Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-05-2015

Volver al principio: Palestina

Santiago Gonzlez Vallejo
Rebelin


Hoy en da, cualquier informativo est lleno de noticias sobre estados fallidos como Iraq, Siria, Libia; de satrapas, como Arabia Saud, Qatar; de frustraciones de primaveras rabes como las de Egipto, Argelia, Marruecosy esto cuando no aparecen nombres de organizaciones como Estado Islmico, Al Qaeda y otras ms, algunas propiciadas, protegidas y armadas por prncipes de la guerra de los estados antes mencionados, y el sempiterno problema israelo - palestino que nunca se acaba, pero cuya importancia est diluida por todos los asuntos anteriores y forma parte natural de lo conflictivo de la zona. Casi se olvida el papel que las potencias occidentales han desempeado y desempean en todos estos dramas, y parecera que somos socorristas y asistentes sociales obligados a invadir, bombardear, torturar y destruir vidas y esperanzas, aunque seamos los buenos, pacficos, prsperos y listos de este mundo.

Hasta hace poco, era comn la idea de que el conflicto (nunca han querido decir los formadores de opinin ocupacin) israelo-palestino era el causante de los problemas de inestabilidad de toda esa zona y que los problemas de otros estados o interestatales se podran explicar (y resolver) si se afrontaba seriamente (?) la resolucin de ese conflicto. Aunque no decan cmo se podra resolver si ya se ocultaba que el conflicto era ocupacin y que habra que obligar al ocupante a que dejara de ejercer su dominio. Pareca que hablando se convencera a los palestinos de que dejasen de tener el problema de su aniquilacin como pueblo. Vamos, como los pieles rojas americanos, los indios que eran los 'malos' en las pelculas de Hollywood, que en realidad fueron las vctimas de los 'americanos', 'los buenos', aunque llevaron a cabo uno de los genocidios ms notorios de la historia.

Pero ya se est pasando de esa idea comn a un ecosistema en el que se puede convivir con el caos y en el que una cosa no es ms importante que otra cosa. No hay principio ni fin. El espectador, abrumado por sus propios problemas y con cientos o miles de horas tragndose noticias inconexas, sucesos de violencia sin par y con una gran dosis de pelculas cortadas por el mismo patrn a sus espaldas, baja la guardia y concluye que ese mundo de Oriente Medio o Prximo, segn donde occidentalmente est, relativamente, es imposible de entender o en el mejor de los casos, es imposible de solucionar y, aburrido, pasar a otra cosa y denostar que su pas se involucre en esos avisperos, obviando que su pas ha estado siempre participando en la construccin del drama.

Esa es la primera victoria del imperialismo y de la ideologa dominante. Normalizar el caos, acostumbrarse y deshumanizar, o crear indiferencia hacia tus enemigos u otras personas a las que hay que quitarles la semejanza humana con tus prximos, tu tribu.

Pero muchas de las cosas narradas al comienzo, no lo olvidemos, tienen causas explicables. No son fruto de cataclismos o de un meteorito. Son producto de polticas forjadas durante decenios o siglos y, para mayor ahondamiento, de polticas coloniales, seguidas de un imperialismo occidental que ha estrechado ese dominio con lites locales contra el conjunto de los pueblos de esas zonas.

Ahora parece que ante la barbarie de los sectarios del Estado Islmico que matan a personas prximas por tener otro credo o destruyen vestigios culturales ancestrales, se hace prioritario otra vez intervenir explcitamente contra ellos. Estamos en contra de que se degellen personas. Degollar personas, exhibir esos asesinatos grabados por internet revela la barbarie e inhumanidad de esos fanticos que quieren implantar lo que sea a costa del resto de las personas que viven all o que incluso publicitan que quieren conquistar el resto del mundo.

Antes, la prioridad era el arsenal iraqu. Antes, la prioridad fue la destruccin de las armas de destruccin masiva, nunca encontradas. Antes de antes, proteger al shah de Persia, aliado de Occidente. Antes de antes, garantizar a su Majestad Imperial de Persia (actual Irn) su estabilidad poltica, a pesar de las violaciones de derechos humanos en el pas bajo su dictadura.

Y antes de antes y antes, siempre, mantener esos gobiernos y satrapas, repblicas o monarquas, con palo y zanahoria, que sostengan las directrices de sometimiento con respecto a los recursos petrolferos, mercados cautivos y -esto todava no est asumido por la mayora de la poblacin occidental- un plan ideolgico, racista, de implantar una poblacin-Estado dentro de ese espacio que ayude a la consolidacin de esos parmetros de dominacin.

