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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-06-2015

Informar sobre Oriente Prximo
La necesidad de un periodismo honesto

Ramzy Baroud
Middle East Eye

Traduccin para Rebelin de Loles Olivn Hijs.


Escribir e informar sobre Oriente Prximo no es tarea fcil, especialmente en estos tiempos de confusin y agitacin. Pero no recuerdo otro momento en la historia reciente en el que hayamos estado ms necesitados de periodistas brillantes que encaren los juicios preconcebidos, que piensen en trminos de contextos, causas, alianzas y no en intereses ideolgicos, polticos o financieros.

Como cuestin preliminar al tratar la cuestin de Oriente Prximo cabe decir que la propia designacin de Oriente Prximo es en s misma muy cuestionable. Es arbitraria y slo puede entenderse en los contornos de otra entidad, Europa, cuya empresa colonial impuso tal designacin al resto del mundo. La Europa colonialista era el centro del globo y todo lo dems se meda desde la distancia fsica y poltica del continente dominante.

Los intereses occidentales en la regin nunca han remitido. De hecho, tras las guerras dirigidas por Estados Unidos contra Iraq (1990-1991), despus de una dcada de embargo y una nueva guerra e invasin implacables (2003), Oriente Prximo vuelve a situarse en el epicentro de las ambiciones neo-coloniales, de los colosales intereses econmicos occidentales, y de sus maniobras estratgicas y polticas.

Cuestionar la designacin de Oriente Medio supone tomar conciencia de la historia colonial y de su sostenida y feroz competencia econmica y poltica perceptible en cualquier mbito de la vida en la regin.

Arundhati Roy afirma: Lo cierto es que no existe eso de los sin voz. Existe solo lo que se silencia deliberadamente o lo que se prefiere no escuchar. Durante dcadas e incluso siglos, la regin de Oriente Prximo ha sido una de las peor interpretadas del mundo. Las interpretaciones equvocas y sus consecuentes estereotipos reforzaron los diseos coloniales del pasado y refuerzan los proyectos neo-coloniales en la zona para despojarla de su legado, de su dignidad y de sus recursos. El inicio de la primavera rabe anticip un oleaje esperanzado en que las mareas podran virar y en que por fin haba llegado el turno de expresarse a quienes haban sido silenciados tanto a escala regional como internacional.

Sin embargo, la narrativa de la primavera rabe se ha transformado por completo en otra de nuevo cuo que es sectaria hasta la mdula. Esto ha producido la polarizacin de gran parte de los medios de comunicacin de Oriente Prximo y de buena parte de quienes escriben sobre la regin. Lo habitual es reducirlo todo a una cuestin tan simplista como estar del lado que dirigen los saudes o del que dirigen los iranes. Los y las periodistas que intentan presentar los acontecimientos en su verdadera complejidad al margen del discurso simplista de la polarizacin no encuentran margen para hacerlo.

Esta es una poca triste en la que muchos periodistas se han vendido dispuestos a prestar sus plumas al mejor postor. A veces, las informaciones que ofrecen al mundo no tienen nada que ver con la realidad sobre el terreno; no son ms que un mosaico de estereotipos, rumores, y farfullos de funcionarios privilegiados que ignoran la dramtica situacin que atraviesan sus pueblos, ya sea en Egipto, en Palestina, en Yemen o en cualquier otro lugar.

Pero no tiene por que ser as; hay ciertas pautas en el periodismo que pueden contribuir a sortear la trampa de este fraude periodstico. Lo mejor que un periodista puede hacer para evitar la produccin de basura literaria es empezar desde abajo. Hallar a los afectados por el acontecimiento sobre el que uno informa: las vctimas, sus familias, los testigos y la comunidad en su conjunto. Son esas voces tantas veces ignoradas o utilizadas como relleno de contenido, en las que debe centrarse cualquier informacin rigurosa sobre lo que ocurre en la regin, especialmente en las zonas devastadas por la guerra y el conflicto.

Es cierto que un mismo acontecimiento puede ofrecer dos caras distintas pero eso no debe ser el hilo conductor al presentar la informacin. Y si se requiere un sesgo, que sea por un buen motivo. Los derechos humanos, la resolucin del conflicto, la paz. Que sea la comprensin del coste del conflicto lo que gue la explicacin de asuntos mayores y multifacticos sin abogar por una causa u otra. La defensa de los derechos humanos, cuando obedece a razones correctas, es una misin noble y relevante pero por s sola no es periodismo.

Escribo esto desde la profunda comprensin de quien ha formado parte de los sin voz y ha pasado la mayor parte de su vida bajo el yugo de un ocupante brutal. Si algo necesita este mundo es una estirpe de periodistas honestos que no tomen ms partido que el de los oprimidos. No podremos hallar resolucin a los trgicos acontecimientos que se desarrollan a nuestro alrededor hasta que entendamos la verdad de cmo hemos llegado a esta sombra realidad en la que nos encontramos. Decir la verdad es un buen punto de partida.

 

Fuente: http://www.middleeasteye.net/columns/middle-east-reporting-need-honest- journalism-1266040242




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