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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-06-2015

Ms all de Oriente Medio
El genocidio rohiny

Ramzy Baroud
Countercurrents

Traducido del ingls para Rebelin por Sara Plaza


"No, no, no", fue la respuesta del primer ministro australiano, Tony Abbott, al ser preguntado si su pas acogera a alguno de los 8.000 refugiados rohinys a la deriva.

La lgica de Abbott es tan despiadada como su decisin de abandonar a la minora ms perseguida del mundo en su peor momento. "No piensen que subirse a una embarcacin agujereada a instancias de un traficante de personas les va a hacer ningn bien a ustedes o sus familias", dijo.

Sin embargo, Abbott est lejos de ser el principal artfice del sufrimiento continuo de los rohinys, un grupo tnico musulmn establecido en Myanmar o Birmania [1]. Todo el Sudeste Asitico es culpable. Estos pases llevan aos ignorando la terrible situacin de los rohinys. Mientras decenas de miles de rohinys son sometidos a una limpieza tnica, sus pueblos incendiados y ellos trasladados forzosamente a campos de concentracin y algunos convertidos en esclavos, Birmania es reconocida por varias potencias occidentales y asiticas como una historia de xito de una junta militar convertida en democracia.

"Cuando en 2011 Myanmar pas de la dictadura a la democracia, la recin descubierta libertad de expresin dio voz a los budistas extremistas, que diseminaron el odio contra la minora religiosa y dijeron que los musulmanes estaban asumiendo el control del pas", inform Associated Press desde Rangn, la capital de Birmania [2].

Esa "recin descubierta libertad de expresin" ha costado la vida a cientos de personas, ha dejado sin bienes a miles, y "otros 140.000 rohinys han sido expulsados de sus casas y ahora viven en condiciones de apartheid en campos de desplazados abarrotados".

Aunque uno pueda aceptar que la libertad de expresin invita a veces al discurso del odio, la idea de que la supuesta democracia birmana ha tenido como resultado la persecucin de los rohinys est absolutamente alejada de la verdad. Su sufrimiento interminable se remonta dcadas atrs y se considera uno de los captulos ms negros de la historia contempornea del Sudeste Asitico. Cuando les fue denegada la ciudadana en 1982 pese a que se cree que son descendientes de comerciantes musulmanes asentados en el estado de Arakn [3] y otras regiones birmanas hace ms de 1.000 aos su persecucin se convirti prcticamente en poltica oficial.

Incluso aquellos que se echan al mar huyendo de las penurias de Birmania tienen muy difcil encontrar la codiciada salvacin. "En Myanmar se ven sometidos a trabajos forzados, no tienen derecho a la tierra y sufren grandes restricciones. En Bangladesh muchos tambin son extremadamente pobres, no tienen documentos ni perspectivas de empleo", inform la BBC.

Y dado que son muchas las partes interesadas en promover la ilusin del auge de la democracia birmana un extrao punto de encuentro entre EEUU, China y los pases de la Asociacin de Naciones del Sudeste Asitico (ASEAN, por sus siglas en ingls) pocos gobiernos se preocupan por los rohinys.

A pesar de la reciente grandilocuencia de Malasia e Indonesia al anunciar su voluntad de acoger condicionalmente a los supervivientes rohinys que llevaban muchos das varados en el mar, la regin en su conjunto se ha mostrado "extremadamente hostil", segn Chris Lewa, de la organizacin Arakan Project [4].

"A diferencia de los pases europeos que al menos hacen un esfuerzo para impedir que los migrantes del norte de frica se ahoguen en el Mediterrneo los vecinos de Myanmar se muestran reacios a prestar ayuda", dijo.

Seguramente el genocidio de los rohinys puede haber ayudado a desenmascarar a falsos dolos de la democracia como la ganadora del Premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi que ha mantenido un descarado silencio, cuando no ha sido cmplice del racismo y las polticas violentas del Gobierno contra los rohinys pero de qu sirve?

Las historias de los que sobreviven son tan desgarradoras como las de quienes mueren flotando en el mar, sin comida ni agua y, a veces, sin un destino claro siquiera. En un documental emitido a finales del ao pasado, Aljazeera daba cuenta de alguna de estas historias.

