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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-06-2015

Violencia policial y racismo

Editorial de La Jornada
La Jornada


Una investigacin realizada y difundida ayer por The Washington Post revela que al menos 385 personas murieron baleadas por la polica en Estados Unidos en los pasados cinco meses, lo que coloca al nmero de ataques fatales de agentes en ms del doble de los registrados por el gobierno federal en la reciente dcada. De acuerdo con Jim Bueermann, ex jefe y presidente de la Fundacin de Polica de Washington, la mayor parte de estos casos no son reportados.

El informe mencionado sale a la luz pblica en momentos en que el abuso de la fuerza policial en la nacin vecina, particularmente enconado en contra de las minoras tnicas (afroamericanos o latinos), se ha ubicado en el centro del debate nacional y ha provocado violentos disturbios en varias ciudades de ese pas. En particular, la cifra difundida por el rotativo de la capital estadunidense pone de manifiesto el carcter sistemtico de la violencia racista que caracteriza a buena parte de las corporaciones policiales del pas vecino y que, en meses y aos recientes, ha desembocado en homicidios que, por regla general, permanecen impunes. Como se resumi en este mismo espacio el 9 de abril, slo durante el ao pasado hubo en diversos estados una decena de homicidios policiales cuyas vctimas fueron siete negros y tres mexicanos. El caso ms destacado por los medios y por las secuelas de confrontaciones violentas fue el asesinato de Michael Ferguson, de Misuri, ocurrido en agosto.

El comn denominador de esos casos es que las vctimas, al momento de ser ultimadas, se encontraban inermes y no representaban una amenaza relevante para sus homicidas. Y por norma las corporaciones de seguridad pblica, cuando no las autoridades municipales y estatales, buscaron encubrir y proteger a los asesinos. Es imposible, por lo dems, ignorar el patrn racista y clasista que ha operado en todos los casos, que se corresponde con una poltica penitenciaria que suele encarnizarse con las minoras tnicas de la nacin vecina.

A pesar de la evidente crisis de derechos humanos por la que atraviesa EstadosUnidos, ni su presidente el primer afroestadunidense en el cargo ni su clase poltica parecen cobrar conciencia de la gravedad de la circunstancia. En esta violencia estructural de los cuerpos policiales en contra de los sectores marginales de la poblacin de ese pas convergen variables de ndole jurdica, econmica, social y, desde luego, cultural, que debieran ser atendidas y erradicadas lo ms pronto posible. De no actuar en ese sentido, Washington estar alimentando el riesgo de multiplicar e incluso generalizar los brotes de violencia hasta ahora circunscritos a algunas localidades, y de propiciar escenarios de ingobernabilidad. Semejante perspectiva ahondara el descrdito del pas que se autoproclama referente y defensor de los derechos humanos a escala planetaria.

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