Portada :: Espaa :: Rebelin en los cuarteles
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-05-2015

Comunicado de la Plataforma Global contra las Guerras ante la visita de John Kerry a Madrid
Tras las elecciones, el PP asegura la hipoteca de la soberana y el resto calla

Rebelin


La noticia [i] aparecida en los medios sobre la visita del Secretario de Estado de los EEUU, John Kerry, a Madrid resulta de lo ms preocupante: inquieto ante un posible vuelco electoral que les privara de su mayora parlamentaria, el Gobierno de Espaa acelera los trmites para modificar el vigente Convenio Bilateral de Defensa con los EEUU, de manera que se autorice el estacionamiento permanente en la Base de Morn de la Fuerza Especial de Respuesta de Crisis del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos (SP MAGTF Crisis Response).

Esta fuerza aerotransportada de despliegue inmediato, a las rdenes inmediatas del USAFRICOM (Mando de los Estados Unidos para frica), constara de un retn permanente de 850 marines con sus medios de proyeccin, ampliables a 3.500 en caso de crisis, con capacidad de desplegarse en 9 horas al corazn de frica, como cabeza de puente para una intervencin a mayor escala. Pero podra tambin ser puesto a disposicin del USCENTCOM (Mando Central de los Estados Unidos) para un despliegue semejante en cualquier punto de Oriente Medio o del Mediterrneo oriental.

El actual Convenio de Defensa no permite la presencia permanente de tropas americanas en suelo espaol; por esta razn, el Gobierno del Partido Popular haba concedido hasta dos autorizaciones de un ao para contingentes reducidos de esa misma unidad. Sin embargo, el inters de los EEUU en disponer permanentemente de este punto de proyeccin estratgica para frica en un punto accesible y a salvo de las posibles turbulencias polticas en ese continente, hacen de Morn la opcin preferible. Pero requiere la modificacin del Convenio, que ha de ser aprobado por el Congreso de los Diputados.

La mayora absoluta del PP en el actual Congreso hace muy difcil el bloqueo de semejante iniciativa. A pesar de ello, se echa en falta un posicionamiento claro de los partidos institucionalizados y de los emergentes contra ella, y trasladan la responsabilidad histrica de combatirla a las fuerzas polticas que surjan del proceso electoral. La ausencia casi absoluta en el discurso de las fuerzas polticas mayoritarias, durante los pasados procesos electorales, de la cuestin de las alianzas militares y la consiguiente dejacin de la soberana nos hace ser muy pesimistas al respecto.

Hay que sealar con toda contundencia, sin embargo, que el actual Convenio de Defensa (al igual que el otro tratado internacional preconstitucional, el Concordato con el Vaticano), proyectan hasta nuestros das la herencia franquista (y, por tanto, su origen fascista), que se ha visto apuntalada por los partidos del rgimen del 78. Lo que el Convenio (y el Concordato) necesita no es una revisin, sino su denuncia.

En los actuales momentos es comprensible una cierta euforia postelectoral, que aunque ha reducido el poder nominal de las fuerzas del bipartidismo en municipios y comunidades autnomas, dista mucho de ser una victoria contundente. El panorama ante las generales que se aproximan resulta muy incierto. Pero las fuerzas que se arrogan ser de progreso tienen que ser muy conscientes de que las alianzas militares constituyen un asunto central en cualquier propuesta de alternativa seria.

El Convenio con los EEUU (mucho ms tras la modificacin en ciernes) y nuestra participacin en la OTAN convierten al Estado Espaol en cmplice de las intervenciones militares, abiertas, encubiertas o en forma de amenaza, que est llevando a cabo el poder financiero internacional y de las grandes corporaciones (esto es, el autntico poder) para sostener su hegemona planetaria, en tiempos en que su pujanza econmica y su capacidad de influencia declinan ante los nuevos actores globales.

La guerra global se ha desatado, aunque su existencia pase desapercibida entre los medios de comunicacin de masas, que muestran sus diferentes episodios como sucesos inconexos cuya culpabilidad corresponde siempre a otros. La disponibilidad de ejrcitos profesionales, a los que se paga para mantener el ruido alejado de nuestros hogares, permite a las sociedades de las potencias centrales seguir ignorando una realidad que es ya insoportable para buena parte del planeta.

Los partidos del rgimen del 78 aceptaron en su da, bajo chantaje, la herencia de las bases de los EEUU en Espaa y la ampliaron despus con el ingreso en la OTAN, en una maniobra destinada a ponernos a la sombra del ms fuerte y justificndola como el mejor antdoto contra las tentaciones golpistas de su jerarqua militar. Eran otros tiempos, en los que la amenaza de un resurgir de los conflictos en Europa se conjuraba a base de la disuasin nuclear. Hoy, las intervenciones imperialistas riegan el planeta de conflictos en los que nos vemos obligados a participar, directa o indirectamente, sin reparar en las consecuencias en trminos de complicidad en la guerra de expolio contra los pobres.

Es hora ya de que los ciudadanos tomen conciencia de sus propias responsabilidades por un silencio cmplice que acepta esta realidad impuesta y que le permite vivir, en su pequeo mbito personal cotidiano, una aparente sensacin de paz. No resulta fcil, desde el poder poltico, resolver este dilema. Pero las fuerzas que hoy se postulan como los paladines del cambio autntico tienen que transmitir a la sociedad, de una vez por todas y con absoluta claridad, que no hay cambio posible que no pase por una denuncia del Convenio con los EEUU y la salida de la OTAN. El camino estar trufado de dificultades y los ms poderosos harn uso de toda clase de estratagemas para frustrarlo, como est sucediendo ya en tantos lugares del mundo. Pero es ms urgente que nunca el desarrollo de una potente cultura de la paz basada en la resistencia; emprender una nueva estrategia de alianzas y cooperacin con los pueblos que resisten y sus gobiernos, en lugar de entregarnos atados de pies y manos a los EEUU. No es nicamente una cuestin de dignidad, es tambin la conciencia de que el mantenimiento de estas alianzas militares nicamente conduce a la propagacin de las crisis, a la desposesin de los pobres y, en definitiva, a la propia destruccin.

Madrid, a 29 de Mayo de 2015


Notas

[i]
Kerry firmar en Madrid el pacto que har de Morn la gran base para frica. El Pas, 26 de mayo de 2015.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter