que algunos de ellos cobraban de Caja Madrid y respaldaban la poltica del capital financiero frente al pueblo trabajador madrileo, era algo que venamos denunciando haca muchos aos. Pero al fin, tristemente y de la peor manera, el escndalo de las tarjetas black, la opacidad de FUNDESTE, se venan a unir a los tres millones de euros de deuda de IUCM con Hacienda y la Seguridad Social. El olor a podrido esta vez s que entr en la calle Olimpo, y en las alturas de IU no se pudieron hacer los locos.

A pesar de la resistencia tenaz del aparato de IUCM con el apoyo ferviente de Llamazares y sus gentes, y la propia actitud contraria de Cayo Lara, las exigencias de las federaciones y un informe demoledor de una Comisin Federal de Transparencia (que se mantiene en secreto), culmin con la expulsin de Gregorio Gordo y Angel Prez. Pero ambos, a da de hoy y con el respaldo implcito de una buena parte de la Comisin Ejecutiva Federal de IU, siguen en sus puestos y dirigiendo IUCM.

El proyecto de Alberto Garzn: la necesidad de una revolucin interna

Tras 29 aos de existencia, Izquierda Unida se muestra agotada. Es una gran paradoja pues nunca haba sido tan necesaria y tan posible como ahora. Despus de tres dcadas de lucha tena la opcin de romper el bipartidismo y, sin embargo, se descompone en una crisis interna letal. Su proyecto fundacional, su carcter de movimiento poltico y social no ha tenido xito. No slo carece de vis atractiva para servir de agrupamiento y expresin poltica de los movimientos sociales, sino que va sufriendo una sangra constante, en Catalunya, en el Pas Vasco, en el Pas Valenciano, la CUT en Andaluca, Equo, Podemos y ahora la marginacin en Madrid o Castelln y Extremadura de la militancia que ha apostado por los proyectos de Ganemos, de la unidad de la izquierda en los procesos electorales municipales. La vocacin de secta siempre tiene adeptos si hay sillones garantizados.

El diagnstico no puede ser ms crudo, o Izquierda Unida lleva a cabo una revolucin interna, con un giro radical en su poltica y mtodos, o se enfrenta a la liquidacin, eso s con msica de Joaqun Sabina, a coro con Almodvar, el ex juez Garzn y Cristina Almeida.

No se trata de enterrar IU sino, precisamente, de todo lo contrario, de evitar su muerte y eso slo se puede hacer rescatando su espritu de partido de clase, no de secta, su programa de revolucin democrtica y socialista, no su adaptacin al sistema. Ninguna reforma palaciega salvar a IU, slo cabe una autntica revolucin interna, lo que quiere decir sustituir tambin a la actual direccin, aislada y esclerotizada.

Lo ms parecido a esa opcin de revolucin interna en IU, es el movimiento que representa Alberto Garzn, que se ha convertido en una esperanza dentro y fuera de IU, y que es, en consecuencia, el enemigo a batir por todos los secuaces del rgimen del 78 en el interior de IU.

Por primera vez en la historia de IU se aprob la eleccin del candidato de la organizacin para encabezar la lista de las elecciones generales a travs de unas primarias con participacin tanto de la militancia como de simpatizantes. Pero el problema es que la mayora de la direccin de IU-PCE no emprende una refundacin sincera de IU, sino el intento de una serie de cambios cosmticos. Se mantiene a todos los viejos dinosaurios en la Comisin Ejecutiva (Willy Meyer, Miguel Reneses, los de IUCM-Llamazares) y se impide la renovacin con el sector ms comprometido con Alberto Garzn, a quienes se les mantiene fuera de la direccin (Marina Albiol, Javier Couso, Lara Hernndez, Yolanda Daz)

La maniobra es evidente a varias bandas. Aunque Cayo Lara renuncia a ser candidato en unas primarias frente a Garzn, mantiene un frreo control de la direccin federal y profundiza su alianza con el partido Bankia-Llamazares, que ya han ido conformando un bloque unido al oponerse conjuntamente a que IU depure las responsabilidades por el escndalo de Bankia, en el que estn implicados una gran parte de los dirigentes de IUCM, algunos de los cuales forman parte tambin de los rganos federales de IU.

