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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-05-2015

Entrevista a Alberto Arregui, miembro de la Presidencia Federal de Izquierda Unida, sobre la situacin poltica en la coalicin (I)
Decan los clsicos, que los dioses enloquecen a aquellos que quieren perder, el dios sistema ha enloquecido a los aparatos de IU

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Alberto Arregui es miembro de la Presidencia Federal de Izquierda Unida, rgano que no reconoce la candidatura de IUCM al Ayuntamiento de Madrid.

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Me gustara preguntarte por los nudos ms polmicos de un artculo que has publicado recientemente en Rebelin: Izquierda Unida, crisis permanente o crisis final? El reto de Alberto Garzn. Te parece?

Me parece

Por qu te presentas como miembro de la Presidencia Federal de IU, rgano que no reconoce la candidatura de IUCM al Ayuntamiento de Madrid?

Porque el candidato de la militancia de IU, y de quienes participaron en la primarias, a la alcalda de Madrid es Mauricio Valiente. Hago una reivindicacin directa del funcionamiento legal de IU sobre las decisiones de camarillas. La Presidencia Federal es el rgano poltico que dirige al conjunto de la organizacin, el coordinador general y los dems miembros de la Comisin Ejecutiva deben seguir las directrices marcadas por este rgano. Para que se entienda; en trminos de la sociedad Cayo Lara y la camarilla Llamazares-IUCM, han dado un golpe de Estado, han ignorado al parlamento y apoyan a quienes la Presidencia Federal expuls de IU por su relacin con el escndalo de Bankia. Han suspendido las reuniones de los rganos hasta despus de las elecciones. Perdieron en los rganos pero quieren sabotear tanto la poltica de unidad de la izquierda como el cambio que representa Alberto Garzn. La Presidencia Federal declar, expresamente, que no reconoce la candidatura de IUCM al ayuntamiento de Madrid. La militancia de IU en la ciudad de Madrid estamos en Ahora Madrid.

Te cito: Todo cambio social profundo implica el choque entre clases que contraponen intereses materiales y, por tanto, concepciones polticas y ticas enfrentadas. Las pocas de crisis de las estructuras de dominacin se saldan con la pugna por cambiar el statu quo, por una parte de la sociedad, y el mantenerlo, por parte de la clase dominante de turno. Estamos en este punto lgido o solo es un apunte terico para enmarcar tu reflexin?

Intenta ser un diagnstico del contexto en el que estamos viviendo. La historia posee una dinmica interna, el choque entre intereses materiales irreconciliables de clases sociales opuestas, a eso hay que aadir una tendencia del sistema actual, el capitalismo, a agotar los recursos naturales sin importarle el futuro. Marx, citando a La Pompadour, deca que los capitalistas tienen una filosofa: aprs moi le deluge, despus de mi el diluvio. Hoy es as ms que nunca; el sistema econmico que domina la escena mundial est agotado, y en su decrepitud destruye las propias bases sobre las que puede existir la civilizacin humana. S, es un momento lgido, es una oportunidad en sentido histrico, de transformar la sociedad, de frenar el declive hacia el desastre. Rosa Luxemburgo, injustamente relegada, deca, citando a Engels, que el dilema de la humanidad era socialismo o barbarie. Debemos actualizar esa idea, la barbarie avanza en el planeta cada da, es un hecho, y tenemos que ser capaces de oponerle una alternativa de futuro. Es un momento lgido, tambin, porque la conciencia de una gran parte de la sociedad, del pueblo, se est transformando con dos vectores, la comprensin de que una minora nos roba a manos llenas, y la experiencia de que la lucha y la unidad pueden transformar la realidad.

Hablas a continuacin de las luchas internas en cada campo. Cules son, en tu opinin, las luchas internas ms importantes en el campo de las clases hegemnicas, las de la casta-trama-costra?

En la clase dominante el fundamento de su enfrentamiento es muy sencillo; slo se producen discrepancias de mtodo, de cmo mantener su dominio de la sociedad. Lo que sucede es que cuando el riesgo de perder el dominio crece, tambin lo hacen las tensiones entre diversas fracciones. Por eso tiene un valor sintomtico ver los choques polticos que se producen entre ellos, la necesidad de recurrir a nuevos partidos como el caso de Ciudadanos, el reagrupamiento en torno al nacionalismo espaol frente a las nacionalidades perifricas Han intentado usar como arma arrojadiza la corrupcin, que unos utilizan contra otros y ha estado a punto de escaprseles de las manos, como en el caso Brcenas o Bankia porque la revelacin de corrupcin masiva cuestiona el conjunto del sistema a los ojos de quienes padecen la crisis directamente.

Y las luchas ms decisivas entre los colectivos de las clases desfavorecidas y/o sus instrumentos polticos y organizativos?

Antes de entrar de lleno me gustara explicitar una idea: no estoy hablando de intenciones personales necesariamente. Salvo casos contados, una buena parte de los implicados piensa que est haciendo lo correcto con la defensa de sus posiciones polticas. Claro que hay siempre oportunistas profesionales, como Moral Santn y sus secuaces, o Felipe Gonzlez y los suyos, pero eso es secundario, de lo que debemos hablar es del papel objetivo que juegan unas determinadas posiciones polticas, ms all de la intencin.

Yendo a la pregunta, dir que en mi opinin la lucha ms feroz se establece en torno al posibilismo reformista frente al cambio con ruptura del statu quo. Eso afecta tambin a la unidad, a las alianzas hipotticas de fuerzas polticas, por ejemplo la tendencia a gobernar con el PSOE, como ha hecho IU en Andaluca, lo que implica una defensa de la capacidad de autoreforma del rgimen poltico que se forj a partir del pacto social de la Transicin. En un sentido ms amplio lo podemos simbolizar en la Constitucin; estaran los partidarios de su reforma, que es la posicin del PSOE y son legin en IU y Podemos, o aquellos que apostamos por el objetivo de un nuevo proceso constituyente. Por fin, en el terreno de la economa tenemos la misma tensin, entre quienes defienden un nuevo modelo productivo, lo que incluye a dirigentes de UGT y CCOO, del PCE, de Podemos, del PSOE, y quienes defendemos unas nuevas relaciones de produccin. Los primeros piensan que la tarea de la izquierda si alcanza el poder es la de estabilizar el capitalismo, mientras que nosotros pensamos que debemos superar el capitalismo.

Dos preguntas sobre esta ltima reflexin: y cmo concibes, cmo se organiza, qu pasos deben darse, para tirar adelante ese proceso constituyente?

En mi opinin, y muy esquemtico, lo determinante es conseguir un cambio irreversible en la correlacin de fuerzas en la sociedad. Lo que exige, al menos, basarse en la movilizacin, la implicacin en la participacin consciente de la mayor parte de la clase trabajadora, la juventud, estudiantes, movimientos sociales de todo tipo, partidos de izquierda y sindicatos. Forjar la unidad en la movilizacin, elaborando unos objetivos de ruptura con el actual rgimen, tanto en el terreno democrtico como en el econmico. El objetivo es dotarnos de unas nuevas normas de convivencia, nuevas normas del juego, poner la sociedad en manos de la mayora, y eso puede tener un smbolo que marque el rumbo: una nueva constitucin elaborada desde abajo que salde la deuda histrica que no alcanz el continuismo de la transicin.

Los que defendis, dices, unas nuevas relaciones de produccin. Y eso como se consigue en estos momentos? No se est soando, no estamos pidiendo de nuevo el paisaje lunar?

Un porcentaje de sueos es lo nico que hace que un proyecto sea posible. La imaginacin, la capacidad de confiar en nuestra fuerza para transformar la historia es el factor determinante para alcanzarlo. Marx, en una formulacin insuperable, estableca la transicin de la conciencia colectiva de los oprimidos de clase en s, a clase para s, como el trampoln de la revolucin social, y tena razn. La conciencia de los intereses comunes frente a los poderosos y la confianza en la propia fuerza son el umbral de la transformacin social y se est produciendo ese proceso que nos lleva al reto de construir una nueva sociedad. La vieja sociedad agoniza y la nueva debe nacer si queremos tener futuro. Solo pedimos aquello que nos pertenece. Es un sueo que se puede convertir en realidad con la lucha, la unidad y el programa adecuado.

Otra ms, me olvidaba: t no estaras, pues, a favor de ningn pacto con el PSOE, o algunas de sus variantes, sea cual fuera la circunstancia, comunidad o institucin?

