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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-05-2015

Elecciones en Gran Bretaa
Adis al Reino Unido

Tariq Ali
counterpunch.org


Las elecciones generales en Gran Bretaa han sido dramticas. A nivel general porque los lderes de los tres partidos - Miliband (Laborista), Nick Clegg (liberal-demcrata) y Nigel Farage (UKIP- una derecha populista y racista)... dimitieron al da siguiente con la victoria conservadora. Y a nivel ms concreto, porque el Partido Nacional Escocs acapar prcticamente todos los escaos que le corresponden a Escocia (56 de 59), acabando con el dominio de ms de un siglo del laborismo. El Partido Laborista se fund en Escocia. Y de all salieron los primeros lderes y tanto el Primer Ministro laborista, as como el ltimo, salieron de Escocia. Casi siempre, la cultura de clase obrera escocesa fue mucho ms radical que su equivalente inglesa.

Fueron la victoria laborista de 1945 y las reformas socialdemcratas las que hicieron de la Autonoma, dejando aparte la independencia, una abstraccin. La victoria de Margaret Thatcher en 1979 fue el primer clavo en el atad del Reino Unido, no porque ella estigmatizara a los escoceses como lo han hecho algunos de sus sucesores, sino porque la mayora de los escoceses la aborrecan as como a todo lo que ella representaba. Se jact de poner el Gran antes que Bretaa, sin darse cuenta de que las consecuencias no deseadas de sus polticas seran la "ruptura de Gran Bretaa" como el ttulo del libro ultra-proftico Tom Nairn sugiri incluso antes de su triunfo electoral.

En Escocia, una gran mayora no vot por ella. Pero el punto de ruptura lleg con Tony Blair y el Nuevo Laborismo. Fue el tan cacareado orgullo thatcherista de Blair, Brown y sus aduladores escoceses los que aceleraron el auge del nacionalismo civil y alimentaron las deserciones del Partido Laborista hacia el SNP, que se dio cuenta que la nica manera de derrotar el blair-torismo era situarse a la izquierda del Partido Laborista en todas y cada una de las cuestiones importantes: as, el SNP se opuso a la guerra de Irak, defendi el Estado de bienestar, exigi la eliminacin de las armas nucleares de suelo escocs y poco a poco comenz a ganar audiencia. El laborismo se limit a estar a la contra. No se percataron del terremoto que se avecinaba. Las placas tectnicas se movieron la semana pasada y los destruy. Llevar tiempo, pero ahora la independencia de Escocia est asegurada, como lo est una maldita buena cosa: se debilitarn las pretensiones neo-imperiales y militares del Reino Unido y se podr abrir un debate real (no la farsa presenciada en la BBC y en otras redes) hacia la reforma constitucional (que incluya una constitucin escrita y un sistema electoral democrtico) y el surgimiento de una alianza radical en Inglaterra, una fuerza insurgente que rompa con el laborismo en descomposicin que durante un siglo puso veto a la izquierda; primero a los comunistas oficiales y ms tarde a su descendencia trotskista. Los restos de ambos terminaron en el Nuevo Laborismo (el matn estalinista John (ahora Lord) Reid y el espeluznante Alan Milburn quien como Ministro de Sanidad, abri las puertas a la privatizacin y ahora es un consejero bien remunerado de las empresas privadas de salud as como un Tory virtual. Y hay otros.

Como he argumentado extensamente en The Extreme Centre: A Warning [ltimo libro del autor], este es un fenmeno a escala europea. No hay diferencias fundamentales entre el centro-derecha y los partidos de centro-izquierda en ningn pas. En algunas partes de la Europa catlica (Espaa y Francia) el matrimonio gay abri brechas. No tanto en Gran Bretaa. La idea de que un gobierno laborista en Westminster podra haber revertido el curso neoliberal del capitalismo es una tontera. Podra haber hecho que fuera ms aceptable mediante argucias estadstica y palabras dulces. Nada mas. As pues, la izquierda impotente para romper la adiccin laborista debe estar feliz. Sus ilusiones no podan ser traicionadas.

