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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-05-2015

Entrevista a Andrs Piqueras sobre "La opcin reformista: entre el despotismo y la revolucin. Una explicacin del capitalismo de las luchas de la clase" (II)
Los avances de la Humanidad de cara a la igualdad y emancipacin de las grandes mayoras se dieron siempre a travs del accionar de izquierdas"

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Profesor titular de Sociologa en la Universidad Jaume I de Castelln, Andrs Piqueras es autor y/o director de numerosos estudios sobre migraciones, mundializacin, identidades e intervencin de los sujetos colectivos en el mbito social y poltico. Entre sus libros ms recientes cabe destacar Capital, migraciones e identidades (2007) y la obra colectiva del Observatorio Internacional de la Crisis (OIC), del cual es miembro, El colapso de la globalizacin (2011). Nuestra conversacin se centra en su ltimo libro publicado por Anthropos en su coleccin Cuadernos A

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-Nos habamos quedado en este punto: existen condiciones para la realizacin de la opcin reformista en el capitalismo actual? El pensamiento de Keynes, puede ser aprovechado por la izquierda en tu opinin? Me temo, sealabas, que tengo que contestar con sendas negaciones a las dos preguntas. Explico cada una. La segunda, la primera estaba explicada.

-Todo modo de produccin, mientras sigue vivo, tiene que establecer uno u otro modelo de regulacin entre las clases y sectores sociales que le dan vida. Presionar al Sistema para que adquiera una nueva versin reformista podra ser til para la izquierda como forma de lucha poltica de cara a forzar las contradicciones de un capitalismo en decadencia no slo econmica, sino tambin social, democrtica, de legitimacin; en la medida, entonces, en que pudiera hacer estallar aquellas contradicciones y visibilizar las impotencias de un modo de produccin senil, con miras a trascenderle. En cambio, la defensa del reformismo como objetivo en s mismo, estratgico, no aporta nada a la izquierda. Con ello se engaa a s misma al tratar de hacer volver al capitalismo al pasado, a un pasado que, precisamente, no puede volver. Keynes intent salvar al capitalismo de s mismo frente a su Gran Crisis y al empuje de las fuerzas del Trabajo. Tuvo la valenta, aprovechando lo elaborado por otros autores algo ms progresistas, de proponer la opcin que al capital le poda salvar en esos momentos. A la izquierda en el presente nada de eso la fortalece, porque la lleva a perseguir un espejismo en lugar de concentrar sus esfuerzos en preparar de una forma un poco planificada una sociedad post-colapso, una sociedad post-capitalista que no sea una pura barbarie, sino que conlleve un aterrizaje lo ms suave posible para desarrollar nuevas relaciones sociales de produccin y de vida en general.

Si este Sistema todava estuviera en una edad fuerte, creciendo a un ritmo sano, podra encontrar una salvacin muy pasajera en una suerte de keynesianismo global (de hecho, China es el nico actor estatal que est intentando algo parecido a eso), pero ya no hay ni recursos ni tampoco capacidad de acumulacin por parte del capital para ello.

 

-Me imagino la respuesta pero tengo que preguntrtelo. Crees que estamos en una fase decadente del capitalismo?

-Por supuesto. Hemos entrado en un periodo de alta inestabilidad sistmica e incertidumbre propio de un capitalismo que no encuentra una nueva va excepcional de acumulacin para su normal situacin de estagnacin, y que muestra cada vez ms sntomas de agotamiento, como detallo en el libro de La opcin reformista: creciente incapacidad de convertir el dinero en capital, creciente incapacidad de asalarizacin de la poblacin mundial, crecientes lmites ecolgicos (tanto de recursos como an ms probablemente, de sumideros), creciente ingobernabilidad global, creciente contradiccin entre valorizacin y realizacin, entre otras muy serias cuestiones. Tambin he dedicado a ello buena parte de otro libro que recin est saliendo: Capitalismo mutante, en el que intento sopesar esos y otros procesos para comprobar si el Sistema ha comenzado su fase degenerativa.

 

-Antes hablabas de la izquierda, pero qu entiendes por izquierda? hay diferentes formas de ser de izquierdas?

-Qu significa a la postre ser de izquierda o derecha? Histricamente la gran diferencia ha venido expresada en la prelacin y relacin entre intereses individuales y colectivos. La derecha indica una forma de ver los propios intereses como contrapuestos o en competencia con los de los dems (en cualquier caso, por tanto, con una prelacin clara: primero yo y despus si sobra, el resto). La izquierda, por el contrario, va unida al reconocimiento de que los intereses particulares se consiguen mejor a travs de la persecucin de intereses colectivos (es decir, de la realizacin del bienestar, o mejor del bienvivir de las grandes mayoras). Por ello cualquier accionar, para ser de izquierda, debe buscar siempre rehacer lo dado en orden a que el bienvivir afecte a ms y ms capas de poblacin, lo que tiende (aunque no siempre es condicin necesaria) a implicar la toma de partido por la parte ms dbil en cualquier relacin social. La derecha, en cambio, tiene su razn de ser en su permanente intento de preservar para uno mismo determinadas ventajas en las oportunidades de vida (y por ende su tendencia a preservar poderes).

