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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-06-2015

Problemas y perspectivas del desarrollo econmico en el Chile actual

Jorge Gonzalorena Dll
Rebelin


1. INTRODUCCIN

En septiembre de 2010, durante el primer ao de la administracin Piera, se desarroll en los Palacios de La Moneda y Cerro Castillo, en Santiago y Via del Mar, el " Primer encuentro internacional Chile hacia el desarrollo " convocado y organizado por el Ministerio de Hacienda de Chile. Participaron en este evento ministros de Estado, subsecretarios y asesores ministeriales, parlamentarios, consejeros del Banco Central, superintendentes, empresarios, dirigentes gremiales y representantes de distintas universidades y centros de investigacin.

El encuentro cont, adems, con la participacin de cuatro destacados economistas extranjeros que fueron especialmente invitados por el gobierno: Robert Merton, Premio Nobel de Economa 1997 y miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, Laurence Kotlikoff, Profesor Titular del Departamento de Economa de la Universidad de Boston, Edward Glaeser, Profesor Titular del Departamento de Economa de la Universidad de Harvard y Jeffrey Sachs, Profesor Titular y Director del Earth Institute de la Universidad de Columbia.

Segn lo sealado por el Ministerio de Hacienda, este evento tuvo como principal finalidad debatir sobre un marco de polticas pblicas de corto y mediano plazo dirigidas a "sentar las bases para que Chile sea un pas desarrollado en 2018, y sea de paso la primera nacin de Latinoamrica en lograr este objetivo". Asimismo se anunci que este encuentro tendr un carcter permanente y se realizar todos los aos. Finalmente en octubre de 2010, el gobierno public un documento titulado Chile pas desarrollado el que se dio a conocer como el "plan maestro" que permitira alcanzar el objetivo sealado.

Con respecto al concepto de desarrollo, en el citado documento se lee que

"Si bien no existe una definicin nica, algunos organismos han definido umbrales para clasificar a un pas como desarrollado dependiendo tpicamente del ingreso per cpita de los pases. El Fondo Monetario Internacional (FMI) utiliza un Producto Interno Bruto (PIB) per cpita superior a los US$17.000 a tipo de cambio de mercado y mayor a US$22.000 a Paridad de Poder de Compra () en 2010 para definir pas desarrollado. En 2009 nuestro pas registr un PIB per cpita de US$ 9.525 medido a tipo de cambio corriente y US$14.341 a PPP de acuerdo a las cifras del FMI. Es decir, enfrentamos una brecha cercana a los US$ 8.000 por persona para alcanzar la clasificacin de pas desarrollado".(2010:12)

En consecuencia, y de acuerdo a dichos estndares, al momento de la realizacin de este primer encuentro, los expertos del gobierno estimaban que, creciendo a una tasa promedio de 6% anual, Chile podra cruzar el ansiado umbral del desarrollo en el ao 2018, alcanzando entonces niveles de PIB per cpita similares a los exhibidos en 2009 por pases como Portugal o la Repblica Checa. Estos encuentros convocados para destacar la proximidad de Chile al desarrollo se continuaron realizando durante los tres aos siguientes de la administracin Piera, aunque de manera ms rutinaria y discreta, sin el mismo entusiasmo que sus organizadores desplegaron en esa primera ocasin.

No obstante, la idea de que ser un pas desarrollado es simplemente alcanzar y superar un determinado nivel de PIB por habitante y de que, en consecuencia, Chile se encuentra a un paso lograrlo no es nueva y anda rondando en las cabezas de la elite poltica chilena desde hace ya varios aos. Cabe recordar el anuncio formulado en tal sentido por el ex presidente Lagos al momento de asumir su cargo y pronunciamientos similares realizados reiteradamente por los ex ministros de hacienda Alejando Foxley y Andrs Velasco en los medios acadmicos y de comunicacin, los cuales solo difieren en cada oportunidad en el plazo sealado para el cumplimiento de la meta.

Para completar y justificar esta idea, en el documento del encuentro antes sealado, los expertos neoliberales definen a un pas desarrollado simplemente como aqul que es capaz de ofrecer a sus habitantes una "mejor calidad de vida" e invocan a su favor los resultados que sobre el particular arroja en Chile el Indice de Desarrollo Humano del PNUD:

"La evidencia avala que los pases desarrollados tienen mejor calidad de vida. Una forma de mostrarlo es por medio del ndice de desarrollo humano publicado por la Organizacin de Naciones Unidas (ONU). Es as como pases con mayor PIB per cpita tienden a liderar este ranking de desarrollo humano, donde Chile aparece en el nmero 44, de acuerdo a datos de 2007. Es decir, mejor rankeado que pases como China (92), Brasil (75), Rusia (71), Argentina (49), pero peor que pases tales como Repblica Checa (36), Portugal (34), Estados Unidos (13), y Noruega (1)".(2010:14)

Ms all de lo pertinente o no que puedan resultar con respecto al objetivo especfico que se proponen alcanzar las medidas contenidas en el "plan maestro", en su mayor parte orientadas a promover y facilitar la accin del gran capital, la pregunta relevante es por el concepto mismo de desarrollo que subyace a estos anuncios. Como se indica en el prrafo primeramente citado, dicho concepto ha sido acuado por los Organismos Internacionales y avalado por el nutrido contingente de economistas que forman parte del "colegio invisible" de la profesin. Qu debemos entender por un/a pas/economa desarrollado/a? Simplemente, como se nos dice a travs de estos anuncios, aquellos que logran cruzar un determinado umbral de PIB por habitante medido en dlares PPA (Paridad de Poder Adquisitivo), sin importar cul sea la naturaleza y sustentabilidad de sus actividades productivas?

Vale la pena, aunque slo sea por la cobertura comunicacional que los crculos dominantes brindan a tales planteamientos y el impacto que esto tiene sobre la comprensin general del problema, detenerse a examinar ms de cerca lo que el desarrollo econmico efectivamente significa con el propsito de determinar si los anuncios formulados en tal sentido, sea respecto de Chile o de cualquier otro pas, resultan o no pertinentes a la luz de los rasgos que son caractersticos de la realidad econmica a que se alude. Nos proponemos responder brevemente aqu a tres cuestiones directamente relacionadas: a) Qu debemos entender por desarrollo econmico?; b) Qu posibilidades de desarrollo existen para una economa como la chilena bajo las condiciones del capitalismo globalizado?; c) Cmo es posible orientar la lucha por el desarrollo en tales condiciones?

2. QU ES UNA ECONOMA DESARROLLADA?

Sin duda, lo ms llamativo de los planteamientos gubernamentales sobre el desarrollo econmico, de la dictadura al gobierno actual, con sus nutridos equipos de expertos posgraduados en su mayora en universidades norteamericanas, es que las enormes complejidades estructurales que aparecan asociadas a la problemtica del subdesarrollo en los debates acadmicos de los aos 50 y 60 desaparecen ahora como por encanto. El problema se revela, de golpe, infinitamente ms simple, claro y comprensible que entonces. Todo se reduce a lograr que, de acuerdo a los indicadores convencionales de desempeo, 2 la economa "crezca" de manera ms o menos sostenida, y sin que importe cmo, a una tasa lo ms elevada posible hasta transponer un determinado "umbral" de producto por habitante. La "calidad de vida" viene por aadidura como efecto inevitable del "derrame". Eso es todo.

Hacindose eco de los anuncios gubernamentales asociados a ese primer encuentro, el diario El Mercurio , principal vocero del gran capital en Chile, editorializaba (14/11/2010) que "n uestro pas est en mejor pie que nunca para alcanzar el desarrollo al que ha aspirado por tanto tiempo" ya que "el mayor ingreso a menos que hubiese un retroceso en trminos de igualdad, de lo cual no hay por ahora ninguna seal eleva las condiciones materiales de todos los grupos socioeconmicos", aadiendo que "en un pas de ingresos ms altos hay tambin mayores recursos para el Estado, que permiten asegurar la indispensable provisin de bienes pblicos".

Sin embargo, el editorialista advierte que "sta no es una reflexin que deba hacerse desde el Estado, sino fundamentalmente desde la sociedad civil", siendo ello posible por el alto grado de estabilidad econmica y poltica alcanzado en el pas. "La centroizquierda seala a este respecto gobern durante 20 aos, y cuatro presidentes con historias muy distintas demostraron que esa estabilidad no est en riesgo" por lo que "dicha sociedad civil puede solicitar a las personas de fortuna un mayor compromiso con iniciativas culturales, educacionales o sociales". De este modo, la elite empresarial hace explcita su disposicin a actuar con una filantrpica generosidad ante las "solicitudes" que le formule la "sociedad civil", a condicin, claro est, de que la estabilidad del sistema no sea puesta en cuestin.

Pero qu justificacin puede tener semejante reduccin del concepto de desarrollo econmico al de crecimiento medido como producto por habitante? Acaso ella permite una mejor comprensin de la naturaleza del problema o, por el contrario, la empobrece? Qu es lo que debemos entender, en definitiva, por una economa desarrollada? En una primera aproximacin, podemos reconocer, sin mayor dificultad, como tales a las economas de pases como los Estados Unidos, el Reino Unido, Alemania, Francia o Japn. Qu es lo que nos hace tenerlas por desarrolladas? Es indudable que todas ellas exhiben un alto nivel de ingreso por habitante, pero este es tambin un rasgo caracterstico de muchas otras economas que difcilmente evocan con la misma fuerza la imagen del desarrollo. Tal es, por ejemplo, el caso de las economas de algunos pequeos Estados como los Emiratos Arabes Unidos, Brunei, Kuwait o Bahrein, pero tambin de pases mayores como Australia, Nueva Zelanda, etc.

Utilizando el producto por habitante como indicador es posible categorizar a este ltimo tipo de economas como de altos ingresos, o simplemente "ricas", pero difcilmente como desarrolladas. Esto porque, en la mayor parte de ellas, la base del alto nivel de ingreso de que actualmente disfrutan no es ms que la explotacin intensiva de recursos naturales no renovables y, por lo tanto, aun cuando sta se lleve a cabo con los mtodos de produccin ms avanzados, se trata de una situacin que en el largo plazo resulta completamente insustentable. Baste recordar lo sucedido en su momento en Chile con la bonanza salitrera. Las que, por su parte, disfrutan de condiciones agroclimticas favorables disponen de un recurso que puede ser de importancia, sobre todo en el marco de la crisis alimentaria global actualmente en curso, pero que, en los rubros de cultivos ms esenciales, no ofrece caractersticas de exclusividad que les permita alcanzar una fuerte posicin de mercado.

En consecuencia, lo que nos lleva a considerar al primer grupo de pases como economas desarrolladas no es, en primer trmino, su alto nivel de ingreso por habitante sino las caractersticas ms peculiares y sobresalientes de su sistema productivo. En efecto, todas ellas forman parte de las clsicas economas industrialmente desarrolladas, que alcanzan y sustentan sus elevados niveles de ingreso en las capacidades productivas que han logrado crear y desplegar en relacin con los procesos de transformacin de la materia y en la invencin de un amplio repertorio de aplicaciones que se diversifica de manera ininterrumpida y que experimenta, adems, en cada una de sus mltiples lneas de produccin, constantes procesos de innovacin. Son, apoyndonos en un trmino que ha sido utilizado por la CEPAL, aquellas que producen y exportan bienes "difusores del progreso tcnico".

Las reales fuentes de su riqueza no son, por tanto, importantes dotaciones de recursos naturales, sean renovables o no renovables, las que en este ltimo caso se hallan por lo dems muy desigualmente repartidas sobre la superficie del planeta, sino el conocimiento de las tcnicas que permiten la produccin, en trminos comparativamente ventajosos, del muy amplio y siempre creciente repertorio de bienes y servicios que son propios y caractersticos de las formas de vida que se imponen en el presente. Son, en otros trminos, sus capacidades de producir los bienes y servicios ms propiamente caractersticos del siglo XXI. En consecuencia, se trata de fuentes en principio inagotables pero que son, a la vez, en una importante medida, monopolizables por quienes han estado y estn en condiciones de "llegar primero".

Esto ltimo a su vez significa que, como qued ya suficientemente establecido en la clebre controversia sobre el desarrollo de los aos sesenta, el subdesarrollo no puede ser simplemente entendido como expresin de un "rezago", patentizado en el predominio de tcnicas de produccin arcaicas y estndares culturales premodernos, con el correspondiente cmulo de carencias materiales que golpean las condiciones de vida de vastos sectores de la poblacin. Dicho en otros trminos, no puede entenderse como expresin de un mero estado de "inmadurez", lo que supondra un patrn de adultez social fijo e inmutable, como en el caso de los seres vivos. Dado el carcter dinmico y siempre cambiante de la sociedad, el significado de esos conceptos no puede ser sino relativo y referido siempre a un momento histrico determinado puesto que, desde que sus vidas se hallan socialmente relacionadas, todos los seres humanos viven un mismo tiempo histrico. El retraso tecnolgico y la pobreza constituyen solo sntomas del problema mayor cuyo real significado y causas interesa esclarecer.

Es perfectamente posible, incluso, que un pas pueda alcanzar los estndares de la modernidad y la prosperidad sin dejar de constituir por ello un espacio econmico de base dbil y vulnerable, como lo ilustra muy bien el caso de algunos de aquellos que sealamos anteriormente. Por lo dems, cuando en este contexto se habla de "atraso", se trata de algo clara y unvocamente dimensionable? Los indicadores cuantitativos usualmente utilizados para ello ofrecen algunas luces pero estn lejos de brindar una informacin capaz de dar cuenta del fenmeno en sus aspectos efectivamente relevantes. Ello, porque sus aspectos claves no son claramente cuantificables. En rigor, ms all de lo equvoco que pueda resultar el propio trmino de "desarrollo", que evoca de manera espontnea o bien la imagen del ciclo vital de los seres vivos y sus distintas fases evolutivas o bien la idea del progreso, slo podemos hablar con propiedad de una economa desarrollada cuando sta posee la capacidad de operar de manera dinmica y en forma autosostenida, es decir, con un alto grado de autonoma.

Sin embargo, ello es algo que las estadsticas corrientemente utilizadas para medir el desempeo econmico no permiten captar de manera efectiva y que slo un tejido productivo tupido y complejo, conformado por actividades suficientemente diversificadas e interdependientes, y operando adems con niveles de productividad relativamente homogneos, puede lograr. El solo hecho de llamar la atencin sobre la interdependencia entre los distintos sectores productivos que se eslabonan y potencian mutuamente nos indica ya que este problema nos confronta, necesariamente, a una realidad de carcter sistmico y que, en consecuencia, slo puede ser captada mediante una representacin terica de equivalente naturaleza. El ostensible mecanicismo de los modelos basados en relaciones funcionales entre variables se evidencia aqu completamente estril.

En efecto, la experiencia histrica nos muestra, de manera suficientemente clara, que una economa desarrollada se configura como un sistema autocentrado, con dinamismo propio y, adems, que como principal soporte de ese sistema econmico hallamos, precisamente, a las actividades productivas ms dinmicas, que operan como verdaderos motores de la economa, arrastrando tras de s a muchas otras actividades que, por ese slo hecho, se van encontrando inevitablemente, sea en trminos de demanda de mercado, sustento financiero o soporte tecnolgico, en una situacin estructural de subordinacin y dependencia. Dicho dinamismo propio se evidencia particularmente claro en el caso de aquellas manufacturas de la frontera tecnolgica cuya sola oferta es capaz de generar automticamente, al menos durante algn tiempo, la demanda que necesitan.

Por lo tanto, la diferencia entre desarrollo y subdesarrollo econmico no es esencialmente cuantitativa sino cualitativa. No es, en otros trminos, la diferencia entre una fase de inmadurez y otra de madurez, y mucho menos cabe determinarla en trminos de una mera brecha estadstica entre determinados niveles de ingreso por habitante, como se acostumbra a hacer en el marco del pensamiento econmico convencional en sus diversas variantes, puesto que ella es, ante todo, de carcter estructural y tiene esencialmente que ver con

  1. el tipo, calidad, dinamismo, diversificacin y entrelazamiento de los procesos productivos que tienen lugar en un determinado espacio econmico nacional

  1. la capacidad de una parte importante de ellos de autoimpulsarse y autosostenerse de manera ms o menos autnoma, induciendo procesos de adaptacin en su entorno inmediato y mediato

En ltima instancia, y dado el alto grado de entrelazamiento alcanzado por el conjunto de los espacios econmicos del planeta, esa diferencia entre desarrollo y subdesarrollo se expresa en la composicin del comercio exterior de los distintos pases, que nos informa claramente sobre lo que una economa est en condiciones de ofrecer al resto del mundo y sobre lo que a su vez sta demanda del resto del mundo para sustentar sus actividades productivas y las condiciones de existencia de sus habitantes. El contraste que, a manera de ejemplo, podramos establecer a este respecto entre las economas de Chile y de Suecia, pases de dimensiones fsicas y poblacionales legtimamente comparables, permite apreciar bastante bien el carcter cualitativo de la diferencia entre desarrollo y subdesarrollo econmico:

Entendiendo de esta manera, vale decir en trminos de capacidades productivas disponibles, tanto el desarrollo como el subdesarrollo, los anuncios formulados por los sucesivos gobiernos chilenos no tienen ninguna base de sustentacin efectiva. Son mera retrica de fuegos de artificio. La realidad maciza en que se sustenta la diferencia entre desarrollo y subdesarrollo econmicos que no es bsicamente entre riqueza y pobreza sino entre independencia y dependencia productiva y que por ello conlleva relaciones de dominio y subordinacin no se ver alterada en lo ms mnimo por el solo hecho de que el pas pudiese alcanzar la meta estadstica proyectada de ingreso por habitante. En este contexto, la alusin a la posicin alcanzada por Chile en el IDH solo sirve para confundir y escamotear el verdadero problema, obligando a hacer presente de pasada una duda ms que razonable sobre la validez de la metodologa con que dicho ndice es elaborado.

3. QU POSIBILIDADES DE DESARROLLO EXISTEN HOY

PARA UNA ECONOMA COMO LA CHILENA?

Definida la diferencia entre desarrollo y subdesarrollo en los trminos en que lo hemos hecho, cabe preguntarse ahora por las posibilidades de desarrollo para pases o economas como la chilena. Pero ello, a su vez, nos lleva a interrogarnos por las causas de este subdesarrollo industrial y tecnolgico, y no solo en el caso especfico de un pas como Chile, sino asumiendo tambin que se trata de una problemtica que corresponde a un fenmeno ms general y caracterstico de la poca en que vivimos. No hay que olvidar que sta es, por sus rasgos definitorios, un campo de estudio enteramente contemporneo, que ha irrumpido de manera sistemtica en las ciencias sociales establecidas hace slo poco ms de medio siglo y en virtud de sus ostensibles implicancias polticas en el contexto de la "guerra fra".3

Dejando de lado las explicaciones ms burdas, portadoras de fuertes tintes etnocntricos, el mapa del subdesarrollo guarda correspondencia con el de las regiones que en su momento estuvieron sujetas al dominio colonial. Cabe preguntarse entonces es el subdesarrollo explicable como una herencia de la dominacin colonial ejercida durante un largo espacio de tiempo por las potencias europeas sobre el resto del mundo? Ese factor es, indudablemente, parte de la explicacin, pero no se puede pasar por alto que el caso de EEUU constituye a este respecto una importante excepcin y que en la mayor parte de los dems casos el subdesarrollo se ha visto reproducido y amplificado de manera persistente luego de que el vnculo de la subordinacin colonial fue roto. Es entonces el resultado de la indolencia e incompetencia de los sucesivos gobiernos que no han atinado a poner en pie las polticas de desarrollo apropiadas? Esto, que a su vez requerira ser explicado, a lo ms podra servir para comprender la suerte de uno u otro pas en particular pero no el fenmeno mismo del subdesarrollo en trminos globales.

Es precisamente este tipo de ceguera el que padecen las voces crticas que actualmente se alzan en el marco del pensamiento econmico convencional (Stiglitz, Krugman, Ffrench-Davis y otros), que suelen subrayar, a lo ms, como posible solucin, la necesidad de mantener un Estado activo a travs del diseo e implementacin de polticas macroeconmicas y sociales adecuadas y constatar el fracaso experimentado en este sentido por el paradigma neoliberal. Pero no van al fondo del problema. Las descripciones acerca de la realidad econmica y social que ofrecen los documentos de los organismos tcnicos internacionales, como la CEPAL, si bien frecuentemente certeras y pormenorizadas, se limitan a los aspectos ms directa e inmediatamente observables y lo hacen como si se estuviese aludiendo a fenmenos puramente naturales, que simplemente ocurren, sin que ellos respondan a la voluntad o intereses de los sujetos sociales y a las relaciones de poder existentes entre estos. La crtica y las propuestas se limitan a juzgar la pertinencia, mayor o menor, del modo como se reacciona frente a tales acontecimientos a objeto de mitigar sus efectos adversos y aprovechar mejor las oportunidades que conllevan. Circunscriben su anlisis, por tanto, al mejor modo de adaptarse a un entorno social ms precisamente a un orden social que se supone, en su esencia, inmodificable.

Es por ello que en sus propuestas, si bien se busca poner lmites a la discrecionalidad con que actan los poderes fcticos del capital, postulando un fortalecimiento de las instituciones que resguarde los derechos de los pueblos, no se llega nunca a cuestionar la propia legitimidad de esos poderes que condicionan hoy, de una manera absurda, por lo abismal y escandaloso de las desigualdades sociales existentes, no solo el presente sino tambin las perspectivas de futuro de los pueblos. As, si bien se reivindica el principio de la soberana popular, se lo hace slo de una manera formal, sin llegar a sostener que ella debe extender su imperio tambin sobre las decisiones econmicas claves. Pero esto significa que, si los problemas de fondo derivan de la propia naturaleza del sistema econmico imperante, y no simplemente de un mal diseo de polticas macroeconmicas y/o de su deficiente implementacin, entonces la propia crtica que surge desde organismos como la CEPAL no solo no est dando en el blanco sino que est, objetivamente, contribuyendo a desviar la atencin de los problemas de fondo.

Apreciados desde una perspectiva histrica suficientemente amplia y global, es completamente incuestionable que el desarrollo y subdesarrollo econmicos resultan ser, en definitiva, las caras opuestas del mundo que se fue configurando a lo largo de los dos ltimos siglos con el establecimiento y expansin dinmica del capitalismo a escala mundial. La sola amplitud y persistencia del fenmeno indican que no se trata de algo fortuito ni atribuible a factores puramente contingentes. Por el contrario, se torna obligado concluir que se trata de un resultado al que inevitablemente conduce el criterio de racionalidad econmica que impulsa y orienta el desarrollo del sistema econmico-social imperante, vale decir el capitalismo. Ese criterio de racionalidad econmica no es otro que la continua e ininterrumpida valorizacin del capital, fruto y expresin de la apropiacin privada de la riqueza socialmente producida, precisamente en la poca en que la posesin de la riqueza material se ha transformado ya en la base del poder social.

La relacin social que sirve de base al capitalismo como modo de produccin y a su dinmica expansin, trabajo asalariado/capital, permite potenciar de un modo nunca antes visto el proceso de valorizacin del capital. Este, a su vez, parapetado tras discurso poltico de igualdad de derechos va erosionando hasta su disolucin definitiva la vieja sociedad estamental, al mismo tiempo que impone, consolida y acrecienta permanentemente la primaca del inters individual sobre el inters social en la toma de las decisiones econmicas, abriendo paso a una creciente diferenciacin social, tanto a escala nacional como mundial, en torno a un polo de riqueza y otro de pobreza.

Esto ltimo se produce porque la imposicin de dicho criterio de racionalidad econmica como eje articulador del proceso a travs del cual las fuerzas productivas logran experimentar un ininterrumpido y explosivo desarrollo, ampliando los mercados y diversificando la produccin, exacerba la competencia entre los diversos agentes econmicos individuales por imponerse frente a sus rivales en una suerte de guerra larvada permanente. El incremento constante de la productividad del trabajo aparece entonces como la va ms segura para alcanzar ese objetivo y obtener las ganancias extraordinarias que los capitalistas, por la propia lgica del sistema econmico del que participan, son impelidos a buscar de manera incesante.

Pero los vencedores no solo aventajan a los vencidos en esta despiadada competencia, capturando importantes fuentes de ganancias extraordinarias, sino que adems van desplazndolos sistemticamente de las actividades econmicamente ms promisorias y relegndolos a una situacin subordinada. En ese contexto econmico social, y ms all de las circunstancias histricas que le han dado su actual fisonoma, resultaba inevitable el establecimiento de un definido esquema de divisin internacional del trabajo en el que, contradiciendo las previsiones optimistas de Ricardo pero en plena correspondencia con el carcter explotador del modo de produccin capitalista que proyecta su sello sobre las relaciones de intercambio, los resultados del esfuerzo productivo se distribuyesen de manera marcadamente desigual.

Quedan as trazadas en el marco del capitalismo, de manera ms o menos permanente desde hace aproximadamente un siglo, las fronteras geogrficas, sociales y productivas entre un centro industrial dinmico, asentado sobre bases tecnolgicas y financieras cada vez ms slidas, y una periferia cuyas actividades productivas son econmicamente dependientes y enteramente funcionales a los requerimientos de dicho centro. El desarrollo capitalista, fundado en la explotacin del trabajo, revela claramente as su carcter estructuralmente desigual y "combinado".

