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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-05-2015

Los Wayuu, una comunidad sacrificada

Tarik Bouafia
Investig'action


Los Wayuus, comunidad india ancestral, presente sobre todo en Colombia, est pereciendo a fuego lento. Por qu? Debido a la explotacin de sus recursos naturales por las transnacionales. Exterminio de un pueblo que viene sucediendo ante la indiferencia general de la bien conocida comunidad internacional.

Un pueblo en vas de extincin...

Qu hubiera dicho Eduardo Galeano, fallecido este 13 de abril, a propsito de la muerte anunciada de la comunidad india Wayuu, en Colombia? Aqul que dio voz a los sin voz con su obra maestra: Las venas abiertas de Amrica Latina, sin que quepa la menor duda hubiera salido en defensa de esta comunidad que padece la codicia de las transnacionales extranjeras. Esta comunidad ancestral, con varios siglos de historia, simboliza por s sola el trgico sino de los pueblos indgenas del continente latinoamericano.

Para empezar, algunas cifras y datos para situar a este pueblo. Se estima que suman unos 600 000 los indios Wayuus. Viven a un lado y otro de la frontera comn entre Venezuela y Colombia. En Colombia, ocupan el departamento de la Guajira, al nordeste del pas y, en Venezuela, residen en el Estado de Zulia, al noroeste de esa nacin caribea. Ocupan un territorio de unos 15 300 km2. El 97% de ellos hablan su idioma autctono, el wayuuniaki. Slo el 32% hablan espaol.

Los Wayuus siempre han vivido de la artesana, de la caza y de la pesca. Pero hoy da su vida corre peligro. Las empresas nacionales y transnacionales aliadas con el gobierno neoliberal estn despojando a esa comunidad de unos recursos que le son indispensables para poder sobrevivir. El Ro Rancheria es de una importancia capital para la supervivencia de esta comunidad. Esta ltima lo utiliza para sacar el agua de su consumo diario, pero tambin para la pesca y toda clase de actividades. No obstante, los hay que no tienen la menor consideracin para con esos pueblos indgenas. Es el caso de las potentsimas transnacionales BHP Billiton y tambin Anglo Amrica, ambas expertas en la explotacin de los recursos minerales tales como los diamantes, el oro o el carbn.

El carbn est firmando la condena a muerte de la comunidad Wayuu. En efecto, El Cerrejn, la mayor mina de carbn a cielo abierto del mundo, bombea, cada da, ms de 35 000 litros de agua del ro Rancheria para extraer el carbn. Adems, la poca agua que a los habitantes les queda est contaminada y resulta peligrosa. Rafael Puchana, un habitante indgena, denuncia la hipocresa de las transnacionales. No paran de decir que no estamos contaminados, que vivimos felices, que estamos bien. Pero la situacin que vivimos es muy preocupante para nosostros y para nuestra salud. El agua que aqu consumimos est totalmente contaminada. (1)

El agotamiento de los recursos en agua y su contaminacin estn ocasionando una autntica hecatombe humanitaria. La ausencia de investigaciones y de estadsticas a propsito del drama que sacude a esta comunidad hace difcil que se puedan publicar las cifras exactas del impacto de las compaas multinacionales.

Pero, segn la comunidad Wayuu, ms de 14 000 nios han muerto de inanicin. Unos 36 000 nios estaran padeciendo desnutricin. Segn el Depatamento Administrativo Nacional de Estadsticas, en el 2012, murieron el 38,8% de los nios y nias con menos de 5 aos de edad. (2)

Segn Gonzalo Guilln, director del documental El ro que se robaron, son un promedio de tres nios al da los que mueren en la Guajira. Sencillamente, ese pueblo indio es abandonado por el gobierno y las autoridades pblicas. La salud, la educacin, las ayudas no existen. Y cuando el gobierno se digna en ayudar a los Wayuus, el dinero no llega porque la corrupcin lo hace desaparecer. Las medidas que se tomaron no bastan y, con permiso de las autoridades, las compaas multinacionales se han apoderado del nico recurso hdrico que tenamos y dejan que la comunidad se muera de sed. As es cmo se han perdido muchas vidas, apunta con tristeza Javier Rojas Uriana, un portavoz de la comunidad Wayuu.