Es por eso que los avances de la Humanidad de cara a la igualdad y emancipacin de las grandes mayoras se dieron siempre a travs del accionar de izquierdas, a veces contra la propia institucionalizacin de opciones y agentes que fueron previamente izquierda.

La izquierda de cada momento, como todo el resto de lo humano, es producto de su interaccin dialctica con especficas circunstancias histricas, que por su parte no son entidades externas a los individuos, sino que a su vez son resultado de ellos mismos, en una espiral dialctica sin fin. A lo largo del tiempo las luchas emancipatorias de la Humanidad, sin seguir ninguna lnea evolutiva predeterminada al respecto, han ido a intervalos incorporando la conciencia de nuevas fracturas, oposiciones y poderes, luchando contra ellos, y por tanto enriqueciendo la democracia (de ah el desfase en la proyeccin y en la capacidad transformadora de quienes no incorporaron esos enriquecimientos en las siguientes generaciones de lucha). As, lo que en un momento pudo ser una praxis de izquierdas, en otro puede no serlo o no serlo tanto si no atiende a las nuevas escisiones sentidas e identificadas entre los seres humanos y a las cambiantes condiciones socio-histricas a que responden.

 

-No quiero dejar pasar la ocasin de hacerte esta pregunta, aunque parezca que se aleja un tanto de lo que estamos tratando. El en su momento denominado socialismo real, qu era para ti realmente? Socialismo o Capitalismo de Estado?

-Ni una cosa ni la otra. Fue uno de los nombres dados al conjunto de sociedades que en el siglo XX comenzaron un proceso de desconexin con el capitalismo y de construccin de una va socialista que se vio truncada ms o menos pronto segn los casos, y que quizs, como dice Erik Olin Wright, se convirti en una suerte de estatismo. Recordemos que el modelo tpico de transicin en el siglo XX se caracteriz porque en l no haba propiedad privada de los medios de produccin, no exista compra-venta de la fuerza de trabajo, los productos perdieron parte de su calidad de mercancas en virtud de sus valores de uso (distribuidos o subsidiados), no haba produccin regida por el valor (tasa de ganancia), ni reinversin acumulativa de parte de la plusvala social, y la acumulacin estuvo en su mayor parte acotada a ciertos privilegios de consumo (nunca provenientes de la plusvala directamente extrada a costa del trabajo ajeno). Esto muy difcilmente podra ser llamado capitalismo, ni de Estado ni de nada. Otra cosa es que fuera socialismo. Ms bien se qued como un engendro (estatismo) a medio camino: no desligado del todo de la ley del valor capitalista pero dotado de una economa planificada, sin propiedad privada de los medios de vida, pero sin socializacin de los mismos. A la postre, la estatalizacin de la acumulacin dio paso a un modelo de regulacin burocrtico.

Sin verdadera democratizacin del conjunto de las relaciones sociales de produccin, el paso al socialismo se bloquea. Lo cual no quiere decir, de todas formas, que los pueblos que en el siglo XX emprendieron ese camino no consiguieran un avance muy importante en sus condiciones de vida, en comparacin con la situacin que hubieran tenido de seguir inmersos en el capitalismo subordinado, de miseria, que les haba tocado vivir.

Hoy, tendemos a ver esas experiencias como abortos del socialismo que fueron reabsorbidos en el tero capitalista. Pero quizs, con la degeneracin que muestra ya este Sistema, podramos comenzar a verlas como los primeros aldabonazos de la Humanidad en la consecucin de un mundo socialista, en el logro de una sociedad post-capitalista abierta a la emancipacin humana.

 

-Qu tipo de sociedad seran entonces la China actual o Cuba, o pases como Bolivia, Ecuador o Venezuela?

-Los dos primeros son prototpicos de esas experiencias de desconexin con el modo de produccin capitalista y su mundo, que desembocaron en un estatismo. Ahora bien, en un mundo capitalista el estatismo no tiene un recorrido muy largo, o avanza hacia el socialismo o lo ms probable es que involucione para ser reabsorbido por el capitalismo. Sin embargo, tanto China como increblemente Cuba se han mantenido como estatismos en hibernacin en un mundo capitalista. Su tendencia hacia la involucin (en forma de capitalismo de Estado) hace tiempo que es manifiesta, sin embargo, ahora que aquel mundo capitalista empieza l mismo su degeneracin, las posibilidades de que se den diversos desenlaces vuelven a abrirse, especialmente en China por su enorme fortaleza. A Cuba, desgraciadamente, EE.UU. la est dando el abrazo del oso para intentar abortar cualquier evolucin socialista futura en ella.