No se trata, por cierto, de una dicotoma polar absoluta, y no podra serlo cuando lo que se trata de captar a travs de un razonamiento puramente terico es el significado profundo de una realidad econmica y social sistmica tan diferenciada, compleja y dinmica como la del mundo contemporneo. Pero es algo que resulta claramente discernible a travs de comparaciones como la que hacamos ms arriba entre la oferta exportable de una categora de pases y la otra. El espectro de diversificacin, nivel de productividad y grado de complementariedad interna de los procesos productivos que tienen lugar en un determinado espacio econmico nacional, as como las caractersticas de su insercin en el mercado capitalista mundial, son sumamente variados de pas a pas. A pesar de ello, la distincin entre centro imperialista y periferia dependiente sigue siendo una parte esencial en la descripcin y explicacin del fenmeno.

Sin duda, es posible establecer tambin una especie de ranking con respecto a los aspectos antes sealados, estableciendo as un ordenamiento con diferencias de grado entre la situacin de los diversos pases, tanto del centro como de la periferia. Buscando captar de mejor manera tales diferencias, se puede postular una cierta variedad de subcategoras, como por ejemplo la de periferia integrada, de la que participaran las economas ricas pero dependientes, frente a otra periferia con nexos ms dbiles con el centro y con mayores niveles de pobreza y exclusin social, situacin en la que se encuentran por ejemplo en la actualidad la mayor parte de los pases de Africa. Y es cierto tambin que la creciente relocalizacin de los procesos productivos por las Empresas Transnacionales van tornando algo borrosas estas fronteras, dados los procedimientos usualmente utilizados para reunir informacin emprica y la tendencia a considerar solo los aspectos superficiales del problema. Pero aun as, la diferencia de fondo permanece.

Adems, l a tendencia del desarrollo capitalista a concentrar y centralizar el capital no adquiere una expresin en trminos puramente geogrficos, puesto que a partir de cierto momento el gran capital se ve en la necesidad de salir a conquistar al mundo para poder proseguir su expansin. Se pone en marcha, entonces, un proceso de gradual colonizacin de los espacios econmicos nacionales de la periferia por el gran capital de los centros industrializados que se traducen en una progresiva extranjerizacin de aquellos espacios, acrecentando as su dependencia y vulnerabilidad, puesto que los centros de decisin econmica claves comienzan a estar radicados fuera de los mismos y operando sobre la base de sus intereses imperialistas. Ello, a su vez, aade a los mecanismos del intercambio desigual, que opera a travs de los circuitos de la circulacin, los de la exaccin directa del plusvalor generado en las economas perifricas, acrecentando as, sustancialmente, el drenaje de recursos desde stas hacia el centro.

En este marco sistmico, las posibilidades de desarrollo realmente existentes para un espacio econmico actualmente subdesarrollado en trminos productivos, vale decir la posibilidad de una transformacin econmica que posibilite dejar de ser parte de la periferia y pasar a formar parte del centro, son prcticamente iguales a cero. L as experiencias clsicas no son ya en modo alguno emulables debido, precisamente, al carcter sistmico de las relaciones econmicas del mundo actual (una sola economa globalizada que refuerza constantemente sus nexos internos) y a los criterios de racionalidad econmica que rigen bajo el capitalismo, imponiendo los condicionamientos propios de un escenario fuertemente competitivo y de la concentracin y centralizacin de capitales resultantes del mismo (concentracin y centralizacin que ha alcanzado niveles que, en el marco de este sistema, se evidencian ya prcticamente irreversibles).

Es en este sentido que el desarrollo econmico en su verdadero significado resulta ser hoy como meta slo una suerte de espejismo, aunque ideolgicamente contine operando como un mito segn lo sealara muy acertadamente hace algunos aos atrs el economista brasileo Celso Furtado (1975). En este contexto, en el marco del capitalismo, con su bien definido y coercitivo criterio de racionalidad econmica, y bajo el falso supuesto de que el capitalismo como sistema fuese realmente sustentable en el largo plazo, para los pases de la periferia solo quedaran abiertas dos posibilidades:

  1. aspirar a constituirse en periferias estrechamente integradas a los centros como lo son actualmente algunas economas como las de Noruega, Australia, Nueva Zelanda, etc.

  1. esforzarse a fondo en un persistente empeo por conquistar un nicho productivo de alto nivel tecnolgico, posibilidad que puede ser bien ilustrada con el ejemplo de un pas como Finlandia

Slo que este ltimo camino requiere de una clara voluntad poltica, plasmada en una decidida intervencin pblica, que no sintoniza con las polticas neoliberales actualmente en boga y que adems resulta ser, en definitiva, dado el escenario fuertemente competitivo en que se sita, bastante incierto en sus resultados. Adems, de resultar exitosa, esta va finesa de desarrollo solo podra serlo para algunos, dejando en pie la realidad del subdesarrollo como rasgo caracterstico del mundo contemporneo. En el marco de un sistema que por sus propias reglas del juego est llamado a generar inexorablemente una pirmide de "ganadores" y "perdedores", slo a una minora le est reservada la posibilidad cierta de ocupar algn lugar en la cima.

En todo caso, el camino que sigue hoy la economa chilena, desde que se la forz a amoldarse a las orientaciones vigentes ya por casi cuatro dcadas, es claramente el primero. Se ha buscado convertir a Chile en una periferia lo ms estrechamente integrada y funcional posible a los centros hegemnicos del capitalismo mundial. Es decir, en un espacio econmico dcil a los requerimientos e intereses del gran capital transnacional y con autoridades suficientemente "confiables" de acuerdo a los estndares fijados en tal sentido por los mismos crculos financieros internacionales. Todo ello queda claramente reflejado en las orientaciones del "Plan Maestro" dado a conocer por el gobierno de Piera para hacer de Chile un "pas desarrollado para el 2018" y que son en lo esencial compartidas por todos los economistas del establishment , cuyo principal "incentivo" es, en definitiva, el altsimo grado de desigualdad social prevaleciente en el pas.

4. CMO ES POSIBLE LA LUCHA POR EL DESARROLLO EN LAS ACTUALES CONDICIONES?

Significa todo lo anterior que para la inmensa mayora de la humanidad las puertas del desarrollo se encuentran definitivamente cerradas? En el marco del capitalismo, clara y categricamente s, dada su naturaleza intrnsecamente competitiva, con sus efectos inevitablemente contradictorios. Pero el fracaso en este caso no necesariamente significa quedar completamente excluido de los frutos del progreso. Significa esencialmente sujecin a las condiciones que imponen los vencedores, asumiendo los costos que ello involucra y buscando nuevas formas de insercin en el sistema. En el caso de las burguesas nacionales del continente, esto ha se ha traducido en el definitivo abandono de los proyectos nacionales de desarrollo, asumiendo que llegaron demasiado tarde a esta carrera y que carecen ya de toda posibilidad de xito.

Pero ni el capitalismo es el nico modo posible de organizar la vida de una sociedad en los tiempos que corren, ni el desafo del desarrollo econmico puede seguir siendo enfrentado en los trminos en que hasta ahora se ha hecho, vale decir, en el marco de proyectos puramente nacionales de desarrollo. Esto ltimo, porque aun cuando ello se tornase socialmente posible, superando los fuertes condicionamientos que hoy impone el sistema capitalista mundial con sus asimtricas relaciones de poder, una acrecentada expansin y proliferacin de los procesos de industrializacin en funcin de modelos de consumo como los que actualmente prevalecen en los pases del centro conllevara de manera inevitable un costo medioambiental que resulta, en las condiciones de hoy, completamente insostenible. Por lo tanto, continuar concibiendo el desarrollo econmico en los mismos trminos de las experiencias clsicas, aun en el marco de un sistema social distinto, slo puede conducir a dolorosos callejones sin salida.

Ahora bien, no resulta contradictorio sostener que el desarrollo equivale al dominio de capacidades industriales, criticando sobre esta base los falaces anuncios del gobierno, y sealar luego que ello ya no es posible ni deseable para un Estado nacin sino slo para el sistema global? No, no lo es. Primero, porque tanto en la crtica al planteamiento del gobierno como en la perspectiva de desarrollo que proponemos el nfasis se pone en la necesidad de no resignarse a aceptar los condicionamientos estructurales que nos impone el desarrollo capitalista y, segundo, porque a partir de all se hace necesario, en consecuencia, delinear una estrategia de lucha por recuperar la soberana en las decisiones econmicas y potenciar nuestra capacidad de accin. Se trata de impulsar procesos de democratizacin e integracin econmica regional, precisamente para contribuir de manera activa y eficaz al cambio global que propugnamos, que excede ampliamente el horizonte de objetivos trazado por la tmida agenda de reformas impulsada por la CEPAL. Nuestro llamado es, por tanto, a examinar con efectivo y crudo realismo la situacin que encaramos, tanto a escala nacional como global, y a asumir con una clara determinacin los desafos que ella nos plantea, rechazando las voces de autocomplacencia o resignacin.

Frente a la tenaz persistencia de formas de pensamiento que la propia realidad ha tornado obsoletas, se hace necesario subrayar con fuerza que la alternativa real a un capitalismo globalizado, que se asienta en una abismal desigualdad social, que excluye a una gigantesca porcin de la humanidad de los frutos del progreso, en el ejercicio abierto o solapado de una violencia poltica de carcter clasista e imperial, que pisotea descaradamente la soberana y derechos de los pueblos, y en una voraz, desaprensiva y creciente depredacin del medioambiente, que nos arrastra a una catstrofe de incalculables proporciones, no puede ser ya una mayor proliferacin de los procesos de industrializacin sobre la superficie del planeta, sino ms bien una lucha tenaz por la democratizacin global de la sociedad que coloque los principales recursos y capacidades ya adquiridas efectivamente al servicio del conjunto de la humanidad. En otros trminos, la real alternativa al injusto, violento e insostenible mundo que ha sido edificado teniendo como criterio de racionalidad econmica la valorizacin del capital es el mundo justo, pacfico y seguro que puede y debe ser construido teniendo como criterio de racionalidad econmica principal la valorizacin de la vida.

La situacin a que nos enfrentamos hoy en el mundo no puede ser ms dramtica y a la vez paradojal. Nunca los medios materiales y los conocimientos tcnicos disponibles han sido tan abundantes como ahora, pero tampoco nunca la humanidad haba experimentado los grados de desigualdad, exclusin social y peligros que hoy da conocemos. Los recursos y capacidades actualmente existentes son ms que suficientes para garantizar a todos los habitantes del planeta el acceso a una vida digna, confortable y segura, pero los cdigos sociales que impulsan y orientan el accionar de los sujetos, reproduciendo y consolidando a cada paso las estructuras de la desigualdad social impiden alcanzar ese objetivo. En efecto, los recursos y capacidades se utilizan de un modo que es completamente funcional a la reproduccin ampliada de las estructuras de poder social imperantes (sostenida expansin de los gastos militares, produccin de baratijas y artculos suntuarios, manipulacin de las representaciones colectivas, etc.), y no a una apropiada satisfaccin de las necesidades materiales y espirituales de la mayora de la poblacin, vctima silenciosa de la pobreza, las enfermedades, la ignorancia, la violencia poltica que se ejerce para desconocer sus derechos, la falta de oportunidades de trabajo remunerado, etc.

Ms an, la implacable lgica del desarrollo capitalista, que vulnera a cada paso los derechos, intereses y aspiraciones de la inmensa mayora de la poblacin del planeta, est tambin arrastrando a la humanidad en su conjunto, a pasos acelerados, hacia su propia autodestruccin. Tal es el significado que reviste la formidable catstrofe ambiental que se desarrolla actualmente ante nuestros propios ojos sin que los gobiernos, completamente dciles a las estructuras de poder realmente existentes y la lgica de funcionamiento econmico que stas imponen, se muestren capaces de adoptar las medidas que imperativa y urgentemente esta situacin reclama. Nos hallamos enfrentados, as, a una muy grave y profunda crisis civilizatoria .

En estas condiciones, lo que se impone es llevar tan lejos como sea posible un persistente esfuerzo democratizador que permita politizar, centralizar y coordinar las decisiones econmicas claves , superando definitivamente los rgidos condicionamientos que el capital hoy da impone sobre el desarrollo de las fuerzas productivas y la orientacin en que lo hacen. Esto significa, al revs de lo que suelen sostener hoy con gran determinacin los crculos gobernantes, los poderes fcticos empresariales y todos aquellos que se desempean como sus "intelectuales orgnicos", que la resolucin de los grandes problemas econmicos y sociales del mundo actual no se juega en un plano de decisiones ni exclusiva ni principalmente tcnicas , sino ante todo en el terreno de las decisiones polticas . En otros trminos, de aqul mismo tipo de decisiones que tan pronto asoman tmidamente en las polticas de algn gobierno suelen ser inmediatamente descalificadas como "populistas".

Por lo tanto, el tema de fondo es, en definitiva, el de la relacin entre desarrollo y democracia , lo que colocado ante la situacin actual del mundo nos lleva a plantearnos directamente la cuestin de los poderes fcticos que existen actualmente y que gobiernan la economa desde las sombras, haciendo de los procedimientos e instituciones democrticas un cascarn vaco que slo cumple un rol de legitimacin formal de las relaciones de poder realmente existentes. La soberana popular como principio fundante de un ordenamiento democrtico pierde todo significado cuando se ve sometida a la extorsin permanente del pequeo grupo de personas que hoy gobierna la economa y cuyos intereses priman, por tanto, sobre los de la inmensa mayora.

Las grandes y absurdas desigualdades que imperan hoy en el mundo, con amplios sectores de la poblacin marginadas del acceso a una vida decente, las grandes tensiones y conflictos que ellas inevitablemente acarrean, tanto en un sentido vertical (ricos/pobres) como horizontal (exacerbacin de la competencia y de las rivalidades asociadas), la desaprensiva destruccin del medioambiente natural, gatillada por una insaciable bsqueda de ganancias, son los jinetes del apocalipsis capitalista. El principio de la soberana popular debe extender su dominio tambin al campo de la economa, permitiendo gobernarla en funcin de los intereses de la humanidad, y restringiendo, por tanto, el mbito de la accin econmica individual al de los emprendimientos en pequea y mediana escala, con las debidas salvaguardas a los derechos de los trabajadores y al bien comn.

Es, por otra parte, evidente que las relaciones de fuerza hoy imperantes en el mundo tornan extremadamente complejo e incierto en su desenlace este desafo. Pero lo que en l se juega en este momento histrico es mucho ms que la vieja y sentida aspiracin de construir y poder vivir en un mundo ms justo. Lo que el desarrollo anrquico y voraz de las inmensas fuerzas productivas desatadas bajo el capitalismo est poniendo en juego es la supervivencia misma de la humanidad y en plazos histricos que no dejan margen posible a la incredulidad y la complacencia. Es necesario alzar la mirada y colocarla a la altura del desafo a que nos enfrenta el tipo y nivel de desarrollo que hemos alcanzado, buscando contribuir activamente a la generacin de un cambio democratizador profundo y global. Debemos avanzar con determinacin desde una economa de la competencia global de todos contra todos a una economa de la solidaridad global de todos con todos, decidindonos a dar todos los pasos concretos, grandes y pequeos, que nos lleven en esa direccin.

Se puede y se debe avanzar resueltamente, por ejemplo, en la integracin econmica y poltica latinoamericana, para poder "hablar con voz de pueblo continente" y defender con fuerza frente a los centros de poder imperantes en el mundo de hoy los derechos, intereses y aspiraciones comunes de nuestros pueblos. Esto es algo que quienes nos anuncian alegremente la llegada del paraso del desarrollo para los prximos aos se han negado persistentemente a asumir, optando en cambio por la docilidad frente a los actuales amos del mundo que en esa misma medida se allanan a reconocer que Chile aparece ante sus ojos como "una buena casa en un mal barrio" como le gusta decir a los apologistas criollos del modelo.

En suma, se puede y se debe impulsar todas las iniciativas que permitan acrecentar la soberana de nuestro accionar para poder fortalecer, no solo a escala nacional sino tambin continental y mundial, la lucha por una sociedad de efectivos derechos, prosperidad y seguridad colectivos. Entre los objetivos que permiten direccionar el avance hacia la construccin de un nuevo orden econmico mundial, profundamente democrtico y solidario, se puede mencionar la necesidad de:

    1. Avanzar decididamente en la integracin econmica y poltica del continente, a travs de iniciativas como el ALBA, Mercosur, Telesur, etc., buscando armonizar intereses y haciendo prevalecer los de los pueblos, para estar en condiciones de hablar ante el mundo con una voz de "pueblo continente"

    1. Lograr mayores mrgenes de soberana y autonoma econmica y financiera, intensificando el comercio intrarregional, fortaleciendo el Banco del Sur, etc. y revirtiendo, adems, los anteriores procesos de desnacionalizacin (de recursos productivos, dolarizacin, etc.)

    1. Desarrollar imperativamente una capacidad de produccin e innovacin tecnolgica propia que le de sustento a los esfuerzos de la regin por afianzar su autonoma, al menos mientras en su entorno prevalezca una economa global competitiva, como lo es la economa capitalista

    1. Orientar los esfuerzos productivos en una senda de desarrollo sustentable, esforzndose no solo por preservar sino tambin por recuperar el medioambiente de los daos a que ha sido sometido por el crecimiento anrquico y depredador que detona la bsqueda de ganancias privadas

    1. Acometer, de una vez por todas y de manera decidida, la impostergable tarea de superar las abismales desigualdades sociales existentes en la regin, que ostenta en la actualidad la deshonrosa condicin de ser la ms desigual del planeta

    1. Avanzar decididamente en la democratizacin de la vida poltica, acrecentando el espectro y proteccin de los derechos polticos, generando una mayor transparencia en el accionar de las autoridades y abriendo tambin mayores espacios de participacin ciudadana

5. CONCLUSIONES

Los anuncios optimistas sobre el prximo e inminente ingreso de Chile al selecto club de los pases desarrollados no tienen base ni en los hechos ni en un razonamiento mnimamente riguroso, coherente y profundo sobre el significado del desarrollo. Lamentablemente Chile, como la mayora de los pueblos de la tierra, no cuenta con las credenciales que, en el marco del capitalismo, le permitan franquear esa puerta. En consecuencia, tales vaticinios responden exclusivamente al objetivo poltico inmediato de los sectores sociales dominantes de asegurar, mediante la aceptacin resignada de sus polticas por parte de la poblacin, los altos niveles de gobernabilidad que sus expectativas de negocios necesitan para fructificar. Esta ha sido, por lo dems, la tnica del discurso gubernamental chileno en los ltimos veinticinco aos.

En el marco de un esfuerzo intelectual riguroso dicho discurso carece de todo asidero y justificacin. La pretensin de reducir el desarrollo al mero crecimiento econmico, aunque sea "con equidad", supone, en contravencin a toda lgica, el infructuoso empeo de subsumir un concepto ms complejo y comprensivo en uno ms simple y parcial. Contar con un marco terico y conceptual apropiado es la condicin primera, sine qua non , de un diagnstico y de una solucin adecuada. Pero con la teora del desarrollo econmico ha acontecido algo similar a lo sucedido un siglo antes con la economa poltica que, debido a su preocupacin por "la riqueza de las naciones", se fue tornando cada vez ms molesta para el gran capital. Finalmente, careciendo de intereses propiamente "polticos", ste decidi hacerla a un lado y centrar su atencin sobre un horizonte exclusivamente micro. Lo mismo ha ocurrido con la teora del desarrollo. La razn puramente instrumental del gran capital desplaza as del escenario a la razn sustantiva.

Lo que la ciencia social dominante no desea poner en discusin, y por lo tanto se esmera en invisibilizar, son las asimtricas relaciones de poder imperantes bajo el capitalismo, claramente incompatibles no solo con el ideal democrtico que impregna el discurso de legitimacin del orden social y poltico existente, sino tambin con cualquier solucin racional de los grandes problemas que encara actualmente la humanidad: la desigualdad social, la exclusin y la pobreza, la proliferacin de la violencia poltica como expresin de los agudos conflictos de intereses que ello conlleva, la catstrofe ambiental gatillada por el insaciable afn de lucro como criterio dominante de decisin en materia de inversin del excedente social acumulado. Sencillamente no se desea ver all la causa real y profunda de todos los grandes males que aquejan actualmente a la sociedad.

De manera similar, los anuncios gubernamentales no se sitan en el plano de un abordaje comprensivo de la problemtica que abordan sino que corresponden ms bien a la resignificacin banal de la misma que se oper conjuntamente con el giro hacia las polticas neoliberales, dando lugar a lo que se dio en llamar la "teora del derrame". Simplemente se asimil el concepto de desarrollo al de crecimiento o, en el mejor de los casos, al de "desarrollo humano", escamoteando por esta va los problemas de fondo, referidos a la desigualdad que fluye del rgimen de explotacin social imperante. La asuncin de estos problemas resulta ser demasiado onerosa para la clase dominante en la medida en que lleva a cuestionar la conveniencia, y con ello la legitimidad, de todo el orden social existente. Los apologistas del sistema no tienen reparos en apelar entonces a los manidos artilugios semnticos del "doblepensar".

La profunda reaccin conservadora que hemos experimentado en el plano de las ideas, de la que la degradacin del debate sobre el desarrollo econmico no es ms que una expresin, no se explica, por tanto, por la hipottica fortaleza terica del neoliberalismo. En rigor, en el mejor de los casos, las ideas neoliberales equivalen a lo que Marx calificaba con desdn como "economa vulgar" (1867/1975:45). Se trata de un modo de razonar que, en relacin con esta problemtica, se hace presente en el marco del viejo paradigma de la modernizacin al menos en sus versiones menos sofisticadas y tambin del ms recientemente llamado "neoinstitucionalismo". Un cambio de esa envergadura y caractersticas en el clima intelectual prevaleciente slo constituye la manifestacin ideolgica de una profunda modificacin de la correlacin de las fuerzas sociales a escala mundial.

Es ello lo que explica la virtual desaparicin del keynesianismo y, en un plano regional, el profundo viraje experimentado por las orientaciones y anlisis emanados de la CEPAL, que comienzan a evidenciarse tambin tributarios de aquella impropia identificacin entre desarrollo y crecimiento. En rigor, cuando sta da por irreversible la apertura comercial bajo el capitalismo, est dando por perdida la batalla por el desarrollo, porque ello equivale a cerrar cualquier posibilidad de un camino alternativo. Utilizando la clsica metfora de List, equivale a "quitar la escalera" por la que en su momento algunos pases lograron trepar al desarrollo, levantando en cambio el espejismo de la competitividad como condicin insalvable de cualquier posible desarrollo productivo, en lugar de sostener que ste debiese orientarse simplemente por la bsqueda de eficiencia productiva pero en el marco de criterios de rentabilidad no individual sino social.

Todo esto solo destaca la imperativa y urgente necesidad de reivindicar con fuerza el rol fundamental que est llamado a desempear el despliegue de un pensamiento cientfico-social crtico. Un pensamiento guiado por aquellas utopas que nos permiten examinar los grandes problemas del presente y sus posibles soluciones no slo en el estrecho marco de lo que las cosas hasta aqu han sido y efectivamente son, sino tambin desde la perspectiva, ms comprensiva y promisoria, de lo que stas podran y deberan llegar a ser a partir de lo que son, si tales problemas son examinados y abordados en consonancia con aquellos grandes valores con los que la humanidad hoy dice identificarse. Es la tarea y responsabilidad que, para ser fiel a s mismo, le corresponde reivindicar al pensamiento social contemporneo, abriendo paso a un claro y coherente proyecto histrico de transformacin social.

REFERENCIAS

CEPAL (2002) Globalizacin y desarrollo , http://www.eclac.org/cgi-bin/getProd.asp?xml=/publicaciones/xml/6/10026/P10026.xml&xsl=/tpl/p9f.xsl&base=/tpl/top-bottom.xsl

Gobierno de Chile (2010) Chile pas desarrollado, ms oportunidades y mejores empleos , http://www.gobiernodechile.cl/destacados/2010/11/08/presidente-pinera-lanzo-agenda-chile-pais-desarrollado-que-contempla-50-iniciativa.htm

Ffrench-Davis, R. (2010) "Macroeconoma para el desarrollo: desde el financierismo al productivismo", Revista CEPAL N102, 7-27

Furtado, Celso (1975) El desarrollo econmico, un mito , Siglo XXI, Mxico

Mandel, Ernest (1972) El capitalismo tardo , Era, Mxico, 1979.

Marini, Ruy Mauro (1973) Dialctica de la dependencia , CESO, Santiago, http://www.marini-escritos.unam.mx/004_dialectica_es.htm

Marx, Karl (1867) El Capital , Tomo I, Fondo de Cultura Econmica, Mxico, 1975

Ocampo, Jos Antonio (2005) Ms all del Consenso de Washington: una agenda de desarrollo para Amrica Latina , CEPAL, Mxico, http://www.eclac.org/publicaciones/xml/9/20759/Serie%2026.pdf

Sachs, Wolfgang (1999) Planet Dialectics - Explorations in Environment & Development ; Londres: Zed Books.

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* Ponencia presentada originalmente en el Seminario Internacional Procesos actuales de desarrollo en Chile y Amrica Latina celebrado en la Facultad de Humanidades de la Universidad de Valparaso los das 25 y 26 de enero de 2011 y a la que solo se le han agregado algunas observaciones menores.

El autor es Chileno, Socilogo e Historiador Econmico, Magster en Ciencias Sociales, [email protected]

2/ Lo cual tambin plantea el problema, usualmente soslayado, de la validez y confiabilidad de tales indicadores, cuestin que ya hemos abordado en otros textos.

3/ "Fue en el da 20 de enero de 1949 que el Presidente Harry Truman, en su discurso inaugural delante del congreso, llamando la atencin de su audiencia para las condiciones en los pases ms pobres, por primera vez defini a estas zonas como subdesarrolladas. De sbito un concepto aparentemente indeleble se estableci, apretando la inmensurable diversidad del Sur en una nica categora: los subdesarrollados." (Sachs, 1999:28)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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