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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-05-2015

Origen y presente del socialismo

Iaki Gil de San Vicente
Rebelin


El socialismo est siempre en adecuacin y adaptacin porque el capitalismo, su enemigo mortal, se adapta y adecua permanentemente. La lucha de clases es movimiento continuo a partir de las contradicciones sustanciales del capitalismo, lo que hace que la teora socialista deba (re)crearse, descubrir e integrar los brotes que emergen de las races y las vivifican. Por esto, est condenada al fracaso cualquier definicin cerrada, fija, dogmtica del socialismo. La lucha de clases es la que impulsa con sus lecciones prcticas el enriquecimiento terico del socialismo.

La lucha de clases mundial es la que enfrenta en todo momento de una forma u otra, pblica o soterradamente a la minora capitalista con la humanidad trabajadora, el capital con el trabajo. La lucha de clases particular, local, es la que se libra en cada pueblo, en cada nacin o regin del planeta entre las burguesas y los pueblos trabajadores de esos lugares. No puede existir una sin otra porque son formas de la misma esencia. El socialismo es la fusin de estas dos expresiones de la unidad: la mundial y general, y la nacional y local. Unidad que se reaviva al desarrollar formas nuevas en la historia del capitalismo desde el siglo XV hasta ahora: mercantil y comercial, industrial y bancario, financiero e imperialista, imperialista y especulativo en la actualidad. En lo relacionado con el avance terico-poltico, podemos discernir cinco fases:

La primera es la presocialista, con luchas heroicas y dignas de mujeres, pueblos esclavizados, campesinos, artesanos y trabajadores urbanos. Sus resistencias se reflejan mal que bien pese a censuras, represiones y mentiras, en sus mitos, religiones, tradiciones y culturas populares. Valores y principios ticos con contenidos emancipadores bsicos que se enfrentaron a la opresin e injusticia. Pero a la vez, al final de esta fase el pensamiento burgus crea los fundamentales argumentos contra los que va a tener que enfrentarse el socialismo hasta nuestros das: la economa poltica clsica, la filosofa kantiana, el eurocentrismo, la tesis del contrato social y de los derechos humanos burgueses, el feroz individualismo maltusiano y la sociologa como ciencia antisocialista. Las revoluciones de 1848 marcan el declive de esta fase, que es definitivo con la derrota de la Comuna de Pars de 1871. En Nuestra Amrica esta fase impresiona porque ya exista antes de la invasin europea pero se multiplic desde el mismo 1492, con vibrantes y tenaces luchas que nos iluminan.

La segunda fase tiene una de sus fundamentales expresiones tericas en el Manifiesto Comunista de 1848 en donde se critican varios socialismos; socialismo reaccionario que se divide en feudal, pequeoburgus, y alemn o verdadero; el socialismo conservador o burgus; y el socialismo y el comunismo crtico-utpico. En el Manifiesto aparece una de las fundamentales caractersticas del socialismo: la planificacin estatal de la economa con una programacin estratgica. En esta fase se avanza tericamente en el Mensaje del Comit Central a la Liga de los Comunista de 1850, El 18 Brumario de 1852, etc., que marcan un hito y que junto a los Grundrisse que empiezan a redactarse en 1857-58 y a la Contribucin a la Crtica de la Economa Poltica de 1859, van sentando las bases de logros posteriores.

La complejidad de la estructura de clases, del Estado, de la poltica, de las luchas nacionales y anticoloniales, etc., es desmenuzada analticamente en muchos textos de esta fase segunda que no podemos resear ahora, excepto para explicar cmo en este perodo surge una respuesta capitalista a las crisis de poder que, con el tiempo, derivar en el nazifascismo. La crisis sociopoltica en el Estado francs es resuelta por su clase dominante con el recurso del bonapartismo, forma autoritaria de gobierno basada en una potente burocracia estatal en manos de un caudillo o dictador que cuenta con algn apoyo de masas reaccionarias. Las iniciales crticas a la burocracia estatal de la primera fase del socialismo se amplan y enriquecen ahora mediante la crtica del bonapartismo.

La tercera fase se inicia con la creacin de la I Internacional de 1866-76 y el libro I de El Capital, de 1867, al que seguir la Crtica del Programa de Gtha en 1875, el Anti-Dhring de 1878, La mujer y el socialismo de 1879, El origen de la familia de 1884, la Crtica del Programa de Erfurt de 1891, la primera edicin inglesa Del socialismo utpico al socialismo cientfico, de 1892, por citar algunos textos. Empiezan a tomar forma algunas cuestiones centrales pero an poco definidas sobre cmo podr ser la sociedad socialista futura y luego la comunista. Tambin se fortalece la conciencia del poder alienador e integrador del capitalismo entre otras cosas gracias a las sobreganancias colonialistas y de nacin opresora, al fetichismo, etc., como se demostrar.

