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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-05-2015

A 8 meses de la desaparicin de los 43 normalistas
Ayotzinapa, fase superior del capitalismo del siglo XXI

Katu Arkonada
Rebelin


Los hurfanos de la tragedia de Ayotzinapa no estn solos en la porfiada bsqueda de sus queridos perdidos en el caos de los basurales incendiados y las fosas cargadas de restos humanos.

Los acompaan las voces solidarias y su clida presencia en todo el mapa de Mxico y ms all

Eduardo Galeano


Nada es casualidad. El pas que protagoniz la primera gran revolucin del siglo XX, revolucin hecha en defensa de la tierra; el primer pas de Amrica Latina en el que, a pesar del robo electoral, la izquierda gan unas elecciones presidenciales en mitad de la larga noche neoliberal; el pas que un ao despus, en 1989, pari un instrumento poltico para disputar el poder electoral (mucho antes de que en Venezuela surgiera el Movimiento V Repblica o en Bolivia el MAS-IPSP); el pas donde en 1994 hubo un alzamiento indgena y guerrillero para decir basta al neoliberalismo y sus instrumentos, los tratados de libre comercio; ese pas que tiene la desgracia de estar tan cerca de los Estados Unidos, convirtindose de facto en su frontera sur, transita hoy en el furgn de cola del cambio de poca en America Latina y el Caribe.

La izquierda vive hoy de derrota en derrota en la democracia tutelada en que se ha convertido Mxico. No solo el sistema de cmputo electoral se cay aquella noche del 6 de julio de 1988, sino que la llegada al poder de Salinas de Gortari, redujo las esperanzas de derrotar un sistema que al contrario de lo que muchas veces se especula, no ha producido un Estado fallido sino un engranaje perfectamente diseado para ponerse al servicio de unas elites polticas y econmicas. Ese engranaje tiene grietas (muchas por abajo en forma de permanentes conflictos sociales, ambientales o en el mbito educativo) que de vez en cuando se ensanchan, como cuando en 2006 Lpez Obrador derrot en las urnas al rgimen del PRIAN; pero de nuevo lo que en cualquier otro pas hubiese sido suficiente para que la izquierda gobernase, ganar las elecciones mediante la va electoral, en Mxico se demostr insuficiente.

A pesar de algunas explosiones movilizadoras en los ltimos aos, la ltima de ellas del #YoSoy132, movilizaciones que proviniendo de universidades privadas y mediante el uso de las redes sociales llegaron a amplios sectores de la juventud mexicana, no se ha podido hilvanar una continuidad entre movilizacin y ruptura.

Pero si esas grietas (que hasta el momento el sistema ha podido asumir) no se ensanchan, este trata de recomponerse y reducirlas. Mxico camina de la democracia tutelada a la democracia administrada1 en el que la entrega parcial de soberana se ha consumado mediante el Pacto por Mxico (firmado tambin por la corriente Nueva Izquierda que domina el PRD), la reforma energtica y la reciente ley que permite a agentes estadounidenses portar armas de manera legal en suelo mexicano.

Ayotzinapa y el disciplinamiento mediante el terror

Esta democracia administrada nace en la medida en que Mxico no sufri, al contrario que muchos pases de la regin, la imposicin de un rgimen militar. El PRI gobern Mxico durante la mayor parte del siglo XX mediante una dictadura institucional en el que se conjugaba el consenso y la coercin, pero la falta de una dictadura militar gener la imposibilidad de una transicin, una revolucin democrtica y cultural que dejara atrs el rgimen anterior.

Fue en los 12 aos de gobiernos panistas (2000-2012) de Vicente Fox y sobre todo Felipe Caldern, donde el consenso que comenz a romperse en 19682 se quiebra definitivamente y Mxico se sumerge de lleno en una crisis de legitimidad, representacin poltica y seguridad.

La criminalizacin de la protesta, algo habitual durante la pax social priista, sufri una vuelta de tuerca bajo la excusa de la guerra contra el narcotrfico, y el capital no encontr otra forma de desarrollar una nueva etapa del neoliberalismo que mediante la doctrina del shock, respaldada por un Estado que garantiza la impunidad. Luis Hernndez, basndose en diferentes estudios de grupos de Derechos Humanos, calcula3 que en los ltimos 8 aos y bajo el pretexto de la guerra contra el narcotrfico, 120.000 personas han sido asesinadas, al mismo tiempo que desaparecan a otras 30.000. De Acteal a Tlatlaya, pasando por Atenco, en Mxico se ha fraguado una reactualizacin del Plan Cndor que aterroriz Sudamrica en la dcada de los 80.