La reaccin interna pasa a la ofensiva

Dialcticamente, la derrota humillante del aparato ligado a Izquierda Abierta (Llamazares) y al aparato de IUCM (Prez, Gordo y ca), ha desatado la ofensiva de los sectores ms reaccionarios de IU para desbaratar todo lo que representa Alberto Garzn y el proyecto de refundacin de IU. En Madrid, la candidatura de Tania Snchez a la Comunidad y Mauricio Valiente al Ayuntamiento de la capital dejaron, al menos, dos evidencias: el enorme potencial del que an disfrutaba IU como organizacin si era capaz de ofrecerse como cauce del movimiento que se ha desarrollado en la sociedad y, algo que habamos afirmado hace tiempo, que la direccin de IUCM eran una panda que tena secuestrada a la organizacin, pues controlaban el aparato estando en minora entre la base [5].

Ante semejante debilidad de los profesionales de la poltica, deciden boicotear las primarias internas federales y no presentan a nadie frente a Alberto Garzn, y al tiempo comienzan una campaa interna y pblica contra l. La razn es muy simple, si Alberto Garzn compite en unas primarias hubiese ganado, con un resultado tan aplastante frente a sus hipotticos rivales y con tal cantidad de votos, que hubiera quedado blindado no slo como candidato sino como nuevo dirigente de IU. Al mismo tiempo, la debilidad de los IUCM-Llamazares hubiera sido puesta en evidencia por el ridculo respaldo que hubiesen obtenido. Pues bien, esos son los dos efectos que han evitado al boicotear las primarias.

En ese mismo perodo, la alianza entre los expulsados de IU Federal (Gordo-Prez) y sus secuaces, con los llamazaristas de Madrid, se atrinchera y lanza un verdadero rdago a la direccin federal. Hace caso omiso a las expulsiones, ignora los resultados de las primarias internas a la comunidad y en los municipios, y consigue su primer triunfo: la marcha de Tania Snchez de IU, dejndonos en la estacada a toda aquella militancia que le habamos dado el triunfo en las primarias. Esa ha sido la mayor baza del aparato de IUCM en esta batalla, pues la oposicin qued desarbolada.

Slo una posicin de la direccin federal que hubiese mantenido los estatutos y la democracia interna hubiese evitado la evolucin posterior de los acontecimientos. Envalentonados dieron un paso ms, buscaron un poeta que tuviese el apoyo del club de la ceja y de PRISA, anularon las primarias y formaron listas a dedo a la Comunidad y los ayuntamientos. Para dejar clara su catadura moral compraron, literalmente, la marca Ganemos y hoy en muchos sitios del Estado espaol, la IU del pasado se presenta con la marca Ganemos unida a sus siglas.

Se podra pensar que, ante tanto desmn, la direccin federal de IU intervendra para defender nuestra poltica y nuestros principios. Pues s, ha intervenido, por fin, pero para defender a los expulsados, a los usurpadores, a los que no han dado cuenta de su economa o su poltica, a los que deben tres millones de euros, a los que han cobrado sueldos y ayudas de Bankia

Y Cayo Lara, en contra de la resolucin aprobada por la Presidencia Federal, que decidi no reconocer la candidatura de IUCM al Ayuntamiento de Madrid, se presta a la alianza del aparato putrefacto de IUCM e Izquierda Abierta. El paso que ha dado un sector de la Comisin Ejecutiva (incluida la Secretara de Organizacin), al preparar el terreno para amparar la lista a las municipales de Madrid del partido Bankia, es cualitativo en la evolucin de la crisis de IU. Esta violacin de la resolucin de la ltima reunin de la Presidencia Federal rompe toda organicidad e implica, inevitablemente, al Coordinador General. A esto debemos unir la suspensin del acto previsto y anunciado para el pasado da 11 de abril en Madrid de apoyo a Alberto Garzn.