La derrota de la Comuna de 1871, la Gran Depresin de 1873-95, la II Internacional de 1889, las leyes antisocialistas de 1878-90 y otras ms, la oleada de luchas de 1905, las luchas anticoloniales y la revolucin mexicana de 1910, las contradicciones interimperialistas y la guerra de 1914 son momentos que marcan el auge, la crisis y el hundimiento de esta fase que deja decisivas lecciones para el socialismo, entre ellas la definitiva formulacin terica del reformismo por un lado, y por el otro la tambin definitiva formulacin del ideario burgus ms reaccionario despus del nazifascismo: la teora marginalista o economa vulgar, padre del neoliberalismo, y la sociologa como ciencia social de los imperialismos.

La cuarta fase comienza con la guerra de 1914 y la bancarrota de la II Internacional, y se simboliza en la revolucin bolchevique de 1917, fase que aporta lecciones totalmente vigentes pese a la implosin de la URSS en 1991. En el tema de la concrecin del socialismo hay aportaciones decisivas: en 1917 Lenin publica El Estado y la revolucin en donde, entre otras muchas cosas, muestra que el socialismo es la antesala del comunismo o la primera etapa limitada e imperfecta del comunismo pleno. El Estado burgus debe ser destruido y debe crearse un Estado obrero sostenido en el poder de los soviets, de los consejos obreros y populares, y en la ms profunda democracia socialista que devuelva la libertad a las mujeres y a los pueblos oprimidos. Adems, el avance al socialismo se librar luchando a vida o muerte contra el imperialismo por lo que ha de ser una lucha internacional y a la vez de liberacin nacional. Por esto hay que crear la III Internacional en 1919 porque, entre otras muchas razones, el trnsito al socialismo puede ser derrotado reinstaurndose el peor capitalismo.

Venimos insistiendo en que el enriquecimiento terico del socialismo y su misma definicin va unida desde la dcada de 1840 a los vaivenes, derrotas y victorias de la lucha de clases mundial, y la fase cuarta lo confirmar de manera irrefutable. Los extraordinariamente ricos debates de esta poca son incomprensibles si olvidamos la extraordinaria brutalidad del capitalismo mundial multiplicada desde entonces hasta ahora, ferocidad negada por la historiografa burguesa.

La teora del imperialismo; del Estado; de la cuestin nacional; de la dialctica; de la burocracia; de la cultura socialista, de la familia y de la pedagoga; de la libertad sexual; de las identidades de fondo entre los dilemas socialismo o barbarie de 1915 y caos o comunismo de 1919; de la economa social y cooperativa dentro de la planificacin estatal, de la incompatibilidad entre mercado y socialismo, del capitalismo de Estado bajo la democracia socialista, de la extincin del valor y del dinero; de la socioecologa en el socialismo; del pueblo en armas y de la extincin del derecho; de las relaciones con potencias imperialistas, del sindicalismo rojo, de la estabilizacin o crisis del capitalismo y el fascismo; del materialismo histrico y la marcha dialctica y abierta o mecnica y cerrada de los pueblos del mundo al socialismo; de la vala de los textos juveniles del marxismo, las purgas y la tica socialista esto y ms llegar a niveles extremos con la Gran Crisis de 1929 que slo acabar parcialmente en 1945, hasta concluir en 1991.

El Manifiesto Comunista critic los socialismos del momento. A finales del siglo XIX crecen diversos reformismos que a partir de 1914 defendern a muerte al capitalismo en nombre del socialismo. Las terribles condiciones internas y externas que casi asfixian a la URSS facilitan su burocratizacin desde finales de la dcada de 1920, lo que fuerza la aparicin de socialismos que reclamndose del marxismo llegan a enfrentarse entre s durante una falsa guerra fra que en realidad fueron y siguen siendo mltiples guerras calientes con millones de vctimas desconocidas.

