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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-05-2015

Trieste, ciudad multitnica

Matteo Dean
La Jornada


El pasado 5 de noviembre se celebraron los cincuenta y cinco aos del llamado regreso de Trieste a Italia. Ubicada en la delicada fron-tera oriental de la pennsula italiana, Trieste representa hoy el punto de encuentro inevitable entre Europa occidental y los Balcanes. Y es ah, en ese encuentro, que Trieste tiene incrustada su historia y sus conflictos, pero tambin sus sueos frustrados.

Luego de entregarse, por decisin unnime del gobierno del Libre comn de Trieste, al gobierno de Viena en 1382, Trieste vio un crecimiento constante bajo el impulso de los gobiernos de los emperadores que se sucedieron a la gua del imperio de Austria. Importante fue la obra de la emperatriz Mara Teresa, primera mujer en dirigir al incipiente imperio, que bonific amplias reas de la ciudad dejadas al abandono, hizo del puerto de Trieste un puerto franco, abri espacios importantes a la cultura y a las artes y, junto al Edicto de Tolerancia, proclamado en 1781 por su sucesor, el iluminado emperador Jos ii , transform a la ciudad de Trieste en un importante centro comercial, cultural y poltico. Particularmente importante result ser dicho Edicto, pues fue a partir de este evento que Trieste se convirti en una ciudad ms tolerante, en la que an hoy sobreviven iglesias y templos de distintas religiones. Es de esta manera, y gracias a otras medidas que favorecieron ya en el siglo XIX la acogida para los perseguidos polticos de otros territorios, que Trieste se convirti rpidamente en una ciudad abierta, multitnica y en la que los idiomas hablados, ms all del oficialista alemn y el ms comn italiano, comprendieron el esloveno, el croata, el espaol, el ingls, el rabe. Es en este contexto que, desde el esplndido Castillo de Miramar zarp, en 1864, el archiduque Maximiliano para llegar hasta Mxico, en donde encontr la muerte en 1867 a manos de las tropas de Benito Jurez.

Hoy la ciudad de Trieste, rodeada al sur y al oriente por los territorios de Eslovenia, tiene su puerto apuntando inexorablemente hacia el norte. Desde la plaza central de la ciudad, Plaza Unidad de Italia, la ms grande plaza europea con vista al mar, se puede observar la silueta blanca del antiguo Castillo de Miramar, tras el cual sigue la costa que queda a la derecha del panorama. Al frente, el mar, el Golfo de Trieste, que termina pocas decenas de kilmetros ms adelante. De ah una amplia llanura rodeada a su vez por el principio de los Alpes. Es as que, en un da despejado (fcil de conseguir gracias al viento Bora que caracteriza esta ciudad), no es difcil alcanzar a ver, manteniendo atrs los antiguos palacio s austriacos, el puerto, luego el mar y finalmente los Alpes, blanqueados en las cumbres por la nieve permanente que las puebla.

En un escenario casi idlico y que suena as, aunque las contradicciones nunca han faltado termin el siglo XIX y con l comenzaron las discordias, que luego fueron confrontaciones, enfrentamientos y finalmente choque abierto entre las decenas de almas que poblaban la ciudad. De manera especial, en el contexto de un constante alejamiento entre los antiguos aliados, Italia y Austria, la comunidad italiana comenz a alimentar lo que hoy se conoce como el irredentismo palabra no traducible, es decir el movimiento que reivindicaba la italianizacin de la ciudad de Trieste y otros territorios poblados en su mayora por italianos, pero que an se encontraban bajo el gobierno austriaco. El origen del movimiento irredentista italiano tena su contexto en un movimiento ms amplio, que la historiografa define como Risorgimento, y que, entre 1848 y 1870, produjo la Unidad de Italia tras la liberacin de amplios territorios de la pennsula antes en manos de los gobiernos de Austria, de Espaa, de Francia y del Papa. Fue ese un movimiento de origen romntico, en el que el concepto de Nacin nada tena que ver con lo que se convirti esa palabra en el siglo XX. Un movimiento poltico, sin duda, pero tambin cultural y filosfico que, al menos en sus pensadores ms finos, buscaba simplemente la unidad de todos los territorios cultural e histricamente afines.

