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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-05-2015

La maternidad es un derecho, no es obligacin

Julia Evelyn Martnez
Rebelin


Cualquier anlisis de la maternidad debe partir de una doble perspectiva. Por una parte, la maternidad debe ser considerada como una funcin biolgica, vinculada a la procreacin, el embarazo y el parto. En segundo lugar, debe ser considerada como una prctica social, que hace referencia al conjunto de actividades relacionadas con el cuidado cotidiano de vida de hijos e hijas, que puede ser realizada tanto por la madre biolgica como por otras personas (hombres y mujeres) con la capacidad y la voluntad de proporcionar estos cuidados.

Desde la perspectiva que se vea, la maternidad es una experiencia compleja, que cuando se vive de forma integral, planificada, y segura, puede transformarse tanto en un medio para la realizacin personal, como en un medio para garantizar la sostenibilidad de la vida. En el otro extremo, cuando la maternidad se experimenta como una obligacin y/o como el resultado de la violencia machista, puede convertirse en una fuente de sufrimiento y de opresin para las mujeres.

El sistema internacional de derechos humanos, reconoce que las mujeres tenemos derechos reproductivos que deben ser reconocidos y protegidos por los Estados. Estos derechos reproductivos incluyen nuestro derecho a decidir entre procrear y no procrear, el derecho a decidir cundo procrear, el derecho a recibir informacin y acceso a mtodos seguros y eficaces de control de la fertilidad, y el derecho a recibir servicios gratuitos de salud cuando decidamos interrumpir un proceso de gestacin en marcha.

De acuerdo a esta normativa internacional, ninguna mujer debera ser obligada a ser madre en contra su voluntad, pero tampoco debera negrsele a las mujeres este derecho. Ninguna mujer debera ser esterilizada sin su consentimiento. Ninguna mujer debera ser sealada por la sociedad por disfrutar de su vida sexual y no querer (o por no poder) ser madre. Ninguna mujer debera ser obligada en contra de su voluntad a interrumpir un embarazo, sin importar las razones que tenga para ello. Ninguna mujer debera estar encarcelada por haber interrumpido un embarazo que no deseaba. Ninguna mujer debera enfrentarse a la tragedia de quitar la vida a un recin nacido que no podr cuidar o que no quiere cuidar.

Desafortunadamente, en las sociedades organizadas bajo el rgimen del patriarcado, la maternidad deja de ser un derecho y se transforma en una obligacin, la cual que se impone con ms o menos crueldad, dependiendo de la clase social a la que pertenezcan las mujeres y/o dependiendo del nivel de autonoma de los Estados frente a las influencias culturales, religiosas y polticas de los agentes del patriarcado.

En Nigeria, la secta Boko Haram ha impuesto el secuestro, violacin y el embarazo forzado de nias y mujeres como un arma de guerra mediante la que pretende imponer un Estado Islmico basado en una interpretacin ultra- fundamentalista del Corn. Solo el ao pasado, el Fondo de Poblacin de la ONU report la existencia de 16, 000 embarazos forzados en las zonas bajo control de Boko Haram. Ms recientemente, el ejrcito nigeriano logr la liberacin de 700 rehenes , entre las cuales se encuentran 217 mujeres embazadas como resultado de las violaciones reiteradas a las que fueron sometidas. Ninguna de ellas tiene la posibilidad de abortar, porque lo prohben las leyes nacionales, impuestas por los poderosos sectores del fundamentalismo catlico de ese pas africano.

En El Salvador, debido a la penalizacin absoluta del aborto promovida en 1997 por los grupos vinculados al fundamentalismo religioso y/o moral, las mujeres y nias de los sectores populares que sobreviven a violaciones sexuales perpetradas por miembros de pandillas, y que enfrentan embarazos producto de estas brutales violaciones, se les obliga a continuar con ese embarazo. En consecuencia, solo tienen tres opciones: cometer un delito abortando en condiciones inseguras, suicidarse, o seguir adelante con un embarazo forzado. Todo esto ocurre en un pas que forma parte del Comit de Derechos Humanos de Naciones Unidas, pero que paradjicamente se niega a aceptar las recomendaciones de este mismo Comit en el sentido de revisar la legislacin existente para permitir al menos la interrupcin de embarazos en situaciones de violacin sexual, y de riesgo de muerte para la madre.

En Paraguay, que cuenta con una Constitucin que autoriza el aborto nicamente en casos en los cuales la vida de la madre se encuentre en peligro, el Gobierno del presidente Horacio Cartes acaba de negar a una nia de 10 aos el derecho a abortar, porque en opinin de las autoridades la vida de la madre no corre peligro de continuar este embarazo. La nia pesa 34 kilos (menos de 74 libras), tiene una estatura de 1,39 metros, y su embarazo es el producto de violacin reiterada cometida por su padrastro. La solicitud de interrupcin del embarazo fue interpuesta por la madre de la nia, quin en respuesta a esta solicitud fue encarcelada bajo el cargo de complicidad y descuido de obligaciones de proteccin a la menor.

Estoy convencida que amor maternal y el cuidado maternal puede hacer mucho por salvar a este mundo de la catstrofe hacia la cual nos conducen el capitalismo y el patriarcado. Pero esto no se lograr mientras la maternidad se imponga a las mujeres como una obligacin, y no se asuma como lo que es, es decir, como un derecho que debe ser libremente ejercido.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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