Portada :: Argentina :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-06-2015

Es autntico el discurso del kirchnerismo?

Carlos A. Larriera
Rebelin


En el artculo La amnesia electoral del 2015, de Claudio Katz, se realiza, entre otras cosas, un anlisis del kirchnerismo que refleja de alguna manera, las posiciones polticas del FIT y otras organizaciones de izquierda.

Se vota mucho y se debate poco, dice, por ejemplo. Es injusto incluir al kirchnerismo en esta falta de debate. Se identifica al kirchnerismo con Scioli, lo que no registra la realidad, porque Scioli no responde a la poltica real ni a la ideologa del FPV. Este frente lo tolera porque considera, equivocado o no, que una ruptura con Scioli es demasiado riesgo frente a la oposicin noventista destituyente.

Nstor, Cristina, Kicillof y todos los kirchneristas puros son los que ms debate han planteado. La falta de respuesta de la oposicin no amerita responsabilizar al FPV por esta ausencia. La que no debate y no puede debatir porque sus posiciones son impresentables es la oposicin. Para debatir se necesitan dos.

Nunca desde el gobierno se han dicho tantas verdades sobre el capital concentrado internacional, aunque estn sesgadas por su propia visin poltica. Y la elevacin de la conciencia a que esto ayuda no es menor. Esto no niega que la ideologa kirchnerista al predicar la conciliacin de clases corrompe por ese lado las conciencias. Una cosa no quita la otra. La realidad es contradictoria y dialctica.

Un problema histrico que tiene la izquierda trotskista realmente existente y en general, todos los sectores de izquierda que se reivindican revolucionarios, aunque en los hechos sean clara e indiscutiblemente reformistas, es que se siente obligada a denunciar que todo gobierno burgus es malo y su funcin es favorecer al capital y someter cada vez ms a los trabajadores. Si bien esta es una verdad general, resulta irracional y reaccionario poner un signo igual en la poltica de todos los gobiernos burgueses. Son iguales porque son burgueses pero su poltica concreta difiere mucho. No se puede comparar la dictadura del 76 con el gobierno de Alfonsn, por ejemplo, si bien los dos gobiernos defienden a la burguesa y engaan al pueblo. Esta verdad elemental es desconocida por la izquierda. Si bien tratndose de la dictadura militar aceptan de palabra esta diferencia, hacen lo contrario entre dos gobiernos democrtico burgueses. Peor an, a toda accin de gobierno aparentemente buena buscan encontrarle la trampa, el engao deliberado, la accin contra el pueblo que esconde una medida presentada como progresista. Pero esto se contradice ridculamente contra los reclamos permanentes de esta izquierda. Reclaman pleno empleo, salarios lo ms altos posibles, empresas capitalistas que no busquen la mxima ganancia o empresas del estado que se arreglen solas sin asociarse con empresas capitalistas, como es en el caso de YPF, etc. En definitiva, reclaman un gobierno capitalista que cumpla la funcin de un gobierno socialista que ha llegado a su mxima construccin, pero por otro lado no hablan nunca de llegar por va de la revolucin social, sino meramente a travs de elecciones burguesas. Ellos mismos prometen que en caso de ganar las elecciones sern los que ejecutarn desde el gobierno (que ser inevitablemente de democracia burguesa aunque estn ellos) esa poltica de socialismo consolidado. Esto tambin es una forma de engaar al pueblo. Y es un engao mayor, profundamente destructivo.

Una diferencia fundamental entre un gobierno burgus progresista y uno marcadamente de derecha es la ampliacin de la democracia. Si bien sigue siendo democracia burguesa, un marco en que se goce de las mayores libertades democrticas es el nico en el que se puede ampliar la lucha de clases. Y esa ampliacin de la lucha de clases es la que permite la elevacin de la conciencia del proletariado desde la confianza en la democracia burguesa hacia el convencimiento que sin revolucin democrtica, expropiacin del capital y construccin del socialismo no hay bienestar pleno posible para el pueblo, no hay verdadero crecimiento, etc.