Lucha de clases en lU: el resultado no est decidido

A una parte de los dirigentes ms crticos de la organizacin parece que les est costando reaccionar, y eso pondra en grave riesgo esta lucha contra la degeneracin. Debemos entender que se trata de una batalla poltica y que es de vida o muerte para IU y, por tanto, debe librarse en el terreno poltico y con todas las armas a nuestra disposicin. No estamos ante la incompatibilidad de los dos proyectos de IU, porque no se trata de distintos puntos de vista, sino una expresin de la lucha de clases en el seno de IU. Con todas las distorsiones que tiene, pero es el enfrentamiento entre la presin de los intereses de nuestra clase, por un lado, y, por el otro, los del sistema y del rgimen del 78.

El problema es que, como en la lucha de clases, cuando una oportunidad se pierde no hay convocatoria de septiembre. El enemigo no espera tranquilamente, sino que aprovecha para destruir al adversario. Y, en esto, la reaccin siempre muestra una mayor decisin (o falta de escrpulos) y carcter implacable. Quieren destruir la posibilidad de refundacin de IU y debemos reaccionar para evitarlo. Llevamos tiempo explicando esto, pero algunos de los compaeros y compaeras decisivas en esta lucha, deben asumir esta realidad y actuar en consonancia con la gravedad.

No hay duda, dentro de unos meses la IU que conocemos ahora no existir, pero el rumbo no est decidido y la militancia crtica, con nuestras modestas fuerzas, tenemos mucho que decir en esta batalla de vital importancia para el futuro.

Una buena iniciativa sera lanzar una declaracin poltica en todo el Estado para agrupar a la militancia de IU que quiere un cambio democrtico y combativo de la organizacin, sobre la base de algunos puntos de democracia interna y de transformacin social.

Los resultados de las elecciones andaluzas muestran la evidencia de que IU sigue siendo imprescindible para articular el frente de izquierdas capaz de conquistar el cambio social que anhela el pueblo. Pero, al tiempo, es un aviso apremiante de la necesidad de hacer una urgente y profunda reflexin, que desemboque en cambios internos inaplazables en la organizacin federal y en el conjunto de las federaciones.

La unidad de la izquierda no es una opcin, es la nica posibilidad de plantar cara al bipartidismo. La divisin o la debilidad frente a los partidos del rgimen del 78, les ofrece la ocasin de recomponerse y perderamos una oportunidad histrica de impulsar un proceso constituyente. Es una evidencia que, tras las movilizaciones que culminaron en las marchas de la dignidad de marzo de 2014, el Gobierno del PP estaba contra las cuerdas y el PSOE se mostraba agotado. Ha bastado un perodo de desorientacin de la izquierda, tanto de IU como de Podemos, las rias y, sobre todo, el abandono del nfasis en la movilizacin para centrarse en las tcticas electoralistas, para que la burguesa est tomando aire y acaricie la esperanza de volver a tener mayora uniendo el PP a Ciudadanos.

En consecuencia, quienes torpedean este proceso de unidad le hacen el juego al rgimen bipartidista monrquico. No debemos hacer de la unidad un fetiche, pues Podemos ha reproducido todos los errores de IU, empezando porque algunos de ellos, como Juan Carlos Monedero y otros muchos ex cargos que han ido corriendo a esta formacin, son las mismas personas que contribuyeron a llevar a IU a esta situacin. El aparato burocrtico se ha reproducido a velocidad de tuit, ms moderno pero con los mismos tics. No es en los aparatos de Podemos e IU donde est el futuro de un partido que sea la expresin orgnica de los intereses del pueblo trabajador, pero si en su militancia. La unidad debe ser unidad para movilizar, para recuperar el terreno, barrer el sectarismo y forjar una nueva fuerza que pueda acometer la transformacin de la sociedad, y eso slo lo har la militancia con el compromiso desde abajo, o no se har.

La experiencia vivida por el pueblo griego nos demuestra que la historia abre su camino a los audaces, audentes fortuna iuvat, dira Virgilio. Pero ese logro ha tenido condiciones: la lucha de la clase obrera como protagonista del cambio con treinta huelgas generales en 5 aos, la unidad de las principales fuerzas polticas y sindicales, una bandera bien visible de izquierda (SYRYZA es, Coalicin Radical de Izquierdas) y, adems entender que slo arrebatando al PASOK su base electoral se poda alcanzar el triunfo. Ms all del destino que la lucha depare al pueblo trabajador griego, han demostrado que la opcin de transformar la sociedad est en nuestras manos. Esa debiera ser la gua de IU.