Guerras provocadas por el capital y los imperialismos, que endurece su contraofensiva contra el socialismo en cualquiera de sus expresiones para descargar sobre la humanidad trabajadora los costos de La Crisis que estalla a finales de la dcada de 1960 y se agrava en 1973. El final de la cuarta fase del socialismo en 1991 se precipita bajo estas agresiones totales que dan un salto con el neoliberalismo y el ataque a los derechos y conquistas sociales, ataque devastador contra la identidad trabajadora, remilitarizacin imperialista, desregularicacin financiero-especulativa, ideologa individualista extrema, negacin de la lgica de la historia y reactivacin planificada de irracionalismos, esquilmacin de la naturaleza, privatizacin del conocimiento y de la vida, sobreexplotacin de la mujer, nueva esclavizacin de la infancia

La quinta fase comenz en medio de la derrota de un socialismo que haba dejado de serlo aunque conservaba restos de las conquistas innegables de su esplendor perdido, logros que hay que actualizar porque son imprescindibles ahora y maana. Pero a la vez y muy significativamente, esta derrota no haca sino confirmar la razn terica bsica del socialismo crtico y dialctico, el que no haba claudicado a los sucesivos cantos de sirena de la II Internacional, de la burocracia estalinista, de la sociedad posindustrial y del eurocomunismo en los 70 y 80; de la tercera va socioliberal, de las modas post, de la artificialidad vacua del negrismo y de los mltiples sujetos aislados que se aglomeran en la multitud del 2000; del fin del trabajo y de la nueva economa cognitiva, del populismo de los significantes vacos, del proletariado extinto sustituido por la gente, la ciudadana, los de abajo, por ese 99% opuesto al 1% que no expresa cualidad social alguna sino pobre cuantificacin sin sustancia.

Cada final de fase socialista ha conllevado un desplome de los dogmas plomizos ya obsoletos y la recuperacin de las ideologas burguesas elaboradas en las antagnicas fases capitalistas. Resurgen as con nuevos argumentos las clsicas luchas tericas y filosficas ya existentes en la segunda mitad del siglo XIX. La diferencia actual es que el socialismo crtico ha conservado y est actualizando los fundamentos tericos que explican las contradicciones capitalistas y que sustentan la estrategia comunista. Se agudiza y radicaliza la unidad y lucha de contrarios tericos irreconciliables en medio de la Gran Depresin del siglo XXI que tiene una gravedad cualitativamente superior a todas las crisis anteriores. La fuerza terica del socialismo dialctico y crtico aparece ahora en toda potencia revolucionaria porque es durante las crisis cuando se demuestra la certeza o incerteza de las teoras.

El socialismo, el marxismo, ha elaborado una crtica del capitalismo basada en la demostracin de que los capitales individuales se centralizan y concentran en cada vez menos grandes corporaciones; en que este proceso va unido al aumento de las masas de capital dedicadas a nuevas mquinas y tecnologa, aumentando as la composicin orgnica del capital; esto hace que la tasa media de beneficio tienda a la baja, lo que obliga a los capitalistas a aplicar contratendencias que faciliten su recuperacin; todo lo anterior hace que aumente la proletarizacin social y que se socialice an ms la produccin. Todo ello hace que si bien aislada e individualmente algunos capitalistas buscan racionalizar su negocio particular no tengan ms remedio que, por un lado, despedazarse, comerse unos a otros; por otro lado, aplastar a la clase obrera; adems, intentar monopolizar la ciencia para que no se beneficien otros capitalistas y mucho menos los pueblos y Estados rebeldes; y por ltimo maximizar la destruccin de la naturaleza sin reparar en desastres a medio plazo.

Resulta as que la enana racionalidad parcial se convierte en incontrolable irracionalidad global. Cada vez menos burgueses se apropian de mayor parte de la produccin social, multiplicando la riqueza del capital y la pobreza relativa y absoluta del trabajo. Al reducirse la capacidad de compra del pueblo aumentan las mercancas que no se venden y los empresarios tienen que gastar ms en marketing, sector servicios y prstamos, pero tambin deben ralentizar durante un tiempo la innovacin tecnocientfica. Pero si la economa productiva, el capital industrial no recupera su rentabilidad, entonces la burguesa invierte los capitales sobrantes en negocios fciles, finanzas especulativas de riesgo, economa sumergida e ilegal, surgiendo as burbujas cargadas de deudas impagables que estallan masificando la ruina y enriqueciendo a la minora.

Como se invierte poco en industria se va acumulando un potencial productivo y cientfico que no se activa porque el capitalismo no puede dar salida a las mercancas que se amontonan en los escaparates ante un pueblo que sufre carencias y penurias. Tarde o temprano, tantas contradicciones golpean la conciencia alienada de las masas, parte de las cuales giran a la izquierda, otras a la derecha, permaneciendo un sector pasivo e indeciso. Llegado ese momento es decisiva la existencia de organizaciones comunistas. La burguesa endurece el control sociopoltico y reduce las libertades: su Estado se prepara para mayores represiones. La lucha de clases se encrespa. En 2007 la crisis que se vena fraguando desde haca tiempo entr en su fase oficial confirmndose de nuevo la teora marxista pero de manera ms grave e inquietante. El socialismo tiene razn: el futuro ser comunista o no ser.


Texto redactado para la editora Trinchera, de Venezuela.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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