Portada :: EE.UU. :: Katrina, con el neoliberalismo al cuello
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-09-2005

Cronopiando
Katrina culpable?

Koldo
Rebelin


Me pregunto si no estaremos siendo excesivamente severos con la pobre Katrina que, al fin y al cabo, ni del nombre tendra por qu responder.

Katrina fue anotada en el registro civil con ms que prudente antelacin. Vivi su tormentosa adolescencia con rigurosa pulcritud y se hizo adulta tras anunciar a todos su nueva y huracanada condicin, siete das antes de que hiciera valer su naturaleza sobre Nueva Orleans.

En ningn momento vari su trayectoria como otros prfidos huracanes que amagan por la izquierda y se van por la derecha, y hasta tuvo el detalle, que bien pudo haberse ahorrado, de demostrar su podero a su paso por la Florida, como para que nadie desconociera su advertencia.

Si Katrina tuviera la oportunidad de un juicio justo y la asistencia de un abogado, bien podra alegar en su defensa que no hubo alevosa ni nocturnidad y que, en todo caso, la premeditacin de su fechora, haba sido hecha pblica con suficiente prontitud por miles de peridicos, canales y emisoras de todo el mundo, y que "guerra avisada no mata soldado".

En su descargo habra que apuntar la confesin de sus intenciones, y si semejantes alegatos no sirvieran para exonerarla de culpa, al menos s deberan servir para que no la sienten sola en el banquillo, porque Katrina tuvo un cmplice que hoy trata de eludir la accin de la justicia.

Imposible sera saber cuntos muertos son responsabilidad exclusiva de Katrina y cuntos deben anotarse en la cuenta de ese cmplice cuyas seas conocidas responden al nombre de George W.Bush.

La indolencia, la ineptitud, el desprecio por la vida de ese presidente que persisti en sus vacaciones hasta, incluso, tres das despus de la tragedia, mucho tuvieron que ver con que hoy los muertos se cuenten por miles.

Recursos humanos, entre ellos miles de guardias nacionales de la zona, desviados de su destino para mandarlos a Iraq; fondos econmicos negados a las labores de prevencin de desastres, incluyendo el reforzamiento de los diques de Nueva Orleans, para subvencionar la canallada imperialista en Iraq; recursos materiales, como vehculos anfibios o jeeps, que en lugar de asistir a las vctimas de este desastre, estaban en Iraq, todava estn; carencia de refugios; falta de reaccin tras la tragedia y horas y das vitales que se perdieron multiplicando el nmero de muertos; carencia de planes previos a la llegada del huracn; arrogante silencio y desprecio frente a la generosa oferta de solidaridad cubana, primer pas que ofreci ayuda, primer pas que, en su propio parlamento, llam a la solidaridad con Estados Unidos y primer pas en expresar su dolor a las vctimas.

Esta criminal complicidad es la que ha provocado el inslito caso de alrededor de diez policas y bomberos muertos, entre ellos el vocero de la polica de Nueva Orleans, suicidados ante la impotencia de no poder socorrer a gente desesperada, clamando por ayuda, hundidos ante un complejo de culpa que acab por suicidarlos. No, Katrina tiene su culpa, su huracanada culpa, pero no es ella la que debe responder por los miles de muertos.



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