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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-06-2015

La Unidad Popular es el nico camino

Alberto Garzn
Pblico


En los ltimos meses, miles de personas corrientes han dedicado innumerables esfuerzos a constituir las llamadas candidaturas de unidad popular en muchas ciudades del pas. Protagonistas, ritmos, cdigos polticos y hasta nombres y logotipos han variado de un lugar a otro. Los resultados, naturalmente, han sido igualmente dispares.

En la mayora de las plazas electorales, por lo general municipios pequeos y medianos, ni siquiera se lleg a intentar porque no haba con quin unirse. En muchos otros espacios los intentos acabaron empantanados en rocosas negociaciones entre distintos partidos, corrientes, facciones e intereses, derivando casi siempre en varias candidaturas enfrentadas entre s. Y en pocos sitios, muy pocos, se concluy con candidaturas que aglutinaban a la totalidad de los sujetos polticos contestatarios del territorio en cuestin. En definitiva, los procesos no han sido nada fciles y han estado cruzados por ingentes obstculos de distinta naturaleza (jurdicos, materiales, metodolgicos pero casi nunca, por cierto, poltico-programticos).

Tras los resultados y con este complejo puzzle es fcil que cada cul encuentre un hbil argumento con el que justificar una prejuiciosa posicin sobre la unidad popular o sobre el tipo de unidad popular necesaria. Y eso ocurre incluso aunque se trabaje con votos y, por lo tanto, con nmeros que conceden a nuestras ideas la siempre elegante apariencia de rigurosidad. Pero los economistas bien sabemos que los datos pueden siempre torturarse hasta que confiesen lo que nos apetece. Y aqu no es distinto, sea la lente morada, verde o roja.

Fue AhoraMadrid, Barcelona en com o la Marea Atlntica la demostracin de que la Unidad Popular es el instrumento para ganar las ciudades para la gente? Pues depende. Y a veces a esa duda seguir una interminable lista de comparaciones y argumentos rocambolescos que, por lo que estoy viendo, tiene ms de ingeniera social que de anlisis poltico. Unos dirn que lo de AhoraMadrid era por la fuerza del liderazgo de Carmena; otros que ese liderazgo no existi en Corua; otros que Zaragoza en comn sac los mismos votos que Podemos; otros que IU en Zamora consigui en solitario un 30%; otros que Podemos sac en Cdiz un 29% y Cdiz en Comn un 8%; otros que si Ganemos Crdoba e IU Crdoba hubieran ido unidas se hubiese ganado la alcalda No faltarn argumentos o excusas para lo que sea.

Cuando algunos afirmamos que la Unidad Popular es el nico camino estamos siendo ciertamente rotundos. Pero para explicarlo adecuadamente conviene aadir cuatro cuestiones relevantes. La primera, a qu llamamos realmente Unidad Popular? La segunda, para quin es el nico camino? La tercera, hacia dnde nos dirige ese camino? La cuarta, cul es el mtodo de la Unidad Popular? Todas ellas son preguntas que me parecen esenciales.

En primer lugar porque la Unidad Popular no es una herramienta de comunicacin poltica o una marca electoral. Es, muy al contrario, un instrumento poltico para transformar la sociedad. Y en tanto que la sociedad no se transforma nicamente mediante las elecciones, la Unidad Popular es algo ms amplio que un acuerdo para conformar candidaturas electorales. La Unidad Popular son las mareas en defensa de los servicios pblicos, las huelgas generales o las movilizaciones populares para detener desahucios. En todos esos momentos polticos hay transversalidad de actores (varios partidos, sindicatos o gente no adscrita a organizaciones) y en todos ellos hay fines polticos y medios enfocados desde la unidad. La hiptesis que subyace es que no es posible transformar la sociedad slo ganando las elecciones o sin una ciudadana activa que ejerce su papel continuamente. De ah que una de las muchas y grandes enseanzas que ofreci Ada Colau durante la gestacin de Barcelona en com fue la explcita intencin de luchar juntos en las instituciones lo que antes se haba luchado juntas en las calles.

En segundo lugar, porque conviene desvelar al beneficiario de la Unidad Popular. Al fin y al cabo, lgicamente uno puede dudar de si quien sale verdaderamente favorecido con un proceso de Unidad Popular es el pueblo, como ente abstracto, o por el contrario el sujeto que recibir el acta de concejal o de diputado. O incluso las formaciones que, en aras de la unidad, salvan su existencia electoral o mejoran sus ingresos econmicos. De la misma forma que puede negarse la Unidad Popular exactamente por las mismas razones. Tanto da. A estas ltimas posibilidades solemos llamarlas tacticismo, es decir, una toma de decisiones empujadas no por convicciones sino por razones de ndole no esencialmente poltica.

Pero, en ausencia del siempre bochornoso tacticismo, quin se beneficia de la Unidad Popular? A mi juicio, la gente corriente y sencilla. Los de abajo, la base explotada de un sistema poltico y econmico diseado para el saqueo y el expolio. Quienes organizndose polticamente pueden evitar la consolidacin de un orden social regresivo dirigido por una minora social. Es decir, quienes tienen en su mano evitar la consolidacin del neoliberalismo como proyecto econmico, social y civilizatorio. Sin Unidad Popular, sin mareas y sin candidaturas populares, el capitalismo se reajustar sobre la base de nuevas y dolorosas medidas contra la gente y el medio ambiente. No hace falta mirar al horizonte puesto que ya est sucediendo tal reajuste, entrando en un escenario de precariedad estructural. Esos son los retos ante los que la Unidad Popular es la respuesta. As las cosas, la Unidad es necesaria no para las formaciones polticas y sus miembros, como maquinarias burocrticas o burcratas, sino para la gente y sus aspiraciones de vivir bien.

