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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-05-2015

Otra internet es posible?

Sally Burch
Alai


Hace apenas 25 aos, la gran mayora de personas no haba utilizado nunca una computadora, visto un telfono mvil ni odo hablar de internet. Estas tecnologas hoy estn tan imbricadas en la vida cotidiana, que nuestras formas de hacer, vivir, trabajar, consumir, relacionarnos, organizarnos, se estn transformando velozmente, trayendo muchos beneficios. Internet ya es la principal base de datos mundial para fines educativos, de conocimiento, de trabajo, de consumo y otros; pero por lo mismo, hay cuestiones fundamentales de derechos e inters pblico, relacionados con el control y poder de decisin. De all que aparecen nuevos desafos para el ordenamiento poltico-econmico y la convivencia social, que nuestras sociedades an no han podido procesar debidamente.

La invasin a la privacidad de las comunicaciones es quizs uno de los ejemplos ms evidentes, desde las revelaciones de Edward Snowden sobre el espionaje masivo de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) de EE.UU. Pero hay muchas ms reas donde estn surgiendo nuevas problemticas, entre ellas: la potencial discriminacin en sistemas automatizados de preseleccin de candidatos a empleos, estudios, crditos, y otros; la prdida de derechos laborales en la nueva economa del compartir; o el poder desmedido de una sola empresa privada transnacional Google de determinar qu es visible y qu no en la base de datos y conocimientos ms grande y ms consultada del mundo o sea, la Web. Ello significa que las decisiones sobre el desarrollo de internet, sus aplicaciones y usos tienen implicaciones para los derechos humanos, la justicia y equidad social y econmica y la democracia, que requieren de un marco de polticas pblicas y regulaciones, en lo nacional e internacional.

Descentralizacin o concentracin

No cabe duda que internet, que inicialmente se desarroll como un sistema relativamente descentralizado, ha permitido el florecimiento de un sinfn de iniciativas de creatividad e innovacin. Es, quizs, la primera vez que la poblacin tiene acceso a participar libremente en el desarrollo de una tecnologa de punta, en lugar de ser simplemente usuaria. Con su capacidad de adaptacin en distintas escalas, esta tecnologa ha mostrado su aptitud para potenciar iniciativas ciudadanas o comunitarias, bajo su propio control. Tambin ha contribuido a democratizar el acceso a la informacin, la comunicacin y el conocimiento; y ha permitido la proliferacin de espacios sean abiertos o cerrados de intercambio libre de ideas, conocimientos, creaciones, donde impera un sentido de bienes comunes y de autogestin.

Bajo conceptos como los comunes, el software libre y la cultura del conocimiento compartido, se estn desarrollando muchas iniciativas de tecnologa alternativa, que incluyen redes sociales libres, servicios de mensajera, plataformas de blogs, sistemas de seguridad, incluso un sistema alternativo de nombres de dominio, el Open Root, que es independiente del sistema del ICANN/1.

No obstante, en paralelo ha surgido otra tendencia contraria: hacia la concentracin y la centralizacin. Y es que, debido al llamado efecto red, donde los usuarios confluyen hacia el servicio ms exitoso, internet se ha prestado tambin a la conformacin de grandes monopolios, con una acumulacin econmica indita, y con la consiguiente concentracin de poder/2. La materia prima de este enriquecimiento es el acumulado de datos (personales y otros) que los usuarios entregan muchas veces involuntariamente a estas empresas a cambio de servicios gratis; datos que son vendidos a anunciantes, que constituyen la clientela predilecta de estas empresas; mientras que los usuarios, en tanto potenciales consumidores, se vuelven el producto. Es ms, para afianzar el control, los espacios pblicos se han ido cercando con murallas, dentro de las plataformas privadas de las redes sociales digitales, donde las reglas son definidas por la empresa proveedora.