Las tareas que enfrentan los radicales y los socialistas en Escocia e Inglaterra son muy diferentes. En Escocia los jvenes que hegemonizaron la iniciativa "Campaa Independencia Radical" (RIC) jugaron un papel ejemplar en el referndum y en las recientes elecciones. Abiertos, no sectarios, dndose cuenta de lo que estaba en juego y centrando todas sus energas para derrotar al enemigo comn. Los resultados les han dado la razn. Ahora necesitan ensamblar a las fuerzas que abogan por una Escocia radical para estar presentes en el Parlamento escocs que ser elegido en 2016. Esto implica desarrollar una oposicin de izquierdas constructiva que d continuidad a la tradicin de RIC, pero esta vez con el objetivo de preparar en el Parlamento el terreno hacia una Escocia que sea a la vez independiente y diferente.

En Inglaterra, es el UKIP es el tercero partido en cuanto a nmero de votos emitidos. Recibi votos tanto de los laboristas como de los conservadores, pero los 4 millones de votos (12,6 %) obtenidos apenas le otorgan un solo escao en el Parlamento. Los Verdes con ms de un milln tambin obtienen un escao. Lo absurdo de un sistema electoral que da a los conservadores una mayora absoluta (331 escaos), con el 36,9 % de los votos emitidos, y a los laboristas 232 escaos con el 30,4 % y reduce a la nada al resto de los partidos es una muestra clara de su fecha de caducidad. Se necesita una campaa seria a favor de un sistema proporcional. El sistema de first-past-the-post, el ganador se lo lleva todo, constituye un cncer maligno que debe ser extirpado del cuerpo poltico.

Y el radicalismo ingls? No es pura casualidad que un partido de derechas como el UKIP se haya convertido en la tercera fuerza. La estrecha colaboracin entre los principales sindicatos y la direccin laborista significaba que la construccin de un movimiento social para hacer frente a las privatizaciones y exigir la propiedad pblica de los servicios pblicos, ms vivienda pblica, democracia local y la renacionalizacin de los ferrocarriles, se qued en la cuneta. Ninguna otra fuerza extra-parlamentaria fue capaz de organizar una base para rechazar y revertir las polticas extremas del centro [del centro-izquierda y el centro-derecha]. Ahora, ese es el reto al que se enfrentan todos aquellos y aquellas que quieran poner fin al consenso estratgico del thatcherismo y el blairismo en Inglaterra. No es una tarea fcil. Sin embargo, las posibilidades existen; slo requieren fuerzas sobre el terreno que permitan crear un nuevo movimiento que hable en nombre de la gente oprimida y explotada.

No hay esperanza para encontrar un lder para la izquierda en el partido laborista. Los nombres que se barajan ni siquiera son capaces de escuchar la lluvia cuando llueve. Lo que sera de gran ayuda es si, ms pronto que tarde, en el nuevo parlamento, se organiza un grupo de diputados de izquierda que rompa efectivamente con el laborismo y se constituya como un grupo radical en relacin con las fuerzas extraparlamentarias. Dudo que lo harn y a este respecto, la tradicin bennista [en referencia a Tony Benn, que fue durante aos el emblema de la izquierda del laborismo] es, para decirlo de forma leve, de poca ayuda. Su apego al laborismo en un momento en que el partido ha roto con su propio pasado socialdemcrata y ha optado por un capitalismo puro y duro no tiene sentido y les lleva a un callejn sin salida. Ken Livingstone, que derrot al blairismo cuando se present como candidato independiente para la Alcalda de Londres, ms tarde reneg de ello, hizo las paces con Downing Street y volvi al redil, defendiendo la City de Londres y el capitalismo financiero desregulado, as como a Scotland Yard y la ejecucin pblica del electricista brasileo Jean Menezes (confundido con un musulmn). Livingstone fue uno de los pocos dirigentes populares del Partido Laborista que podra haber jugado ahora una papel para construir algo nuevo.

Necesitamos una alianza de todas las fuerzas radicales para construir un movimiento anticapitalista en Inglaterra. Un movimiento que sea a la vez nuevo, pero que se apoye tambin en el pasado: en las grandes movilizaciones del siglo XVII; en las rebeliones cartistas del siglo XIX. Los ms recientes acontecimientos en Amrica del Sur, Grecia y Espaa tambin ofrecen un camino a seguir. En cuanto al Partido Laborista, creo que deberamos dejarle que se desangre. Aqu la esperanza la ofrece el camino escocs.


Tariq Ali, escritor; su ltimo libro: The Extreme Centre: A Warning. Versobooks-feb. 2015.

Fuente original: http://www.counterpunch.org/2015/05/08/farewell-to-the-united-kingdom/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=farewell-to-the-united-kingdom



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