El lunes 29 de agosto, el huracán Katrina devastó Nueva Orleans,
Luisiana y Missisippi, dejando un rastro de destrucción a su paso.
Tomará tiempo hasta que la suma total de los daños pueda ser evaluada,
pero el impacto humano y ambiental son ya obviamente devastadores.
Katrina ha sido uno de los eventos meteorológicos mas temidos, un
enorme huracán tocando tierra en una zona altamente poblada y situada
en una región por debajo del nivel del mar. Como resultado de su
devastación, muchos han preguntado si el calentamiento global pudiera
haber contribuido al desastre. ¿Pudiera ser Nueva Orleans la primera
gran ciudad destruida por el cambio climático influenciado por el
hombre?
La respuesta correcta es que no hay forma de probar que
Katrina fuera o no afectado por el calentamiento global. Para un simple
evento, a pesar de ser tan extremo, tal atribución es fundamentalmente
imposible. Solo tenemos una Tierra, y seguirá solo una, de un infinito
número de secuencias meteorológicas posibles. Es imposible saber si
este evento hubiera o no tenido lugar si no hubiéramos incrementado la
concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera de la
forma que lo hemos hecho. Los sucesos meteorológicos siempre resultan
de la combinación de factores deterministas (incluyendo el forzamiento
de los gases invernadero o ciclos climáticos naturales lentos) y
factores estocásticos (pura casualidad).
Debido a esta
naturaleza semi-aleatoria de la meteorología, es equivocado culpar a
cualquier evento como el Katrina específicamente al calentamiento
global - y por supuesto es justo tan indefendible culpar al Katrina de
un ciclo natural a largo plazo del clima. Pero, esto no es la forma
correcta de encuadrar la cuestión. Como ya hemos indicado, podemos
realmente señalar algunas importantes conclusiones sobre la conexión
entre la actividad de los huracanes y el calentamiento global en un
sentido estadístico. La situación es análoga a la de un dado cargado
rodando; Uno podría, si estuviera dispuesto, a construir un conjunto de
dados donde los seises ocurrieran el doble de lo normal. Pero si fueras
a buscar un seis usando este dado, no podrías culpar específicamente al
hecho de que el dado había sido cargado. Cargarlos simplemente dobla
las probabilidades. De la misma manera, no podemos obtener una
conclusión firme sobre un único huracán, podemos indicar algunas
conclusiones sobre huracanes de forma más general. En particular, la
evidencia científica disponible indica, que es probable, que el
calentamiento global hará y posiblemente ya esta haciendo- estos
huracanes más destructivos de lo que, de otra manera, hubieran sido.
La conexión clave esta entre la temperatura superficial del mar (TSM) y
la energía de los huracanes. Si entrar en detalles técnicos sobre la
dinámica y la termodinámica involucradas en un huracán y en tormentas
tropicales, la conexión básica entre los dos es realmente simple: Agua
cálida y la inestabilidad en la baja atmósfera que es creada por ella,
es la fuente de energía de los huracanes. Esta es por lo que solo
crecen en los trópicos y durante la estación cuando la TSM es más alta
(De junio a noviembre en la zona tropical del Atlántico Norte).
TSM no es la única influencia para la formación de huracanes. La fuerte
cizalla en los vientos atmosféricos, es decir, cambios en la fuerza y
en la dirección del viento con la altura, inhiben el desarrollo de la
estructura muy organizada que es necesaria para que se forme un
huracán. En el caso de huracanes Atlánticos, el Niño/Oscilación del sur
tiende a producir viento de cizalla vertical, y esto, sucesivamente, al
número de huracanes que tienden a formarse en el citado año. Muchas
otras características del proceso del desarrollo de huracanes y
fortalecimiento, sin embargo, están ligados a la TSM.