A la par de esta segunda tendencia y ahora sabemos que con una colusin directa, se ha universalizado la vigilancia por parte de agencias de seguridad, principalmente de EE.UU. y sus cuatro aliados anglfonos (Reino Unido, Canad, Australia y Nueva Zelandia que conforman los llamados 5 Ojos), desconociendo cualquier lmite geogrfico, legal o tico. Su meta es recabar toda la informacin posible, de todo el mundo, sobre todos los temas y guardarla indefinidamente. Es sabido que otros gobiernos nacionales tambin incursionan en mayor o menor medida en tales actividades, dentro o fuera de la legalidad, si bien no en escala tan masiva. Es ms, al menos unos 30 pases estn desarrollando armas cibernticas, lo que nos podra encaminar hacia una situacin de guerras en y a travs de internet, que trae el riesgo de escalar a otros niveles de guerra/3.

Entre estas dos tendencias contrarias descentralizacin, o concentracin/ vigilancia/ armas cibernticas, la balanza se est inclinando peligrosamente hacia la segunda, con graves consecuencias potenciales para los derechos humanos y la justicia social y econmica, e incluso para la misma democracia. Esto ocurre porque las fuerzas del mercado empujan fuertemente hacia la concentracin; pero tambin porque el desarrollo tecnolgico de internet no ha priorizado debidamente la seguridad de los usuarios. A ello se aade que existen pocas medidas en trminos de legislacin y polticas pblicas destinadas a ponerle cierto orden. Incluso hay casos donde la legislacin va en sentido contrario, sacrificando la seguridad y privacidad de los usuarios, supuestamente para proteger a la poblacin del terrorismo, aunque sin evidencias de que sea efectivo.

Enfrentamientos legales

Diversas iniciativas recientes estn reactivando el debate en torno a los derechos digitales en el mundo. Numerosos gobiernos han adoptado polticas para garantizar la neutralidad de la red. En Brasil y algunos pases de la Unin Europea se encuentran legislaciones entre las ms avanzadas para los derechos en internet. Es ms, Alemania y Brasil estn liderando una iniciativa en la ONU sobre privacidad, luego de las denuncias de Snowden, uno de cuyos resultados es que el Consejo de Derechos Humanos de la ONU nombr hace poco un relator especial sobre privacidad.

Inevitablemente, tarde o temprano, la defensa de los derechos digitales implicar enfrentar el poder desmedido de las grandes empresas transnacionales de internet. Como nuevo ejemplo de ese poder, este 21 de abril 2015, Google cambi unilateralmente el algoritmo de su buscador para mviles, de manera que las bsquedas ya no tomarn en cuenta los sitios considerados no amigables al mvil. O sea, ya no cuenta el contenido, ni la reputacin o popularidad del sitio, sino la capacidad de instalar tecnologa para mviles, lo que pone en desventaja a muchos sitios de bajos recursos.

Recordemos que ms del 60% de las bsquedas en la Web a nivel global (y alrededor de 90% en Europa y Amrica Latina) pasan por Google. La empresa tiene el poder de determinar qu contenidos se privilegian en el horizonte de los internautas y cules no se vern nunca. Pero, con qu legitimidad se ha auto-otorgado ese poder? Justamente das antes, la comisionada antimonopolio de la Unin Europea acus formalmente a Google de abusar de la posicin dominante de su buscador, porque sus algoritmos secretos privilegian ciertos contenidos propios sobre otros en los resultados de bsqueda. Google ha anunciado que lo litigar en las cortes y el juicio podra durar aos. Cuntos gobiernos tendrn la capacidad de lidiar con gigantes como Google, y aun si lo hacen, qu tanto afectar el poder de las empresas? Recordemos que Google tiene tambin el gmail, segundo servicio de correo en el mundo; el sistema Android que capta 76% del mercado de smartphones; Youtube, que domina el video online; y es de lejos el mayor vendedor mundial en el enorme mercado de publicidad en lnea.

