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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-05-2015

Racismo institucionalizado en los Estados Unidos

Bartolom Clavero
eldiario.es

Los episodios de violencia racista vividos ltimamente en Estados Unidos y las protestas de los afectados sealan un problema evidente. Tanto el sistema judicial como el proceso penal norteamericanos estn fundados en el principio de igualdad, sin exclusiones explcitas por motivos raciales. Dnde est el problema? El autor examina las prcticas institucionales que permiten apreciar hasta qu punto el racismo, pese a su interdiccin legal, se encuentra arraigado en el pas.


ltimamente, se han sucedido noticias sobre muertes de jvenes afroamericanos a manos de la polica en ciudades estadounidenses y sobre la reaccin, eventualmente por igual violenta, de quienes entienden que se trata de episodios del racismo todava rampante por aquellas latitudes. El caso ms reciente es el de Freddie Gray, muerto en Baltimore el pasado 19 de abril por el trato sufrido bajo arresto policial. En esta ocasin, contrastando con otras, la fiscala ha reaccionado con diligencia. Seis agentes han sido acusados de diversos delitos, incluyendo el de asesinato. Asunto en vas de resolucin? Basta el juicio, si de verdad progresa, para resolver este tipo de casos? Ello depende de si en Estados Unidos hay o no hay a estas alturas racismo institucionalizado.

Quienes, entre la ciudadana estadounidense de descendencia africana, reaccionan violentamente contra ese tipo de casos estn manifestando que no confan en los remedios judiciales ni polticos ordinarios por entender que el racismo institucionalizado existe y que las vctimas no slo son las que perecen en manos de una polica racista. La imagen que hoy ofrecen los Estados Unidos es sin embargo la contraria. Habiendo sufrido una severa institucionalizacin del racismo tras la abolicin de la esclavitud, en los aos sesenta del siglo XIX, frente a la posibilidad de que la poblacin afroamericana se incorporara plenamente a la ciudadana, los Estados Unidos estaran desmontando todos los mecanismos de exclusin y discriminacin racistas desde los aos sesenta del siglo XX gracias a la legislacin federal de derechos civiles y a la evolucin de la jurisprudencia en una lnea igualmente antirracista. Quienes reaccionan de forma violenta ante dicho tipo de casos estn diciendo que esa imagen no responde a la realidad en la que viven y que no ven vas polticas para salvar la brecha.

Veamos datos. Estados Unidos cuenta, de una parte, con un sistema de participacin poltica y judicial, esto fundamentalmente mediante el jurado, que no excluye hoy de entrada a ningn contingente de la ciudadana; de otra parte, tambin cuenta con un rgimen penal y penitenciario bastante severo sin discriminacin tampoco de principio ni en la defensa de vctimas ni en la persecucin de delincuentes. Comencemos por lo segundo.

En la prctica, la mayor parte de los casos penales se solventan, no en juicio pblico, sino, sin publicidad, mediante negociacin y acuerdo sobre asuncin de culpabilidad y aceptacin de pena, lo que abre muchas posibilidades de lenidad a favor de los ncleos pudientes y de chantaje en contra de los sectores marginados. Las garantas judiciales, incluso cuando hay juicio, estn hoy ms en los libros de derecho que en la prctica de la justicia. Aqu, en la letra pequea, es donde la discriminacin se produce. Y est a la vista que presenta un cariz marcadamente racista.

Estados Unidos guarda hoy en prisin a dos millones doscientas mil personas. Con alrededor del cinco por ciento de la poblacin mundial, tiene el veinticinco por ciento de la legalmente encarcelada. Adems, cuatro millones setecientos cincuenta mil estadounidenses estn en libertad condicional bajo regmenes de vigilancia bastante estricta. No hay ningn otro Estado en el mundo que se acerque mnimamente a tal situacin. Pero el dato ms relevante a nuestros efectos todava no est dicho. Cerca del cuarenta por ciento de la poblacin encarcelada es afroamericana cuando la misma slo constituye el trece por ciento de la poblacin de los Estados Unidos. Si desglosamos, estn hoy en prisin ms de la dcima parte de los afroamericanos estadounidenses, de ellos y de ellas, entre veinticinco y treinta y cinco aos. Aprciese el alcance de estos datos no slo por s mismos, sino tambin por la desestructuracin social y familiar que produce en un grupo de poblacin que mantiene una fuerte conciencia de comunidad.

No se piense que se trata tan slo de secuelas de la difcil superacin de un racismo que estuvo y ya no est institucionalizado. En lo que respecta a la poblacin afroamericana, los datos de hecho han empeorado notablemente en el ltimo medio siglo, desde cuando, precisamente, se produjo el giro a favor de los derechos civiles. Paralelamente, el sistema penal ha venido endurecindose mediante una legislacin que reduce las facultades de jueces y de jurados en la apreciacin de los hechos y del derecho imponiendo penas desproporcionadas para delitos no violentos que, en la prctica, afectan muy especialmente a la poblacin afroamericana. En un sistema que no conoce el cdigo penal en el sentido de previsin tarifada de penas, es otra novedad que de hecho est sirviendo para encarcelamiento selectivo sin apariencia de discriminacin.

Pero no existe un sistema de participacin poltica y judicial a cuyo travs la ciudadana afroamericana puede hacer valer sus aspiraciones e intereses? Veamos tambin datos. De entrada, el sistema penitenciario, con la discriminacin que arrastra, tiene sus efectos en este mbito, pues quedan inhabilitados para el ejercicio de derechos de ciudadana no slo los millones de encarcelados y en libertad condicional, sino tambin, ulteriormente, quienes cuentan con antecedentes penales. No se tiene cifra exacta de cuntos millones de personas estn excluidos del sistema poltico por esta va, pero la desproporcin en contra de la poblacin afroamericana puede presumirse. En Estados Unidos, no hay censo electoral de oficio, sino que hay que inscribirse en el mismo. Una persona afroamericana con antecedentes penales lo tiene ms que difcil.

Tras la abolicin de la esclavitud, en los estados sureos de los Estados Unidos se pusieron en prctica todo tipo de mecanismos para evitar el acceso a la justicia de los servodescendientes y, con no menor empeo, su inscripcin en los censos electorales, todo ello sin mayores dificultades institucionales porque el constitucionalismo federal haba interiorizado el racismo del constitucionalismo esclavista y era as permisivo. Al cabo del siglo, con la legislacin de derechos civiles y el activismo judicial federales, tales mecanismos comenzaron a desmontarse. La administracin federal se vio facultada ahora para controlar la prctica electoral de los estados. En principio, incluso la regulacin de las elecciones federales es competencia, no de la federacin, sino de los estados. El cambio del escenario poltico por el acceso de la ciudadana afrodescenciente a los censos electorales y a la justicia en todos los estados ha sido realmente espectacular, pero, igual que ha pasado en el mbito penitenciario, no estamos ante una evolucin sostenida hasta hoy. Hay tambin involucin.

La Corte Federal Suprema, de mayora hoy conservadora, decide que el xito de la reforma electoral ha sido tal que debe ir prescindindose de los mecanismos de supervisin y control puestos en prctica en beneficio de la participacin afrodescendiente. Procede as a una devolucin de competencias a los estados que, en bastantes casos, se aprovecha para una recuperacin de mecanismos ahora ms sutiles de disuasin de inscripciones en los censos electorales. No slo se tiene en la mira a la poblacin afrodescendiente. Por ejemplo, en estados con universidades atractivas para estudiantes de otros estados, se est imponiendo que el documento acreditativo de la personalidad, que suele ser el carnet de conducir (en Estados Unidos no hay carnet de identidad y el de conducir lo emite cada estado), tenga que ser el del propio estado y no de otros, con lo que se dificulta la participacin de estudiantes. Son mecanismos que afectan tambin negativamente a sectores menos integrados como buena parte del afroamericano, no raramente sin la acreditacin que ahora se exige. Se calcula que ms del diez por ciento de la ciudadana no cuenta con documento de identificacin al que se le conceda ahora validez a efectos electorales y que ms de la mitad de este contingente es afroamericana.

La actual mayora conservadora, del partido republicano, en el Congreso federal, una mayora que bloquea por completo cualquier posibilidad de revisin de la situacin dada, tanto la penal como la poltica, se consigue mediante mrgenes bastante ajustados en los estados que estn aprovechndose de la relajacin de los controles federales del sistema electoral. Y el poder que los sectores ms conservadores de ese mismo partido mantiene en una serie de estados depende igualmente de tales manipulaciones. No se trata de especulaciones, sino de datos contrastados, estado por estado.

Tnganse a la vista ante episodios que resultan difcilmente comprensibles de otro modo como el de las reacciones violentas colectivas frente a acciones policiales. Hay quienes en el fondo piensan que por los medios afroestadounidenses cunde la propensin al victimismo violento. Me gustara verles en su pellejo.

Fuente: http://www.eldiario.es/contrapoder/rascismo_en_USA_6_388871139.html


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