Pero el mismo 2014 en que suceda la matanza de 22 jvenes a manos del ejrcito en Tlatlaya, el terror adoptaba en Ayotzinapa una forma superior. El lugar de las tortugas, segn su denominacin en nhuatl, pas a convertirse en el lugar de las torturas, donde se produjo un crimen de lesa humanidad al mismo nivel que los cometidos por los nazis durante el holocausto.

En Ayotzinapa se concentran las peores esencias de un Estado-no-fallido; polica, corrupcin y militarismo sumados a la alianza entre la clase poltica local y el narco. Pero el problema no es ninguna de las anteriores por s misma, sino la conjuncin de todas ellas pasadas por la thermomix del capitalismo, que produce horrores como el secuestro, tortura y desaparicin de los 43 compaeros normalistas.

Ayotzinapa, como nos recuerda el EZLN, es una grieta en el sistema. Ayotzinapa supone una anomala incluso para el horror cotidiano al que estamos acostumbrados en Mxico, anomala que debe ser utilizada como impulso para articular y cohesionar polticamente a un pueblo frente a las elites polticas y econmicas que prefieren ver como se desangra el pas que ver reducida su tasa de ganancia. Ese mismo pueblo que se ech a las calles semana tras semana y mes tras mes, pero en forma de multitud, protagonizando marchas multitudinarias donde no se podan identificar organizaciones o lderes de referencia, solo miles y miles de personas marchando.

Tan solo los padres de los normalistas emergieron como nica figura legtima y catalizadora del descontento y la rabia. Fue el Estado representa el horizonte de interpelacin, la posibilidad de transformar la rabia en un movimiento organizado en primer lugar, y en la posibilidad de recuperar un proyecto de nacin desde y para las clases populares.

Y la izquierda?

La izquierda, la institucional al menos, no est y no sabemos si se la espera. Ningn partido poltico de la izquierda mexicana pudo tener ningn protagonismo en las marchas de protesta pues de una forma u otra, y en grados diferentes, los principales partidos tenan algn tipo de vnculo con lo sucedido, por accin u omisin. De hecho es significativo que ninguna formacin poltica de la izquierda mexicana haya querido enarbolar la bandera de Ayotzinapa, manteniendo un perfil bajo ante la masacre, pues no cuentan con la legitimidad para representarles ni de los padres ni de la gente que marcha en las calles.

El 8 de junio tocar hacer el recuento de daos tras las elecciones de medio trmino, y es muy posible que encontremos una izquierda inmersa en la peor crisis de las ltimas dcadas, con un PRD que no termina de morir (a pesar de que el proyecto histrico ya lo enterraron los chuchos tras la firma del Pacto por Mxico, las elecciones internas y su implicacin en los sucesos de Iguala) y un Morena que no termina de nacer (las encuestas le sitan en torno al 10-12% de intencin de voto sin poder arrastrar gran porcentaje del voto cautivo y corporativo que mantiene el PRD, aunque s sumando el voto de izquierda ms ideologizado).

Elecciones que ganar, con un porcentaje superior al 30%, el PRI. Las encuestas le otorgan a todas las izquierdas (Morena-PT-MC-PRD) un porcentaje tambin de en torno al 30%, nico dato esperanzador que puede permitir pensar en impulsar algn tipo de confluencia de cara a las presidenciales de 2018.

Dice Luis Humberto Mndez y Berrueta4 que legitimado o no, el poder en Mxico siempre se ha ejercido, en lo esencial, fuera de la legalidad. En Mxico hoy se ha roto de manera definitiva el vnculo entre legalidad y legitimidad. Ayotzinapa implica el punto de quiebre, y una ventana de oportunidad para construir un proyecto desde abajo, desde las mayoras populares, que interpele el poder establecido todava bajo un aparente manto de legalidad, y construya un proyecto nacional-popular que luche contra la corrupcin y la crisis de legitimidad, representacin poltica y seguridad que vive Mxico.

En memoria de Julio Cesar Mondragn y los 43 normalistas; con todo el cario y amor para sus familiares

Gracias a Luis Hernndez Navarro por la revisin crtica del texto

Notas:

1 Ver Democracy Inc.: Managed Democracy and the Specter of Inverted Totalitarianism de Sheldon Wolin

2 Ao en que se produce la matanza de estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco por parte del Ejercito y grupos paramilitares que deja un saldo de decenas de muertos y desaparecidos

3 Ayotzinapa: el dolor y la esperanza (revista El cotidiano de la UAM Azcapotzalco)

4 Del nacimiento de un nuevo-viejo PRI y de su sepulturero, Ayotzinapa (revista El cotidiano de la UAM Azcapotzalco)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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