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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-05-2015

En defensa de Diosdado

Luis Bilbao
americaxxi.com.ve


Conoc a Diosdado Cabello en los ltimos das de 2001. Nos aprestbamos a grabar con el presidente Hugo Chvez una conversacin que aparecera como pequeo libro de amplia difusin dos meses despus (*). Estados Unidos preparaba el golpe de Estado finalmente ocurrido en abril de 2002. Argentina viva un momento tumultuoso. Urga que las vanguardias latinoamericanas conocieran y comprendieran la Revolucin Bolivariana y tuvieran una imagen objetiva de Chvez.

Diosdado era entonces un ntimo colaborador del comandante, a quien haba acompaado desde la insurgencia del 4 de febrero de 1992. Ese periplo incluy crcel, transformacin del Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR 200) en el Movimiento V Republica (MVR) para buscar la organizacin poltica de las masas; luego la campaa electoral, la victoria y el arduo, desconocido, ejercicio del poder. Siempre al lado de Chvez.

Aunque tuve numerosos encuentros con el hoy presidente de la Asamblea Nacional, nunca hubo oportunidad de un trato ntimo con l. No soy su amigo, a menos que se se extienda ese concepto al punto de considerar como tal a todo aquel hermanado por objetivos y luchas comunes. Sera para m un honor contarlo como amigo en el sentido restringido que le damos a la palabra en las pampas de donde provengo. En cambio, s lo considero un compaero revolucionario concepto en muchos sentidos ms elevado que el de amigo- y en ese carcter me siento obligado a escribir estas lneas, ahora que la contrarrevolucin mundial intenta denigrarlo.

Con el Wall Street Journal como detonante, los conspiradores imperialistas desataron una campaa de la baja prensa global contra Diosdado. Una cadena de medios de la ultraderecha, a la que se sum luego tambin un diario que se supone respetable, The New York Times (NYT), informa sin siquiera un dato preciso que, supuestamente, la DEA investiga a Diosdado Cabello por trfico de drogas y lavado de dinero. Diarios, emisoras de radio y TV hacen coro en Argentina a esta campaa. Periodistas que desconocen por completo la realidad venezolana se dejan arrastrar por esa marejada calumniosa.

Una gran parte de la cocana que viaja al norte, hacia Estados Unidos, pasa por Venezuela, segn funcionarios estadounidenses, a menudo en pequeos aviones que cargan y despegan de pistas de aterrizaje ocultas en el estado venezolano occidental de Apure, dice el NYT. No aclara el matutino cmo aterrizan esos aviones en territorio estadounidense y decenas de miles de dealers distribuyen la carga. El diario ms poderoso del mundo no acusa al gobierno de Washington y a la propia DEA por ese masivo arribo clandestino, ininterrumpido por dcadas. Dnde estarn las pistas de aterrizaje ocultas en el territorio estadounidense? Quines sern responsables de ese trfico billonario?

Pero denunciar la hipocresa, lacerante para la inteligencia ms elemental, no es el motivo de esta nota. Aqu me propongo slo resumir un testimonio en defensa de Diosdado. A partir de hechos. No de palabras, declaraciones ni cercana personal.

La trayectoria de Cabello lo seala como cabal revolucionario. Tuvo la lucidez para comprender el proyecto de Chvez desde el primer momento. Y luego el coraje para acompaarlo en instancias de extremo riesgo. Diez aos despus ocupaba la vicepresidencia de la Nacin cargo no electivo en Venezuela- cuando ocurri el golpe de Estado. Como tantos otros, supo eludir a los criminales que intentaban asesinarlo. Pero, ms importante an, mostr la integridad necesaria para no escuchar las voces que instaban a reemplazar a Chvez. Ocup el lugar institucional del Presidente durante las horas que mediaron entre la huida de los golpistas de Miraflores y la llegada del comandante vencedor. Hay a disposicin decenas de videos para seguir de cerca esos momentos. Si alguien pudo parecer tentado por la posibilidad de aprovechar la dramtica coyuntura y desplazar a Chvez, cada gesto de Diosdado en esas horas de extrema tensin revel su compromiso absoluto con el lder de la Revolucin. Era evidente que por su cabeza no cruz la idea de sacar partido individual de aquella situacin.

Luego ocup muchas diferentes trincheras de combate, siguiendo siempre las instrucciones del comandante. Ya en aquellos tiempos comenz a ser blanco de calumnias sistemticas. Quienes no se atrevan a atacar a Chvez, se ensaaban con l. Muchos amigos/as venezolanos recordarn mi posicin en aquellos momentos.

Despus vino la organizacin del Psuv; y las mil batallas libradas contra un enemigo que hace bien su faena y no da un momento de tregua. Acaso la prueba mayor de lealtad y conviccin la ofreci Diosdado cuando Chvez, consciente de su inminente partida, design a Maduro como candidato a sucederlo.

Como es sabido, estuve involucrado de cerca en todos estos momentos cruciales para la Revolucin. Siempre vi a Diosdado como un revolucionario en toda la extensin y el mejor sentido de la palabra.

Ratific esa condicin desde la presidencia de la Asamblea Nacional. Luego, a travs de su programa semanal Con el mazo dando, pudo verse otra faz de sus capacidades. Creci ante las dificultades y reafirm su lugar como puntal de la Revolucin Bolivariana.

Por eso se lo ataca. No s si Diosdado Cabello comparte mi concepcin filosfica. Y no me interesa. Porque tengo la ms absoluta certeza de que estoy frente a un hombre empeado en derrotar y abolir al capitalismo y sus lacras. Entre ellas la droga, por supuesto.

Toda caracterizacin puede errar y toda persona puede cambiar su conducta, incluso traicionar sus orgenes. Ejemplos hay en abundancia. Pero no existe un solo dato que indique semejante deriva en quien es hoy tambin vicepresidente del Psuv. Todo por el contrario, desde el agravamiento de la enfermedad de Chvez, Diosdado (como Nicols Maduro, Rafael Ramrez y por supuesto Adn Chvez, entre tantos otros) dio pruebas de total compromiso con la revolucin y con su comandante. Luego hara lo mismo con Nicols Maduro, atacado con impar ferocidad por la prensa burguesa internacional en cadena. Me atrevo a decir que Diosdado seguir en la primera lnea de combate, junto con la Direccin Revolucionaria Poltico-Militar que enfrenta al imperialismo, hasta la batalla final.

Por eso se lo calumnia. Como parte de la ofensiva desesperada del imperialismo contra el gobierno de Maduro y la Revolucin Bolivariana.

Por eso lo defiendo frente a esta calumnia miserable y cobarde. Es la defensa de la Revolucin ante la embestida de la contrarrevolucin.

El capitalismo es drogadicto, como seal alguna vez una tapa de Amrica XXI. Y sus gobernantes son cmplices estructurales del narcotrfico. Diosdado puede sentirse satisfecho del lugar que ocupa en la batalla decisiva que estamos librando contra la fuente de todos los vicios: la explotacin del hombre por el hombre.

 

Buenos Aires, 21 de mayo de 2015

 

(*) Chvez y la Revolucin Bolivariana; Conversaciones con Luis Bilbao. Buenos Aires, enero de 2002, Ediciones Le Monde diplomatique-Capital Intelectual (hubo luego sucesivas ediciones en Chile, Bolivia, Colombia, Venezuela y fue publicado tambin en ingls y francs).

Fuente: http://americaxxi.com.ve/?p=19995




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