Los
modelos de previsión de huracanes (los mismos que fueron usados para
predecir la trayectoria de Katrina) indican una tendencia a huracanes
más intensos (pero no más frecuentes en promedio) cuando se ejecutan
para escenarios climáticos diferentes. (fig 1)
Figura 1. Simulación de la tendencia de los huracanes (Knutson et al, 2004)
En la simulación particular mostrada, la frecuencia de los huracanes
mas fuertes (categoría 5) casi se triplican en un escenario de cambio
climático antropogénico en relación al de control. Esto sugiere que los
huracanes podrían realmente convertirse en mas destructivos (1) en una
TSM calida debido a los impactos antropogénicos.(2)
Pero, ¿Qué
hay del pasado? ¿Que muestran realmente las observaciones del siglo
pasado? Algunos estudios pasados (Ej: Goldenberg et al, 2001) afirman
que no hay evidencia de algún incremento a largo plazo en las medidas
estadísticas de la actividad de huracanes en el Atlántico tropical, a
pesar del calentamiento global en curso. Estos estudios, sin embargo,
se han centrado en la frecuencia de todas las tormentas tropicales
(juntando las débiles a las fuertes) en lugar de una medida de los
cambios en la intensidad de las tormentas. Como hemos discutido (3),
las medicas estadísticas que se centran en las tendencias de las
tormentas con la categoría mas alta, vientos máximos y cambios en
presión central mínima, sugieren un sistemático incremento en las
intensidades de estas tormentas. Este descubrimiento es consistente con
las simulaciones de los modelos. Un estudio reciente en Nature por
Emanuel (2005) examina por primera vez, un medida estadística de la
energía de disipación asociada con la pasada actividad de huracanes (El
Índice de Disipación de Energía, IDI--Fig 2). Emanuel encontró una
correlación cercana entre los incrementos en esta medida de la
actividad de huracanes (Que es probablemente una mejor medida del
potencial destructivo de las tormentas que medidas usadas previamente)
y el incremento en la TSM, consistente con lo que una esperaría de la
base teórica. Como se ha incrementado la TSM durante las pasadas
décadas, así lo ha hecho el poder destructivo de los huracanes.
Figura 2. Medida de la energía total disipada anualmente por ciclones
tropicales en el Atlántico Norte (IDI) comparado a la TSM de septiembre
(Emanuel, 2005) La cuestión clave es: ¿Por que se ha incrementado la
TSM en los trópicos?¿Es este incremento debido al calentamiento global
(que es de forma casi segura en gran parte debido al impacto humano
sobre el clima)?¿O este incremento es parte de un ciclo natural? Se ha
dicho (3) que el reciente aumento en la actividad de huracanes es
debido a un ciclo natural, la llamada Oscilación Multidecadal del
Atlántico (OMA). El nuevo resultado de Emanuel (Fig. 2) argumenta
contra esta hipótesis siendo la única explicación: El incremento
reciente en la TSM (al menos para septiembre como se muestra en la
figura) esta fuera, de forma clara, del rango de cualquier oscilación
anterior. Emanuel, por tanto, concluye en su informe que “El gran alza
en la última década no tiene precedentes, y probablemente refleja el
efecto del calentamiento global.” Sin embargo, la precaución es
necesaria con los nuevos resultados científicos hasta que han sido
ampliamente discutidos por la comunidad científica, apoyados o
refutados, por más análisis. Los análisis previos de OMA y los modelos
de oscilación natural en el Atlántico (Delworth y Mann, 2000, Kerr,
2000) sugieren que la amplitud de las variaciones de la TSM promediadas
sobre los trópicos es de 0.1-0.2 °C, así una oscilación desde la fase
mas fría a la más cálida podría explicar hasta un calentamiento de
~0.4°C.
¿Qué pasa con la hipótesis alternativa: la contribución
de los gases invernadero antropogénicos al calentamiento tropical de la
temperatura superficial del mar?¿Cuanto de fuerte esperamos que sea?
Una forma de estimar esto es usar modelos climáticos. Conducidos por
forzamientos antropogénicos, estos muestran un calentamiento de la TSM
tropical en el Atlántico de 0.2~0.5°C. Globalmente, TSM se ha
incrementado en ~0.6°C (4) en lo pasados cien años. Esto mayormente
refleja la respuesta a los forzamientos radiativos globales, que están
dominados por forzamientos antropogénicos durante el siglo XX. Modos
regionales de variabilidad, como OMA, anula y hace una contribución muy
pequeña a los cambios en la media global de la TSM.
Por tanto,
podemos concluir que un ciclo natural (OMA) y el forzamiento
antropogénico podrían haber igualmente hecho una gran contribución al
calentamiento del Atlántico tropical durantes las pasadas décadas, con
una atribución exacta imposible de medir hasta ahora. El calentamiento
observado es probable que sea el resultado de un efecto combinado: Los
datos sugieren firmemente que la OMA ha estado en una fase de
calentamiento durante las pasadas dos o tres décadas, y también sabemos
que el calentamiento global antropogénico esta ocurriendo.
