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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-06-2015

La nueva geopoltica del petrleo

Ignacio Ramonet
Le Monde Diplomatique


En qu contexto general se est dibujando la nueva geopoltica del petrleo? El pas hegemnico, Estados Unidos, considera a China como la nica potencia contempornea capaz, a medio plazo (en la segunda mitad del siglo XXI), de rivalizar con l y de amenazar su hegemona solitaria a nivel mundial. Por ello, Washington instaur secretamente, desde principio de los aos 2000, una desconfianza estratgica con respecto a Pekn.

El presidente Barack Obama decidi reorientar la poltica exterior norteamericana considerando como criterio principal este parmetro. Estados Unidos no quiere encontrarse de nuevo en la humillante situacin de la Guerra Fra (1948-1989), cuando tuvo que compartir su hegemona mundial con otra superpotencia, la Unin Sovitica. Los consejeros de Obama formulan esta teora de la siguiente manera: Un slo planeta, una sola superpotencia.

En consecuencia, Washington no deja de incrementar sus fuerzas y sus bases militares en Asia Oriental para intentar contener a China. Pekn constata ya el bloqueo de su capacidad de expansin martima por los mltiples conflictos de los islotes con Corea del Sur, Taiwn, Japn, Vietnam, Filipinas Y por la poderosa presencia de la VII flota de Estados Unidos. Paralelamente, la diplomacia norteamericana refuerza sus relaciones con todos los Estados que poseen fronteras terrestres con China (exceptuando a Rusia). Lo que explica el reciente y espectacular acercamiento de Washington con Vietnam y con Birmania.

Esta poltica prioritaria de atencin hacia el Extremo Oriente y de contencin de China slo es posible si Estados Unidos logra poder alejarse de Oriente Prximo. En este escenario estratgico, Washington interviene tradicionalmente en tres mbitos. En primer lugar, en el mbito militar: Washington se encuentra inmerso en varios conflictos, especialmente en Afganistn contra los talibanes y en Irak-Siria contra la Organizacin del Estado Islmico. En segundo lugar, en el mbito de la diplomacia, en particular con la Repblica Islmica de Irn, con el objetivo de limitar su expansin ideolgica e impedir el acceso de Tehern a la fuerza nuclear. Y, en tercer lugar, en el mbito de la solidaridad, especialmente con respecto a Israel, para quien Estados Unidos sigue siendo una especie de protector en ltima instancia.

Esta sobreimplicacin directa de Washington en la regin (particularmente despus de la Guerra del Golfo en 1991) ha mostrado los lmites de la potencia norteamericana, que no ha podido ganar realmente ninguno de los conflictos en los cuales se ha implicado fuertemente (Irak, Afganistn). Conflictos que han tenido, para las arcas de Washington, un coste astronmico con consecuencias desastrosas incluso para el sistema financiero internacional.

Actualmente, Washington tiene claro que Estados Unidos no puede realizar simultneamente dos grandes guerras de alcance mundial. Por lo tanto, la alternativa es la siguiente: o Estados Unidos contina implicndose en el pantanal de Oriente Prximo en conflictos tpicos del siglo XIX; o se concentra en la urgente contencin de China, cuyo fulgurante impulso podra anunciar a medio plazo la decadencia de Estados Unidos.

La decisin de Barack Obama es obvia: debe hacer frente al segundo reto, pues ste ser decisivo para el futuro de Estados Unidos en el siglo XXI. En consecuencia, este pas debe retirarse progresivamente pero imperativamente de Oriente Prximo.

Aqu se plantea una pregunta: por qu Estados Unidos se ha implicado tanto en Oriente Prximo, hasta el punto de descuidar al resto del mundo, desde el fin de la Guerra Fra? Para esta pregunta, la repuesta puede limitarse a una palabra: petrleo.

Desde que Estados Unidos dej de ser autosuficiente en lo que al petrleo se refiere, a finales de los aos 1940, el control de las principales zonas de produccin de hidrocarburos se convirti en una obsesin estratgica norteamericana. Lo cual explica parcialmente la diplomacia de los golpes de Estado de Washington, especialmente en Oriente Medio y en Amrica Latina.

En Oriente Prximo, en los aos 1950, a medida que el viejo Imperio Britnico se retiraba y quedaba reducido a su archipilago inicial, el Imperio estadounidense lo reemplazaba mientras colocaba a la cabeza de los pases de esas regiones a sus hombres, sobre todo en Arabia Saud y en Irn, principales productores de petrleo del mundo, junto con Venezuela, ya bajo control estadounidense en la poca.

