Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: Palestina
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-06-2015

Lo bueno, lo malo y lo incierto de reconocer a Palestina

Ramzy Baroud
Middle East Eye

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.


No importa lo que pueda hacer el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, lo cierto es que su popularidad es cada vez menor. Para empezar, el umbral de popularidad de Abbas no fue nunca, por as decirlo, impresionante, una tendencia que no es probable que cambie en un futuro inmediato.

Pero ahora que se avecina una lucha por el poder en su partido Fatah y cuando ha quedado demostrado lo intiles que han sido sus dos dcadas invirtiendo esfuerzos en el llamado proceso de paz, Abbas est haciendo lo que debera haber hecho hace mucho tiempo: internacionalizar la lucha palestina y salir de los confines de la influencia estadounidense y de la diplomacia de doble rasero.

Al considerar el sombro legado de Abbas entre los palestinos, su papel de liderazgo en la ingeniera del proceso de paz, la represin de la discrepancia, su fracaso a la hora de conseguir la unidad entre su pueblo, su poco democrtica forma de actuar y muchas cosas ms, es dudoso que est llevando a cabo esos esfuerzos de internacionalizacin teniendo en mente el bien supremo. No obstante, qu efectos tendra el hecho de conseguir un mayor reconocimiento de un Estado palestino?

El paso del Vaticano

El 13 de mayo, el Vaticano reconoci oficialmente al Estado de Palestina. En realidad, el Vaticano haba acogido ya con satisfaccin las votaciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2012 a favor de reconocer a un Estado palestino. Adems, haba tratado desde siempre a Palestina como Estado.

Pero lo que hace del 13 de mayo una fecha verdaderamente importante es que el sutil reconocimiento se puso en prctica en forma de tratado, que en s mismo no es algo demasiado importante. Es cierto que el actualizado reconocimiento es an simblico en cierto sentido, pero es tambin significativo porque valida an ms el nuevo enfoque del liderazgo palestino que trata de distanciarse del proceso de paz patrocinado por EEUU para internacionalizar ms el conflicto.

Puede considerarse que el Vaticano tiene autoridad moral para muchos de los 1.200 millones de personas que se consideran catlicos romanos. Su reconocimiento de Palestina es coherente con la actitud poltica de pases considerados como los ms firmes partidarios de Palestina por todo el mundo, la mayora de ellos en Latinoamrica y en frica.

Este ltimo desarrollo puede interpretarse de ms de una forma dentro del contexto del cambio global estratgico palestino de alejarse de la desproporcionada dependencia de la hegemona poltica estadounidense sobre el discurso palestino. Pero no todo es positivo y el camino hacia el Estado de Palestina, que tiene an que empezar a existir fuera del reino de lo simblico, est pavimentado de peligros.

Razones para el optimismo

1. Los reconocimientos permiten que los palestinos se separen de la hegemona estadounidense sobre el discurso del conflicto palestino-israel.

Durante casi 25 aos, el liderazgo palestino primero la OLP y despus la AP- cayeron bajo el hechizo de la influencia estadounidense, empezando por las negociaciones multilaterales lideradas por EEUU entre Israel y los pases rabes en la Conferencia de Madrid de 1991. La firma del Acuerdo de Oslo en 1993 y el establecimiento de la AP al ao siguiente le dieron a EEUU una influencia poltica primordial sobre el discurso poltico palestino. Mientras la AP acumulaba considerables riquezas y un grado de validacin poltica como resultado de ese intercambio, los palestinos, en su conjunto, perdieron muchsimo.

2. Los reconocimientos palestinos degradan el proceso de paz, que ha sido en el mejor de los casos totalmente intil, pero tambin destructivo en lo que se refiere a las aspiraciones nacionales palestinas.

Desde que en 1993 se lanz el proceso de paz patrocinado por EEUU, los palestinos han ganado bien poco y perdido muchsimo ms. Esa prdida queda sobre todo reflejada en lo siguiente: expansin masiva de los ilegales asentamientos israeles en los territorios ocupados, duplicando asimismo el nmero de colonos ilegales; fracaso del denominado proceso de paz a la hora de conseguir ninguno de los objetivos declarados, sobre todo la soberana poltica palestina y un Estado independiente; y fragmentacin de la causa nacional palestina entre facciones rivales.

El ltimo clavo en el atad del proceso de paz se coloc cuando el secretario de estado estadounidense, John Kerry, no pudo cumplir su fecha lmite de abril de 2014 para conseguir un acuerdo-marco entre la AP y el gobierno derechista de Benyamin Netanayahu.

El colapso del proceso fue en gran medida consecuencia de una enfermedad muy arraigada: las conversaciones, no importa cun positivas y alentadoras fueran, no estaban nunca diseadas para dar a los palestinos aquello que aspiraban a conseguir, un Estado propio. Netanyahu y su gobierno (podra decirse que el ltimo es el ms agresivo en la historia de Israel) dejaron muy claras sus intenciones repetidas veces.

Encontrar alternativas al intil proceso de paz, devolviendo el conflicto a las instituciones internacionales y los gobiernos individuales es sin duda una estrategia mucho ms inteligente que repetir el mismo error una y otra vez.

3. En vez de estar obligados a involucrarse en frvolas conversaciones a cambio de fondos, los reconocimientos de Palestina permiten que los palestinos recuperen la iniciativa.

En 2012, Abbas se dirigi a la Asamblea General de la ONU buscando el reconocimiento de Palestina. Una vez conseguido el nuevo estatuto, continu presionando por la internacionalizacin del proyecto de la causa palestina, en ocasiones de forma vacilante.

Lo ms importante de las maniobras de Abbas es que, con excepcin de EEUU, Canad y unas pocas islas diminutas, muchos pases, incluidos los aliados occidentales de EEUU, parecieron receptivos a la iniciativa palestina. Algunos llegaron hasta a confirmar ese compromiso mediante votaciones parlamentarias a favor de un Estado palestino. La decisin del Vaticano de firmar un tratado con el Estado de Palestina no es sino un paso ms en la misma direccin. Pero, en general, el movimiento para el reconocimiento del Estado palestino ha crecido en impulso hasta el punto de haber soslayado totalmente a EEUU y descartado su papel de autoimpuesto mediador honesto en un proceso de paz que naci ya muerto.

Por tanto, es algo bueno que la dispar influencia militar y poltica estadounidense d paso a un mundo ms pluralista y democrtico. Pero no todo son buenas nuevas para los palestinos, porque esos reconocimientos tienen un coste.

Razones para la duda

1. Esos reconocimientos estn condicionados a la llamada idea de la solucin de los dos Estados, en s misma un punto de partida inviable para la resolucin del conflicto.

La solucin de los dos Estados que puede introducir el umbral ms bsico de justicia no es posible considerando la imposibilidad de la geografa de la ocupacin israel, la enorme acumulacin de ilegales asentamientos salpicando Cisjordania y Jerusaln, el derecho al retorno a sus hogares de los refugiados palestinos y las cuestiones relativas al derecho sobre el agua, etc. Esa solucin es una reliquia de un perodo histrico del pasado, cuando Henry Kissinger lanz su sutil diplomacia en la dcada de 1970. No tiene cabida en el mundo actual cuando las vidas de palestinos e israeles se superponen de tantas formas que hacen imposible cortar por lo sano.

2. Los reconocimientos estn validando al propio presidente palestino, que se mantiene al frente de un mandato caducado presidiendo un gobierno no electo.  

De hecho, fue Abbas, tambin conocido por Abu Mazen, quien cocin fundamentalmente toda la historia de Oslo, iniciando las negociaciones secretas en Noruega mientras ignoraba cualquier intento de consenso palestino respecto a un proceso inherentemente torcido. Lleva al mando desde entonces, beneficindose del desastre poltico que ha pergeado. Deber drsele otra oportunidad a Abbas, ya con 80 aos, para que cambie la estrategia palestina en una direccin totalmente diferente? Deberan validarse esos esfuerzos? O es hora de volver a pensar en una generacin ms joven de dirigentes palestinos capaces de impulsar el proyecto nacional palestino hacia un nuevo mbito poltico?

3. Los reconocimientos son meramente simblicos.  

Reconocer un pas que no est completamente formado y que se halla bajo ocupacin militar cambiar apenas de alguna forma la realidad sobre el terreno. La ocupacin militar israel, los asentamientos en expansin y los agotadores puestos de control siguen siendo la realidad diaria con la que deben lidiar los palestinos. Incluso si la estrategia de Abbas tuviera xito, no hay pruebas de que al final vaya a tener algn peso real en trminos de disuadir a Israel o reducir el sufrimiento de los palestinos.

Conclusin

Se podra argumentar que el reconocimiento de Palestina es algo mucho ms importante que Abbas como individuo o el legado que pueda dejar. Esos reconocimientos demuestran que ha habido un cambio radical en el consenso internacional respecto a Palestina y que muchos pases de los hemisferios norte y sur parecen finalmente estar de acuerdo en que ya es hora de liberar el destino de Palestina de la hegemona estadounidense. A largo plazo, y teniendo en cuenta el creciente reequilibrio mundial de poderes, es un buen comienzo para los palestinos.

Sin embargo, la pregunta sigue siendo: Habr un liderazgo palestino capaz y experimentado que sepa aprovechar este cambio global y utilizarlo en la mayor medida posible en beneficio del pueblo palestino?


Ramzy Baroud ramzybaroud.net - es doctor en Historia de los Pueblos por la Universidad de Exeter. Es editor-jefe de Middle East Eye, columnista de anlisis internacional, consultor de los medios, autor y fundador de PalestineChronicle.com. Su ltimo libro es My Father Was a Freedom Fighter: Gazas Untold Story (Pluto Press, Londres).

Fuente: http://www.middleeasteye.net/columns/good-bad-and-uncertain-about-recognising-palestine-1667685913



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter