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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-06-2015

Sobre el partido nico en Cuba

Samuel Farber
Havana Times


En Cuba el multipartidismo es una cuestin muy controvertida con la que solo unos pocos crticos de izquierda del rgimen cubano han querido lidiar. Me parece necesario profundizar en ese tema para aclarar mucha de la confusin existente alrededor de ese tpico.

Vayamos por partes: en primer lugar, la abolicin del unipartidismo cubano no es la misma cuestin que el sistema poltico que lo reemplazara, tenga este muchos o ningn partido poltico. En realidad el PCC no es un partido lo que implicara la existencia de otros partidos si no un monopolio poltico, social y econmico de la sociedad cubana. Este monopolio refrendado por la Constitucin del pas se basa, entre otros mecanismos autoritarios, en el control de la sociedad a travs de las as llamadas organizaciones de masas que funcionan como correas de transmisin de las decisiones tomadas por el PCC.

La CTC, por ejemplo, es la correa de transmisin que le permite al estado mantener su monopolio de la organizacin de los obreros cubanos. Los obreros (y el resto de los ciudadanos) deben tener el derecho de organizarse independientemente del PCC para as poder luchar por sus intereses, lo que necesariamente implica la abolicin del sistema de partido nico y de las organizaciones de masas como las correas de transmisin de ese partido.

El sistema imperante en Cuba parece ir en vas de una transformacin, que probablemente se acelerar despus que los lderes histricos de la Revolucin hayan fallecido, al modelo de capitalismo de estado de estilo sino-vietnamita bajo la direccin del PCC. Por lo tanto, aunque las circunstancias histricas cambien significativamente, la necesidad de que el sistema de monopolio de partido nico con sus correas de transmisin sea abolido continuar en vigor.

Qu son los partidos polticos?

Los partidos polticos modernos comenzaron en el siglo 19 a medida que se expandi el sufragio y que sectores de la clase gobernante, al sentirse amenazados, se organizaron polticamente para defender sus intereses de clase, tpicamente en partidos liberales, conservadores y a veces cristianos. En ocasiones los partidos gobernantes representaron a una sola y a toda una clase social, como sucedi en varios perodos con los Tories en Inglaterra. Pero histricamente, lo ms frecuente es que diferentes partidos representen a distintos sectores de la clase gobernante. Liberales y conservadores no solo representaron conflictos materiales dentro de las clases gobernantes, como por ejemplo los intereses de los grandes terratenientes contra los de los nuevos capitalistas industriales, sino tambin conflictos ideolgicos de origen pre-capitalista sobre el rol y poder de la Iglesia Catlica en la sociedad.

Aparte de representar intereses de sectores de las clases gobernantes, estos partidos tambin incorporaron a sectores intermedios de la sociedad, como profesionales independientes y pequeos comerciantes, y trataron de cooptar anhelos y luchas populares de manera que no amenazaran los intereses fundamentales de los poderosos.

En muchas ocasiones, los llamados estratos y clases medias tambin organizaron sus propios partidos polticos, especialmente en sistemas parlamentarios con representacin proporcional que histricamente han propiciado la creacin de numerosos partidos.

En la historia poltica de Cuba, tenemos el caso del Partido Ortodoxo fundado por Eduardo Chibs, un partido basado principalmente en las clases medias, pero con un creciente apoyo multi-clasista. El hecho que este partido aceptara implcita o explcitamente al capitalismo cubano, no quiere decir que era una expresin o tena una relacin orgnica con las clases gobernantes.

O sea, que histricamente hablando la relacin entre clase y partido no ha sido unvoco; la clase gobernante no es un monolito y generalmente no ha sido representada por un solo partido. Ciertamente, este tambin ha sido el caso con la clase obrera, cuya representacin ha sido asumida por partidos tan diversos como los social demcratas, los comunistas y los social cristianos.

En el caso de la social democracia en su etapa clsica cuando representaba a la clase obrera a travs de sus estrechos lazos con los sindicatos, sus crecientes tendencias conservadoras no eran de ndole meramente ideolgicas sino representaban tambin el desarrollo de la burocracia sindical cuando esta, basada en el poder que haban adquirido los sindicatos, tuvo la posibilidad de extraer concesiones, a veces significativas, de las clases gobernantes.

Esas concesiones ayudaron a desmovilizar a los obreros y de esa manera solidificaron a una burocracia ms preocupada por proteger sus copiosas inversiones en la infraestructura sindical que en arriesgarlo todo en pos de un rompimiento de tipo revolucionario (como en la Europa de la primera postguerra) o en resistir el belicismo imperialista (1914). Esta fue la historia de la muy poderosa y supuestamente marxista y revolucionaria Social Democracia alemana cuyo modelo burocrtico-oligrquico fue retratado por el socilogo italo-alemn Roberto Michels en su clsico Partidos Polticos.

Con respecto al partido Bolchevique de Rusia, aunque tanto el estalinismo como los apologistas de la guerra fra en el mundo occidental mantuvieron el mito de que no hubo diferencia alguna entre los bolcheviques y los estalinistas, muchsimos historiadores (Stephen Cohen, Alexander Rabinowitch y William Rosenberg entre otros) han demostrado que ese partido revolucionario en realidad fue, antes del proceso de degeneracin burocrtica que comenz con la guerra civil de 1918-1920, bastante pluralista y democrtico.

Entre muchsimos ejemplos, puedo citar el hecho que aunque lderes bolcheviques como Kamenev y Zinoviev se opusieron a la Revolucin de octubre, continuaron siendo importantes lderes del partido despus de esta, y que aunque Bukharin pblicamente adopt y agit por una lnea radicalmente opuesta a la de Lenin con respecto a la paz de Brest-Litovsk en 1918, permaneci como dirigente del partido por muchos aos despus. Lejos de la "unidad monoltica" defendida por los hermanos Castro, los bolcheviques se caracterizaron no solo por la pluralidad de posiciones, sino por una tendencia crnica al faccionalismo que generalmente no obstaculiz la "unidad en la accin". Es por todas estas razones que hace casi 80 aos Len Trotsky en La Revolucin Traicionada critic duramente la teora estalinista sobre los partidos y las clases sociales que trataban de justificar el unipartidismo:

En realidad las clases son heterogneas; se desgarran por antagonismos internos, y obtienen la solucin de sus problemas comunes solamente a travs de la lucha interna de tendencias, grupos y partidos. Es posible, con ciertas reservas, admitir que "un partido es parte de una clase." Pero dado que las clases tienen muchas "partes" algunas miran al futuro y otras al pasado una misma clase puede crear varios partidos. Por la misma razn, un partido puede estar basado en partes de clases diferentes. En todo el curso de la historia poltica no se puede encontrar un solo ejemplo de un partido correspondiendo a una sola clase desde luego provisto que uno no tome la apariencia policaca como si esta fuera la realidad.

Con respecto al pluripartidismo de las sociedades capitalistas, no cabe duda que ha habido un serio deterioro de la democracia poltica a travs del mundo, lo que se refleja en que los partidos polticos tienen menos y menos contenido substantivo y estn sujetos a las exigencias de las formas ms superficiales de mercadotecnia poltica, una tendencia que ha sido agravada por el costo extraordinario, especialmente en los Estados Unidos, del uso de los medios masivos de comunicacin en las campaas polticas, a los cuales los nuevos movimientos sociales y los candidatos que se oponen al sistema no tienen acceso. Al mismo tiempo, las instituciones parlamentarias han declinado, con el poder ejecutivo asumiendo muchos de las funciones parlamentarias, utilizando la doctrina de secretos de estado para ampliar y proteger su poder. Dada esa situacin, no sorprende que la apata e ignorancia poltica y la abstencin se han convertido en caractersticas importantes de la democracia poltica capitalista. Mientras que estas son fatales para cualquier concepcin de la democracia basada en la participacin y control de una ciudadana activa e informada, son definitivamente convenientes y muy funcionales para un sistema capitalista que estructuralmente privilegia al poder econmico y corporativo a expensas de la regulacin pblica y del control democrtico desde abajo.

III Despus del unipartidismo

Pero supongamos, por el momento, que el sistema unipartidista en Cuba acabe por abolirse. Quermoslo o no, surgirn nuevos partidos una vez que la represin y los obstculos legales y constitucionales hayan cesado. Vamos a pedir que se supriman esos nuevos partidos por la fuerza o vamos, en vez de eso, a entrar con la manga al codo en la lucha, propaganda y agitacin poltica e ideolgica contra la inevitable ola reaccionaria y neoliberal que generalmente ha sucedido al comunismo burocrtico a travs del mundo?

Dadas esas circunstancias, pudiramos luchar, por ejemplo, por una nueva Convencin Constituyente para debatir pblicamente la cuestin crtica de lo que deber ser la sociedad que reemplace al comunismo burocrtico, debates que incluiran, por supuesto, nuestros argumentos a favor de la construccin de un socialismo basado en la democracia y la libertad. Ese debate adems sera una estrategia para evitar que inmediatamente se proceda a campaas electorales y sus mercadotecnias enfocadas no en programas polticos sino en individuos, muchos de ellos financiados, entre otros, por los cubano-americanos ricos de Miami.