En tercer lugar, la Unidad Popular tiene objetivos polticos y no meramente electorales. Es decir, si hay que frenar al neoliberalismo y, adems, construir otro mundo necesario y posible, necesitamos entender que no vale con aspiraciones mediocres -tanto electorales como no electorales. Dicho de otro modo, la Unidad Popular no aspira a conquistar el 20% del electorado sino a representar a la mayora social y ser instrumento de cambio real. Eso significa que un 5%, 10% o 20% es siempre insuficiente. Del mismo modo que es contraproducente convertir lo que es un movimiento poltico y social en una maquinaria electoral. Estas son las crticas que siempre, desde mi militancia ms activa, he realizado sin descanso a la deriva institucionalizada de IU.

As las cosas la Unidad Popular se define en torno a un marco poltico-programtico del que se est hablando muy poco. Cmo van a poder resistir las candidaturas de unidad popular la reaccin del poder econmico? qu tipo de coordinacin popular necesitamos para desarrollar nuestros proyectos rupturistas? cul es la poltica de alianzas de una fuerza rupturista en un marco como el actual? con qu cuadros y personas con preparacin se cuenta para todo el proyecto? Todas estas preguntas, que son las verdaderamente cruciales, estn demasiado abandonadas en beneficio de los clculos electoralistas.

En cuarto lugar, la Unidad Popular ha de construirse desde abajo y de forma participativa. No podra ser de otra forma si hablamos de movimientos de democracia radical. Ah los ecos muy actuales del 15-M, pero tambin de la Comuna de Paris. Sin embargo, los diseos concretos de los mecanismos pueden variar en funcin de contextos y realidades polticas. Lo que s que no cabe es la vieja idea del Frente nico por la Base, que traducido al lenguaje coloquial es algo as como la unidad popular soy yo. Esa desastrosa idea fue dominante en los partidos comunistas de los aos veinte y treinta, hasta que el fracaso estrepitoso hizo cambiar de estrategia. En Espaa fue Bullejos quien, como secretario general del PCE, mantuvo hasta 1932 una posicin dogmtica y sectaria para impedir negociaciones con otras fuerzas polticas. Para Bullejos el PCE era en s mismo la Unidad Popular. El fracaso de las izquierdas en las elecciones de 1933 slo un diputado por el PCE, y adems en heterodoxa candidatura de unidad malaguea- cataliz los cambios y ya en 1936 cristaliz el Frente Popular. Al fin y al cabo, la Unidad Popular se construye desde la autonoma de todos los participantes y los socialistas no iban a entrar en la Unidad Popular del PCE bajo los aparatos del propio PCE.

Ahora bien, por qu he querido hacer estas aclaraciones? Me pareca honesto sealar que los retos ante los que nos enfrentamos son tan grandes que requieren de la generosidad, el trabajo y el nimo de todos nosotros. Y que eso comienza con hacer anlisis adecuados y, en la medida de lo posible, desprovistos de juicios preestablecidos.

Para m Ahora Madrid, Zaragoza en Comn, la Marea Atlntica o Barcelona en com s son constataciones de que la Unidad Popular es el instrumento necesario. Y creo eso mismo porque han logrado romper el juego tradicional del bipartidismo, responsable poltico de la situacin actual y del giro neoliberal. Me importa bien poco que las candidaturas de Unidad Popular hayan sacado ms o menos votos que las de Podemos o IU en solitario. No me parece ese el debate.

Lo que me preocupa es que en las autonmicas no haya existido esa ruptura y que ninguna fuerza contestataria haya superado el 14% de votos de media. Pues ese voto poltico es el que puede trasladarse fcilmente a unas elecciones generales. Significativamente supondra abrir la puerta a un parlamento ms plural pero tambin a un gobierno igualmente comprometido con la oligarqua y sus intereses. No obstante, me interesa, y mucho, lugares donde la suma generosa de esfuerzos ha irrumpido en el escenario o directamente ha roto el dominio del bipartidismo. Y eso ha ocurrido en bastantes municipios a travs de las candidaturas de unidad popular. Pues es all donde me parece que se ha interiorizado gran parte de las ideas anteriores, y donde muy especialmente se han superado los patriotismos de siglas por el patriotismo de clase, fraccin de clase o como cada uno quiera llamar a las subjetividades compartidas que nacen de condiciones materiales compartidas.

Pienso, en consecuencia, que trabajar en esta idea de Unidad Popular de cara a unas elecciones generales puede romper la perversa dinmica actual que es econmica antes que poltica. Ello implica asumir que existirn muchas dificultades, enormes quizs, pero es que no hay alternativa si no queremos ver en unos aos todos nuestros sueos carbonizados. Si no se consigue, efectivamente muchas organizaciones con las que la gente sencilla se siente por lo general muy bien representada seremos competidores electorales. Los resultados sern mejores o peores para cada una de las organizaciones, y mucho tiempo falta para definir esos espacios en liza, pero me temo que sern malos sin duda para la poblacin en general. Una oportunidad histrica que podra perderse y de la que nos lamentaramos enormemente en el futuro.

Lo hemos dicho otras veces: no nos jugamos las prximas elecciones sino las prximas generaciones. Y estar a la altura pasa, a mi juicio, por pensar polticamente. No es cuestin de sustituir una maquinaria electoral por otra o unos concejales por otros. Se trata de Poltica con maysculas. La que nos afecta a nuestras vidas sencillas.


Fuente original: http://blogs.publico.es/economia-para-pobres/2015/06/01/la-unidad-popular-es-el-unico-camino/



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