Ahora bien, no son solamente las corporaciones privadas que estn en la mira de la defensa de derechos en internet, sino tambin ciertos gobiernos y sus agencias de seguridad. Un estudio que acaba de publicar la Comisin Global sobre Gobernanza de internet, titulado Hacia un pacto social para la privacidad y la seguridad digital/4, constata el riesgo actual de la erosin de confianza en internet y advierte que Los individuos y las empresas deben ser protegidos tanto del abuso de internet por terroristas, grupos cibercriminales, como de los excesos por parte de gobiernos y empresas que recolectan y utilizan los datos privados (p. 9). De conformidad con el derecho a la privacidad reconocido en la Declaracin Universal de Derechos Humanos, el estudio afirma que: el rol de un gobierno debe ser de fortalecer la tecnologa de la cual depende internet y su uso, no debilitarla (p. 10). El informe insiste en el reconocimiento de la privacidad como derecho humano fundamental; y apela a mayor transparencia y rendicin de cuentas de los gobiernos; y proporcionalidad en la vigilancia, conforme a la legislacin nacional e internacional de derechos humanos. Demanda tambin mayor responsabilidad de las empresas que recolectan datos de usuarios, tanto para garantizar la seguridad de los mismos, como para informar y consultar debidamente a los usuarios sobre su uso.

Presidida por el ex primer ministro sueco y lder del partido conservador, Carl Bildt, la Comisin Global sobre Gobernanza de internet est compuesta por un grupo de alto nivel de 29 personas con influencia en los crculos de polticas de internet, incluyendo ex altos funcionarios de la seguridad e inteligencia estadounidense y britnica. Resulta significativo que un grupo principalmente del establishment ya reconozca que se est perdiendo el equilibrio entre los intereses nacionales de seguridad y la privacidad; y que vulnerar la seguridad de los usuarios implica favorecer al crimen e incluso al terrorismo. No obstante, en sus recomendaciones de mecanismos para avanzar, la Comisin defiende el actual modelo multisectorial de gobernanza, que en los hechos poco ha respondido a parmetros democrticos/5.

En los ltimos tiempos, tambin se han tramitado diversas acciones judiciales particulares en las cortes de Europa para comprobar hasta donde los derechos ya reconocidos deben respetarse tambin en el dominio digital. Y en varias oportunidades, se ha visto un sistema judicial dispuesto a tomar posturas firmes en defensa de los derechos humanos frente a gobiernos y corporaciones privadas, y as sentar precedentes. Tales casos incluyen un juicio en la Corte de Justicia Europea contra Facebook por la seguridad y trato de los datos de usuarios europeos, en vista de su colaboracin con agencias de inteligencia en programas como Prism. La misma Corte tambin respald el derecho a ser olvidado (o sea, a solicitar la eliminacin de datos personales de los buscadores). En otro caso, un tribunal de Reino Unido reconoci el derecho de usuarios del navegador Safari de Apple a reclamar a Google por haber retenido y vendido sin su autorizacin datos sobre sus hbitos privados de navegacin/6.

Por su parte, en 2014, la misma Corte Europea invalid parcialmente la Directiva de Retencin de Datos de la UE, de 2006, al considerar que obligar a los proveedores de comunicacin a retener todos los metadatos (o sea, quien comunica con quien) interfiere indebidamente con los derechos fundamentales de privacidad.

En cuanto a los pases del Sur, pocos tendran la capacidad de enfrentar a las corporaciones de internet en las cortes. De hecho, ms bien algunos les estn abriendo an ms las puertas, acogiendo por ejemplo la iniciativa internet.org de Facebook, que supuestamente extiende el acceso de sectores pobres a internet desde su mvil, pero que en la prctica equivale a una internet pobre para pobres que de entrada les ata a las plataformas corporativas, y esto, en flagrante violacin del principio de neutralidad de la red. Hasta ahora, en Amrica Latina, solo Chile se ha parado en firme para rechazar el ingreso de internet.org/7. Por supuesto, es valioso pensar en alternativas para que las comunidades empobrecidas pueden acceder a la tecnologa, pero hay otras opciones posibles que no implican la dependencia de los espacios corporativos, como por ejemplo la iniciativa guifi.net de Catalua, que ha sido premiada por interconectar comunidades con equipos autogestionados a muy bajo costo.

Hacia un Foro Social de internet

Est creciendo el entendimiento de que difcilmente se podr comenzar a alterar las tendencias actuales en la configuracin de poder y el sistema de gobernanza de internet, si no se construye un amplio movimiento social de presin con este fin. Como contribucin a este propsito, a inicios de 2015, diversas organizaciones lanzaron la idea de organizar un Foro Social de internet (FSI), con el carcter de un foro temtico vinculado al proceso del Foro Social Mundial (FSM). Ms de 80 organizaciones/8 se han sumado al llamamiento inicial y la iniciativa fue debatida en el FSM en Tnez, en este mes de marzo.

El FSI/9 se presenta como un espacio para debatir sobre la internet que queremos y cmo construirla antes de que la revolucin del conocimiento y del acceso a la informacin sea secuestrada irremediablemente por los intereses corporativos y las agencias de seguridad, incrementando el nexo de corrupcin entre la poltica y el dinero/10.

La intencin es sumar a una amplia gama de organizaciones, movimientos sociales y luchadores y luchadoras sociales que comparten este objetivo, ya que internet se ha convertido en una herramienta y espacio de intercambio y consulta indispensable para el trabajo organizativo y las causas sociales. Con ellas se propone crear un mecanismo democrtico de organizacin del FSI, que, entre otros aspectos, definir las modalidades, el lugar y la fecha del Foro.

Por qu el formato de un Foro Social? La convocatoria expone que el Foro Social de internet (FSI) est inspirado en los procesos del Foro Social Mundial (FSM) y su visionaria convocatoria de que Otro mundo es posible, adoptando el lema de que Otro internet de los pueblos es posible. Recordando la Carta de Principios del FSM, que apela a un proceso de globalizacin diferente al comandado por las grandes corporaciones multinacionales y por los gobiernos e instituciones que sirven a sus intereses, el FSI apuesta a un internet desde abajo, controlado por el pueblo, incluyendo a quienes an no estn conectados/11.


Notas

1/ ICANN: Corporacin de Internet para la Asignacin de Nombres y Nmeros, entidad que controla este sistema a nivel mundial.

2/ Ver Sally Burch, Cmo desmonopolizar internet? Entrevista con Robert McChesney, Amrica Latina en Movimiento, No. 494 (abril 2014), http://www.alainet.org/publica/494.phtml

3/ Ver Prabir Purkayastha: Haz la ciberpaz, no la ciberguerra!, Amrica Latina en Movimiento 503, ALAI abril 2015. http://www.alainet.org/es/revistas/...

4/ Toward a Social Compact for Digital Privacy and Security, Statement by the Global Commission on Internet Governance, https://www.ourinternet.org/publica...

5/ Ver Norbert Bollow: El desafo democrtico en internet, Amrica Latina en Movimiento 503, ALAI abril 2015. http://www.alainet.org/es/revistas/...

6/ Sobre los casos mencionados ver: Julia Powles, Data privacy: the tide is turning in Europe but is it too little, too late?, http://www.theguardian.com/technolo...

7/ Al respecto ver Parminder Jeet Singh: Neutralidad de la red por una internet igualitaria, y Mara del Pilar Senz, Hacia tierras ms libres en internet, ambos publicados en Amrica Latina en Movimiento 503, ALAI abril 2015. http://www.alainet.org/es/revistas/...

8/ http://www.internetsocialforum.net/...

9/ www.internetsocialforum.net

0/ Llamamiento Tnez para la internet de la ciudadana, http://www.alainet.org/es/articulo/...

11/ Llamado al Foro Social de Internet, http://internetsocialforum.net/site... Social Forum- sp.pdf


Sally Burch, periodista de ALAI.

http://www.alainet.org/es/articulo/... Artculo publicado en: Amrica Latina en Movimiento 503, ALAI abril 2015. Hacia una Internet ciudadana. http://www.alainet.org/es/revistas/...



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