Adems, no slo los hombres padecen esas actividades criminales. Toda la fauna y toda la flora estn a punto de desaparecer. Cada da o casi los habitantes encuentran cadveres de animales muertos de sed. Todo el ecosistema de una comunidad est siendo amenazado por la explotacin de los recursos minerales. Toda una historia, una cultura, una civilizacin se estn muriendo sin que ello conmueva verdaderamente a los defensores de los derechos del Hombre.

Entonces, qu se puede hacer frente a este crimen de masa? El 2 de febrero del 2015, la comunidad Wayuu dicidi presentar una denuncia anta le Comisin Inter-americana de los Derechos del hombre (CIDH) para reivindicar su derecho a tener un aceceso gratuito y de calidad al agua y exigir medidas urgentes para remediar la crisis humanitaria. Desgraciadamente, pocas son las probabilidades de que la comisin pueda intervenir concretamente para mejorar la suerte de esta comunidad.

ste es un territorio ancestral que siempre hemos habitado. Aqu tenemos nuestro cementerio. Pero por lo visto aqu prevelecen los intereses de una industria a expensas de los derechos humanos, constata una habitante Wayuu.

Y cuando las comunidades indgenas se atreven a sublevarse pacficamente contra esta situacin, el Estado no vacila en reprimir con brutalidad a los manifestantes como siempre lo ha venido haciendo. Pero no es el lema de la nacin Libertad y orden? Desafortunadamente, al parecer, slo el segundo concepto es el que impera. Y en lo que reza a la Libertad, habr que esperar.

El saqueo no cesa

De ningn modo Colombia es un caso aislado. Todo el continente latinoamericano es el que viene enfrentando, desde hace ya varios decenios, el salvajismo de las transnacionales. Citemos el caso de la multinacional estadounidense Chevron que destruy literalmente una parte de la selva amaznica en territorio ecuatoriano. O tambin, en Brasil, la empresa estadounidense Bunge que le vende azcar a Coca Cola y que desplaz a las tribus indgenas para poder cosechar ms caa. Largusima sera la lista.

En cuanto al Estado de Colombia, pues no parece tener prisas en intervenir. Tengamos presente que el gobierno colombiano nada ha de emprender o casi nada. Por qu ? Pues sencillamente porque desde hace ya ms de cincuenta aos todos los gobiernos de turno han extendido la alfombra roja a los inversores y a las transnacionales. Para stas, Colombia es un autntico paraso terrenal. Nquel, platino, oro, esmeraldas, diamantes... una verdadera mina de oro. Las multinacionales se pelean por agarrar su parte del pastel. Desde la britnica Anglo American hasta la estadounidense Monsanto pasando por la espaola Telefnica, las multinacionales del mundo entero se han dado cita desde hace decenios para seguir con el saqueo de Colombia. Segn el sitio web de la revista Semana, el pas contara con la presencia en su territorio de ms de setecientas multinacionales. No es de extraar pues que las cancilleras occidentales tengan todas las bondades con Bogot as como con Mjico o Per.

Estas tres naciones han obedecido puntualmente las rdenes de las instituciones financieras internacionales liberalizando su economa, vendiendo sus joyas de familia y recibiendo con los brazos abiertos a los inversores occidentales. En estos pases el tiempo parece haberse parado. Los tiempos de la explotacin minera por los conquistadores espaoles han dejado sitio, hoy da, a los nuevos amos de la economa mundial: las transnacionales. Estas naciones parecen estar condenadas al saqueo permanente de sus riquezas naturales.