Dada esta posibilidad plutocrtica, habra, tambin, que luchar por el financiamiento exclusivamente pblico de toda actividad electoral, incluyendo el libre acceso a los medios masivos de comunicacin y distribucin de fondos pblicos de acuerdo con el respaldo popular de cada grupo poltico.

Pero supongamos el caso ptimo y desafortunadamente poco probable bajo las circunstancias existentes de un amplio movimiento de masas reemplazando al unipartidismo burocrtico con un socialismo revolucionario y democrtico basado en las ms amplias libertades y en la autogestin obrera, campesina y popular.

En ese caso, qu significara la unidad que muchos cubanos han anhelado? Al grado que existan intereses comunes, tanto materiales, como ideolgicos y polticos, se debera tratar de lograr la unidad a travs de actividades polticas conjuntas y negociaciones, con el fin de realizar alianzas basadas en principios e intereses polticos compartidos.

Pero esta no tiene por qu ser la "unidad monoltica" propagada por Ral Castro y otros lderes revolucionarios que ha significado la censura y la supresin de puntos de vistas diferentes aun dentro de las filas del gobierno revolucionario.

Como bien dijo Rosa Luxemburgo, la libertad es para aquellos que piensan diferente. Es equivocado y peligroso asumir que no habr divisiones importantes, tanto de intereses, como de puntos de vista entre las clases populares bajo un socialismo revolucionario y democrtico.

No hay motivo para pensar que los conflictos de clase agotan los posibles conflictos sociales, incluyendo aquellos basados en cuestiones estrictamente materiales. Por ejemplo, una de las cuestiones fundamentales de cualquier sociedad, sea esta capitalista o socialista, es la tasa de acumulacin o en otras palabras, que parte del producto econmico se consume inmediatamente y otra se ahorra para asegurar la reproduccin de la sociedad y la mejora de las condiciones de vida.

En el capitalismo esto se decide a travs de las decisiones de la clase gobernante dentro de la economa de mercado que favorece y consolida su poder. Bajo el socialismo, esta decisin afectara a todos los sectores y grupo social, dado que determinara los recursos disponibles en cada centro de trabajo y comunitario.

Por lo tanto, es de esperar que surgiran diferencias entre, por ejemplo, los que estn ms a favor de pasarla bien hoy y los preocupados por el nivel de vida de las generaciones futuras. Podemos fcilmente imaginar que esa no sera la nica fuente de divergencia y conflicto entre la gente. En ese caso, cmo se organizaran esas diferencias y conflictos en alternativas coherentes y sistemticas para que las grandes mayoras puedan decidir democrticamente el futuro de la nacin en sus lneas ms generales? Esa sera la funcin crtica de los partidos polticos bajo el socialismo, educando y agitando a favor de visiones alternativas del rumbo que la sociedad pueda o deba tomar.

Por otra parte, sabemos que los partidos polticos, as como muchos otros tipos de organizaciones, han mostrado pronunciadas tendencias burocrticas y oligrquicas. Pero hay medidas que se pueden adoptar para compensar y combatir dichas tendencias, como combatir la apata y abstencionismo entre las bases a travs del debate democrtico y el continuo ejercicio del poder en la prctica. Una membresa activa, informada e involucrada en los asuntos, tanto de la sociedad, como de los partidos es la mejor garanta contra la burocratizacin.

Pero eso no es todo. Hay tambin medidas organizacionales que pueden contribuir a estos fines, como lo es el control democrtico local, as como nacional de los funcionarios de los partidos y de los sindicatos, y la mxima transparencia con respecto a sus polticas y funcionamiento interno, aparte del derecho de las bases de remover a cualquier lder a travs de referendos partidarios y sindicales.

Hay gente que ha abogado por prohibir la reeleccin de lderes partidarios y sindicales. Aunque esta propuesta es digna de discusin, creo que sera contraproducente y posiblemente antidemocrtica y, en todo caso, no prevendra la manipulacin por parte de los lderes que hayan sido oficialmente reemplazados.

Tengo la esperanza que esta discusin sobre el tema del partido nico continuar para esclarecer ideas en torno a un tpico tan importante como controvertido.

Samuel Farber naci y se cri en Cuba y ha escrito numerosos libros y artculos sobre dicho pas. Su libro ms reciente es Cuba Since the Revolution of 1959. A Critical Assessment publicado por Haymarket Books en el 2011.

Fuente: http://www.havanatimes.org/sp/?p=106635



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