"Muhibullah pas 17 das en la embarcacin de un traficante y vio cmo tiraban a un hombre por la borda. Al llegar a las costas de Tailandia lo metieron en un camin y lo descargaron en un campamento en la selva con cientos de refugiados y hombres armados, donde su pesadilla se intensific. Atado a postes de bamb, dice que fue torturado durante dos meses para que su familia pagara un rescate de 2.000 dlares.

A pesar de las palizas habituales, l se senta peor por las mujeres que eran arrastradas al bosque y violadas. Algunas fueron sometidas a la servidumbre por deudas, a la prostitucin y forzadas al matrimonio".

Las organizaciones de derechos humanos informan de ese horror a diario, pero una gran parte no tiene cobertura meditica porque el sufrimiento de los rohinys no es un "asunto urgente". As es, los derechos humanos solo importan cuando van ligados a una cuestin que tiene un peso poltico o econmico importante.

Sin embargo, de algn modo, los rohinys se cuelan de vez en cuando en las noticias como ocurri en junio de 2012 y los meses siguientes, cuando los budistas del estado de Rakhine cometieron actos de vandalismo, quemando pueblos y prendiendo fuego a sus habitantes bajo la mirada vigilante de la Polica birmana. En ese momento Birmania estaba siendo elevada al status de Estado no-paria con el apoyo y el respaldo de EEUU y los pases europeos.

No es fcil vender Birmania como una democracia mientras la poblacin es perseguida como si fueran animales, metida a la fuerza en campos deplorables y est atrapada entre el Ejrcito y el mar, y donde miles de personas no tienen ms escapatoria que "embarcaciones agujereadas" y el mar de Andamn. Abbott tendra que investigar un poco antes de culpar a los rohinys de su propia desgracia.

Hasta ahora, la jugada democrtica ha funcionado y muchas empresas estn abriendo oficinas en Rangn y preparndose para beneficios fabulosos. Todo ello mientras cientos de miles de nios, mujeres y hombres inocentes son enjaulados como animales en su propio pas, abandonados en el mar o secuestrados en alguna selva cercana para obtener un rescate.

Los pases de la ASEAN deben entender que las relaciones de buena vecindad no pueden basarse nicamente en el comercio, y que quienes violan los derechos humanos deben responder por sus actos y ser castigados.

No deberan escatimarse esfuerzos para ayudar a los rohinys que huyen, y tiene que haber una verdadera presin internacional para que Rangn [5] abandone su exasperante arrogancia. Incluso si admitimos que los rohinys no son una minora clara como sostiene el Gobierno birmano eso no justifica la atroz persecucin que han soportado durante aos ni los actos ocasionales de limpieza tnica y genocidio. Minora o no, son seres humanos que merecen plena proteccin bajo el derecho nacional e internacional.

No se est pidiendo a EEUU y sus aliados que ataquen o impongan sanciones, pero lo mnimo que uno debera esperar es que Birmania no sea recompensada por su democracia fraudulenta mientras trate con crueldad a sus minoras. De seguir sindolo, las organizaciones de la sociedad civil deberan lanzar campaas de boicot a las empresas que realicen negocios con el Gobierno birmano.

En cuanto a Aung San Suu Kyi, su fracaso como autoridad moral ni puede entenderse ni puede perdonarse. Una cosa es segura: no merece el Premio Nobel, pues su actual legado no se corresponde en nada con el espritu del premio.

Notas de la traductora:

[1] El nombre actual del pas antes conocido como Birmania es Repblica de la Unin de Myanmar, acortado como Myanmar.

[2] Rangn dej de ser la capital del pas en el 2005, desde ese ao la capital de Myanmar es Naipyid.

[3] El nombre oficial del estado es Rakhine, antiguo estado de Arakn.

[4] Arakan Project comenz en 1999 como un proyecto de dos ONG con sede en Tailandia. En 2005 se estableci como una ONG independiente, Chris Lewa es su fundadora y coordinadora.

[5] En 2005 la sede del Gobierno de Myanmar fue trasladada a la actual capital del pas, Naipyid.


Ramzy Baroud ramzybaroud.net es doctor en Historia de los Pueblos por la Universidad de Exeter. Es editor-jefe de Middle East Eye, columnista de anlisis internacional, consultor de los medios, autor y fundador de PalestineChronicle.com. Su ltimo libro es "My Father Was a Freedom Fighter: Gazas Untold Story" (Pluto Press, Londres).

Fuente: http://www.countercurrents.org/baroud290515.htm



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