La historia lo demuestra y hasta las mejores intenciones son vctimas de la realpolitik. Fue as que el movimiento irredentista en Trieste no tard en transformarse en un movimiento nacionalista y, tras protestas, atentados, conspiraciones, hechos violentos y no, logr poner en entredicho al gobierno austriaco. La realidad de esa lucha, que en su momento asumi los tonos de una verdadera lucha de liberacin, es poco conocida o quizs ha sido injustamente tratada slo por la historiografa de la derecha poltica, que an hoy reivindica a sus mrtires. Sin embargo, al menos un ejemplo hay que rescatar de entre quienes participaron y nunca tuvieron una visin excluyente de la movilizacin. Es el caso del escritor triestino Aron Hector Schmitz, quien, para dar testimonio de su visin adopt, justamente en ese perodo tan tenso polticamente, el seudnimo de Italo Svevo, resumiendo en su nombre tanto la identidad italiana como la alemana. Raro ejemplo aquel; tan raro que al autor de Trieste se le recuerda ms por sus excelentes obras literarias, como lo fueron La conciencia de Zeno y Senilidad, que por su empeo cvico.

En el altiplano que rodea la ciudad de Trieste y en los pocos kilmetros antes de llegar a la frontera con Eslovenia misma que fue parte de la cortina de hierro que separaba el Occidente capitalista del comunismo, y que hoy slo es un viejo recuerdo acostado en el territorio de la Unin Europea la mayora de la poblacin es de origen esloveno. En una de las muchas cantinas tpicas de estas zonas, las osmizas, an aparece colgado un original de la comunicacin emitida por el emperador austriaco Francisco Jos, en 1915. Ah, el emperador seala a los italianos como a unos traidores, por haber entrado en la primera guerra mundial al lado de Inglaterra, traicionando la vieja amistad y, ms concretamente, la Triplice Alianza. El acuerdo que orilla a Italia a participar en la guerra, tras un ao de indecisin y debate parlamentario, fue precisamente la promesa, por la parte inglesa, de que, en caso de victoria, Trieste y los territorios limtrofes habran sido italianos. El xito de aquella guerra es conocido, y efectivamente Trieste y sus territorios terminaron en manos del gobierno italiano.

Con la asuncin del poder por parte de Benito Mussolini, en 1922, la ciudad de Trieste se convirti en el teatro principal del llamado fascismo de frontera, es decir la poltica fascista en los territorios orientales, en su mayora con excepcin justamente de Trieste y de las ciudades de la costa ms al sur pobladas por eslovenos y croatas: italianizacin forzada de los nombres de la poblacin, exclusin de los puestos pblicos, acoso y persecucin de la poblacin no italiana, etctera. En efecto, la historia habla de Trieste como del centro neurlgico de los cientos de acciones que de aqu se lanzaban territorio adentro, a perseguir tanto a opositores como a simples ciudadanos cuya nica culpa era la de no ser italianos. Veinte aos de fascismo que costaron miles de vidas, mucha violencia y mucha represin. Entre los personajes vctimas de la represin fascista en Trieste, vale la pena mencionar al comunista Vittorio Vidali, exponente de primer nivel del Comintern, y luego protagonista de varios episodios oscuros sucedidos lo mismo en Italia que durante la Guerra civil en Espaa e incluso en Mxico, pues las voces de muchos historiadores vinculan Vidali con la muerte de Julio Mella y del mismo Trotsky.

Es en este contexto que comienza una de las etapas ms oscuras de esta ciudad, es decir, el perodo que va del 8 de septiembre de 1943 (fecha en que Italia firma el armisticio con los Aliados) hasta el celebrado 5 de noviembre de 1954. Abandonada por las tropas italianas, la ciudad es invadida a las pocas semanas por las tropas del ejrcito alemn. El gobierno alemn decidi instaurar en la ciudad el llamado Operationszone Adriatisches Kstenland, es decir, el mando alemn para las operaciones en el alto Adritico, el mar colindante de Italia, Eslovenia y Croacia. Adems, el comando alemn estableci, en la que era la periferia de la ciudad, el nico campo de concentracin en territorio italiano. En la vieja fbrica de arroz, la Risiera de San Sabba, el ejrcito nazi levant un pequeo campo para prisioneros. Caracterstico de este campo, sin embargo, no fue el nmeros de detenidos relativamente pequeo sino el importante nmero de ejecutados: la Risiera , en efecto, fue tambin el nico campo de exterminio nazi fuera del territorio alemn. An hoy, a pesar de la demolicin decidida a ltimo minuto por las tropas nazis que escapaban, las marcas del antiguo horno siguen evidentes: ah al menos trescientas personas encontraron la muerte. Los dems fueron deportados a campos muchos ms conocidos, como Auschwitz-Birkenau y Dachau.

Tras la derrota militar, el 1 de mayo de 1945, las tropas alemanas abandonaban la ciudad. Y comenzaba, por el norte y por el sur, la falsamente llamada carrera por Trieste. Al sur, las tropas partisanas del mariscal Tito queran conquistar la ciudad, igualmente reivindicada por los yugoslavos. Ms al norte, llegaban las tropas de Nueva Zelanda, que tenan la orden precisa de conquistar Trieste antes de que lo hicieran los comunistas de Tito. Sin embargo, las tropas yugoslavas llegaron primero y durante un mes ocuparon la ciudad. Fue hasta junio de ese ao que los Aliados lograron convencer a Tito de retirarse de la ciudad, dejando el poder a un gobierno provisional aliado, y a comenzar las plticas acerca del futuro de Trieste. Tras amplias negociaciones, en 1947, las partes involucradas decidieron: el territorio de Trieste y sus alrededores se divida en dos partes. Trieste y sus territorios ms cercanos formaran parte de la llamada Zona a , bajo un gobierno aliado, nombrado por la ONU; el territorio ms al sur, tambin parte del contencioso, se transformara en la llamada Zona b , bajo el mando provisional del gobierno yugoslavo. Las dos zonas, juntas, se llamaran Territorio Libre de Trieste (TLT).

Mientras en Italia se escoga la Repblica en contra de la Monarqua (2 de junio de 1946), en Europa se defina el futuro equilibrio poltico y territorial, y en Yugoslavia se daba la ruptura entre Tito y Stalin acerca del futuro del comunismo mundial, Trieste segua su doloroso camino hacia un futuro del que no se vislumbraba rasgo alguno. Durante casi una dcada, la mayora italiana en la ciudad instrument protestas y movilizaciones no slo para salir del limbo al que los ganadores de la guerra haban condenado a la ciudad, sino para que Trieste, a pesar de la derrota militar, regresara a ser italiana. Y a pesar de la importantes y contradictorias experiencias de los italianos de Trieste adscritos tanto al Partido Comunista Italiano como al Yugoslavo, as como a experiencias libertarias locales que pregonaban la creacin de un territorio libre y autnomo en la ciudad, reivindicando la tradicin multitnica de ese territorio, la historiografa de la ciudad hoy en da no ayuda mucho a entender la real potencialidad que tuvo Trieste en ese perodo de su historia. Por desgracia, o simplemente por ineptitud, desde ese entonces la historia de la ciudad ha sido y sigue siendo prerrogativa de la derecha reaccionaria, esa misma derecha que desde la llegada del fascismo ha tratado de borrar cualquier identidad no italiana presente en el territorio. Ya sea por olvido, pero an ms por la embarazosa admisin de los excesos por la parte comunista, tanto de la faccin ms cercana a la lnea dictada en Mosc como de la faccin adherente a la lnea de Tito, la historiografa de izquierda siempre ha preferido omitir la tragedia de las fibas las fosas comunes en donde encontraron la muerte algunos cientos de italianos durante la ocupacin yugoslava as como los crmenes del rgimen fascista en todo el territorio de Trieste. Una sombra que pesa y que an hoy es objeto de polmica y de silencios cargados de responsabilidad.

Es as que a partir del 5 de noviembre de 1954, Trieste, la ltima ciudad en ser italiana y uno de los ltimos territorios cuyo destino fuera decidido tras la segunda guerra mundial, ha sido teatro de las disputas entre el gobierno italiano, localmente representado por la derecha reaccionaria, directamente heredera del fascismo de frontera, y la comunidad eslava (eslovenos y croatas, en su mayora). Una disputa impar y que no ha escatimado violencia, agresiones y represin. Quizs slo hoy, con la cada de la frontera debido a la presencia de Eslovenia en la Unin Europea y aun despus de cinco dcadas de gobierno italiano, se puede pensar en restablecer los antiguos sueos de una convivencia civil entre nacionalidades, culturas e idiomas distintos. Quizs slo hoy Trieste tiene la posibilidad de dar cabida plena a la ciudad mitteleuropea pregonada por otros de sus grandes intelectuales, Claudio Magris.


Fuente original: http://www.jornada.unam.mx/2009/12/13/sem-matteo.html



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