En Per, miles de campesinos han sido expulsados de sus tierras por el Estado para saciar el apetito de la multinacional Newmont que explota el oro y el cobre en la regin de Cajamarca. Como en el caso de la comunidad Wayuu, la explotacin de los recursos mineros ha llevado consigo el bombeo de monstruosas cantidades de agua que ha provocado la sequedad de las tierras y la muerte de las comunidades campesinas obligadas a terminar errando por las ciudades. Y el nmero de campesinos que se atrevieron a protestar contra la hegemona de las multinacionales fueron sencillamente matados a tiros. No ms tarde que hace dos semanas, un campesino ha muerto y dos personas ms resultaron heridas por la polica cuando estaban protestando contra el nuevo proyecto minero de la empresa Southern, en la provincia de Islay, en la costa oeste del pas. (3)

En Mjico tambin las multinacionales dictan sus leyes. En diciembre del 2013, el presidente Enrique Pea Nieto anunci la privatizacin del sector petrolero. Un sector que fue nacionalizado en... 1933. No cabe duda de que el responsable de la muerte de los 43 estudiantes de Ayotzinapa es el smbolo ms elocuente del sometimiento de una parte del continente latinoamericano a las empresas extranjeras.

Desde los aos 1980, el Estado mejicano no ha cesado de malvender sus riquezas y su territorio a los inversores extranjeros. Y, en 1994, Mjico firm su condena a muerte cuando firm el Tratado de Libre Comercio de Amrica del Norte, (TLCAN).

Qu consecuencias acarrean esas privatizaciones a marchas forzadas? Cules son los resultados para Colombia en cuanto a la tasa de pobreza, las desigualdades? Cuando la mayora de los pases de la regin han rebajado con creces su tasa de pobreza, Colombia no consigue mejorar la vida de su poblacin ms pobre.

Entre el 2002 y el 2008, mientras Argentina, por ejemplo, redujo su tasa de pobreza del 45,4% al 11,3%, o sea una variacin de un - 34,1%, en Colombia, la tasa de pobreza slo fue rebajada de un - 8,5% al pasar de un 54,2% a un 45,7%. (4)

El coeficiente de GINI que mide las desigualdades es el ms elevado de Amrica Latina. Se situaba en un 53,5 en el 2012. (5)

El extractivismo en tela de juicio

Mientras ciertos pases se someten cada da ms a Washington, Madrid o Londres, otros pases, en cambio, han decidido elegir de su propio destino. ste es el caso de Venezuela o de Bolivia para slo tomar estos dos ejemplos. Maltrechos tras aos de neoliberalismo que slo les haba acarreado miseria, desigualdades, paro, desnutricin, los nuevos dirigentes de esas naciones suramericanas, cuando llegaron al poder, decidieron que los recursos nationales tenan que pertenecer a su pueblo y no a los capitalistas occidentales. Con esa idea fue cmo el presidente Hugo Chvez nacionaliz las riquezas petroleras de su pas.

Por su parte, el presidente boliviano Evo Morales hizo votar una ley de los hidrocarburos que le permite al Estado adquirir el 82% de los beneficios relacionados con la explotacin del petrleo y el gas y que slo deja el 18,5% a las multinacionales. Antes de la promulgacin de esta ley las cifras estaban exactamente trastrocadas.

Esta poltica voluntarista e intervencionista es la que ha permitido reducir con creces la pobreza y las desigualdades. En Bolivia, entre el 2006 y el 2014, la pobreza ha pasado de un 38% a un 18% y el pas ha venido a ser, as como Venezuela, territorio libre de analfabetismo.

Pero ms all de la mera comparacin entre pases neoliberales y pases progresistas, una pregunta urgente se plantea. Por qu clase de desarrollo ha de optar Amrica Latina para su porvenir? Pues aunque, segn los pases, los beneficios provenientes de la extraccin minera y petrolera no vayan destinados a las mismas clases sociales, como acabamos de verlo, el punto comn entre todos esos pases es la persistencia de los diferentes gobiernos en insistir sobre el modelo extrativista, modelo destructor no slo del medio ambiente sino tambin de las comunidades indgenas que son las primeras en padecer esas actividades econmicas.

La salida de ese modelo es pues una urgencia para todos los pases de Amrica Latina.

Notas :

(1) https://www.youtube.com/watch?v=6Vf...

(2)http://www.elespectador.com/noticia...

(3)http://www.resumenlatinoamericano.o...

(4)http://www.cepal.org/publicaciones/...

(5)http://donnees.banquemondiale.org/i...

Fuente: Diario de Nuestra Amrica n4



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