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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-06-2015

El diagnstico de Carlos Huneeus
Chile en manos del empresariado

Hernan Soto
Punto Final


Carlos Huneeus Madge, cientista poltico, profesor titular de la Universidad de Chile, ex embajador en Alemania entre 1990 y 1994, director del Centro de Estudios de la Realidad Contempornea (Cerc), tiene importante obra publicada. Su ltimo libro La democracia semisoberana. Chile despus de Pinochet (Editorial Taurus, 2014, 616 pgs.) ha tenido resonancia. Lo entrevistamos sobre la coyuntura nacional y sus perspectivas.

Estamos efectivamente en una crisis poltica e institucional?

Siendo un concepto difcil de precisar, ya la pregunta indica que existen problemas serios que afectan el sistema poltico chileno. En los ltimos meses se ha evidenciado una trama compleja de elementos que muestra el entrecruzamiento entre el poder econmico y el sistema poltico. Hay un empresariado politizado agrupado en grandes conglomerados surgidos despus de la dictadura de Pinochet. Tiene enorme importancia, por lo cual limita cada vez ms la autonoma que debera tener el sistema poltico y la institucionalidad democrtica.

Podra alegarse que esto no es nuevo. Algunos podran decir que histricamente siempre la oligarqua ha dominado el pas. Pero hay un problema de contexto. Antes de la dictadura haba organizaciones sindicales poderosas y activas. Un sistema mltiple de partidos, es decir de agentes democratizadores, intermediarios entre la ciudadana y los poderes polticos. Los partidos tenan amplia capacidad de convocatoria, en un sistema en que el poder del dinero tena mucho menos importancia que hoy. El pas no haba salido del subdesarrollo ni tampoco tena la concentracin de la riqueza que actualmente es una de las mayores del mundo.

En la mayora de los pases con el mismo o superior nivel econmico las cosas son muy distintas. En Estados Unidos, por ejemplo, hay concentracin de la riqueza pero tambin hay poderosos instrumentos de orientacin y control, hay prensa crtica (mientras en Chile la prensa est controlada por un duopolio). En Estados Unidos las universidades tienen un importante papel de investigacin y crtica. En Estados Unidos la democracia funciona aunque tiene, obviamente, imperfecciones. En Chile es una democracia semisoberana cuya legitimidad est cuestionada y cuyo gobierno tiene relaciones privilegiadas con el grupo Luksic, as como lo han hecho los gobiernos anteriores con los principales consorcios que manejan la economa del pas.

 

LOS CONVERSOS

DE LA CONCERTACION

La situacin actual deriva de la forma en que se negoci la transicin?

Estoy convencido que no. Para m tiene que ver con la conversin ideolgica que se produjo entre los polticos y acadmicos de la Concertacin, que en algn momento vieron que el sistema econmico neoliberal tena muchas ventajas, incluso personales. Los arquitectos de la economa se decidieron por el crecimiento a secas y tuvieron una visin ideal del mercado capaz de corregir por s mismo sus errores y desequilibrios.

En la negociacin de la transicin hubo poco que negociar. Se produjeron acuerdos implcitos. Se aceptaron, por ejemplo, las privatizaciones y no solamente por la voluntad de Edgardo Boeninger, sino tambin por la de Carlos Ominami, socialista, ministro de Economa de Aylwin. Eso es lo que ha reventado ahora. Se produjo la rebelin estudiantil que ya lleva aos. Y si se agrega el voto voluntario, grave error del gobierno anterior de la presidenta Bachelet y del ministro Jos Antonio Viera-Gallo, tenemos a la vista elementos que explican que hoy los partidos no pasen de una adhesin insignificante y se vaya generalizando un ambiente de ilegitimidad.

Otro elemento fundamental ha sido -hasta ahora- el trabajo del Poder Ejecutivo, cuya cabeza -la presidenta de la Repblica- pareciera no haber tenido real conciencia de la profundidad de la crisis y de las obligaciones que derivaban de ella. Creo que la entrevista con Don Francisco, en el Canal 13 de TV, fue ilustrativa. Su respuesta en torno al caso Caval, que involucra a su hijo y a su nuera, me pareci cndida al responsabilizar de algn modo a sus asesores y a su aislamiento por las decisiones que debi haber tomado ella y no lo hizo. Si en Caburgua, por ejemplo, no haba buenas comunicaciones con Santiago, lisa y llanamente no debi haber ido a ese lugar o haberse cambiado de inmediato.

Hay, adems, un problema ms general y ms complejo. En un sistema presidencial como el que existe en Chile, el presidente o presidenta de la Repblica juega un doble papel, de jefe del Estado y a la vez jefe de gobierno, encabezando la base o coalicin poltica que constituye su apoyo y su instrumento para gobernar. Su aislamiento de los partidos de la Nueva Mayora, su trabajo exclusivamente con un crculo de absoluta confianza y a una distancia del trabajo propiamente de gobierno que significa leer, estudiar, hablar, convencer, participar en largas reuniones, coordinando decisiones y controlando su cumplimiento, parece haber fallado al ser reemplazado por una tendencia a fragmentar las agendas en decenas de iniciativas que no pueden ser cumplidas por sus subordinados, a pesar de su actividad frentica y que confunde a los ciudadanos que no distinguen lo principal de lo accesorio. Lo que digo parece estar en la raz de algunos errores garrafales, como los cometidos a propsito de la reforma educacional, que casi provocaron una rebelin popular contra el ministro Nicols Eyzaguirre. Eso es algo que se puede -y debera- cambiar. Y la agenda sobre probidad puede ser un primer paso.

 

NUEVO GABINETE

Qu opina del nuevo Gabinete?

Creo que el cambio es importante. Los nuevos ministros tienen ms experiencia poltica y mejor conocimiento del mundo parlamentario y las redes de poder de la institucionalidad. Como en el caso de Jorge Burgos, preparado y competente. Reemplazan a ministros gastados como era el caso de Rodrigo Peailillo y tambin del ministro Arenas en Hacienda, el primero enfrentado incluso a una situacin compleja con el subsecretario y el ministro de Hacienda, acusado de presiones sobre el director del Servicio de Impuestos Internos para incidir a favor de determinados personeros ligados al gobierno y a la derecha.

Los otros cambios parecen razonables. Sin embargo, el funcionamiento del gobierno y el cumplimiento de lo fundamental del programa no es solamente un problema de personas. Es un problema del gobierno como conjunto, de orientacin poltica y de funcionamiento en concordancia con los partidos. La presidenta parece tener distancia con los partidos, eludiendo una relacin directa permanente con ellos. Los partidos -los actuales y los que pueden surgir- son esenciales para la democracia. Y lo que hagan sus dirigentes y militantes afecta a la poltica en general. Situaciones como la de los hijos del presidente de la Democracia Cristiana afectan no solo a ese partido sino que a toda la coalicin de gobierno. As como la relacin de Marcelo Rozas, de triste fama al interior de la DC y ligado al grupo de Gutenberg Martnez, que aparece vinculado a SQM. Por eso mismo deben depurarse de vicios, funcionar con democracia interna para liberarse de camarillas corruptas y someterse a normas de probidad que muestren con su funcionamiento que se ha producido un cambio real y profundo, que los partidos pueden y deben tener principios, tratar de ser un ejemplo con su militancia y sus dirigentes y no simplemente grupos que tratan de obtener beneficios y privilegios para ellos mismos.

 

PELIGROS DE LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE

Ud. es partidario de una nueva Constitucin mediante Asamblea Constituyente?

No. Insisto en que no es posible seguir amarrados a la Constitucin de Pinochet, disfrazada en nuevas versiones. Se necesita una nueva Constitucin que tenga real legitimidad democrtica y un contenido a tono con la realidad del pas, que permita terminar con el modelo neoliberal. Pienso que las grandes reformas planteadas: la de educacin en marcha, la reforma tributaria para financiar la educacin y disminuir la desigualdad y la nueva Constitucin, as como otras reformas auxiliares, permitirn llegar a una democracia soberana. Eso es fundamental.

No me parece, sin embargo, que sea indispensable una Asamblea Constituyente. Si menos del 50% concurre a votar en una eleccin presidencial y si las elecciones primarias movilizan escasamente a los militantes de los partidos que estn reducidos a una expresin mnima, cuntos quisieran participar en la Asamblea Constituyente y cuntos estaran dispuestos a votar para resolver diferencias mayores? Son inquietudes vlidas para analizar ese camino. Cmo influiran en la Asamblea los medios de comunicacin controlados casi totalmente por la derecha?

Por otra parte est demostrado que a las constituyentes asisten mayoritariamente personas educadas y jvenes con inquietudes polticas, es decir una mini elite que de representativa del conjunto nacional tendra poco. Me parece que hay un espejismo en el planteamiento de la Asamblea Constituyente en Chile como nico camino. Pienso que en todo caso hay que preparar el camino para el cambio. Y en ese sentido, valido la decisin presidencial de empezar en septiembre el abordaje del tema. Deberamos hacernos preguntas que no se hacen. Qu orientacin va a tener la nueva Constitucin? Asumiendo que no le corresponde a la Constitucin establecer un determinado sistema econmico para evitar que cambios de mayoras impliquen cambios constitucionales de envergadura. Vamos a seguir con un Estado unitario? Queremos mantener el bicameralismo a sabiendas de que en su inmensa mayora los diputados condicionan su trabajo para convertirse lo antes posible en senadores? Cmo definiremos el derecho de propiedad que necesariamente debe tener un sentido social? Cmo asumiremos la preocupacin ecolgica?

Hay que hacerse preguntas complejas, que toman tiempo y reflexin, para no correr el riesgo de llegar a una suerte de rbol de Pascua con mltiples derechos que no se cumplen.

Hay que entender adems que la nueva Constitucin ser un trabajo muy difcil. Hay que acumular fuerzas y aprender a usarlas con flexibilidad. Tanto por la variedad de intereses en juego como por el podero de los adversarios de los cambios, especialmente ese empresariado politizado que no quiere cambios. Hay dirigentes empresariales que no quieren para nada a sindicatos independientes de los patrones. Para ellos, la CUT misma es una organizacin dedicada a defender intereses mezquinos.

 

 

 

Publicado en Punto Final, edicin N 829, 29 de mayo, 2015

[emailprotected]

www.puntofinal.cl

 



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