Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-06-2015

El apartheid en Israel es mucho ms que la segregacin en los autobuses

VV.AA.
Haaretz

Traducido del ingls para Rebelin por J. M.


Aeyal Gross

Lo que en una situacin diferente se considerara apartheid, aqu es tolerado por muchos porque, aparentemente, es temporal. Pero hace mucho que la ocupacin dej de ser temporal.

Un joven negro en un acto de resistencia a las polticas de apartheid de Sudfrica, viaja en un autobs restringido slo a los blancos en Durban, Sudfrica, 1986. Foto Reuters

Sudfrica sola distinguir entre dos tipos de apartheid. El primero, llamado apartheid "menor", inclua la separacin de los servicios pblicos, como bancos, baos y transporte pblico. El segundo, llamado "gran" apartheid, inclua la divisin del territorio y los derechos polticos, en virtud del cual se asignaron zonas separadas en las que obligaron a vivir a los negros. Los residentes de esas zonas estaban privados de la ciudadana sudafricana. El Gobierno alegaba que esos territorios, denominados bantustanes, eran esencialmente estados independientes. Si bien era fcil retratar el pequeo apartheid, ya que tena su expresin flagrante en los carteles con el lema "Slo para blancos",su impacto no era menos duro que el del gran apartheid.

El intento de que los palestinos en los territorios viajen en los autobuses segregacionistas suscit tanto malestar que el plan fue criticado tanto por la derecha como por la izquierda. Los autobuses tienen un gran poder simblico, ya que recuerdan a todos la lucha de Rosa Parks, la mujer negra estadounidense que se neg a sentarse en la parte trasera del autobs en 1955. Es un aspecto que retrata con claridad el apartheid, a pesar de que solo es un aspecto menordel apartheid, el aspecto ms visible de la segregacin es la base del rgimen israel en los territorios.

Este rgimen tambin contiene elementos del gran apartheid, es un rgimen que determina que los judos pueden vivir aqu, los rabes deben vivir alli y no en un plano de igualdad. Es un rgimen basado en la separacin y en el robo de los recursos, lastierras y aguas, as como los recursos del Estado de derecho. La ley no se aplica de manera equitativa en los territorios. No solo hay sistemas jurdicos y judiciales diferentes para las poblaciones judas y rabes, sino que el orden policial se diferencia cuando se trata de ataques de los israeles contra los palestinos.

De tal manera que al oponerse al apartheid menor los polticos de derecha se persuaden a s mismos, y algunos de nosotros tambin, de que son "ilustrados", mientras el gran apartheid contina. Israeles y palestinos estn segregados en los territorios no slo en trminos de zonas residenciales y viviendas, sino tambin en los mbitos de la educacin, la salud y el bienestar. La ley israel se aplica all a los ciudadanos israeles y extranjeros judos en todos los mbitos, incluyendo una serie de leyes destinadas a aplicarse nicamente a los residentes del Estado. A los efectos de la Ley del Seguro Nacional de Salud, por ejemplo, a un judo que vive en los territorios se le considera residente del Estado con los derechos que le confiere la ley, pero la misma ley no se aplica a su vecino palestino, que depende de un sistema de salud diferente y ms dbil.

Adems de todo esto, igual que privaron de derechos polticos a los negros en Sudfrica por medio del gran apartheid, un apartado escondido al final de la Ley de Elecciones a la Knesset titulado "Instrucciones especiales" da a los residentes israeles de los territorios el derecho a votar a la Knesset, una opcin que, en principio, no est disponible para los que viven fuera de las fronteras reconocidas del pas. Este derecho no se otorga a los palestinos. As se ve que bajo la cobertura del carcter supuestamente temporal de la ocupacin el rgimen segregacionista gana legitimidad. Lo que en una situacin diferente se considerara apartheid es tolerado por muchos porque, supuestamente, es temporal. Pero la ocupacin hace mucho que ha dejado de ser temporal, es indefinida en el tiempo, como los demuestran los propios asentamientos.

Incluso despus de que se abandonase el plan de autobuses segregacionistas este hecho no ha cambiado. Por eso no podemos dejar que el debate sobre los autobuses oculte el hecho de que el gran apartheid, que se caracteriza por la desigualdad inherente entre judos y rabes en todas las reas de la vida en los territorios, no es menos grave en sus dimensiones Y en muchos sentidos es ms grave que los autobuses segregacionistas.

Fuente: http://www.haaretz.com/opinion/.premium-1.658054

Dos lneas de autobs para dos pueblos

Zvi Bar'el

La discriminacin brutal no es solo la suerte de miles de trabajadores palestinos en su camino al trabajo, sino de cinco millones de palestinos que viven bajo la ocupacin desde hace 48 aos.

Activistas de izquierda sostienen tteres y carteles que dicen El apartheid est aqu, te enteras? Discriminacin en Jerusaln Oriental. Jerusaln, 26 de febrero de 2010. Foto Reuters.

Un pequeo terremoto sacudi Israel la semana pasada. Nadie muri, no hay casas destruidas. Se hirieron sentimientos, pero no de muerte.

Qu sucedi exactamente? Se haba tomado una decisin clnica para evitar el contacto fsico entre los palestinos y los colonos en las lneas de autobuses que operan en Cisjordania. Que los cuerpos no se toquen, que los olores no se mezclen. Cmo lo denomin el ministro de Defensa? Un plan "piloto".

Y de repente este experimento, que esencialmente solo refleja la realidad, arma un gran alboroto. Antes de que te des cuenta se cita al famoso viaje en autobs de Rosa Parks durante la lucha de los negros por los derechos civiles en Estados Unidos, as como el transporte segregacionista instituido por los nazis en Alemania.

Se lament la desaparicin de los "valores judos", inevitablemente surgieron las comparaciones con el rgimen del apartheid de Sudfrica. Y sobre todo el primer ministro est sorprendido de haber causado un malestar al presidente de Estados Unidos.

Pero fue un terremoto artificial que termin incluso antes de que los sismgrafos pudieran registrar su intensidad. El plan piloto se descart y la verdad desnuda que ofende la sensibilidad de los transentes se retir del escaparate de visualizacin de los israeles. La nica democracia juda del mundo continu filtrndose por las orillas. Y a diferencia de sus hermanas negras las masas palestinas no salieron a manifestarse y a exigir la igualdad de derechos. Los judos de Estados Unidos suspiraron aliviados y su presidente elogi los valores judos que le ensearon.

Entonces, qu era todo ese alboroto? Despus de todo la discriminacin brutal es el pan de cada da, no slo de los miles de trabajadores palestinos, sino de los casi cinco millones de palestinos que viven bajo la ocupacin desde hace ya 48 aos. Carreteras bloqueadas regularmente separan a los colonos de los palestinos, las leyes de ocupacin se hacen cumplir de manera diferente a los dos grupos de poblacin, desde hace dcadas las polticas relacionadas con los permisos de construccin, la apropiacin de tierras y las demoliciones de casas muestran la crudeza de la segregacin.

Desde cundo la respuesta de la comunidad juda estadounidense, liberal o de otras corrientes, se han tomado en cuenta en lo que concierne a la discriminacin? Dnde ha estado el presidente todo el tiempo mientras los palestinos aspiran a establecer un Estado independiente que garantice sus derechos? Por qu la propuesta de segregacin en los autobuses -entre tantas otras cosas que ocurren- levant una tormenta?

No es una cuestin de hipocresa. Es peor que eso. La respuesta local e internacional muestra que Israel ya se percibe como un Estado binacional obligado a conducirse de acuerdo con criterios universales. Un estado binacional no puede tolerar autobuses segregacionistas. La ley debe ser igual para todos. Las oportunidades de empleo deben estar igualmente disponibles para todos los ciudadanos y no se debe discriminar a nadie por razones de raza, gnero u olor.

As que los autobuses pblicos no son solo un medio de transporte. Simbolizan un sentido de igualdad. El sentido, aunque no necesariamente la realidad. Como, por ejemplo, los varones ultraortodoxos pueden pisotear los derechos de sus esposas, pero no las pueden obligar a viajar en la parte trasera del autobs u obligarlas a bajar.

La solicitud de un rabe israel de vivir donde le plazca puede ser rechazada. O pueden rechazarlo para un puesto de trabajo a causa de su origen tnico, pero no a obligarle a que se baje del autobs. Se puede dar trabajo a los rabes y explotar su condicin de pueblo ocupado para abusar de sus derechos e incluso encontrar apoyo para hacerlo en el derecho internacional, pero no se puede hacer nada que empae el aura democrtica del Estado ocupante y evitar que se monte en el autobs de la igualdad.

Pero la ocupacin no es apartheid. Ha reconocido reglas propias y la igualdad de derechos no es una de ellas. Y de hecho los que denuncian clamorosamente la difcil situacin de los pasajeros palestinos de los autobuses estn contribuyendo a la confusin de esta importante distincin. Cualquiera que levante la bandera del apartheid est diciendo bsicamente que si la ocupacin fuera ms bonita y ms justa -si los palestinos pudieran viajar en los autobuses con los colonos- desaparecera. O al menos no se sentira.

Nadie debe sentirse virtuoso debido a que el plan piloto se tir a la basura. El aparheid es la vida real y hay que actuar de forma permanente.

Fuente: http://www.haaretz.com/opinion/.premium-1.658172

El gobierno derechista de Israel est arrojando al pas a un abismo

Avirama Goln

El Gobierno derechista de Israel est cerca de aflojar los ltimos lazos de cualquier orden razonable. Los eventos que ahora estn saliendo a la luz no reflejan el caos, sino ms bien una desarticulacin sistemtica.

A veces incluso la fantasa ms podrida puede hacerse realidad. El dicho "en tiempos de guerra" -que ms tarde se convirti en 'cuando los caones rugen'- las musas callan" se atribuye a Cicern, pero parece que en realidad dijo: "En tiempos de guerra la ley se queda en silencio". l mismo aprendi de la manera ms sucia que el orden humano se estrella en tiempos de guerra. Sin embargo los movimientos histricos se llevaron a cabo no solamente en el campo de batalla sino en el mbito salvaje de un imperio que hizo implosin debido a la corrupcin y un Gobierno borracho de poder.

Aun sin entrar en los detalles de la maraa que est llevando a Israel al abismo, est claro que el Gobierno de derecha est cerca de aflojar los ltimos lazos de cualquier orden razonable. Los acontecimientos que salen a la luz no reflejan un caos, como afirman muchos, sino ms bien una desarticulacin sistemtica.

La corrupcin en el sistema de aplicacin de las leyes, donde un exfiscal de distrito y los funcionarios superiores de la polica son solo la punta del iceberg, no solo socava peligrosamente la confianza pblica en los tribunales y la polica, sino que tambin es un factor en las manos de los que buscan el colapso del sistema. Por supuesto algunos expertos estn seguros de que la ministra de Justicia Ayelet Shaked no tendr xito en la implementacin de sus polticas porque todos sus predecesores lo intentaron y fracasaron, amparados en el pensamiento consolador de que la Corte Suprema es fuerte. Peroignoran la diferencia entre un profesor brillante pero despistado y un poltico diligente, exigente y decidido.

Otros creen que la toma de posesin del primer ministro, Benjamn Netanyahu, de los medios de comunicacin se debe a la venganza, la paranoia y un sentido de injusticia. En su preocupacin por la psicologa chismosa se han olvidado de la profunda red de intereses que son el corazn del Gobierno de Netanyahu. A diferencia de otros gobernantes vecinos, como el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, la eliminacin de la libertad de prensa por parte de Netanyahu est destinada a servir al dios de dos caras, Sheldon Adelson. Netanyahu y sus intereses econmicos y polticos. Siempre quiso hacerlo y ahora puede.

Las reacciones al "experimento" de la segregacin en los autobuses tambin ignoraron el contexto. Todo el mundo se centr en la falta de conexin entre Netanyahu y el ministro de Defensa Moshe Yaalon, consolndose con la idea de que se trataba de un "tpico bodrio israel" y olvidaron la sustancia, que la segregacin no es nada nuevo aqu. A los palestinos no se les considera seres humanos y la lgica tnica-racista de los asentamientos se ha interiorizado de manera definitiva.

Quien no entienda esto est invitado a leer la transcripcin de la discusin sobre la segregacin en los autobuses en un subcomit de Asuntos Exteriores y la Comisin de Defensa de la Knesset (Haaretz, 29 de octubre de 2014). "El palestino, dijo un orador, se siente como un vencedor en el autobs porque puede subir con chicas judas. Est claro que est en juego un derecho de garanta supremo".

El hilo de atar todo esto junto, as como otras cuestiones como el enorme robo de los fondos estatales para los asentamientos y las instituciones religiosas, la detencin de un nio palestino de 6 aos (!), la sentencia del Tribunal Supremo sobre la ciudad beduina de Umm al-Hiran y la declaracin histrica de Netanyahu de que "Jerusaln siempre ha sido y ser siempre la capital del pueblo judo solamente", es la sensacin de que, al igual que en tiempos de guerra, todas las reglas vitales para el mantenimiento de una sociedad democrtica se han roto. Y como es habitual aqu en tiempos de guerra, el Gobierno puede funcionar salvajemente, porque no hay nadie en el otro lado.

En el lugar donde se supona que estara la alternativa de izquierda hay un vaco completo. Los que se hicieron pasar por la izquierda no ofrecieron una agenda diferente y tampoco un liderazgo, los medios de comunicacin sufren miedo y debilidad y los bien aceitados sistemas de relaciones pblicas conectan el primero con la segunda por encima de las cabezas de los ciudadanos.

Este rgimen perverso no ser detenido por esta simulada alternativa, sino solo por una postura de izquierda original y audaz, tanto en asuntos sociales como en el conflicto palestino. Mientras no exista esa, la libertad del Gobierno para hacer cualquier cosa slo crecer.

Fuente: http://www.haaretz.com/opinion/.premium-1.658194



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