En cuanto a los pases latinoamericanos que nombras, tanto aqullos como otros del ALBA son intentos de construir un capitalismo de Estado en el que (por primera vez en las periferias del mundo capitalista) se abra paso la opcin reformista, lo que traducido a otros tiempos significa emprender un cierto keynesianismo. Aprovechan para eso la energa con la que cuentan en un mundo cada vez ms carente de ella. Veremos qu viabilidad tienen esos intentos cuando se haga ms patente la onda degenerativa, si no son capaces de dar un salto hacia adelante en pro de un eco-socialismo.

En la dramtica coyuntura mundial que tenemos por delante confluyen dos procesos de enorme gravedad. Por un lado, la Segunda Gran Crisis del capitalismo, que arrastramos con altibajos desde los aos 70 del siglo XX, y que parece no encontrar vas para la reactivacin del capital productivo (razn por la cual el Sistema emprendi una loca deriva financiera). Por otra parte, el colapso de la hegemona econmica de EE.UU. Los dos pilares en los que todava se sustenta sta, el dlar (o el mundo financiero en general) y el complejo industrial-militar, dan seales de desmoronamiento.

 

-Cul es el papel de China en todo esto?

-Veamos. El futuro control del precio del petrleo en particular y de la energa en general estar a partir de ahora cada vez ms en manos de China y Rusia. China cuenta con las principales tenencias de oro (fsico) y con la mayor parte de metales raros de alto valor, mientras que Rusia posee grandes reservas y variedad de energa. Con ello estara pronto en sus manos dejar caer al dlar como moneda internacional de referencia (lo cual pudiera suceder de todas formas en cualquier momento si Arabia Saud, que enfrenta el dilema de seguir aceptando dlares-chatarra por las ltimas reservas de su preciado oro a cambio de proteccin militar norteamericana, pasa a exportarlo en cualquier otra moneda, por ejemplo en yuanes o rublos).

EE.UU. est emprendiendo una ofensiva desesperada para mantener artificialmente el dlar como moneda refugio e intercambio internacional. Uno de sus puntos de anclaje para ello es crear inseguridad en torno a los recursos energticos y especialmente al petrleo. Esto es as porque al pagarse el petrleo en dlares, si hay una crisis petrolera subir el precio del oro negro y con ello la demanda de dlares, permitiendo la revalorizacin del papel verde. Otra manera de intentar llegar al mismo sitio resulta paradjica con sta, y pasa por hacer creer al mundo que puede autonomizarse energticamente (a travs del gas de esquisto) y con ello tambin dar fuel todava al crecimiento capitalista mundial.

El otro punto importante en la baza estratgica de EE.UU. en este sentido es generar inestabilidad poltico-militar para hacer ver que slo la moneda del ms fuerte puede tener alguna seguridad. Por ltimo, pero unido a esto, EE.UU. trata por todos los medios (y digo todos) de desbaratar la potencialidad de Eurasia.

Donde EE.UU. con sus aliados han intervenido hasta ahora han sembrado la destruccin y han dejado el caos detrs. Tanto en Asia Central y Occidental, como tambin en gran parte de frica, han descuartizado los Estados no dciles, de manera que detrs no quede nada parecido a una institucionalidad central que pueda tener un control del territorio, poblaciones y recursos. El resultado han sido tierras arrasadas en manos de seores de la guerra, a menudo destacando como principal poder Al Qaeda, el Estado Islmico o alguna de sus ramificaciones. Territorios barbarizados sin Estado (Iraq, Afganistn, Libia, Somalia, Repblica Centroafricana...). En casi todos ellos cobra ms y ms auge, como no poda ser de otra forma ante la destruccin de las sociedades civiles, el llamado islamismo radical. Pero ste es en realidad la manifestacin ms palpable hoy del fascismo transnacional, la versin que adquiere en Asia occidental y Central, y ha sido posibilitado cuando no alimentado y a menudo ayudado a crearse por las potencias autodenominadas occidentales, o algunos de sus ms directos aliados, como Israel o los pases del Golfo, especialmente Arabia Saud. Por cierto este ltimo pas sigue siendo principal sospechoso de la financiacin directa del Estado Islmico. Algo no cuadra, entonces, si pensamos que quienes dicen sufrir y combatir el terrorismo presentan sus credenciales de amistad y respeto a la brbara dinasta feudal saud.

-Sigo con estos temas.

-De acuerdo.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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