La ignorancia de este punto fundamental es coherente con la naturaleza de la izquierda actual. Al ser irreductiblemente reformista ignora absolutamente la necesidad de revolucin democrtica, nico camino posible hacia la revolucin socialista, y por lo tanto los avances democrticos, la posibilidad del ms pleno despliegue de la lucha de clases, no es tenido en cuenta.

Se podr alegar que la revolucin democrtica surge, como en 1905 y febrero de 1917 en Rusia cuando el pueblo se rebela contra un rgimen de opresin extrema. Pero se olvida que esto es slo el comienzo de la revolucin democrtica, que se da en algunos casos. Pero el desarrollo de la revolucin democrtica durante el cual la clase obrera agota su experiencia con la democracia burguesa es posterior, inevitablemente. Y es durante este desarrollo que la irrupcin de estallidos democrticos terminan atrapados en la democracia burguesa y no pueden superarla. Slo el perodo de febrero a octubre de 1917 en Rusia, pudo superar la democracia burguesa gracias a la poltica del partido bolchevique. Pero no hay hoy nada parecido al partido bolchevique en ningn pas. Y el perodo febrero a octubre, en el sentido de agotar la experiencia con la democracia burguesa se vive hoy en el mundo durante los gobiernos populistas progresistas. Estos gobiernos prometen un gobierno realmente del pueblo, pero nunca lo logran y son finalmente reemplazados por gobiernos ms reaccionarios. La razn fundamental es que niegan la revolucin democrtica y pretenden el bienestar del pueblo mantenindose dentro de la democracia burguesa y la conciliacin de clases. En eso consisti la lucha poltica, con las especificidades del caso, dentro de las cuales no es menor la situacin revolucionaria que se viva, entre la poltica revolucionaria del bolchevismo, y la conservadora de los mencheviques y todo el resto de los demcratas burgueses. Ese perodo es inevitable, sea en una situacin revolucionaria como en Rusia, o en situacin de radicalizacin relativa de las masas como sucede durante los populismos progresistas.

Que las masas tomen conciencia generalizada de las limitaciones insalvables de la democracia burguesa es indispensable para pasar de la revolucin democrtica a la socialista. Y esa conciencia slo puede provenir de la observacin y participacin en una y mil situaciones de la debilidad insuperable de la democracia burguesa frente al capital.

Este gobierno es un gobierno que lleva a la prctica la ideologa de la Juventud Peronista de los 70. La ideologa del conjunto de la JP, mucho ms amplia y democrtica que la especfica de los montoneros, que fueron slo una parte de la JP.

Es una experiencia indita en la historia, no slo de la Argentina, sino del mundo. El intento del kirchnerismo es indudablemente sincero y consecuente, dentro de los lmites de su propia poltica burguesa.

Negar esto es negar que una parte de la clase media, radicalizada, al acceder al gobierno por elecciones democrtico burguesas, no pueda intentar llevar su concepcin poltica a la prctica. Esto es lo que ha hecho y sigue haciendo el kirchnerismo. No hay malas intenciones ni trampas en su parte ms genuina. La mezcla de medidas progresistas con consecuencias pro-burguesas y antiobreras no surgen de su propia planificacin sino de las leyes inherentes del capitalismo.

Negar esto es negar la poltica en general. Nadie nace socialista. Slo se llega a la conviccin socialista por experiencia de masas la mayora y por estudios una nfima minora. Lo que implica que sin experiencia de masas la conciencia generalizada del pueblo no puede elevarse.

Pretender que un gobierno es conciente y deliberadamente antiobrero por el slo hecho de creer en que todo se puede cambiar para mejor bajo los lmites de la democracia burguesa es negar la lucha poltica. Toda la poblacin cree en la democracia burguesa, la radicalizacin ideolgica de las masas no puede realizarse salteando la confianza en la democracia burguesa. Sera algo as como nacer socialista. De la misma manera los socialistas no pueden llevar adelante una verdadera lucha democrtica, su primer deber poltico con el pueblo, sin luchar codo a codo con la inmensa mayora que cree en la democracia burguesa. Es lo que hizo el bolchevismo durante toda su trayectoria, y en particular de febrero a octubre de 1917.

Decir que los kircheneristas son antiobreros y vengan con nosotros que somos los autnticos luchadores es un sectarismo que no tiene nada que ver con el marxismo. Es el reformismo en su versin sectaria y ultraizquierdista, uno de los aspectos de la enfermedad infantil del comunismo.

Se puede y se debe criticar al gobierno, desnudar todas las contradicciones que tiene su poltica, denunciar en qu medida favorece a la burguesa perjudicando al pueblo, se puede y debe hacer reivindicando las buenas intenciones, la ilusin democrticoburguesa del kirchnerismo, que es la misma de la mayora abrumadora del pueblo, ampliamente difundida en la clase media, explicar que las leyes inherentes del capitalismo terminan imponindose a pesar de todas las ilusiones del kirchnerismo, en lugar de adjudicar al gobierno siniestras maquinaciones antiobreras.

Que el gobierno tiene buenas intenciones es innegable para cualquiera que observe la realidad serenamente y sin prejuicios. La profundidad de las reformas llevadas adelante va mucho ms all de lo que seran medidas populistas destinadas nicamente a engaar al pueblo. Cualquier ejemplo sirve, tomemos algo aparentemente muy menor, que todos los estudiantes primarios y secundarios tengan netbook implica un acceso al conocimiento y a la comunicacin entre jvenes que est muy lejos de la poltica de la burguesa de basarse en la ignorancia del pueblo para perpetuar su dominacin.

La izquierda actual reclama permanentemente por medidas como aumento de sueldos, condiciones de trabajo, etc., que son inevitablemente reformas, medidas a tomarse bajo el capitalismo. Se le reclama al gobierno que logre que los capitalistas paguen los mejores sueldos, etc. En ltima instancia se le est pidiendo a la burguesa que sea lo que no es. Y se le hace creer al pueblo que la burguesa puede ser lo que no es, puede otorgar, por ejemplo, altos niveles salariales sin dejar de ser burguesa. Niega al gobierno por capitalista, pero le pide las ms amplias reformas. No dice que la nica posibilidad de lograrlo realmente es va revolucin social. Hay que reclamar reformas, pero es imprescindible decir que su logro pleno es imposible bajo la democracia burguesa. La izquierda actual hace lo opuesto, implcitamente afirma que bajo la democracia burguesa, es decir, bajo la dictadura del capitalismo bajo formas democrtico burguesas, se pueden satisfacer plenamente todos los reclamos salariales, de condiciones de trabajo, etc.

Critican al capitalismo, denuncian al gobierno por capitalista, pero toda su poltica es pedirle, reclamarle al capitalismo, dando a entender que es posible que el capital acceda a todas las demandas sociales, cuando el capital existe en base a la explotacin social, precisamente.

Critican las medidas progresistas del gobierno porque son slo reformas, pero su poltica es reclamar continuamente reformas.

Hay que luchar por reformas. Lenin deca que la lucha por reformas es demasiado importante como para dejarla en manos de los reformistas. Pero luchar por reformas significa luchar por medidas bajo el capitalismo. Y esto implica que los reformistas lucharn, a su manera, por muchas de esas reformas. Cmo llevar adelante esa lucha sin unidad de accin con los reformistas? Y si se necesita adems el apoyo de la mayora del pueblo para que la reforma finalmente se produzca, cmo evitar que la reforma que realmente se logre en un momento dado sea todo lo imperfecta que el conjunto de la poblacin est de acuerdo en un momento dado?

Por ms radical que sea una reforma, siempre tendr los lmites de realizarse dentro de los marcos del capitalismo.