Las tareas inmediatas

Adems, en IU tenemos una tarea inmediata, es necesario reafirmar que los procesos que han llevado a candidaturas que han ganado limpiamente elecciones primarias, en diversos municipios y comunidades autnomas, no pueden ser boicoteados, tal como se est produciendo en algunos casos, y requieren del apoyo del conjunto de la organizacin federal. Especialmente debemos dejar claro que la candidatura encabezada por Mauricio Valiente es nuestra candidatura en la ciudad de Madrid, y llamamos a que los rganos federales de IU respalden esa opcin sin ambigedades, respetando el acuerdo tomado por la Presidencia Federal.

IU Federal carece de una direccin poltica y organizativa a la altura de las circunstancias. La alianza sin rubor entre la camarilla de IUCM, Izquierda Abierta y sectores ligados directamente al PSOE, estn llevando a cabo un boicot desde la CE Federal de IU contra la candidatura de Alberto Garzn, y lo que esta representa de apuesta por una poltica de izquierdas frente al bipartidismo y de unidad para derrotar al PP.

El coordinador general de IU, Cayo Lara, debe aceptar la organicidad, la democracia interna, no slo cuando le favorece, sino tambin cuando le es contraria. Jugara un papel muy positivo si fuese leal al proyecto, a los principios y a la democracia interna, pero si se empea en dilapidar el capital poltico acumulado que es patrimonio de la militancia, siempre tiene una salida ms honrosa que la que est adoptando. Si no acepta ni comparte el liderazgo de Alberto Garzn y lo que esto representa, debiera dimitir y convocar una Asamblea extraordinaria de IU de forma inmediata.

No hay otro terreno para saldar las diferencias polticas que el debate abierto, el contraste de ideas, proyectos y personas y la decisin de las bases y, sobre todo, el inapelable dictamen de los acontecimientos. Lo que est en juego no son unas siglas, sino el futuro de la clase trabajadora.


Notas

Alberto Arregui es miembro de la Presidencia Federal de Izquierda Unida, rgano que no reconoce la candidatura de IUCM al Ayuntamiento de Madrid.

[2] Partido Bankia. Es la denominacin con la que habitualmente se refieren en el seno de IU a las personas implicadas en la gestin de la poltica de IUCM en Caja Madrid-Bankia, que tuvo al frente a Moral Santn, Angel Prez, Gregorio Gordo, Carlos Paino, Borja Goi entre otros.

[3] Forentino Prez. Retrato en blanco y negro de un conseguidor. Juan Carlos Escudier (captulo titulado El marxismo ladrillismo)

[4] ...el llamado "carisma", en el sentido utilizado por Michels, coincide siempre en el mundo moderno con una fase primitiva de los partidos de masa, fase en que la doctrina se presenta a las masas como algo nebuloso y no coherente, que necesita de un papa infalible para ser interpretada y adaptada a las circunstancias.

Esta es la ventaja de los partidos carismticos sobre los otros, basados en un programa bien definido y en los intereses de clase. Es cierto, sin embargo, que la duracin de los partidos carismticos est regulada con frecuencia por la duracin de su impulso y de su entusiasmo, que tiene a veces una base muy frgil. Antonio Gramsci.

[5] En la Comunidad de Madrid: Tania Snchez, 5.101 votos (1.730 de afiliados y 3.371 de simpatizantes), frente a los 3.226 de Jos Antonio Moreno (1.254 de afiliados y 1.972 de simpatizantes) y los 699 de Julian Snchez Vizcano (315 de afiliados y 384 de simpatizantes).

En el Ayuntamiento de Madrid: Mauricio Valiente, 1.875 votos (601 de afiliados y 1.274 de simpatizantes), frente a los 1.054 de Raquel Lpez (357 de afiliados y 697 de simpatizantes) y los 246 de Lali Vaquero (117 de afiliados y 129 de simpatizantes).


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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