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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-06-2015

Paro desestabilizador

Editorial de La Jornada
La Jornada


Las centrales sindicales opositoras de Argentina, convocadas por el gremio de transportistas, llevaron a cabo ayer el segundo paro nacional del ao y el quinto en lo que va de la presidencia de Cristina Fernndez de Kirchner. La medida paraliz a todo el pas, dejndolo sin transporte terrestre, martimo ni areo por 24 horas. Con este paro se exigi, entre otras cosas, un aumento salarial mayor al 27 por ciento ofrecido por el gobierno, la eliminacin del impuesto a las ganancias (equivalente al impuesto sobre la renta de Mxico) y lograr negociaciones paritarias (entre trabajadores y patrones) libres.

Este paro se suma a las acciones de acoso contra el gobierno emprendidas desde diversos sectores de la oligarqua argentina y extranjera: la rebelin del grupo meditico Clarn, que ha impedido en los hechos la aplicacin de la Ley de Medios, y el paro agropecuario patronal de 2008 muestran la reticencia de los sectores acaudalados y empresariales a aceptar la existencia de un gobierno progresista, con sentido social y opuesto a la globalizacin financiera ordenada por el Consenso de Washington. Por otro lado, la Casa Rosada enfrenta el chantaje que desde tribunales estadunidenses ejercen los fondos buitres y que impide el acceso de Argentina a los mercados financieros globales y las presiones de intereses trasnacionales afectados por la recuperacin de bienes estratgicos.

El nimo desestabilizador que recorre Argentina se inscribe, adems, en un contexto de hostilidad injerencista contra los gobiernos latinoamericanos que, de distintas maneras, han conformado un bloque progresista desmarcado de las polticas econmicas antipopulares impuestas en la regin por los gobiernos occidentales y los organismos financieros internacionales tras el fin de las dictaduras militares y la restauracin de la formalidad democrtica. No debe olvidarse que en aos recientes las oligarquas locales han intentado derribar gobiernos que rompieron con el dogma neoliberal y el sometimiento poltico tradicional, como Venezuela, Ecuador y Bolivia, y que en Honduras y Paraguay el golpismo result triunfante.

Por lo que hace a la coyuntura argentina, resulta ominoso el respaldo de los medios de comunicacin proempresariales al paro del transporte, pues deja ver una alianza perversa entre cpulas sindicales gangsteriles. Es pertinente recordar que Hugo Moyano, lder del sindicato de camioneros y secretario general de la Confederacin General del Trabajo de la Repblica Argentina (CGT) Azopardo, comenz su carrera como delator de guerrilleros y lleg a ser lder sindical durante la dictadura cvico-militar. Por su parte, Luis Barrionuevo, dirigente de la CGT Azul y Blanca, tiene un pasado delictivo y una cauda de acusaciones penales que van desde asalto a mano armada hasta desvo de recursos en una licitacin de prtesis mdicas. A su vez, Pablo Micheli, dirigente de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) Autnoma, pas de la lucha contra el neoliberalismo a organizar grupos de choque al servicio de la derecha sindical. Otro hecho incongruente y extrao, por decir lo menos, es el que dirigencias supuestamente obreras demanden la supresin de impuestos a los sectores de ingresos medios y altos.

En trminos generales, esta ofensiva en contra del kirchnerismo remite de manera inevitable al acoso golpista en Chile en tiempos del gobierno de Salvador Allende. Ah, los grupos patronales decretaron un paro total e indefinido del transporte y del comercio que dej completamente paralizado al pas, mientras medios de comunicacin afines al golpismo, como el peridico El Mercurio, aplaudan la desestabilizacin. Entonces como ahora, estos paros resultan injustificables desde una perspectiva sindical, dadas las polticas en favor de los trabajadores que han caracterizado al actual gobierno argentino.

En suma, la embestida de lderes gremiales desprestigiados en contra de un gobierno que, con todo y sus contradicciones y defectos, ha sido solidario con las conquistas populares y con los esfuerzos por la integracin latinoamericana, no puede ser vista como un hecho aislado. La lucha de los trabajadores podra ser desvirtuada e instrumentada en favor de los grandes capitales y los sectores oligrquicos que van tomando posiciones rumbo a las elecciones presidenciales del prximo 25 de octubre.


Fuente original: http://www.jornada.unam.mx/2015/06/10/edito



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