Finalmente, volvemos a Katrina. Esta tormenta tenía categoría 1 de
huracán cuando cruzó Florida y solo gano fuerza después sobre las aguas
cálidas del golfo de México. Entonces, la cuestión que hay que
preguntar es: ¿Por que esta el golfo de México tan caliente en este
momento? ¿Cuanto puede ser atribuido al calentamiento global y cuanto a
la variabilidad natural? Análisis mas detallados de los cambios en la
TSM en estas regiones y comparaciones con las predicciones de los
modelos, probablemente arrojarán más luz sobre esta cuestión en el
futuro. En este momento, sin embargo, las evidencias científicas de las
que se dispone sugieren que sería prematuro afirmar que el
comportamiento anómalo reciente puede ser atribuido por completo a un
ciclo natural.
Por último, la respuesta a lo que causo Katrina
es de poco valor práctico. Katrina es el pasado. Muchos más importante
es aprender algo para el futuro, para poder ayudar a reducir el riesgo
de futuras tragedias. Una mejor protección contra los huracanes será
una punto de discusión obvio los próximos meses, a lo que los
climatólogos no estamos especialmente cualificados a contribuir. Pero
la climatología puede ayudar a comprender como las acciones humanas
tienen influencia sobre el clima. Las actuales y corroboradas
evidencias sugieren que:
(a) Los huracanes tienden a convertirse en mas destructivos cuando la temperatura del
océano sube.
(b) Un aumento descontrolado de la concentración de gases invernadero probablemente
incrementará mas las temperaturas del mar, finalmente sobrepasando cualquier oscilación
natural.
Los escenarios para el calentamiento global futuro
muestran a la TSM tropical subiendo en unos pocos grados, no décimas de
grado (6) y las implicaciones mostradas en Fig 1. Este es el mensaje
importante desde la ciencia. Lo que necesitamos discutir no es lo que
causo Katrina, sino la probabilidad de que el calentamiento global haga
a los huracanes incluso peor en el futuro.
ARTÍCULO ORIGINAL: http://www.realclimate.org/index.php?p=181
Traducción. Mario Cuellar
NOTAS
1. Por destructivo, nos referimos solo a la habilidad intrínsica de un
huracán de dañar su medioambiente debido a su fuerza. El incremento del
potencial que discutimos se aplica solo a esta medida meteorológica
intrínsica. No tenemos en cuenta el potencial para una destrucción
incrementada (y coste) debido al incremento de la población o las
infraestructuras humanas.
2. http://www.realclimate.org/RC_HadCM3_tropical-SST.gif
3. http://www.realclimate.org/index.php?p=140
4. http://www.noaanews.noaa.gov/stories2005/s2484.htm
5. http://www.realclimate.org/tar_fig_2_6.gif
6. http://www.realclimate.org/RC_HadCM3_tropical-SST.gif
SOBRE LOS AUTORES
Stefan Rahmstorf, Físico y Oceanógrafo,
Michael Mann, Doctor en Geología y Geofísica, Licenciado en Física y Matemática Aplicada.
Rasmus Benestad, Doctor en Física
Gavin Schmidt, Doctor en Matemática aplicada y climatólogo
Wilian Connolelly, Climatólogo y matemático
REFERENCIAS
Delworth, T.L., Mann, M.E., Observed and Simulated Multidecadal
Variability in the Northern Hemisphere, Climate Dynamics, 16, 661-676,
2000.
Emanuel, K. (2005), Increasing destructiveness of
tropical cyclones over the past 30 years, Nature, online publication;
published online 31 July 2005 | doi: 10.1038/nature03906
Goldenberg, S.B., C.W. Landsea, A.M. Mestas-Nuñez, and W.M. Gray. The
recent increase in Atlantic hurricane activity. Causes and
implications. Science, 293:474-479 (2001).
Kerr, R.A., 2000, A North Atlantic climate pacemaker for the centuries: Science, v. 288, p. 1984-1986.
Knutson, T. K., and R. E. Tuleya, 2004: Impact of CO2-induced warming
on simulated hurricane intensity and precipitation: Sensitivity to the
choice of climate model and convective parameterization. Journal of
Climate, 17(18), 3477-3495.