Claudio Katz es un economista de izquierda muy respetado, independiente de cualquier estructura partidaria, por eso resulta muy interesante ver como no puede escapar a la autoobligacin que se impone la izquierda de ver malas intenciones y conspiraciones en todas las medidas de cualquier gobierno democrtico burgus. Cabe suponer que entender que admitir buenas intenciones en el gobierno es traicionar a la clase obrera y pasarse al lado de la burguesa. Y esta restriccin lo lleva a un laberinto de contradicciones insalvables.

Slo se disputa quin comandar el giro conservador, le adjudica al gobierno el mismo plan bsico que Macri o Massa. Que llegado el caso el gobierno no pueda evitar con su poltica un giro conservador no quiere decir que lo planifique ni que esa sea su estrategia. Este es un punto central que atraviesa todo el escrito de Katz y est presente en todas las crticas de la izquierda actual: tiene el kirchnerismo planes neoliberales o no puede evitar la lgica del capitalismo a pesar de sus buenas intenciones? La diferencia no es menor.

La campaa en curso consagra, adems, la primaca del palabrero vaco. El discurso de Cristina y el ncleo duro del kirchnerismo no es palabrero vaco. Se podr estar de acuerdo o no, pero nunca ningn gobierno plante tan directa y claramente su visin de los problemas nacionales e internacionales y su poltica para enfrentarlos. Por supuesto, si se reduce el kirchnerismo a Scioli s se podra hablar de palabrero vaco, a pesar de que Scioli en los ltimos tiempos intenta una fraseologa afn al FPV puro.

Los publicistas del gobierno compensan este vaco con el principal mensaje de la campaa: defender lo conquistado contra el regreso a los 90. El gobierno fundamenta su posicin extensamente. Esta frase es una frase de campaa, es agitacin, recurso legtimo y obligatorio para defender una poltica determinada, que resume en gran parte su poltica, pero esta frase est respaldada por sinnmero de explicaciones desde Cristina pasando por muchos de sus ministros, por los militantes, por comentaristas afines, etc. Esto no existe en Scioli, ni en Massa, ni en Macri. Pero se debe a que la oposicin noventista no puede explicar su posicin por impresentable.

Lejos de representar una batalla de la aristocracia obrera en desmedro de la mayora laboriosa, la lucha contra ese impuesto estimula la accin de todos oprimidos. Se refiere al paro contra el impuesto de ganancias al salario. Obviamente que debe lucharse contra el impuesto de ganancias al salario, el salario no es ganancia. Pero decir que estimula la accin de todos los oprimidos se aleja de la realidad. Una parte considerable de los oprimidos ha sido beneficiado de una u otra manera por las reformas llevadas a cabo por el gobierno, y en buena medida lo apoya. Es innegable que un impuesto injusto e inadmisible, pero que afecta al 10% mejor remunerado de los asalariados no estimula ni puede estimular en forma sustancial la accin de los oprimidos. Es tan evidente que es innecesario insistir mucho sobre el tema. Lo llamativo es que un intelectual como Katz haga esa apreciacin. No puede sino pensarse que es un intento de conciliar sus posiciones con las acciones concretas de la izquierda actual. Justamente esa necesidad conciliatoria es lo llamativo. El paro no fue como consecuencia de la presin de las bases, no fueron ejes de la convocatoria ni aumento de salarios ni lucha contra los despidos dada la importante recuperacin del salario y la disminucin de la desocupacin. Un paro general es una medida dura y difcil de llevar a cabo bajo un gobierno reaccionario. El pueblo lo piensa muy bien antes de hacerlo. Este gobierno es el que menos ha reprimido la protesta social, y esta facilidad, entre otras cosas, es la aprovechada por la burocracia sindical y la izquierda actual para hacerlo. Pero no es una expresin de un descontento generalizado en los trabajadores.

Este tipo de distorsionadas apreciaciones de la realidad confunde al pueblo y plantea un escenario que no se condice con la realidad. Y a partir de ah es difcil elevar la conciencia general y elaborar una poltica desde una perspectiva verdaderamente revolucionaria.