Es mejor ser concretos en esto, no hay una norma de aplicacin universal. El famoso pacto de Francisco Frutos con Joaqun Almunia fue un desastre, algo que nunca debamos haber hecho, como lo ha sido el participar en la Junta de Andaluca, como lo fue estar en un gobierno con el PNV, o el tripartito cataln. Por la sencilla razn de que los lderes del PSOE, salvo en aspectos democrticos, comparten en el terreno econmico lo sustancial de la poltica del PP. Lo determinante es el programa, desde luego, y tambin lo son las personas, si quieres una mascota vegetariana no te compras un tigre. Por eso, en el gobierno del Estado espaol es imposible, en estos momentos, tener un programa comn de gobierno con el PSOE, y en los gobiernos autonmicos es casi imposible. Quiz, en los municipios es ms fcil ponerse de acuerdo en un programa municipal para reparar los destrozos del PP, y aun as, si el PSOE no cede en su defensa del sistema, sera mucho mejor un acuerdo de legislatura, con libertad de voto en cada cuestin que un compromiso. Ya que un pacto con alguien que est a tu derecha implica siempre aceptar una poltica de derechas y eso es una incongruencia.

Hablando de la llamada Transicin sealas que el mrito de los reformadores del franquismo fue comprender que no podan derrotar al movimiento obrero, pero que si podan entenderse con sus dirigentes. Y cmo es que estos se entendieron con aquellos? No haba otra? No habra que distinguir entre el PSOE y el PCE o todo fue uno y casi lo mismo?

La Transicin es un tema en s mismo... me da miedo que la brevedad produzca malentendidos, pero me arriesgo a decir algo. En la base terica est la incomprensin de la genial formulacin de Marx y Engels acerca de la Revolucin Permanente, la vinculacin necesaria de la revolucin democrtica y la revolucin socialista. Pero ms concretamente, la clave de la psicologa de los dirigentes del PSOE y del PCE en ese perodo tiene dos factores que ayudan a entenderlo. Estaban traumatizados histricamente, carecan de proyecto alternativo, tanto la socialdemocracia como el eurocomunismo eran la teorizacin de que el socialismo era un objetivo imposible. Eran, en consecuencia, incapaces de tener confianza en sus propias bases y en la fuerza que desarrollaba el movimiento antifranquista, tenan miedo y queran pactar a cualquier costa. Pero adems, para ellos se abra una perspectiva nada despreciable, la posibilidad de ser diputados, senadores, o ministros en un futuro cercano. Las estructuras de esos partidos, hijos de la clandestinidad y de la tradicin estalinista, carecan de mecanismos democrticos para atar a los dirigentes. Aun as la batalla fue muy dura y se prolong durante toda la Transicin (hasta el 78) y la post transicin. En el caso del PSOE hasta el congreso extraordinario de 1979, y con los sindicatos hasta despus de la Huelga General del 14 D del 1988.

Hay una base comn entre el reformismo monrquico heredero de la dictadura y los dirigentes del PSOE y del PCE, la de evitar por todos los medios un movimiento fuera de su control. Se vio muy bien en momentos clave, como Vitoria en marzo del 76 o la matanza de Atocha en enero del 77. A partir de ah una colaboracin que parece contra natura se va reforzando. Es un proceso que adquiere su propia lgica; Surez se enfrenta a los franquistas irreductibles a los que debe frenar, la direccin del PSOE y la del PCE a los elementos revolucionarios que no aceptan la reforma del franquismo, el olvido y la monarqua del pacto social. Acaban forjando una alianza contra sus enemigos comunes y se simboliza en que Carrillo y Surez, Felipe y Surez, se hacen ntimos amigos, mientras los marxistas fuimos diezmados, expulsados o arrinconados en ambos partidos. Yo mismo estaba en la direccin federal de las Juventudes Socialistas y del PSOE y fui expulsado en la primavera del 77.

Pero, sin negar ni discutir tus razones, no haba razones objetivas para el miedo? La derecha extrema no estaba desnuda, la extrema derecha actuaba con toda la fuerza de sus puos, armas y conexiones parapoliciales. Lo demostraron varias veces.

Siempre hay razones para el miedo, y es un sentimiento natural y muy legtimo, para lo que no haba razones es para la cobarda. Mientras los militantes nos jugbamos el tipo, se estaba pactando a nuestras espaldas. En Portugal tambin podan tener miedo, pero rompieron las cadenas, aqu decidieron darle una mano de pintura al sistema. El proceso era justo el contrario, la dictadura se descompona, la clase dominante estaba dividida, una crisis generalizada que alcanzaba a los aparatos de dominacin incluido el ejrcito y la Iglesia catlica. La extrema derecha actu todo lo que pudo, y si no dio un golpe de Estado fue porque no poda, y cuando pudo lo intent en 1981. El propio Surez, que reconoci que la Transicin tal como se hizo se debi a la colaboracin de Carrillo, al frente del PCE, y de Gonzlez, al frente del PSOE, deca que si no hacan ese pacto se enfrentaban a un dilema entre conservadurismo o revolucin. Son sus palabras, no las mas.

Las recuerdas, recuerdas lo que dijo Surez?

Fueron estas: Frente al dilema conservadurismo o revolucin optamos por un programa de cambios sociales y econmicos audaces que permitiera el arraigo autntico de la democracia. La Transicin fue una ocasin perdida, la clase obrera, las bases de partidos y sindicatos estaban decididas a luchar, pero se convirti en una derrota, y an estamos pagando las consecuencias.

Hablas de aquellos dirigentes polticos y sindicales que se han acostumbrado a vivir del Estado, de las empresas, de los cargos institucionales, de los pagos de Bankia en definitiva que se han hecho parte del sistema y del rgimen del 78. Y por qu y cmo hemos llegado a este grado de degeneracin poltica, incluso moral si la palabra aqu no es un churro que no viene a cuento?

Bueno, en algunos casos si podemos hablar de un proceso de corrupcin, degradacin moral en definitiva un cambio de bando. Pero me gustara creer que en muchos casos es ms bien un proceso de adaptacin. Deca Marx que el ser social determina la conciencia, es decir que si esta forma de sociedad y sus estructuras te proporcionan una vida cmoda, te adaptas y acabas considerando tus enemigos a quienes venimos a perturbar la paz social, pues los huelguistas, manifestantes y contestatarios en general, nos convertimos en una amenaza para los que reciben sus sueldos del Estado, del pacto social. Es un hecho, quien paga al msico, y al poeta, decide la meloda y la letra.

Detrs de eso estaba la falta de participacin poltica. Eso es lo que lo ha trastocado todo, las conciencias han cambiado y toda la estructura del conformismo se ha tambaleado.

Enfrentados a ellos, aades, aquella militancia y una parte de los dirigentes que se sienten identificados con las aspiraciones de la clase trabajadora, que siguen creyendo en que la nica alternativa conduce al camino de una sociedad socialista. Qu crees que habra que entender en estos momentos por sociedad socialista?

Esta s que es una pregunta compleja pero irrenunciable. Se trata de defender o no la idea de la democracia consecuentemente. Me explico; podemos aceptar que existen reductos en los que no puede entrar la democracia, como los bancos, las grandes empresas, el ejrcito, la judicatura, la polica o defender, que la nica sociedad que puede hacer feliz al ser humano, que puede responder a nuestras necesidades y que puede frenar la destruccin del planeta, es aquella en que las decisiones se tomen de acuerdo a la democracia en todos los mbitos de la vida. Eso es el socialismo. Claro, eso exige una base econmica diferente, una alteracin de las relaciones de propiedad. Los cambios decisivos en la historia, como las revoluciones burguesas que cambiaron el mundo para siempre, se producen sobre una alteracin en las relaciones de produccin. La sociedad produce la riqueza, luego la sociedad debe ser la propietaria y la administradora de la riqueza en beneficio social no de un grupo particular, sea de empresarios o banqueros, sea de los burcratas del partido. La formulacin terica es ms sencilla, pero est por construir. Eso es lo bello del proyecto socialista, saber que no est en un manual sino en nuestras manos.

Vuelvo a copiar un paso suyo: La direccin a veces juega un papel que podramos llamar bonapartista, inclinndose entre los grupos en conflicto. Algo que hasta cierto punto han hecho Cayo Lara, o Jos Luis Centella, pero ahora parece que el coordinador general de IU ha dejado ese papel de juez imparcial del que le gustaba alardear, para implicarse con todas las consecuencias con el ala de derechas, la de Llamazares, la del partido Bankia, la del club de la ceja, la de PRISA, la de los despachos de los aparatos de CCOO y UGT. No unes aqu a tirios y troyanos? Llamazares, partido Bankia, PRISA, aparatos de CCOO y UGT? Por lo dems, eso no es una pedrada fuerte-muy-fuerte dirigida a la coordinacin actual de IU? Tambin del PCE?

