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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-05-2015

Noticias que conmueven y noticias que indignan

Timolen Jimenez
Prensa Rural


Cuando la paz avanza con algn mpetu renovador, comienzan a manifestarse las renovadas imputaciones contra la insurgencia, las ms descaradas provocaciones.

Noticias hay que conmueven y despiertan inconformidad. La tragedia de los mineros de Riosucio (Caldas), atrapados por una repentina intromisin de las aguas del ro Cauca a los socavones donde trabajaban buscando oro, tiene algo en comn con la desgracia de las familias de la zona rural de Salgar en Antioquia, afectadas a la media noche por una avalancha de la quebrada La Liboriana. Las vctimas de una y otra son gente humilde, que sobrevive en penosas condiciones.

Mineros y campesinos pobres que mueren por obra de un aparente infortunio, y que quizs sirvan para que los nombres de entidades y funcionarios pblicos encargados de suministrar socorro mojen prensa, son en realidad productos de la inequidad y la injusticia dominantes. Seres humanos condenados a rebuscarse a la intemperie su sostenimiento y el de sus familias, son producto del orden social imperante, vctimas sin defensores del capitalismo salvaje.

Los kits de alimentacin e higiene bsica que les suministran a sus dolientes, o las sumas que destina el Estado al pago de las exequias de sus seres queridos perdidos para siempre, hasta la anunciada inclusin en el programa de viviendas gratuitas, no alcanzan a representar siquiera paos de agua tibia para los graves problemas que pone al descubierto la adversidad noticiada. El problema es otro: el modelo econmico, las expectativas de la gran minera empresarial.

Asuntos a cuya simple mencin el gobierno nacional se opone radicalmente en una Mesa de Conversaciones por la paz. Es mejor dramatizar con las escenas trgicas de la nia arrebatada de las manos de su padre por obra de la terrible corriente, mientras su madre apareci cinco kilmetros abajo atrapada entre el fango. Eso mueve a dolor y lgrimas, a colectas pblicas. A pensar en la mala suerte y en la voluntad de Dios. A olvidar las verdaderas causas.

Nos duelen las angustias y las penas del pueblo colombiano, nos laceran en lo ms profundo del alma sus sufrimientos. Extendemos a todos los afectados por esas crueles fatalidades nuestro abrazo solidario. Estamos perfectamente claros de las razones por las cuales sus vidas, y las de millones de compatriotas en iguales o peores condiciones, estn permanentemente expuestas. Para combatirlas nos alzamos en armas hace ya 51 aos, tras el ataque a Marquetalia.

Desde entonces nos convertimos en objetos del odio y la perfidia por parte de los grandes poderes. Nos han dicho de todo, nos han acusado de cuanto crimen y perversidad pueda concebirse. Si nunca pudieron aniquilarnos no fue por falta de voluntad, todo el peso de la fuerza y la brutalidad estatal ha cado en las ms diversas formas contra nosotros. Persistimos porque nuestra causa sigue siendo vlida y justa, y porque un gran caudal humano nos apoya.

Los esfuerzos por alcanzar una solucin pacfica y civilizada al conflicto interno hacen parte de nuestro arsenal y de las aspiraciones de las grandes mayoras colombianas victimizadas y opuestas a las vas de la violencia y la guerra, empleadas como respuesta secular a sus legtimos reclamos. La paz nunca ha sido bandera de la oligarqua en el poder, ni de las grandes potencias saqueadoras y agresivas. La paz ha sido siempre la bandera de los pueblos que claman por justicia.

Es por eso que cuando la paz avanza con algn mpetu renovador, cuando el proceso de bsqueda de la solucin poltica arrastra tras de s contenidos nuevos no contemplados en las grandes alturas, comienzan a manifestarse los ruidosos desacuerdos, las calumnias de todo orden contra las conversaciones, las renovadas imputaciones contra la insurgencia, las ms descaradas provocaciones cuyo nico fin es echar todo abajo para que siga la guerra infinita.

Desde hace un par de das se convirti en noticia un supuesto adiestramiento por parte de las FARC a bandas criminales mexicanas. Ningn gran medio de comunicacin colombiano ha dejado de destacar en grandes titulares de primera plana el infundio, echado a rodar por la revista Progreso, de Mxico, la cual respalda su informacin en supuestas fuentes annimas de agencias de inteligencia de los Estados Unidos. Como quien dice, nada serio, aventurerismo pleno.

Ladinamente, con el propsito de demostrar su imparcialidad y buena fe, la gran prensa despliega al da siguiente en sus pginas la informacin segn la cual las relaciones de las FARC con los carteles mexicanos puede existir tratndose de trfico de armas y de drogas, pero no en el campo del entrenamiento militar. Eso de acuerdo con expertos consultados por la agencia Efe, que nos absuelven en cuestin de adiestramiento militar, pero nos condenan como traficantes.

Otra demostracin ms de la vieja prctica de lanzar especies y difamaciones a la espera de oportunistas prestos a recogerlas y reproducirlas con sus dosis particulares de veneno. As funcionan los intereses del gran capital en el mundo. Mientras reciben como hroe en Espaa al general Al Sisi, sangriento dictador egipcio responsable de mltiples crmenes de humanidad, se denigra sin compasin de Nicols Maduro Moros como un enemigo de la democracia.

nicamente porque el primero es fiel aliado de los Estados Unidos, Arabia Saudita e Israel en la geopoltica de Oriente Medio, mientras que el segundo es lder indiscutido del pueblo de Venezuela, decidido a materializar el legado ideolgico y poltico del presidente Chvez. No es raro que la gran prensa mundial reproduzca hoy que la Fiscala General de USA investiga por narcotrfico a Diosdado Cabello. Se trata del mismo guin empleado contra nosotros.

Mientras el embajador norteamericano Whitaker manifiesta su respaldo total al gobierno colombiano y pone de presente las excelentes relaciones de su gobierno con el ex presidente y senador lvaro Uribe, las agencias de inteligencia estadounidenses se empean en desprestigiar una vez ms a las FARC, para lo cual cuentan con los grandes medios, rabiosos defensores de la libertad de prensa, o mejor, de empresa, como dijera con acierto el profesor Renn Vega.

Son los verdaderos intereses ocultos tras el proceso de paz de La Habana.

Fuente: http://prensarural.org/spip/spip.php?article16904



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