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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-05-2015

Chavismo, amor propio y goce popular

Reinaldo Iturriza Lpez
Rebelin


1. El pecado capital es la gula, no el comer. Y sin embargo, quienes se han saciado histricamente quieren hacernos creer que es un pecado que la mayora coma, y coma bien.

2. El chavismo dignific el acto de comer al conquistarlo como derecho haciendo la cola para votar. Desde entonces dej de ser una necesidad bsica para convertirse en un acto poltico. El antichavismo trata de convertirlo en un acto que exige una humillacin previa, la que se experimenta en la cola para comprar. El objetivo es claro: despolitizar el acto, apelando a la feroz competencia.

3. Refirindose a la economa poltica, escriba Marx en 1844, en sus Manuscritos : Hemos aceptado su terminologa y sus leyes. Partiendo de sus presupuestos, con sus mismas palabras, Marx descubri la explotacin y demostr que tal fenmeno es lo que define al capitalismo. Ciento cincuenta aos despus, jugando su mismo juego, con sus propias reglas, el chavismo le propin una derrota histrica al statu quo fundado en el pacto de lites de 1958. Entonces, descubrimos la democracia participativa y protagnica y demostramos que lo que siempre se llam democracia no era ms que su remedo.

4. Para los dolientes de la vieja partidocracia, la revolucin bolivariana ha quedado reducida a un gobierno corrupto, ineficiente e ilegtimo, en ese orden . Parte del antichavismo, incluido el que reclama para s el derecho a no alinearse polticamente, manifiesta que la revolucin bolivariana es un proyecto fracasado, que acab reproduciendo la corrupcin, la ineficiencia y la ilegitimidad de la democracia de Punto Fijo. Si para los primeros todo pasado fue mejor, para los segundos el presente ha terminado siendo peor que el pasado.

5. Spanlo bien (y que no se nos olvide): con sus maravillas y sus pesadillas, este presente es nuestro. La revolucin bolivariana multiplic hasta el infinito nuestra potencia de actuar como pueblo que lucha por su liberacin, por la democracia, por el socialismo, que no es la libertad de unos pocos, que no es poca cosa; que no es el ejercicio de mi libertad sin importar la suerte del otro.

6. Aprendamos a desconfiar de una fuerza poltica que, para prevalecer, ataca directamente nuestra potencia de actuar, para entristecernos, para desmoralizarnos, para desmovilizarnos. Para que dejemos de creer en nuestras fuerzas. Igualmente, desconfiar de una fuerza poltica incapaz de asumir la responsabilidad de nada, mucho menos de los ominosos actos de violencia que ha perpetrado, pero que llega al extremo de asegurar, por ejemplo, que la violencia criminal es alentada por el rgimen como mtodo de control social. As es el antichavismo: tan capaz de todo y tan impotente al mismo tiempo.

7. El chavismo no se define por la corrupcin ni por la ineficiencia. Al contrario, estos fenmenos obstaculizan una y otra vez la concrecin del proyecto histrico que l encarna. All radica la legitimidad de origen de un proyecto que reivindica, y jams ha disimulado, su carcter nacional, popular y revolucionario. Identificar al chavismo con la corrupcin y la ineficiencia, y negar deliberadamente la naturaleza transformadora de su proyecto, y el hecho decisivo de que millones de personas estn luchando hoy porque ese proyecto se haga realidad, es algo que se elige. No es una fatalidad.

8. Lo anterior no quiere decir que el chavismo sea bueno y el antichavismo malo. Son fuerzas polticas de distinta naturaleza. Esto es lo que niega de manera sistemtica el antichavismo, que adems disimula su propia naturaleza. Tampoco quiere decir que el proyecto histrico del chavismo no pueda desdibujarse y que eventualmente puedan imponerse interpretaciones a conveniencia. Por ltimo, tampoco nos libra de la responsabilidad de transmitir con eficacia nuestras ideas y aspiraciones.

9. Ya que estamos, creer que se puede posponer la construccin del socialismo para el tiempo en que se hubiere resuelto el problema de la produccin, es no slo un falso problema, sino un equvoco que puede hacernos desperdiciar una oportunidad histrica como no tuvimos nunca antes. El socialismo hay que producirlo, compatriotas.

10. Habr que insistir en el hecho decisivo de que el chavismo tiene su origen en un acto de responsabilidad. Y es que hay una cierta tica del chavismo, una tica de raz robinsoniana. En efecto, Simn Rodrguez distingue entre el amor propio inmoderado, que constituye el egosmo, y el amor propio moderado, que es la fuente de la sociabilidad. En palabras de Juan Antonio Calzadilla Arreaza, y refirindose a Simn Rodrguez: A diferencia de los moralismos duros, no plantea suprimir o erradicar o amarrar el amor propio, sino que hace una distincin dentro de l: el amor propio tiene dos fases, o dos temples, o dos vas de desarrollo: una determinada por la inmoderacin, que lleva a la vanidad, la envidia, la avaricia; otra determinada por la moderacin, que constituye el orgullo, la emulacin, la ambicin.

11. Cualquiera que haya sido parte del proceso de subjetivacin del chavismo (de su proceso de constitucin en sujeto poltico) entiende a cabalidad la importancia del orgullo, de la progresiva recuperacin de dignidad que va aparejada al protagonismo poltico que comienzan a ejercer las clases populares, que a su vez produce o promueve la ambicin por el cambio revolucionario, todo lo cual va configurando una suerte de crculo virtuoso de la poltica chavista. (El antichavismo concluir demasiado pronto que all donde se expresa el amor propio moderado del chavismo, no hay otra cosa que resentimiento y odio de clase). Y todava no nos hemos detenido a analizar las consecuencias que trae consigo el predominio de estas virtudes sociales en los estilos de militancia chavista, que chocan abiertamente con los usos y costumbres de la izquierda ms tradicional, mucho ms proclive al ascetismo, o a eso que Calzadilla Arreaza califica de moralismo duro.

12. Estos asuntos hay que tenerlos muy en cuenta cuando nos disponemos a pensar sobre la relacin entre chavismo y consumo. La consigna temprana: Con hambre y desempleo, con Chvez me resteo, no puede interpretarse como una declaracin de resignacin. Se trata de absolutamente todo lo contrario: es una declaracin de lealtad poltica, an en las peores circunstancias. Lo que Chvez representaba entonces era justamente la posibilidad de sobreponerse a lo peor, la posibilidad recin descubierta por el pueblo de cambiarlo todo.

13. El chavismo no lucha por tener cualquier trabajo que le permita matar el hambre. El chavismo lucha por un buen trabajo para comer bien. Tiene o no tiene derecho? Digamos que el chavismo no se conforma con sobrevivir. Por qu tendra que hacerlo? Por qu no plantearnos ms bien acabar con los privilegios de unos pocos?

14. Con el chavismo ocurre lo que, de acuerdo al pintor argentino Daniel Santoro , ya aconteci con el peronismo: la democratizacin del goce. Afirma Santoro: Forzar el goce democrtico es una de las afrentas ms grandes que se pueda hacer al sistema capitalista en su conjunto. Es una bomba de profundidad en su ncleo, porque no se est renunciando al goce. El capitalismo no est pensado para el goce democrtico.

15. Existe un fantasma neurtico del goce, sigue Daniel Santoro, citando a Lacan. Por ejemplo, cuando uno ve a un negro gozando en un lugar espectacular, en un lugar que sera para ricos, queda afectado por el fantasma neurtico del goce. Este negro est gozando de algo de lo que yo debera gozar. Yo no puedo ser feliz porque este negro es feliz. Este negro debera dejar de ser feliz para que yo pueda empezar a serlo. Es un fantasma que especialmente lo despierta el peronismo. El peronismo es especialista en ubicar a un negro gozando al lado de un blanco que no lo quiere ver gozar. Por eso Eva Pern pone los hoteles sindicales en el centro de Mar del Plata. Se dira: por eso el comandante Chvez construye edificios de la Gran Misin Vivienda Venezuela en plena Avenida Bolvar de Caracas.

16. Ciertamente, no hay chavismo sin democratizacin del goce, sin la voluntad de subvertir el statu quo que lo relega a ciertos espacios, que pretende limitar su capacidad de goce a travs del consumo, etc. Y en este plano, en esta lnea de fuerza, se expresan algunas de las ms agudas tensiones del proceso bolivariano.

17. A primera vista, la democratizacin del goce chavista no ha implicado una significativa reduccin de los privilegios de las clases medias y altas, la inmensa mayora de las cuales constituyen, como es sabido, la base social del antichavismo. Antes al contrario, esta democratizacin del goce se ha producido en un contexto de aumento de la capacidad de consumo de la sociedad en su conjunto. Este hecho, en lugar de apaciguar, ha acentuado lo que es una clara tendencia en el antichavismo: el amor propio inmoderado. Negado a reconocer cualquier relacin causal entre su creciente capacidad de consumo y la accin gubernamental, el antichavismo atribuye tal circunstancia al esfuerzo propio, y antes que asumirlo como el ejercicio de un derecho (econmico), lo entiende como un privilegio que bien ha sabido ganarse y que tiene derecho a ostentar (vanidad). En un contexto tal, cualquiera de las muchas demostraciones de democratizacin del goce chavistas son interpretadas por el antichavismo como serias amenazas a sus privilegios de clase. La envidia mata la vida en sociedad (la sociabilidad de Simn Rodrguez), y en Venezuela moviliza polticamente a los privilegiados.

18. No es difcil advertir que buena parte del malestar antichavista por los privilegios (verdaderos o falsos) de individuos o grupos vinculados al chavismo, obedece al convencimiento de que estos ltimos no han reunido ningn mrito para acceder a aquellos. En ningn momento se cuestiona el privilegio. Se censura, s, al chavismo que lo usurpa.

19. La guerra econmica es la empresa que llevan adelante los poderes fcticos vinculados al antichavismo para que, alterando o reduciendo la capacidad de consumo de toda la poblacin (inflacin, especulacin, acaparamiento, contrabando de extraccin), se revierta el proceso de democratizacin del goce chavista, y aumente la animosidad de la base social del antichavismo, que ve afectados seriamente sus privilegios, esta vez s como consecuencia de la accin gubernamental (divisas).

20. Pero debemos detenernos a evaluar las posibles implicaciones de esta reversin del proceso de democratizacin del goce chavista. Aqu est una de las claves de este momento histrico. El antichavismo seguir intentando sacar el mayor provecho de un fenmeno natural en las revoluciones: el desclasamiento (fenmeno que no por natural hay que dejar de explicar). Es decir, intentar concentrarse en esa porcin del chavismo prximo a la delgada lnea que separa el amor propio moderado del inmoderado. Seguir trabajando para trocar orgullo por vanidad, ambicin por avaricia. Seguir intentando engrosar las filas del egosmo, destruyendo la sociabilidad que ha venido construyendo la revolucin bolivariana. Es relativamente sencillo concluir que, contra la tendencia del antichavismo a manifestar su envidia del goce popular, lo que corresponde es la emulacin del comandante Chvez, principal referente tico de la revolucin bolivariana, y con quien aprendimos a sobreponernos a las circunstancias ms adversas. Pero no es suficiente. Nos toca adems resolver colectivamente el problema de cmo hacerlo.

* Reinaldo Iturriza Lpez Ministro del Poder Popular para la Cultura y ex-Ministro del Poder Popular para las Comunas y Proteccin Social de la Repblica Bolivariana de Venezuela


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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