Los oleajes arrojan sobre la orilla objetos diversos, arrastrados por la misma fuerza. En ese batiburrillo existe un vnculo que les une objetivamente, no es que se renan a tomar caf, que no lo s, sino que trabajan en la misma direccin, se apoyan. El proceso tiene su dinmica interna (es locura pero tiene mtodo, dira Shakespeare), lo difcil es dar el primer paso, una vez que piensas que el enemigo es Podemos, y no la burguesa, que piensas que Podemos es producto de una maniobra del capital financiero y no el producto de una necesidad social y de tus propios errores, y que consideras que los jvenes como Alberto Garzn, Lara Hernndez, Marina Albiol o Javier Couso, son advenedizos que pueden moverte el silln, en lugar de ver en ellas y ellos el futuro de una sociedad mejor, entonces pierdes el juicio. Decan los clsicos, que los dioses enloquecen, como primera medida, a aquellos que quieren perder. El dios sistema ha enloquecido a los aparatos de IU.

Sobre la historia reciente de IU te pregunto ahora: Era el ao 2008, noviembre, cuando se celebr la IX Asamblea federal de IU. Gaspar Llamazares haba conseguido hurtar el resultado de la VIII Asamblea federal y, a pesar de haber quedado en minora, se mantuvo un mandato ms, trucando los resultados y forzando al candidato alternativo, Enrique Santiago, y a quienes lo habamos respaldado, a aceptar la situacin creada o enfrentarse a la escisin. Fue as? No exageras o tergiversas aquel resultado? Y por qu Enrique Santiago no mont en clera? Por cierto, qu posiciones defiende en la actualidad?

Ojala fuese una exageracin! Llamazares se agarr al poder, con ese cesarismo tpico de tantos dirigentes polticos, y estaba dispuesto a triturar IU en beneficio de su camarilla, pues su proyecto de una alianza estratgica con la socialdemocracia estaba por encima de eso, como luego demostr al intentar destruir la federacin valenciana de IU, dando respaldo a las trnsfugas, como hizo en el Pas Vasco, yendo con su amigo Luis Garca Montero a respaldar a Madrazo que estaba empantanado por sus pactos de gobierno con el PNV. No slo Enrique Santiago, mucha militancia mont en clera, pero no veamos una escisin, sino seguir luchando por cambiar las cosas, y Enrique sigue ah, es uno de los valores ms slidos que tienen IU y el PCE. Si l hubiese estado al frente de cualquiera de esas dos organizaciones querra decir que las cosas eran muy distintas.

Vuelvo a citarte: ya se empezaba usurpando las decisiones de la asamblea y del consejo federal para ser sustituido por el juego de camarillas, negociaciones secretas y bambalinas, otro mal presagio, y peor comienzo. IU estuvo sin coordinador un mes, obteniendo un porcentaje de respaldo del 55% en el CPF, algo inferior al que podra haber obtenido de haberse presentado a la votacin de los miembros del CPF elegidos en la Asamblea Federal, alcanzando un acuerdo con las otras candidaturas de izquierdas como sola ser habitual. Si hubiera podido ser as, por qu no lo hizo? Por qu, si me permites, fue tan tonto o tan sectario?

Miedo, se llama miedo. Creo que no tanto por parte de Cayo, como por otras personas que no queran depender del ala izquierda, sino tener un acuerdo con el ala derecha. Cayo quera ser el coordinador de todos.

A Cayo Lara le das un gran mrito: haber impedido una escisin en IU. La organizacin, admites, estaba al borde de la desaparicin, siendo cierto que el coordinador supo negociar y atemperar los enfrentamientos de los diversos barones y taifas. No es poco, no est mal.

No es poco, pero ha sido insuficiente. Como dice el Eclesiasts, hay un tiempo para cada cosa. Una vez salvada la crisis tocaba dar cauce a las ansias de cambio poltico que hervan en la sociedad y ah, es donde no hemos sabido estar a la altura, no hemos sido capaces de deshacernos de la esclerosis poltica, democrtica y organizativa. No es una cuestin generacional sino de contaminacin, necesitamos una nueva direccin y la paradoja es que existen esas personas pero el aparato burocrtico las est bloqueando. No deja de ser una irona el que Cayo fuese un candidato frente a la descomposicin de IU propiciada por el llamazarismo, y ahora sea un frreo aliado de este sector.

Necesitamos sangre nueva, que aumente la participacin, que la sociedad se movilice. Rosa Luxemburg deca que es necesario que la sangre circule entre la organizacin y el pueblo y que tenga un latido comn, y la direccin de IU padece de un caso extremo de arteriosclerosis.

Se estaban acumulando errores de direccin, afirmas. Te pregunto a continuacin sobre ello.

Cuando quieras.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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