S, el sionismo se forj dentro de una parte de la comunidad juda en una doble dimensin, retroalimentndose de odio-amor, como reflejo de envidias, odios y miedos de una poblacin mayoritaria que estaba forjando estados-nacin en diferentes partes de Europa, que no quera judos dentro de s, y el inters de las lites de esos mismos estados, especialmente Inglaterra, pero tambin Francia,de tener una poblacin cercana a ellos que estuviera en la zona colonizada y que sirviera de grupo humano, Estado, aliado en esa tarea de dominio. Esa es la explicacin de aliento a la emigracin y colonizacin sionista, como un quiste, contra los habitantes originarios, en Palestina, que muy bien explica Kayyali en su libro Una historia moderna de Palestina, recientemente traducido al espaol por la Editorial Bsforo, y que revisa, entre otros, los archivos britnicos y sionistas.

Las traiciones de ingleses y franceses, su continuidad por parte del gigante estadounidense o ya la Unin Europea, el flirteo ideolgico de soviticos o rusos por intereses propios a lo largo de dcadas, fijando fronteras de conveniencia, monarcas y dictadores; el doble discurso de las lites gobernantes rabes mostrando un panarabismo estril mientras ejercan su alianza estratgica con las metrpolis y sus compaas internacionales en sus mercados cautivos, reprimiendo, golpeando y ejerciendo su labor liberticida en todas las ocasiones en que el pueblo se ha amotinado, han creado una frustracin estructural de los pueblos rabes. Si los movimientos de liberacin fueron pervirtindose, fosilizndose en estructuras de poder, desclasados de sus orgenes y corrompindose, si se ha pasado de reivindicar el poder del Tercer Mundo o de los no alineados y se ha cado en brazos de los mismos que han conducido a este desastre; si el nacionalismo regenerador laico se ha transformado en posiciones tribales y sectarias, todo ello con la inestimable ayuda de la maquinaria occidental de dividir a tu posible enemigo o al que podra reivindicar una autonoma de tus designios, quin foment el proceso? Quin cre Al Qaeida? Cmo, en plena ocupacin israel, se desarrollaron las asociaciones de Hams contrarias a la OLP? Quin acept en la Internacional Socialista a los Ben Al, a los laboristas ocupantes israeles como Peres o a Mubarak? Quin se escandaliza de las necesidades de Irn respecto a la energa nuclear y ayud a Israel a construir sus armas nucleares y bendice a los Saud?

Esa miseria, corrupcin moral, desigualdad, frustracin e impotencia, creo que son los mimbres de esta descomposicin interesada del mundo rabe.

Volvamos al principio. Las imgenes que nos asaltan con guerras civiles y estados fallidos (porque los han hecho fallidos, porque interesa que sean fallidos y que no representen ninguna posibilidad de autonoma ni de velar por el desarrollo de sus poblaciones) y bandas que se nutren de gentes sin nada que perder y a las que les dicen que tienen todo por ganar, alimentadas por dineros y contrabandos ideolgicos, pero tambin mercantiles, son los efectos de esa miseria, corrupcin y ocupacin iniciales, aliadas a unas lites locales que sirven a sus propios intereses. Pero son los efectos de tantos aos malgastados y de los que Occidente es causante y cmplice.

Por eso, hay que volver al comienzo: Palestina.

S, es la explicacin de los problemas que perturban la paz. Y no se podr solucionar nada, y seguirn creciendo los seguidores de cualquier barbarie, porque tendrn presentes las barbaries y la complicidad cometidas contra ellos. El Holocausto existi, como la expulsin de 700.000 palestinos de sus hogares, las matanzas de Deir Yassin y el robo de las bibliotecas palestinas. Si hay tantos hitos del martirologio palestino es porque no se ha acabado. Degollar es un crimen. Los bombardeos que han matado a 2.205 palestinos este verano en Gaza, tambin. Pero no slo ha sido Gaza, la represin israel en toda Palestina registr una cifra de 2.314 muertos y 17.125 heridos slo en el ao 2.014, segn las Naciones Unidas, que, por cierto, participan en el cuarteto que patrocina unas negociaciones de paz inexistentes y que forma parte de la complicidad de la ocupacin.

No decimos que si se resolviera la ocupacin de Palestina se resolveran los problemas estructurales de esos estados fallidos y dejaran de existir esas gentes brbaras, pero s quitaramos basamentos de su capacidad de captacin y fuerza ideolgica, posibilitando que las poblaciones busquen caminos ms acordes a su propio desarrollo.

Si quisiramos una paz justa y una mayor cohesin de las poblaciones mundiales, tendramos que ir a las causas. Si slo nos preocupan los efectos y slo los combatimos militarmente y con propaganda, realmente lo que haremos ser mantener y fortalecer la complicidad con la ocupacin y alimentar las causas de ms sufrimiento y barbarie, ya sea con degollamientos o con bombardeos de aviones no tripulados.

S, la ocupacin de Palestina es el nudo gordiano de los problemas de convivencia y cohesin de estos tiempos.


Santiago Gonzlez Vallejo, Comit de Solidaridad con la Causa rabe

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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