Portada :: Europa :: Grecia, laboratorio neoliberal
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-05-2015

Syriza: 100 das de gobierno bajo presin

Antonio Cuesta
Gara


El gobierno de Grecia cumple hoy 100 das, esa barrera simblica que divide el tiempo de cortesa concedido a los que se estrenan al frente de un pas y el momento a partir del cual de pueden desatar las hostilidades. Sin embargo, los ataques a Syriza no dieron comienzo con su victoria electoral, el 25 de enero, ni vinieron desencadenados por sus propuestas econmicas antiausteridad.

El partido griego significaba, y sigue significando, una verdadera preocupacin desde tiempo atrs para las fuerzas conservadoras y neoliberales que gobiernan las instituciones polticas europeas. Pero las tensiones en el seno de la Unin Europea (UE) se han mostrado de orden poltico, pues por primera vez en la historia de la UE los dirigentes de un pas han puesto en evidencia el dficit democrtico de una alianza pensada y hecha a la medida de las grandes corporaciones alemanas.

De manera que, con toda la intensidad posible, el mal ejemplo griego ha sido combatido desde antes de su victoria en las urnas y, con posterioridad, sin un da de descanso, en un intento que an contina para hacerlo fracasar antes de que pueda presentar ningn logro que pueda paliar, siquiera mnimamente, el enorme desastre social que han supuesto las polticas de austeridad fundamentalmente en los pases de la periferia europea.

El resultado del 25 de enero signific una llamada a rebato de la clase dominante, tanto dentro de Grecia como en el resto de pases de la UE, que temieron el ms que previsible inicio de la descomposicin del orden neoliberal europeo. El enfrentamiento estaba servido: el Primer Ministro griego, Alexis Tsipras, inauguraba un gobierno con el apoyo claro de importantes sectores populares y para servir a sus intereses; mientras que desde la UE solo se esperaba de l que actuara, como hasta ese momento el resto de gobernantes, de correa de transmisin entre las rdenes de Bruselas y los ciudadanos griegos. Tsipras ha dejado claro en reiteradas ocasiones que Grecia es un pas soberano, tenemos una democracia, tenemos un contrato con nuestro pueblo y lo vamos a respetar.

Pero si el intento de asfixiar econmicamente a Grecia ha sido una constante por parte de las instituciones europeas, especialmente desde el Banco Central Europeo (BCE), la campaa de la prensa no le ha ido a la zaga. Reuters y El Pas, Bild y La Razn, no han cejado en su empeo de presentar casi a diario todo un catlogo de calamidades que iban desde el corralito bancario, al desabastecimiento de los supermercados, culminando con la expulsin del pas de la eurozona. Sin menoscabo de su credibilidad ante titulares abiertamente falsos, como la destitucin de Varufakis o la suspensin de pagos, sin que ello les haya impedido seguir usndolos en decenas de ocasiones.

Incomprensiblemente una parte de la izquierda se ha embarcado tambin en la tarea de deslegitimar a un gobierno que cuenta con un slido apoyo popular. Y as, el Partido Comunista de Grecia (KKE) se ha opuesto sistemticamente a todas las iniciativas parlamentarias, incluidas las encaminadas a paliar el desastre social (con electricidad y alimentos gratuitos, as como subsidios a la vivienda, para la poblacin por debajo del umbral de la pobreza), el fin de las inhumanas crceles de mxima seguridad y los centros de detencin de inmigrantes, o la reapertura del canal pblico de radio y televisin ERT, cerrado por el gobierno de Antonis Samars y que dej en la calle de un da para otro a ms de 2.500 trabajadores.

Durante estos 100 das la evolucin social ha recorrido un camino que podra ser calificado como paradjico: mientras una amplia mayora de los ciudadanos mostraba su apoyo a las medidas emprendidas por el nuevo gobierno, y a la forma en que enfrentaba la negociacin con los acreedores, la mayora de los partidos polticos y medios de comunicacin han ido acerando sus crticas en un intento por hacer descabalgar el proceso iniciado por Syriza.

Un partido que, antes de ganar las elecciones, ya dej claro que no tomara ninguna iniciativa para abandonar la zona euro, en sintona con el sentir mayoritario de los ciudadanos griegos. Syriza no lleg al gobierno con ningn discurso radical, ni abanderando un proyecto anticapitalista, socialista o emancipador de las instituciones europeas a las que pertenece Grecia. Nuestras medidas no son radicales. Simplemente, son medidas para que el pueblo griego pueda sobrevivir con dignidad, explica Errikos Finalis, miembro de la direccin de Syriza y del partido KOE (Organizacin Comunista de Grecia), siendo consciente de que la tarea que tiene por delante el gobierno es titnica. Grecia era, en los ltimos cinco aos, una colonia en el siglo XXI, una colonia postmoderna, asegura Finalis, y luchar contra ello es un frente importante para el Gobierno griego, pero tambin para el pueblo griego. Para caminar en la direccin de los grandes cambios el gobierno deber emprender una labor didctica y no perder de vista el sentimiento de los ciudadanos.

El gobierno griego, que se ha visto solo y aislado durante las negociaciones en el Eurogrupo o en el denominado Grupo de Bruselas, ha tratado de preservar sus lneas rojas sin que ello derivara ni en el colapso econmico, ni en el caos poltico.

Es evidente que Grecia requiere de amplias y profundas transformaciones y que la actual correlacin de fuerzas en el continente hacen muy difcil esta misin, si lo que se pretende es orientarlas hacia la justicia social. En todo caso es un camino a recorrer con el acuerdo de la poblacin, y a su ritmo. Pero si los lmites estructurales de la UE lo hicieran inviable, muchos dentro de Syriza ya plantean la reorientacin del proyecto con una nueva perspectiva, algo que ya dej caer hace unos das Tsipras al asegurar que antes que un mal acuerdo es preferible un referndum para que los ciudadanos decidan.

Si conseguimos abstraernos de la poderosa influencia ejercida por los grandes medios de prensa, tarea nada sencilla, habr que concluir que 100 das no han mostrado an el verdadero potencial de cambio prometido por Syriza, aunque dentro del estrechsimo margen en el que se mueve sus logros son evidentes en mltiples reas. Y, al mismo tiempo, hace falta ser muy cuidadosos para no convertir este ejemplo en la clave del xito o el fracaso de lo que puede ocurrir en otros estados de la UE.

El proceso abierto en Grecia plantea las suficientes incertidumbres y est sometido a tantas tensiones que no es posible expresar ninguna certeza a pesar de las evidencias favorables. Lo que est en juego es el futuro de Europa en su conjunto. Saber si la voluntad popular puede conducir hacia polticas alternativas o solo hacia amenazas y chantajes, lo que mostrara el fracaso moral y poltico de la actual UE.

Fuente: http://www.naiz.eus/eu/hemeroteca/gara/editions/2015-05-07/hemeroteca_articles/syriza-100-dias-de-gobierno-bajo-presion



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