Hasta hace poco, la dependencia de Washington respecto al petrleo y al gas de Oriente Prximo le impidi considerar la posibilidad de retirarse de la regin. Qu ha cambiado entonces para que Estados Unidos piense ahora en retirarse de Oriente Prximo? El petrleo y el gas de esquisto, cuya produccin por el mtodo llamado fracking aument significativamente a comienzos de los aos 2000. Eso modific todos los parmetros. La explotacin de ese tipo de hidrocarburos (cuyo coste es ms elevado que el del petrleo tradicional) fue favorecida por el importante aumento del precio de los hidrocarburos que, en promedio, superaron los 100 dlares por barril entre 2010 y 2013.

Actualmente, Estados Unidos ha recuperado la autosuficiencia energtica e incluso est convirtindose otra vez en un importante exportador de hidrocarburos. Por lo tanto, ya puede por fin considerar la posibilidad de retirarse de Oriente Prximo, con la condicin de cauterizar rpidamente varias heridas que, en algunos casos, datan de ms de un siglo.

Por esa razn, Obama retir casi la totalidad de las tropas norteamericanas de Irak y de Afganistn. Estados Unidos particip muy discretamente en los bombardeos de Libia y se neg a intervenir contra las autoridades de Damasco, en Siria. Por otra parte, Washington busca a marchas forzadas un acuerdo con Tehern sobre el tema nuclear y presiona a Israel para que su gobierno progrese urgentemente hacia un acuerdo con los palestinos. En todos estos temas se percibe el deseo de Washington de cerrar los frentes en Oriente Prximo para pasar a otra cuestin (China) y olvidar as las pesadillas de Oriente Prximo.

Todo esto se desarrollaba perfectamente mientras los precios del petrleo seguan altos, cerca de 100 dlares el barril. El precio de explotacin del barril de petrleo de esquisto es de aproximadamente 60 dlares, lo que deja a los productores un margen considerable (entre 30 y 40 dlares el barril).

Aqu es donde Arabia Saud ha decidido intervenir. Riad se opone a que Estados Unidos se retire de Oriente Prximo. Sobre todo si Washington establece antes un acuerdo sobre el tema nuclear con Tehern, lo que los saudes consideran demasiado favorable a Irn. Adems, segn la monarqua wahabita, expondra a los saudes, y a los sunes en general, a convertirse en vctimas de lo que llaman el expansionismo chi. Hay que tener presente que los principales yacimientos de hidrocarburos saudes se encuentran en zonas de poblacin chi.

Considerando que dispone de las segundas reservas mundiales de petrleo, Arabia Saud decidi usar el petrleo para sabotear la estrategia norteamericana. Oponindose a las consignas de la Organizacin de Pases Exportadores de Petrleo (OPEP), Riad decidi, contra toda lgica comercial aparente, aumentar considerablemente su produccin y hacer de ese modo bajar los precios del petrleo, inundando el mercado de petrleo barato. La estrategia dio rpidamente resultados. En poco tiempo, los precios del petrleo bajaron un 50%. El precio del barril descendi a 40 dlares (antes de subir ligeramente hasta aproximadamente 55-60 dlares actualmente).

Esta poltica asest un duro golpe al fracking. La mayora de los grandes productores estadounidenses de gas de esquisto estn actualmente en crisis, endeudados y corren el riesgo de quebrar (lo que implica una amenaza para el sistema bancario norteamericano que, generosamente, haba ofrecido abundantes crditos a los neopetroleros). A 40 dlares el barril, el esquisto ya no resulta rentable. Ni las excavaciones profundas off shore. Numerosas compaas petroleras importantes ya han anunciado que cesan sus explotaciones en alta mar porque no son rentables, provocando la prdida de decenas de miles de empleos.

Una vez ms, el petrleo es menos abundante. Y los precios suben ligeramente. Pero las reservas de Arabia Saud son suficientemente importantes para que Riad regule el flujo y ajuste su produccin de manera que permita un ligero aumento del precio (hasta 60 dlares aproximadamente) pero sin que se lleguen a superar los lmites que permitiran reanudar la produccin mediante el fracking y en los yacimientos martimos a gran profundidad. De este modo, Riad se ha convertido en el rbitro absoluto en materia de precio del petrleo (parmetro decisivo para las economas de decenas de pases entre los cuales figuran Argelia, Venezuela, Nigeria, Mxico, Indonesia, etc.).

Estas nuevas circunstancias obligan a Barack Obama a reconsiderar sus planes. La crisis del fracking podra representar el fin de la autosuficiencia de energa fsil en Estados Unidos. Y, por lo tanto, la vuelta a la dependencia de Oriente Prximo (y tambin de Venezuela, por ejemplo). Por ahora, Riad parece haber ganado su apuesta. Hasta cundo?


Fuente original: http://www.monde-diplomatique.es/?url=editorial/0000856412872168186811102294251000/editorial/?articulo=9717e131-315e-4440-a96d-e69686340af6

 


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