En lo inmediato el voto a la izquierda es un mandato de resistencia contra los atropellos que sobrevendrn y este dato constituye el principal argumento para apuntalar al FIT. Votar a la izquierda por los atropellos que sobrevendrn. Se hace un pronstico, se supone que se cumplir y se anticipan acciones como si el pronstico fuera un hecho consumado. Pronosticar y anticipar es obligatorio y necesario, pero efectuar acciones como si el pronstico fuera un hecho ya consumado es alejarse de la realidad, es poltica ficcin.

Apoyar al FIT por si acaso los pronsticos se cumplen. Pero hay que apoyar al FIT si su poltica en general es adecuada, y esto no es as, el FIT ha demostrado irrefutablemente una poltica reformista que a esta altura es imposible que modifique. Unidad de accin con el FIT en algunas circunstancias, por supuesto. Pero integrarlo, someterse a su conduccin, es renunciar a toda poltica revolucionaria.

El simple hecho de que el FIT se defina de izquierda amerita votarlo?

En la parte central del artculo Katz hace afirmaciones como que El progresismo K ya baj las banderas. Digamos que si baj las banderas es porque las tuvo. Aqu implcitamente reconoce que el gobierno tuvo intenciones progresistas, y por lo tanto que no es lo mismo que Massa o Macri. Pero todava no est demostrado que las haya abandonado.

Pero el verdadero problema no radica en quin ser el ganador, sino cmo enfrentar el turbulento escenario econmico-social en ciernes. Y ms adelante: A diferencia de lo ocurrido durante el ocaso de Alfonsn o Menen, nadie espera un gran colapso econmico. El desequilibrio fiscal es acotado, los bancos estn equilibrados y el cuadro internacional es an manejable. La contradiccin es evidente por s sola. Se mezcla la necesidad de emitir pronsticos condenatorios del kirchnerismo con un anlisis objetivo de la economa. Una posicin averrosta de Katz. [1]

La posibilidad de un prximo turbulento escenario econmico-social siempre est presente. Pero algo que habra que tener en cuenta en el anlisis es si se deber principalmente a la poltica del gobierno o a la de la oposicin.

Poner un signo igual entre la poltica econmico-social del gobierno y la de la oposicin impide estudiar y analizar estas diferencias, que son fundamentales para entender la actual situacin socio-econmico-poltica.

Pero lo ms importante es el gran movimiento social que ha surgido con el kirchnerismo cuyo eje principal es buscar el mejoramiento de las condiciones de vida de los 40 millones de argentinos. Aunque el gobierno no fuera sincero y todo su discurso fuera solamente para engaar a la gente, el surgimiento masivo de este movimiento social implica la obligacin de establecer unidad de accin en cuanto realicen acciones progresivas, al mismo tiempo que mientras se lucha para superar todas las dificultades que se presentan se ayude al conjunto del pueblo a tomar conciencia de las limitaciones insalvables de la democracia burguesa.

Se puede poner en duda la sinceridad del gobierno, aunque hay pruebas sobradas de su autenticidad, pero es irse totalmente de la realidad adjudicar esa falta de sinceridad al inmenso movimiento que ha generado el kirchnerismo a favor del crecimiento con inclusin social.

La verdadera tarea del socialismo bajo la democracia burguesa es justamente luchar junto al pueblo contra todos los males del capitalismo y al mismo tiempo ayudar de todas las maneras posibles para la elevacin de la conciencia de las masas.

 


Notas

[1] Averroes fue un filsofo rabe nacido en el Asia Menor, cuyas ideas pasaron a travs de Espaa a Europa en el perodo de transicin de la Edad Media al Renacimiento. Planteaba que haba que aceptar la verdad del Evangelio por un lado, y la verdad de la ciencia por el otro, sin confrontar las dos. Era una forma de permitirse acompaar los avances de la ciencia en ese momento sin cuestionar el catolicismo.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter