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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-06-2015

El TTIP, un traje a medida de las multinacionales

Lola Snchez/ Florent Marcellesi
Huffington Post


Un fantasma recorre Europa: se llama TTIP. Detrs de estas siglas se esconde el polmico Tratado de Libre Comercio que actualmente negocian Estados Unidos y la Unin Europea. Ms all de cuestiones ideolgicas, tendramos que hacernos una pregunta muy simple: beneficia este proyecto a la ciudadana? Veamos.

Por un lado, amenaza a nuestra democracia. Adems de ser negociado de forma opaca y de espaldas a la ciudadana (pero no de los lobbies corporativos, los principales agentes consultados durante todo el proceso), el TTIP quiere poner en marcha mecanismos que refuerzan el poder de las multinacionales, frente a la soberana de los Estados y de la Unin Europea.

Primero propone crear un tribunal de arbitraje privado para resolver desencuentros entre empresas y Estados, el llamado ISDS por sus siglas en ingls (Investor-State Dispute Settlement). Este caballo de Troya de las multinacionales permitira, por ejemplo, que un Estado tenga que indemnizar potencialmente a una empresa por querer aumentar el salario mnimo (como ha pasado en Egipto), por prohibir el fracking en su territorio (como en Quebec) o por querer defender la salud pblica contra las multinacionales del tabaco (como en Australia).

Adems, pretende crear el mecanismo de Cooperacin Reguladora, cuya finalidad es conducir el proceso de armonizacin legislativa entre EEUU y UE, de forma que, poco a poco, se vayan ajustando ambas regulaciones.

Segn un borrador de negociacin del 23 de diciembre, EEUU y la UE deberan ofrecer "una oportunidad razonable para que cualquier persona fsica o jurdica nacional o extranjera que pueda ser potencialmente afectada" por una nueva normativa pueda "proporcionar informacin a travs de un proceso de consulta pblica". O sea, esta herramienta permitir a las empresas multinacionales presionar a los gobiernos y a la propia UE durante la elaboracin de cualquier ley que les afecte. Es la institucionalizacin del lobbying.

As que mientras que el ISDS podra servir para invalidar leyes ya existentes, consideradas contrarias a los intereses econmicos de las grandes corporaciones, la Cooperacin Reguladora funcionara de manera previa al proceso legislativo, con la posibilidad de obstaculizar el derecho de los Estados y de la Unin Europea a legislar. Se trata de una pinza pre y post-legislativa perfecta.

Por otro lado, el TTIP amenaza gravemente el actual modelo social, los servicios pblicos, la agricultura, el medio ambiente, la propiedad intelectual o el bienestar animal, pues busca suprimir las barreras comerciales no arancelarias. Es decir, armonizar las normativas y regulaciones de ambos lados del Atlntico. Por (mala) experiencia previa con tratados de este tipo (como el NAFTA entre EEUU, Canad y Mxico), conocemos las dinmicas reales que implicara:

Dicho de otro modo, de aprobarse, el TTIP supondra, entre muchos ejemplos, que se pudiesen comercializar alimentos, transgnicos, cosmticos o productos qumicos hoy en da prohibidos en Europa por considerarse nocivos para la salud, el medioambiente o la proteccin animal.

Adems, tal y como reconoce la propia Comisin Europea, y a pesar de tener este ao en Pars una cumbre decisiva para luchar contra el cambio climtico, al fomentar el transporte transatlntico, el TTIP supondr un aumento de las emisiones de CO2.

Pero no solo eso, segn un estudio de la Universidad de Tufts en Boston, el nico realizado bajo un modelo econmico de Naciones Unidas que toma en consideracin variables como el desempleo y la desigualdad -sin embargo ausentes de los estudios de la Comisin Europea-, el TTIP supondra la prdida de 600.000 empleos en toda Europa.

As que, volvamos a preguntarnos: a quin beneficia el TTIP? Sin la menor duda, dara ms poder (y beneficios) a las multinacionales, y a sus socios en poltica, en detrimento de los derechos de la gente de la calle, de las generaciones futuras y del medio ambiente. Estamos ante un intento de quebrar el contrato social nacido tras la Revolucin Francesa, donde "todos los poderes emanan del pueblo", por un "todos los poderes emanan de las empresas". Las multinacionales estn redactando su propia Constitucin.

As que nos jugamos mucho en la votacin -no vinculante y no definitiva pero altamente simblica- del Parlamento Europeo sobre el TTIP del 10 de junio en Estrasburgo. Al ser bisagra, los socialistas espaoles y europeos tendrn sobre sus hombros una responsabilidad enorme: decidir si estn del lado del beneficio econmico (de unos pocos) o del bien comn (para la mayora y para la Tierra, hoy y maana).

Los socialistas se juegan su credibilidad, hoy en el alambre. Porque primero plantearon el rechazo al ISDS como una lnea roja, y luego dieron un giro a 180, para votar finalmente a favor en la Comisin de Comercio Internacional el 28 de mayo pasado junto con los conservadores y los liberales. Segundo, porque no se entendera que un partido que se reclama de la tradicin socialdemcrata terminara cediendo sus poderes legislativos a las grandes compaas transnacionales.

Afortunadamente, la ciudadana est cada vez ms informada acerca del peligro de este tratado, tal y como lo prueban las movilizaciones crecientes en toda Europa y en Estados Unidos en contra del TTIP. Nos jugamos mucho: una sociedad donde los intereses de las multinacionales escriban las leyes de todas y todos o una sociedad donde primen la justicia, la sostenibilidad y la democracia. El prximo 10 de junio, cada partido poltico expresar dnde se quiere posicionar.


Fuente original: http://www.huffingtonpost.es/lola-sanchez/el-ttip-un-traje-a-medida_b_7537202.html?utm_hp_ref=spain


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